Archivo del Autor: nino dentici

Acerca de nino dentici

Nino Dentici es el crítico musical del diario “El Correo”. Especialista en canto, lleva más de treinta años ejerciendo como conferenciante, escritor y miembro de jurado en Concursos Nacionales e Internacionales de canto. Desde muy temprana edad desarrolló una extraordinaria afición a la lírica dedicándose de lleno a este apasionante arte.

UN OTXOTE DE LUJO

Conciertos de Zenarruza. Asier Polo (Violonchelo) y Otxote Txanbela. Zenarruza 15-IX-2018.

 

0521_kul_otxote

 

Asistimos a la colegiata cercana a Bolivar con la intención de escuchar el violonchelo de Asier Polo. Un hermoso día invitaba a deleitarnos en el idílico paraje, con la destreza de Asier Polo como así fue.  Tres completas Suites (1,3 y 6) ocuparon parte del tiempo programado. El conocido violonchelista vizcaíno se lució sobre todo en la tercera Suite, o sea, en la Nº 6 en Re Mayor, con la que convenció a expertos y profanos.

Sin embargo, nos llamó la atención que el concierto se iba a culminar con la actuación de un Otxote recién formado, cuyo nombre, “Txanbela”, hace referencia a un instrumento vasco antiguo, parecido al oboe moderno. La información escrita rezaba que  el grupo surgió de una idea del director Juanjo Mena para presentarlos en USA. En verdad y es justo decirlo, no conocemos una agrupación vocal de este tipo tan equilibrado, con tanto gusto interpretativo y con tanta calidad entre los solistas.

Empezamos por percibir un gran poderío y seguridad en la voz del tenor Eduardo Zubikoa, auténtico soporte del grupo, quien cantó muy cómodo el difícil Alare del Mendi Mendiyan de Usandizaga. No fue el único en cantar solo, pues tanto los otros dos tenores como barítonos y bajos cantaron romanzas de Gabriel Olaizola o J,Mª Iparraguirre. Incluso el director del grupo, el maestro  Josean Vega cantó  la parte solista de Maite de Pablo Sorozábal.

El concierto finalizó dos horas y media después, con la colegiata aún llena y con el público puesto en pie aplaudiendo al Txanbela que cerró el concierto con el Boga Boga de Guridi , arreglado por Tomás Aragüés.

Anuncios

UN MAGNO REQUIEM

  • Gran Misa de Muertos de H.Berlioz. Reparto: Maximillian Schmitt (T); Orfeón Donostiarra; WDR Sinfonieorcvhestra de Coloniua. Dirección Musical: Jukka_Pekka Saraste. Quincena San Sebastian 1-IX-18.

     

    Sinfónica de Colonia y Orfeón clausuran la Quincena con "Réquiem" de Berlioz

    El Réquiem de Berlioz es una de las obras más importantes de su producción musical e incluso el autor mismo decía que, si una obra tuviera que salvarse entre todas las suyas elegiría el Réquiem. El uso instrumental en esta obra  se convierte en el símbolo de lo que es. El texto resulta de importancia secundaria, ya que por encima de todo está la música.El efectivo instrumental requerido para la interpretación del Réquiem es cuantioso, si bien no es únicamente en esta obra en la que Berlioz utiliza un formato orquestal considerable. Hay que apuntar el hecho de que el uso de orquestas de gran dimensión era habitual en las obras corales realizadas en el entorno de la Revolución Francesa. Existe pues, en este Réquiem, una necesidad de magnificación instrumental y un coro en el cual se suelen utilizar hasta doscientos intérpretes, aunque el Orfeón se nos presentara con ciento treinta aproximadamente. A esta orquesta, de por sí ya considerable, se le añadieron además cuatro pequeñas orquestas de instrumentos de viento, con dos de ellas dispuestas a los lados del escenario y otras dos en lo alto del auditorio. De este modo el Res Tremenda resultó aterrador e impactante. Por si no bastara seis timbalistas con tres timbales cada uno, se sumaron al efectista movimiento que causó un magno fragor. El tenor Maximillian Schmitt se encargó de cantar desde las alturas el Sanctus, con una voz de tenor spinto, con un cierto vibrato vocal,  interpretando el movimiento con seguridad y gusto. El maestro Jukka Saraste dominó la grandiosa obra controlando con destreza y veteranía a los más de doscientos coralistas e instrumentistaspor lo que el cierre de la Quincena tuvo un meritorio broche final.



UNA OBRA DEL MOZART SOLEMNE

Las Visperas Solemnes del Confesor. de W.A.Mozart. Solistas: Christina Landshamer (S); Oline Vermeulen (M); Xabier Anduaga (T); Konstantin Wolf (B). Orfeón Donostiarra y Budapest Festival Orcvhestra. Dirección Musical: Ivan Fischer. QWuincena Donostiarra 27-VIII-18.
                      Resultado de imagen de LAS VISPERAS DEL CONFESOR EN QUINCENA
Las Visperas Solemnes del Confesor es una de las últimas piezas que Mozart compuso en Salzburgo durante su etapa como compositor de Hieronimus Collado e incluye seis movimientos. No obstante solo hay un movimiento para solista, que es el hermoso “Laudate Dominum” que cantó la soprano y que diríamos incluso que está entre las melodías más bellas escritas por Mozart. Como la palabra Solemne indica que la obra requiere una orquesta importante, la Quincena nos brindó la oportunidad de escuchar y a la vez admirar a la Budapest Festival Orchestra, magníficamente dirigida por Ivan Fischer. Como se ha dicho, las cuatro voces solistas cantan al mismo tiempo y en breves intervenciones y aún así, pudimos apreciar y calibrar que la calidad vocal se hallaba en la voz del tenor Xabier Anduaga, más audible y de más bello color que las de sus compañeros, la mezzo Oline Vermuelen o la del barítono-Bajo, Konstantin Wolf. En cuanto a la soprano que cantó el “Laudamus Dominum”, la alemana Christine Landshamer, lo interpretó con gusto y control en la intensidad, un control que careció en las precedentes intervenciones al apreciársele cierta estridencia y un metálico color en su timbre de voz. En este ámbito vocal, la obra se sustentó en el buen hacer del Orfeón Donostiarra. Una vez más, el gran conjunto donostiarra solventó con solemnidad y magnificencia una obra muy propia para su lucimiento. Fue un lujo que el Orfeón preparado por Sainz Alfaro estuviera también al alcance y engrandecimiento de un gran maestro como es el húngaro Ivan Fischer.


ELEGANCIA Y EXPRESIÓN

NDR Elbphilarmonie Orchestra. Solista : Christian Gerhaber (BAR). Obras de Mahler y Brahms. DirecciónMusical : K.Urbanski. Quincena Donostiarra 22–VIII-18.

                            NDR Elbphilharmonie Orchester - Hamburgo

Aunque los poemas habían sido utilizados por varios compositores, fue Gustav Mahler quien  musicó  y dedicó una colección como un ciclo de canciones, aunque no fue compuesto con esa intención. La Quincena ha programado parte de esa colección de y acertadamente ha llamado al barítono alemán Christian Gerhaber para su interpretación. Difícilmente se podría escuchar los lieds de Mahler con la elegancia y expresividad con las que ofreció el barítono alemán. Su fraseo fue perfecto, su intencionalidad evidente y la seda con la que envolvió su media voz resultó cautivadora. No se trata de una voz poderosa  y hasta el color tiene bastante de tenor, pero su manejo, el dominio y afinación de su clara dicción, no tuvieron mácula. Su elegancia contó con la de una orquesta formidable, unísona y con un acompañamiento delicado y tan meritorio en una orquesta de ochenta músicos. Aunque el joven maestro K.Urbanski se mostró elegíaco en el gesto y dirigió de memoria la segunda de Brahms, la atención general se centró en el cantante, largamente aplaudido. No en vano el público se vuelca instintivamente cuando encuentra algo que le conmueve. En Christian Gerhaber la emción se basó en la finura de su decir, en la claridad vocal al cantar los poemas, en la sencillez de un canto superior.


LOS HERMANOS HAYDN EN TONO GRAVE

Requiem de Michael Haydn. Solistas: Añicia Amo (S); Clara Mouriz (M); Martin Mitterrutner (T); Peter Harvey (Bar). Coral Andra Marti y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Director y Oianista : Christian Zacharias. Quincena Donostiarra 18-VIII-18.

El maestro alemán Christian Zacharias dirige a la Orquesta Sinfónica de Euskadi, ayer durante un ensayo en la sede de la compañía en Donostia.

 Un largo y silencioso minuto de respeto por las víctimas de las agresiones sexuales que solicitó el Ayuntamiento donostiarra, precedió a la orden del concertino para que la orquesta afinara los instrumentos. Luego, habría otro momento de silencio, esta vez por voluntad del maestro Christian Zacharias, originado por el fatídico móvil que interrumpió el concierto de Mozart cuando el maestro se hallaba sentado frente al teclado. Con anterioridad, la Sinfónica de Euskadi nos había deleitado con gran finura y armonía la interpretación de La Passione de Haydn, introduciéndonos en la sombría y trágica obra. La homotonal sinfonía Haydiana (todos los movimientos son en tonalidad de FA Menor) obtuvo un magnífico resultado, gracias sobre todo  a la claridad y precisión gestual del maestro Zacharias. Ya en la segunda parte, el programa contó con las ochenta voces de la Coral Andra Mari y de los cuatro solistas vocales que requiere el Requiem de Michael Haydn, hermano menos de Joseph. Respecto al coro, nos cabe decir que es un honor y motivo de orgullo que Guipúzcoa cuente con dos agrupaciones de tanta calidad y grandeza como son el Orfeón y la Coral Andra Mari. Cantó con absoluto empaste y gran flexibilidad ya fuera lento o rápido, pianísimo o forte el pasaje. Entre los solistas, es justo señalar la claridad tímbrica y la fuerza  y notable ampolitud vocal de la soprano Alicia Amo, además de cantar con mucho gusto, aunque no tuviera un aria de lucimiento. La mezzo Clara Mouriz enseñó una voz cálida, andrógina, mientras que la del  tenor Martin Mitterrutner sonó ligera y un tanto engolada y la del barítono Peter Harvey nos pareció de timbre algo atenorado. Una feliz serata de la Quincena.



Un Rossini colorista y juvenil

L´Italiana in Algeri de Rossini. Reparto: Marianna Pizzolato (M);Nahuel di Pierro (B); Santiago Ballerini (T);Sebastiá Peris (Bar); Arantza Ezenarro (M);Alejandra Acuña (S):  Coro Easo y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena;Juan Antonio Rechi. Dirección Musical: Paolo Arrivabeni.  Quincema Donostiarra 11-VIII-18.

Ópera: “La Italiana en Argel”, G. Rossini

 

Con la ópera L´Italiana in Algeri volvió al Auditorio donostiarra aquél género tan seguido en el XVIII  que buscaba sabor exótico, en este caso, referente al ridiculizado invasor otomano. La producción de la Quincena al alimón con el Colón de Buenos Aires y del Escorial, exhibió colorido, figuración constante con hombres haciendo de mujer y un correcto movimiento escénico general, aunque su primera parte resultara un tanto plana y sin gracejo.

Ya en la segunda mitad, el bajo Nahuel di Pierro aprovechó mejor la ocasión de adentrarse más en lo bufo, pues así le permite la acción y pudimos esgrimir la añorada sonrisa en más de una ocasión. Menos mal que la música de Rossini atesora la bella obertura, llena de crescendi y estallidos constantes de toda la orquesta para paliarnos del tedio. Sin embargo, el maestro Paolo Arrivabeni no dejó que la música decayera y con vivo ritmo mantuvo su vivacidad y alegría musical.

De la mezzo Marianna Pizzolato nos gustó su elegancia canora, su buen gusto y finura interpretativa  y así lo demostró en su aria Cruda Sorte. Su voz posee un atractivo color, es aterciopelada y afinada, pero no es lo mismo cantar a baja intensidad para salvar con más facilidad las agilidades que cantar con fuerza y entrega. Ni tampoco podemos estar de acuerdo en secundar la irrealidad e incongruencia escénica pues la protagonista de Isabella no era una mujer que cautivara a moros ni cristianos. La escasa participación teatral de la mezzo italiana, fue suplida por un activo y joven Mustafá, de voz cálida y agradable timbre, el cual no pudo hacer expresar más vis cómica por falta de ingenio en la dirección escénica. Nos gustó el barítono Juan Martin Royo en su papel de Taddeo tanto como actor como por su recia y amplia voz. De igual manera se apreció la completa labor del tenor ligero Santiago Ballerini, cuyo canto seguro y fácil es justo que destaquemos, sobre todo en su exquisita versión del aria “Languir per una bella”.

Fue la coreografía la que apoyó la producción, fueron los figurantes los que nos entretuvieron y fue el coro, un coro excelente como es el Easo. Al respecto, una veintena de hombres bastaron para deleitarnos con su empaste y buen hacer. Subrayemos finalmente la complementaria labor de Arantza Ezenarro, muy segura tanto en lo vocal como en lo gestual, así como de Alejandra Acuña y del barítono Sebastiá Peris quienes intervinieron en la realización de una ópera llena de juventud.


UN ORATORIO TEATRALIZADO

La Creación de Haydn. Reparto:Alicia Amo (S); Gustavo Peña (T); Thomas Tatzi (BAR). Coro Haydn del Baus. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Producción de La Fura del Baus. Dirección de Escena: Carlus Pradissa. Dirección Musical: Juan Ramón Encinar. Quincena Donostiarra 2-VIII-18

                                         â€œLa Creación”, J. Haydn / La Fura dels Baus

Plasmar en escena con movilidad e ingenio un oratorio no resulta fácil. El reto propuesto por La Fura del Baus aportó sin duda un tanto de excentricidad y otro tanto de innovación con un resultado, desde el punto de vista teatral, que se puede decir que fue llamativo y satisfactorio. La escenificación estrenada hace un año en Aix en Provence fue un motivo esencial en la teatralización de la obra. Pero además de la intrínseca grandeza del oratorio, hubo otros elementos que cumplieron con el cometido de guardar esa grandiosidad.  Citemos por ejemplo la orquesta bilbaína cuya ejecución, limpia y delicada sirvió para apreciar la calidad musical que encierra. Citemos la dirección del maestro Juan Ramón Encinar frente a la variedad temática que atesora la obra de Haydn, imprimiendo al conjunto un grato color y el preciso estilo. La composición del texto en lengua alemana no fue impedimento para los componentes del coro, de manera que ni la poética de la Génesis del Antiguo Testamento, ni los poemas de John Milton y las partes basadas en su “Paraiso Perdido”,  desmerecieron en absoluto. En la concepción visual del oratorio que La Fura del Baus nos ofreció, la estética se inclinó hacia un vestuario en el que primó la túnica fluorescente, las modernas filmaciones en el telón de fondo y una gran parafernalia en el atrezzo. Esta dedicación de Carlus Pradissa, el responsable escénico, hacia el teatro y hacia la realización de su idea,  condujo a las voces a ciertas incomodidades, tales como el canto en las alturas, el canto agobiado por las posturas, el canto asfixiante del cantante tras salir de una cubeta llena de agua. Ciñéndonos al ámbito vocal, poco podemos comentar ya que la ampliación de las voces, eso sí técnicamente depurada e imperceptible, desvirtuó el color vocal y la potencia de la soprano ligera Alicia Amo. La técnica nos hizo suponer  que la voz  del tenor Gustavo Peña era muy  potente y la del barítono Thomas Tatzi de gran extensión, con notas graves audibles. En cuanto al coro, esa misma técnica amplificadora hizo que las voces estuvieran siempre empastadas y cantaran al unísono estuvieran donde estuvieran apostadas. Lo cierto es que menos de treinta coralistas, daban la impresión de que sonaban como ochenta. Lo dicho, un oratorio teatralizado que a la mayor parte de los asistentes, sin duda, encandiló.