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Acerca de nino dentici

Nino Dentici es el crítico musical del diario “El Correo”. Especialista en canto, lleva más de treinta años ejerciendo como conferenciante, escritor y miembro de jurado en Concursos Nacionales e Internacionales de canto. Desde muy temprana edad desarrolló una extraordinaria afición a la lírica dedicándose de lleno a este apasionante arte.

Divertimento como despedida en el Teatro Arriaga

I HATE MUSIC. Leonard Bernstein.  Solistas: Ainhoa Arteta (S); Coro de la Sociedad Coral de Bilbao. Michal Friedlander (Piano). Rubén Fernandez Aguirre (Piano).Orquesta Sinfónica de Bilbao.Dirección Musical: Karl Heinz Steffens. Teatro Arriaga 21-VI-18.

                       

La despedida de la temporada se cerró en el Teatro Arriaga homenajeando al compositor norteamericano  Leonard Bernstein. Con la Orquesta Sinfónica de Bilbao dividida por la mitad por una escalinata, el maestro Karl Heinz Steffens se tuvo que apostar a un lado, mientras la Coral de Bilbao subía por ella copa de cava en mano. El conjunto bilbaíno volvió a demostrar su flexibilidad escénica alternando la calidad y homogeneidad del canto con la alegría de la algarabía. Con tres cambios de vestuario compareció a continuación la soprano Ainhoa Arteta. Como es costumbre en ella, disfrutando teatralmente, innovando su comparecencia ora descalza, ora chupando una golosina, siempre desinhibida. No nos pareció que guardaba siempre el estilo de lo cantado, ya que su ancho cuerpo vocal y su potencia, proporcionaban a las canciones una intensidad indebida. La artista guipuzcoana, estrella de la serata, filó con afinación y delicadeza, exhibió  dominio de la media voz, pero cantara lo que cantara,  da la impresión de que no puede  evitar un justo equilibrio sonoro y atender al estilo elegíaco o muy lírico sin exigencias vocales. En las canciones que interpretó, le acompañó al piano Rubén Fernández Aguirre, siempre solvente y práctico, pues no en vano va en comunión con el gusto y sentir de ella. En cambio, para el resto de las obras de Bernstein, la pianista fue Michal Friedlander, quien no solo se entendió muy bien con el maestro Steffens, sino que dominó su complicada parte. Nos gustaron las tres solistas de la Coral y aún más la que de manera limpia y voz firme cantó en solitario y cuyo nombre no se nos dio a conocer.  Fue un espectáculo de divertimento variado y no faltaron confetis ni globos y como ya es habitual en los escenarios, tampoco faltaron ni colorido en la luminotecnia ni las filminas de fondo.

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HERMOSO REQUIEM DE DESPEDIDA

Requiem de Verdi. Solistas: Amanda Pabyan (S); Susanne Resmark (M); Aquiles Machado (T); Rafal Siwek (B). Orfeón Donostiarra. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección: Robert Treviño. Palacio Euskalduna. Bilbao 20-VI-18.

 El Orfeón Donostiarra y la OSE, en plena actuación ayer en el Kursaal donostiarra. /  ARIZMENDI

 Los primeros acordes del Requiem, lúgubres y misteriosos, nos estaban introduciendo en la obra, cuando un teléfono móvil entorpeció el canto a capella que sigue a la intervención del coro masculino en Te Decet Himnus y acabó con el precioso pianíssimo logrado. Como la palabra Requiem quiere decir descanso, el maestro Treviño en vista de la falta de consideración de algunos y la grave interrupción, paró la interpretación. Un largo minuto en absoluto silencio bastó para reanudar da capo la Misa de Difuntos. El director aumentó la carga emocional de la obra y en adelante conseguiría  el deseado sonido muy cuidado y preciso. Al mismo tiempo, tanto en el Dies Irae como en la distribución de las trompetas debajo del órgano y en la zona alta de la sala, al alimón también con el gran coro que tenía delante, el maestro norteamericano ofreció una gran intensidad y una fuerza encomiables. Robert Treviño no solo cuidó el lirismo, sobre todo a cargo de las cuerdas, sino que hizo que funcionaran a la perfección la contundencia de los metales y la grandilocuencia del coro. Un coro, en este caso Orfeón, dominador de la partitura y muy atento al gesto elegante y meticuloso del maestro Treviño. Contar con Orfeón Donostiarra es garantía de solvencia, calidad y unísona sonoridad. Entre los solistas, la norteamericana Amanda Pabyan demostró que el color de su voz ganaba limpieza y claridad a medida que atacaba la zona alta, porque en el centro no era tan cristalina. Gustó mucho la mezzo sueca Susanne Resmark, la cual cantó con una voz amplia,  de igual color en sus registros y hermosa.  Lo mismo diríamos del bajo polaco Rafal Siwek, un cantante de solemne gravedad y fuerza. El tenor Aquiles Machado cumplió con justeza, sin pena ni gloria el Ingemisco y sufriendo algo más en el Hostias. En fin, un  Requiem accidentado aunque hermoso gracias al Orfeón Donostiarra y a la batuta magistral del maestro Robert Treviño, titular de la Sinfónica de Euskadi.


CLAUSURA DE LA BOS CON RAVEL

Concierto de la BOS. Solista : Clara Mouriz (M): Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección Erik Nielsen. Palacio Euskalduna 7-VI-18
                         

Con el compositor de Ciboure, Maurice Ravel, la Sinfónica bilbaína cerró la temporada. Lo hizo además con la mezzo donostiarra Clara Mouriz, llamada a sustituir a la inglesa Alice Coote, quien informó su imposibilidad de acudir a causa de una afección. El canto de la joven guipuzcoana se centró en el exotismo del mundo árabe que interesaba a Ravel. Un ciclo de canciones que ya en su estreno  a principios del siglo XX provocaba comentarios de rica voluptuosidad o fina sensualidad. En la primera de las canciones, titulada “Asia” la mezzo la cantó con voz controlada y  un buen fraseo en francés una letra que refría la idea de escapar de una vida cotidiana hacia un país lejano de las mil y una noches. Con la elegancia requerida en la línea de canto, Clara Mouriz abordó “La Flauta Encantada”, la segunda de las canciones , una canción triste y acompañada de flautas y piccolo. Finalmente en unión de oboe, clarinete y fagot interpretó “El Indiferente” con el sonido de las cuerdas oscilantes denotando el estilo impresionista. Canciones cortas, canciones llenas de expresividad y profundidad, todo ello en un campo marcado con rigor por la elegancia en el fraseo, la intencionalidad y  finura del canto francés. A Clara Mouriz no se le percibió que sustituía a alguien, cantó segura, elegante y afinada.


EXCELENTE NORMA COMO CIERRE EN BILBAO

NORMA de V.Bellini. Reparto: Anna Pirozzi (S); Silvia Tro (M); Gregory Kunde (T);Robeerto Tagliavini (B); Vicenc Esteve (T);Itxaro Mentxaka (M). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Davide Livermore. Dirección Musical: Pietro Rizzo. Palacio Euskalduna.Bilbao 19-V-18

 

'Norma' en Bilbao

La Norma de Bellini, cierra la temporada Lírica bilbaína con un excelente resultado.A la calidad vocal lograda, le acompañó una escenografía moderna y a la vez clásica, pues los decorados se confeccionaron a base de proyecciones, mientras un gran árbol, elemento druida, dominaba la escena. Es en Norma  donde se percibe que Anna Pirozzi es una soprano dramática de agilidad. Es un rol que requiere capacidad no sólo para afrontar tesituras  con exigentes demandas,  sino también largas frases en canto legato y un considerable  poderío vocal.  En Bellini, además se requiere un cuidado en la intensidad del tono y la artista italiana desplegó en este sentido un sinfín de bellísimos filados y un canto controlado mediante una emisión correcta para lograr ese control en la intensidad.

Nos resultó admirable que debutando en el papel de sacerdotisa druida, cumplimentara un trabajo de muy alta calidad, sin apenas fallos. Desde una elegante Casta Diva hasta los dúos finales, sobre todo “In mia man al fin tu sei” el trabajo vocal y escénico de la napolitana sorprendió muy gratamente. No en vano, la voz de Anna Pirozzi tiene la amplitud suficiente como para no falsear los graves y el brillo y los ataques agudos en las cabalettas fueron envidiables. Mostró pues una voz homogénea en unión de un canto cuidado.

Acerca de su partenaire Gregory Kunde hemos de manifestar que de los muchos personajes que ha encarnado en Bilbao,  este de Pollione es el que más se ajusta a sus características vocales. Si bien su centro es áfono,  Kunde es capaz de trasmitir sus emociones por su entrega en escena  y nos complace tanto gracias a su squillante, impetuoso y seguro registro alto. Sus notas agudas en los finales al cantar cada cabaletta fueron una delicia de limpieza y firmeza.

Respecto al papel de Adalgisa, encarnado por la mezzo lírica Silvia Tro, encontró equilibrio con el timbre de la soprano y de este modo, la joven  valenciana no se apartó demasiado del color del timbre de la soprano. Eso sí, su voz sonó algo altisonante al ser ligera y tal vez le faltara calidez, pero no tuvo ningún problema en ningún registro y además se compenetró muy bien tanto con Norma como con Pollione en los hermosos dúos que atesora la ópera.

En cuanto al papel de Oroveso, el sacerdote, recayó en Roberto Tagliavini, que no es precisamente un bajo muy grave, pero como maneja la voz con suficiente dominio y poderío, es una voz que agrada e impacta.

El coro de la ópera de Bilbao, rayó en lo perfecto y no desaprovechó las bellas melodías de Bellini para expresarse con delicadeza o con rotundidad,  según era la escena . Esta ópera es un buen broche para un coro que se encuentra siempre cómodo con el canto romántico italiano. Sin duda, todo coro canta a gusto lo que siente y Bellini impregna los sentimientos.

Citemos también al tenor Vicenc Esteve en un corto papel, pero secundando bien al reparto general, lo mismo que la mezzo Itxaro Mentxaka.

Musicalmente, la obra cuenta con un mayor cuidado en la instrumentación a diferencia de otras óperas de Bellini y por ello el maestro Pietro Rizzo fue tan meticuloso y pausado. El aria Casta Diva sonó en cámara lenta, acomodándose a la soprano totalmente, incluso con varias paradas finales para dejarla respirar y sostener con amplitud las últimas palabras. Eso no impidió que la música sonara fina, la melodía clara y el tempo calmado. Nos gustó, porque lo que es bello cuanto más lentamente transcurre, se aprecia y se disfruta mejor.

La producción de Davide Livermore también gustó. Un inmenso árbol, como ya hemos mencionado, ocupó el escenario y valiéndose de los apoyos de filmaciones, ayudó a contar la historia filmada a la par que se cantaba. Livermore se valió también de un centro giratorio para aligerar las escenas. Así mismo, el movimiento de los que pisaron la escena fue controlado, silencioso y oportuno. Los diferentes lugares de la acción se plasmaron por medio de las proyecciones filmadas; los bosques, la  habitación de Norma, el templo, el fuego de la pira etc. Tan sólo sobraban los figurines dorados que pululaban por la escena y que nos recordaban a las burbujas navideñas de Freixenet y el niño vengador puñal en ristre.


JUVENTUD Y VETERANÍA EN EL ARRIAGA

Concierto del Orfeón Donostiarra. Obras de Bela Bartok y Luigi Cherubini. Orquesta Sinfonica de Musikene. Director: Victor Pablo Pérez. Teatro Arriaga.Bilbao 13-V-18

                          lirica  La Orquesta Sinfónica de Musikene y el Orfeón Donostiarra en el Teatro Arriaga con el Requiem de Cherubini

Yana Kucherova es una joven rusa, aunque formada en Musikene, que se erigió por méritos propios en una admirada solista de viola. El Concierto de Bela Bartok no tuvo ningún escollo para ella e hizo patente la destreza  y técnica que posee con la viola. En resliad, los conciertos para viola no son comunes en la programación musical, probablemente por el sonido tanto grave y opaco del instrumento. De ahí que Williams Primrose, el violinista más reconocido entonces, solicitara a Bartok una obra que devolviera la importancia a la viola. En la segunda parte del programa se nos ofreció el Requiem de Cherubini. Sin duda , es una de las misas de difuntos más sobresalientes de la historia de la música, en competencia con el de Mozart, Verdi, Brahms o  Fauré. La composición está escrita para coro mixto y orquesta y siempre llama la atención de que Cherubini prescindiera de cantantes solistas para interpretar algunos números. Por tanto, se puede decir que es una misa totalmente coral. Es el coro el que obtiene la inusual combinación de solemnidad y tensión vocal de la obra y el Orfeón Donostiarra posee la solvencia y experiencia, más que de sobra, para llevar esta magnífica obra a buen puerto. Junto a la veteranía coral, se contrapuso  la juventud de la orquesta Musikene, con una cincuentena de jóvenes instrumentistas  bajo la experta batuta de Victor Pablo Pérez como invitado. El director no sólo atendió con mimo a la orquesta, amén de su previa preparación a priori, sino que hizo que el Orfeón Donostiarra derrochara elegancia y finura en unos bellísimos pianíssimi. El resultado general fue que el Requiem gozó en general de un sonido tenue e igual, sin carencias ni mácula alguna que entorpeciera la uniformidad vocal.  Dio igual que  el coro cantara a capella o con estruendo en el staccato Dies Irae. Se percibió la frescura vocal de las sopranos y nos percatamos de los momentos solemnes del Santus o la fuerza  en el Agnus Dei. Sin embargo, el lucimiento detallado  y efectista ocurrió en un final de seda que controló Victor Pablo Pérez, al exigir tanto a voces como a instrumentos acudir sin titubeos  al estilo grave y fino de este Requiem.


LOS FADOS DE BILBAO

 

III. Noites de Fado

Bajo el nombre de Noites de Fado se iniciaron a finales del mes de Abril, en la sala de la BBK bilbaína un nuevo ciclo de fados, cuya segunda sesión ha tenido lugar este pasado nueve de Mayo. De su éxito da testimonio su séptima edición y el lleno en la sala en cada sesión. La apertura del ciclo con “Fado in Chiado” que nos deparó el cuarteto formado por la voz femenina de Rute Soares y la masculina de Tiago Silva con el siempre atractivo sonido del repique de la guitarra portuguesa de Sergio Costa , dejaba paso a la voz de Carminho la lisboeta de gran ascendencia fadista. Hija de la conocida fadista Teresa Siqueira,

Maria del Carmen do Carmo de Carvalho Rebelo de Andrade que es en verdad su nombre, estuvo acompañada del guitarrista Luis Guerreiro al son de cuyos agudos sonidos de su guitarra la voz alta y resistente de la joven lisboeta acaparó la sala. Sin embargo, no solo la voz de la fadista se hizo con el público bilbaíno, sino que irradió así mismo una gran simpatía por sus detalladas explicaciones de los poemas cantados  y la manera de dirigirse a los espectadores por lo que añadiríamos que fue también una showomen en toda regla.

Fados Menores, Corridos y fados clásicos comprendieron el repertorio de lo cantado, en unión de algunos fados modernos que llevaban acompañamiento de la percusión.

Nos espera  el próximo día 23 de Mayo Marta Pereira da Costa, la primera y por ahora única mujer virtuosa  en tocar un instrumento tan bello y complicado como es la Guitarra Portuguesa.

 


UNA NUEVA VOZ JOVEN

Concierto de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Solista: Elena Sancho-Pereg (S). Obras de Gyorgy Ligeti, Benjamin Britten y W.A. Mozart Dirección Musical : Clemens Schuldt. Euskalduna Bilbao 2-V-18

                                              Clemens Schuldt dirige a la orquesta y a la soprano Elena Sancho-Pereg, ayer, en un ensayo.

.Sorprendió la juventud del maestro Clemens Schuldt al comparecer risueño en el escenario y asentarse en l podio principal de la Sinfónica de Euskadi. La natural suspicacia hacia el joven director alemán pronto dejó de serlo, pues la batuta del treintañero director se enfrascó en el Concierto Romanesc de Ligeti, extrayendo de sus ininterrumpidos cuatro movimientos toda la solvencia el aire bohemio de sus danzas eslavas al alimón con el modernismo de su música disonante.  Aires populares de Rumania y Hungría que él mismo grabó y se basó para componer esta obra. Cuando el concertino Lorenz Kusturica abandonó el pianísimo y finísimo hilo agudo de su violín para terminar la obra, se presentó en el escenario otra joven promesa, en esta ocasión, la soprano guipuzcoana  Elena Sancho-Pereg. Cantó la obra titulada Les Illuminations compuesta por un Britten emocionalmente afectado por los poemas escritos por Artur Rimbaud. Lo hizo con una voz fresca, sonora, con un color ligero en su cristalino metal y sobre todo se mostró afinada y musical. Nos resulta prematuro juzgar su voz todavía en evolución y es preciso que madure para que adquiera terciopelo y ductilidad y finalmente se la pueda analizar con rigor.  Es preciso también que en el aspecto técnico controle la voz en su intensidad, pues posee una voz que suena siempre aguda.  Su bisoñez no fue obstáculo para que recitara en un claro y expresivo francés y observáramos  su calma en la escena. Tiempo al tiempo.