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Desde el Escenario del Teatro Arriaga. Otra mirada al canto

Recital de Canto, Solistas: Carmen Romeu (s); Rubén Feernandez (piano), Obras de Saitie, Poulenc, Weil y canciones populares francesas.Teatro Arriaga 13-V-14.
Apostados en el escenario, con la nueva mirada, que es la que suele tener el intérprete cuando mira hacia los espectadores, vivimos esta novedad ideada por Emilio Sagi que nos introdujo en un simulado cabaret parisino. La soprano Carmen Romeu apareció desde el patio de butacas, con ademán sofisticado,  dispuesta a a cantar  una muy bella canción de amor de Erik Saitie “Les Chemins de L´amour”. Su voz cálida, corpórea,  se sumó a su arte como actriz y sin apenas descanso nos fue ofreciendo con gracia y gran intencionalidad canciones que hablaron de amor y desamor, canciones que nos han llegado a través de Edith Piaf,  con el rojo predominante en las luces de los salones de  Montmatre o el Lido y de su vestido tan bermellón  y cabaretero. La soprano valenciana se hizo dueña del escenario y con la colaboración de Rubén Fernández  al  piano llamaron la atención por la conjunción y entrañable unión artística entre ambos. Una idea de Sagi sin duda exquisita, aunque habrá que pensar  la salida para cuando el público sea superior en número en este tipo de eventos que gustan a todos.
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Estreno absoluto de la ópera “El Juez” en el teatro Arriaga de Bilbao

“El Juez” (Los Niños Perdidos). Opera en cuatro actos de Christian Kolonovitz y libreto de Angelika Messner. Reparto: Josep Carreras (t); Jose Luis Sola (t); Sabina Puértolas (s); Carlo Colombara (b); Ana Ibarra (s); Mª José Suarez (s); Itziar de Unda (s); Alberto Nuñez (t); J.M.Diaz (bar); Milagros Martin (m); Giorgp Meladze. Coro Rossini y Kantika Korala. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Emilio Sagi. Dirección Musical: David Gimenez. Teatro Arriaga.Bilbao 26-IV-14.
 
 
                                 
 
El estreno absoluto de una ópera implica un honor para la ciudad y para su teatro. Cuando el estreno es además atrevido o reivindicativo el mérito se acrecienta  y sobre todo,  es preciso encontrar un público habituado y avezado en vicisitudes políticas que sea susceptible de presenciar críticas y peticiones populares sin alterarse. Sin duda el teatro Arriaga tiene solera y una dirección artística reconocida.
LA MÚSICA. El maestro David Giménez ha podido disfrutar de suficientes días de ensayo en la preparación de la obra, a juzgar por la seguridad mostrada en su podio y en su claridad gestual, sobre todo, a  la hora de indicar las entradas a Josep Carreras. No es fácil evitar que la orquesta de Bilbao se pudiera atascar por la cantidad y variedad temática que contiene la partitura y los evidentes cambios de ritmo y tempo en una continuidad musical sin freno. No ha sido el caso porque la BOS respondía siempre y el maestro tenía bien sujeta la música En general se tiene la sensación de que la partitura contiene más allegro que momentos trágicos, salvo en el final de la obra. Aparecen en ella continuamente acordes e inicios breves que nos recuerdan a otras músicas líricas  aunque siempre rápidamente interrumpidas,
LIBRETO. Mencionábamos  con anterioridad  la valentía en la denuncia de unos hechos reales. De esta nueva memoria histórica en una España oscura. Angelika Messner denuncia con palabras la necesidad de una reivindicación que dé paso al perdón y al olvido. Sin embargo, es muy difícil que el poder y además en connivencia con la Iglesia sea capaz de pedir perdón cuando domina con autoridad. Es difícil encontrar la autocrítica cuando se ejerce el poder. El texto creado por Angelika Messner ensambla muy bien con la música, no en vano ha trabajado mucho junto a Kolonovitz. Ahora bien, no todo casa, y a nuestro modo de ver se exagera en la obsesión por la venganza y en la vehemente acritud hacia las monjas y la religión en general. La abadesa es una especie de monstrua, una rara vis en la ópera en la que hasta ahora  se ha podido hallar a  la puciniana Suor Angelica o a las carmelitas de Poulenc, pero no a tan cruel abadesa.
SOLISTAS. La hegemonía vocal radicó en el tenor Jose Luis Sola. De él ha partido el canto complicado, ese canto ‘di sbalzo’, de radicales altibajos tonales que le llevaban del simple fraseo hasta el Do de pecho. Kolonovitz no le concedió un final brillante a su aria del pañuelo de seda, “La Madre prepara la comida”, pero la cantó con legato y gran ternura a través de un timbre siempre claro y penetrante. Su canto fue siempre en tesitura alta, exigente, o sea, allí donde José Luis Sola se halla cómodo y por ello disfrutó y disfrutamos con él. Sabina Puértolas no quedó rezagada en méritos y a su atractiva presencia, unió un canto central, siempre por debajo de la tesitura del tenor. Su primera aria recordó a Puccini y en unión de Sola deparó un admirable y precioso  dúo “un Alma, un Aliento” que se convertiría luego en leit motiv.
Josep Carreras compareció en escena como la guinda del pastel. Sobre sus espaldas cargó con la titularidad, pero a pesar de Angelika Messner y de Cristian Kolonovitz a su personaje le faltó pasión, Carreras pudo proporcionarle dignidad, presencia y expresividad, pero le faltó pasión. Se percibió que sus manos y su cabeza querían más. Con el respeto que se debe a un gran tenor, gloria de la lírica como es, no debiera exponerse a tanto. Respecto al bajo Carlo Colombara, por otro lado, se suele decir que el que tuvo, retuvo y así ocurrió con este artista al que se le ha escuchado en muchas ocasiones en Bilbao. Su voz sigue siendo de calidad, grave y solemne y el personaje muy acorde con su timbre de voz y su figura. Un personaje que recuerda a Scarpia, al barón de Tosca, y al que incluso Messner  rodea  de esbirros y Kolonovitz le concede una especie de Te Deum. Entre los solistas que cubrieron segundos papeles destaquemos la buena coloratura de Itziar de Unda, la firmeza y potencia de Ana Ibarra encarnando a la abadesa  del convento y la aportación vocal y teatral de Mª J.Suárez, Alberto Núñez, J.M.Díaz y Milagros Martin.
ESCENA. Es sabida la labor teatral que impone Emilio Sagi, Es conocida su obsesión detallista en los movimientos de los solistas y su peculiar sensibilidad en plasmar su intención en escena. Lo único que no compartiríamos fue la marginación que sufrieron los esbirros de Morales compareciendo una única vez en escena a la vista de todos. La escenografía de Daniel Blanco resultó práctica, sin apenas atrezzo y muy válida en tiempos de crisis. Se asemejó a un inmenso ascensor metálico del siglo pasado de los que se solían cerrar desde fuera y luego sus puertas batientes desde dentro. Cuando se levantaba su cara principal, dejaba suponer el interior del convento, la habitación del Juez o la propia calle. Nos gustó el detalle de la bombilla que bajó de lo alto, con una luz muy tenue indicando la sobriedad de la abadesa.
CONCLUSIÓN, En fin, un estreno operístico con un libreto de actualidad y una música muy asequible ejecutada impecablemente por la BOS. Se contó con la presencia de Carreras en escena, las voces solventes del tenor y de la soprano y  de calidad en la del bajo en unión de unos partiquinos de lujo.
 

La soprano Mariola Cantarero exuberante de gracia

“El Duo de la Africana” de Fdez. Caballero, Reparto: Mariola Cantarero (s); Javier Tomé (t); Felipe Loza (actor); Sandra Fdez.Aguirre (actriz); Enrique Viana (actor); Gurutze Beitia (acriz); Lander Iglesias (actor); Esther Velasco (actriz); Loli Astoreka (actriz); Mikel Santamaría (actor); Carlos Roo (actor). Escena: Emilio Sagi. Música: Rubén Fdez.Aguirre.Teatro Arriaga 13-II-14
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Aunque se presencie con cierta asiduidad la zarzuela “El Dúo de la Africana”, si está bien interpretada, como es este el caso, no deja de entretener, es más, de hacernos reir a gusto.  Emilio Sagi remarca mediante la farsa, la parodia y la caricatura, los entresijos de una modesta compañía operística ahondando en una acción teatral que  incluyó la algarabía final. Naturalmente esa acción, según sea una protagonista u otra la que interprete el papel de la lozana soprano andaluza, difiere considerablemente. Tuvimos la suerte de contar con Mariola Cantarero, la cual ofreció una actuación llena de gracia, salero y naturalidad, pues no en vano es andaluza de tronío. Su derroche de arte solo fue comparable a su canto en forma de sevillanas y coplas cantadas de manera envidiable. La risa general se ralentizó notablemente al comparecer en escena, con su trasnochado monólogo, Enrique Viana, travestido de señora. Si bien es justo indicar que fue aplaudido, consideramos excesivo el tiempo que está en escena. El tenor Javier Tomé exhibió facilidad en su canto, una emisión limpia y muy buena afinación. A su voz lo único que le falta es una pizca de calor, de terciopelo, pero claro, es una lástima que esto no dependa de él. La labor de Felipe Loza encarnando a Cherubini fue de menos a más y terminó desatado y en comunión total con los femeninos ademanes y posturas de la soprano y la teatralidad burlesca de Sandra Fernandez Aguirre, perseguida por el Bajo cantante de la compañía, Mikel Santamaría empeñado en dar notas graves en su particular Don Carlo verdiano. El actor Landr Iglesias dejó como siempre su impronta de su naturalidad escénica y Gurutze Beitia armó la marimorena con su  desenvoltura. En un plano más prudente, propicio al cotilleo, resaltemos también la sencillez teatral de Esther Velasco y Loli Astoreka. En la jota final el tenor Tomé le canta a la soprano “No cantes más “Africana”. Nosotros respondemos lo contrario, que siga y siga haciendo reir.

temporada del teatro ARRIAGA 2013/2014

 

En la mañana del día 4 se presentaba en el foyer del bilbaíno Teatro Arriaga la programación completa correspondiente a la temporada 2013/2014. En el apartado lírico y tal como confesó el director artístico del teatro. Emilio Sagi, los esfuerzos económicos se centrarán en la ópera   “El Juez” (“Los Niños perdidos”), cuyo argumento nos conduce a los niños robados en España en los años cincuenta. El interés de su puesta en escena como estreno absoluto y en colaboración con el festival austríaco del Tirol reside en la vuelta a los escenarios del tenor catalán José Carreras. Le acompañará la soprano Ana Ibarra entre otras voces y el maestro David Giménez dirigirá esta ópera contemporánea del compositor y director austríaco Christian Kolonovits.

Así mismo en este apartado lirico se repondrá la zarzuela “El Dúo de la Africana” también producida por el Teatro Arriaga y que manteniendo en el cartel al tenor Javier Tomé, presenta la novedad del concurso de la soprano granadina Mariola Cantarero. La programación lírica se cerrará en junio con una Gala de Zarzuela en la que la Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS) acompañará a  las destacadas voces como la del tenor Mikeldi Atxalandabaso, la soprano Sabina Puértolas, la mezzo Marifé Nogales, el Barítomno David Menendez o el mismo tenor de la zarzuela citada, Javier Tomé., todos ellos bajo bajo la dirección musical de Manuel Coves al frente de la BOS..

 

 


“Manojo” Equilibrado

“La Del Manojo de Rosas” de P.Sorozabal. Reparto: Sabina Puértolas (s); David Menendez (bar); Jorge Rodriguez (t); Luis Varela (actor); Paloma Curros (actriz); Javier Ferrer (actor). Coro Rossini y Orquesta Sinfónica de Bilbao Dirección de Escena: Emilio Sagi, Dirección Musical: Josep Caballé Domenech. Teatro Arriaga 22-VI-11

Conocíamos el hermoso diseño escenográfico de ésta zarzuela de Sorozábal y la verdad es que el único, real y bello decorado en el que transcurre su acción basta para el enmarque del argumento. En general resultó equilibrado, pues no hubo fisuras por parte de ninguna voz, la caracterización de los personajes fue correcta y el vestuario bien elegido, pero no llegó ni a esbozarnos una sonrisa ni surgió del público un cálido aplauso a los cantantes. La soprano Sabina Puértolas nos pareció que si bien actuó seria, tal vez demasiado influenciada en sus gestos por su atractiva presencia, cantó sin embargo bien y su voz de timbre algo gutural sonó potente. También resultó poderosa la voz del barítono Menéndez y el famoso dúo de final de obra entre los dos se nos hizo magnífico. El actor Luis Varela no tuvo en cuenta que en esta obra Espasa es uno de los personajes centrales y como parte de su texto apenas se le pudo escuchar, pues aunque trasnochado,  sus intervenciones bien dichas y con más intención suelen hacer gracia. Paloma Curros y Javier Ferrer no lograron captar nuestra atención en lo cómico y su entrega en escena careció de ese factor esencial. Muy bien la Sinfónica de Bilbao bajo la dirección del maestro Caballé-Domenech en una zarzuela no tan equilibrada en su parte hablada como en la cantada.

El Correo, Junio de 2011


(2) Repaso a la temporada bilbaína de ópera 2010/2011

Siguiendo con el repaso a la temporada lírica que acaba de finalizar en Bilbao (ABAO) comentamos a continuación lo acontecido en la primera representación de la ópera “Il Corsaro” de G.Verdien el mes de Noviembre y la correspondiente a la ópera “´Italiana in Algeri” de G.Rossini en Enero de 2011 con el consabido descanso que se propicia a las producciones en el navideño mes de diciembre.

“Il Corsaro” suponía estreno en Bilbao y resultó muy interesante por la grata sorpresa que fué el barítono Luca Salsi.

“L´Italiana” por su parte, nos hizo sonrerir gracias a l ingenio y al frenetismo impuesto por Emilio Sagi en la escena. Continuar leyendo


Silvia Vazquez brilló en la otra “Lucía”

“Lucía di Lamermoor” de G.Donizetti. Reparto Opera Berri: Silvia Vazquez (s); Israel Lozano (t);  Javier Franco (bar); Simon Orfila (b); Francisco Corujo (t); Maria Jose Suarez (m); Manuel de Diego (t). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Navarra, Dirección de Escena: Emilio Sagi. Dirección Musical: Carlo Montanaro. Palacio Euskalduna 21-V-11.

En el blanco de la alborada y sobre todo en el rojo color del dolor que Emilio Sagi distinguió las escenas, la soprano saguntina Silvia Vázquez ofreció una actuación sobresaliente. Su “escena de la locura” tuvo momentos muy brillantes y cantó como una experimentada soprano ligera con voz bien emitida y con alardes en los sobreagudos. Continuar leyendo