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DELEITE MUSICAL

Recital de “Il Giardino D´Amore”. Solista: Jakub Orlinski (Falsetista). Obras de Haendel y Vivaldi. Director y Violinista: Stefan Plewviak. Sala Filarmónica. Bilbao 13-I-21.

Precioso programa el ofrecido por la Filarmónica bilbaína a base de arias de ópera tanto de Haendel como de Vivaldi y no menos exitoso el resultado obtenido en su ejecución. Pocas veces se ha visto y seguramente se verá, a un conjunto de cámara tocar más de una docena de seleccionados fragmentos sin atril y con tanta compenetración. Con la mirada atenta siempre al director-violinista Stefan Plewniak, los ocho componentes del “Giardino D´Amore” sabían de memoria lo que debían hacer y demostraron que no necesitaban leer ninguna partitura. En consecuencia, la concentración fue máxima y con ello, la armonía total y la simbiosis musical entre ellos fue perfecta. De todos modos, no había otra opción porque la vitalidad y el abanico gestual del maestro Stefan Plewniak les obligaba en esa exigencia y el mismo Plewniak era un valioso atractivo para el público.

El director polaco, admirable y virtuoso violinista, no paró quieto y con sus contorsiones y electrizantes movimientos marcó el ritmo, el tempo y el estilo de la melodía a ejecutar y únicamente le faltó hacer hablar a su violín. Fue tan claro y limpio de sonido en las partes allegro, como sensual y emotivo en los adagios y tanto en él como en los componentes de la orquesta primó la finura y la elegancia.

La voz corrió por cuenta del también polaco falsetista Jakub Orlinski, a quien no le quedó más remedio que subordinarse ante el virtuosismo del maestro. Su joven voz de color de mezzo se mostró en todo momento ágil y muy expresiva. Nos gustó más en la parte del canto spianato, es decir en el canto llano y sin florituras, porque controlaba mejor la intensidad vocal. Cuando interpretaba la parte ágil, la limpieza era notoria, pero muchas veces acentuaba algo exageradamente las notas finales. Destaquemos en su presentación bilbaína la excelente interpretación del aria “Sento in Seno” de la ópera Giustino de Vivaldi, acompañado de los pizzicatti tan finos de las cuerdas y su íntima y efectista interpretación. Un gran conjunto y un admirable violinista-director.


EGMONT, EL HÉROE DE BEETHOVEN

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No suele ser muy habitual presenciar la obra Egmont de Beethoven en comunión con la letra de Goethe. Lo habitual es escuchar aislada la ejecución de su preciosa obertura. En esta ocasión, el joven maestro Rubén Gimeno, al mando de la Joven Orquesta de Euskadi ofreció la obra completa, con la teatralidad que conlleva en la descripción de la vida del héroe conde Egmont. Previamente, la soprano Jone Martínez ofreció la pieza para concierto con el recitativo titulado “Ah Pérfido” y su aria “Per Pietá non dirmi addio” con su voz de claro y ligero timbre. Interpretó muy académica, es decir sin inflexiones ni tampoco afecciones, preocupada en dar bien afinadas las notas.

En cuanto a Egmont, son diez las secciones de que consta la obra con una clara narrativa de las marchas, alegrías y sufrimientos del pueblo oprimido. La narrativa de la exaltación del sacrificio del conde Egmont nos vino a través de Eneko Sagardoy, quien declamó el texto en un euskera un tanto atropellado por la rapidez con que imprimió al fraseo. Dejó evidente su intencionalidad y emotividad en su lectura, aunque tal vez algo tajante en la entonación. A su vez, la soprano Jone Martínez encarnó a su mujer, Clara, a través de sus dos bellos lieder. La primera de ellas, “Die Trommel geruhret” (El tambor conmueve) fue un allegro a modo de marcha en la que la soprano vizcaína mostró la sonoridad de su voz y luego, en el segundo “Freudvoll und Leidvoll” (En la alegría y en la Pena) con un canto más melismático se acomodó con brillantez a la melodía.  El maestro Gimeno se mostró muy meticuloso en su dirección y llevó a buen puerto una obra espléndida en la que se distinguieron no solo las cuerdas de la joven orquesta, sino también una limpia trompetista, sobre todo en el brioso allegro final.


Canto de lujo

Recital de Canto.  Solista: Sandrine Piau (S); y Les Paladins. Obras de Haendel. Director: Jerome Correas. Sala Filarmónica. Bilbao 3-XII-20.

Sandrine Piau & Les Paladins - Héroïnes

Se presentó en la Filarmónica bilbaína la soprano Sandrine Piau, una gran especialista en la música barroca, sobre todo, en óperas de Haendel. De ahí que en el programa figuraran tan sólo arias de algunas de sus óperas. La excelente soprano parisina abordó sin preámbulo alguno, la complicada aria “Da Tempeste” que corresponde al personaje de Cleopatra en la ópera Giulio Cesare. Su bien timbrada y sonora voz, atacó sin ninguna afección y gran brillantez el escollo que supone la agilidad vocal requerida por la pieza. Le siguió otra aria también de Cleopatra de la misma ópera, en esta ocasión “Piangeró la sorte mía”, un adagio que exige expresividad y control. Sandrine Piau, no sólo cantó con bella voz, sino que su sensibilidad y expresividad, se hicieron patentes en su gesto corporal y así, el plácido canto encontró el soporte de una preciosa media voz y la justa acentuación en su fraseo.A continuación el maestro Jerome Correas, sentado al clave, abría las manos e imponía en la dirección una atractiva lentitud en el tempo de la famosa aria que canta Amirena “Lascia ch´io pianga” en la ópera Rinaldo. Ella fraseaba el dolor del personaje encarnado con inusitado sentimiento. Luego cambió de ritmo al interpretar “Tornami a vagheggiar” del personaje de Morgana en la ópera Alcina, con la gracia y la limpieza en la coloratura de la gran artista que es y con la elegancia y afinación requeridas en el canto. En todo momento dio muestras de su seguridad y de su arte, reflejando así su correcta emisión y su gran fiato, lo que, a su vez, sirvió de acompañamiento a su concentración y entrega. Mención aparte y de justicia, mereció el conjunto dirigido por Jerome Correas, perfecto en armonía y con absoluta maestría estilística. En fin, una gran tarde de canto, con una artista y un conjunto, “Les Paladins” de lujo.


PRIMUS CIRCUMDEDISTI ME

Concierto de Euskal Barroquensemble.Solistas: Bernadeta Astari (S); Leire Bersaluce(S); Maika Etxekopa(S); David Sagastume (F); Javier Giménez (B); Dirección Artística; Enrique Solís. Teatro Arruaga 2-XII-20.

Euskal Barrokensemble with Maria Espada Live Concert

El conjunto Euskal Barroquensemble, a cuya cabeza se halla su director artístico Enrique Solís, ya nos deparó un concierto parecido hace un par de años atrás. En aquella ocasión, el viaje para su musicalización respondía a las andanzas de los marineros vascos en general. En esta nueva oportunidad, la base para el desarrollo del concierto se atuvo a una concisa cronología histórica a cerca de la navegación de Juan Sebastián Elcano, acompañada de canciones casi todas anónimas y de diferentes épocas. El relato historicista por parte de Joxean Bengoetxea, se inició en tiempos demasiado lejanos y de este modo inmiscuirnos en lo que dijo “El ciego de Tudela” en el siglo XII. Las intervenciones de los solos llegaron cuando Leire Berasaluce interpretó la nana popular “Loa,Loa” muy matizada y sentida, aunque tal vez algo edulcorada. Luego llegaría la intervención de Maika Etxekopar, quien nos brindó una preciosa canción popular vasco francesa, cantada con sumo gusto y sensibilidad musical. También participó la soprano Bernadeta Astari, de voz fácil, que fue la que nos cantó las canciones de Malasia con gracia y limpieza vocal.  Aplaudimos de nuevo a Mikel Etxekopar, un gran artista polifacético cuya participación con diferentes tipos de flauta, chistu y el tamboril vasco, destacó convirtiéndose en protagonista. Del conjunto musical formado por seis instrumentistas, además también del solista de flauta Vicente Parrilla, del contrabajista Pablo Martin y del percusionista Dani Garay, sobresalió la excelente violinista Miren Zeberio, Ahora bien, es justo destacar a Enrique Solís, el alma mater del grupo y dominador de las cuerdas tanto de laúd, como del tiple o de la giterna. Acompañó en todo momento a cada una de las tres mencionadas solistas, así como las intervenciones del falsetista David Sagastume y del barítono-Bajo Javier Giménez. En fin, otro buen repaso a la música vasca de ayer y de siempre, en esta nueva ocasión de la mano de Juan Sebastián Elcano y de su vuelta al mundo


EL ENAMORADIZO WAGNER

Concierto de la ESO. Solista: Rinat Shaham (S); Obras de Wagner y Mozart. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección : Michel Tobachnik. Palacio Euskalduna 4-XI-20.

               

                                                                                                                             

A pesar de que se diga que las comparaciones son odiosas, nos vemos obligados a diferenciar un mismo programa  interpretado en el lapso de pocos días tanto en voz de soprano como de mezzosoprano. Si en la anterior, actuación llevada a cabo por la soprano Anne Schwaneiwils, el canto brilló por su delicadeza,  ahora, en la interpretación presenciada a cargo de la mezzo Rinat Shaham se nos brindó calidez poética. Normalmente la voz de una soprano ilustra mejor el contento, el optimismo, mientras que el andrógino timbre de una mezzo se adecua mejor al dolor, al desesperado enamoramiento. De ahí que, siendo ambas actuaciones de máximo nivel, es decir, la anterior y esta de ahora, nos inclinemos por la voz de la mezzo. Además, la cálida voz de la israelí Rinat Shaham abordó los “Wesendonck Lieder”  con un gesto corporal que nos hacía adivinar la profundidad de la letra cantada y vocalmente a través de un precioso legato.  El lento tempo del lieder “El Invernadero”, la tercera de las cinco canciones del enamorado Wagner,  se arropó con el bello color de su instrumento, mientras el maestro Michel Tobachnik exigía la máxima suavidad en los pianíssimi del acompañamiento orquestal de la Sinfónica de Euskadi. La amplia voz de la artista israelí recorrió sin esfuerzo las notas graves y en la titulada “Penas” mostró el control de su media voz, y la medida correcta de su intensidad. Es difícil que una cantante que posea gusto y expresividad en su canto, no llegue a satisfacer al aficionado con este ciclo de cinco canciones que compuso un enamorado Wagner. Canciones dotadas de una gran carga de emotividad, con la gravedad precisa para cantar legato y expresar no solo con la voz.sino también con la mímica gestual, el fondo romántico de las mismas. Se cerró el concierto con la sinfonía “Haffner” de Mozart. Dicha Sinfonía es una adaptación que hizo Mozart de una Serenata anterior y que la creó como pieza independiente para la boda de Sigmund Haffner hijo. La veteranía del maestro Tobachnik se hizo patente en la dirección, primando la sencillez en su técnica gestual.


RECORDANDOA ANDRÉS ISASI

Recital Musical. Solistas: Jone Martinez )S); Itxaso Sainz de la Maza (Piano); Aitzol Iturriaggoitia (Violin); Enrique Bagaria (piano). Obras de Andrés Isasi. Teatro Arriaga 28-X-20

Tal día como el de anteayer, veintiocho de Octubre, nació hace ciento treinta años en Bilbao el compositor, fotógrafo y poeta Andrés Isasi. El Teatro Ariaga quiso rendirle tributo en esta efemérides, destacando su figura a través de la extensa disertación realizada por la musicóloga Mercedes Albaina y seguidamente de un concierto dividido en dos mitades. La primera parte la ocupó el binomio formado por la joven soprano de Plencia, Jone Martinez y la pianista de Santurce Itxaso Sainz de la Maza. En su programa figuraban siete lieder que el maestro Isasi compuso los últimos años de su vida en Getxo. La fresca y bella voz lírica de la soprano se distinguió en la segunda de ellas “Liedchen” cantada en perfecto alemán. A continuación y ya en español interpretó con su limpio timbre vocal  y su innegable intencionalidad “Primavera”  y mejor aún, imbuida en el romanticismo, el lieder “Der Phonix”. Perfectamente acompañada al piano por Itxaso Sainz de la Maza, la soprano mostró  un pulido recitado y una buena dosis de expresividad en su actuación. La segunda mitad corrió a cargo del violinista Aitzol Iturriagagoitia y del acompañante al piano Enrique Bagaría. A pesar de que a Andrés Isasi se le considere un compositor difícil, la Sonata escuchada nos pareció muy accesible y agradable. En ello tuvo mucho que ver la destreza al violin del eibarrés  Aitzol Iturriagagoitia, profesor y concertino, cuya actividad también se desarrolla en Leipzig.  Pureza y energía son dos de las características que se evidenciaron en el violinista, así como un gran conocimiento de una obra que no se escucha con asiduidad. El pianista Enrique Bagaría estuvo atento y paciente a la ejecución del solista. Volvemos a legrarnos en un merecido rescate musical de un artista al que se le va a dedicar una placa en Bilbao donde vivió.


INTERESANTE E INSTRUCTIVO RECITAL

Recital de Canto. Solistas: Ariadna Martinez (S); Antonio Oyarzábal (Piano); Karmele ;Larrinaga (Recitadora). Obras de Juan Martinez Villar. Teatro Arriaga 27-X.20.

Se cumplen ciento cincuenta años del nacimiento en Llodio del compositor y director de orquesta Juan Martinez Villar. Ignoramos de dónde partía la iniciativa de celebrar la efemérides, pero no sólo el recital programado para ello en el Teatro Arriaga ha resultado muy interesante, sino que nos pareció  instructivo.  No es muy segura la información que se tiene de su formación musical en Bilbao, pero una vez instalado en la Villa, se conoce su participación en el Sexteto del Café Arriaga y de su  autonomía al crear su propia Academia en la que Martinez Villar fue profesor del pintor Juan Echevarria y del industrial Victor Chávarri.  La importancia del músico se centró en los innumerables arreglos musicales que hizo. No en vano, hay un buen número de cantos vascos recogidos en cuatro álbumes y sobre todo habría que resaltar que realizó  la primera edición en partitura del conocido “Boga Boga” para piano. El recital se englobó en ciclos y así, desde los paseos en el Arenal que los bilbaínos acostumbraban a dar en el último tercio del  XIX, tal como en ese mismo tiempo  pintó Manuel Losada, pasando por sus dos matrimonios, finalizaron las canciones con su embarque hacia el nuevo mundo. La interpretación de muchas de las canciones casi todas ellas de aire y música popular corrieron por cuenta de la joven soprano Ariadna Martinez. La artista vizcaína fue recorriendo las cortas y bellas canciones pertenecientes a los cuatro volúmenes con voz fácil. Se trata de una joven  soprano ligera, de voz fresca y penetrante que anda muy cómoda en la tesitura alta. Es aún una voz en formación, pero con una base sólida y un canto afinado. Estuvo bien acompañada del también joven pianista  Antonio Oyarzábal, quien demostró su calidad no solo en el difícil arte de acompañar, sino en unos solos  limpiamente ejecutados. Se completó el trío con la gracia y la excelente declamación propiciados por  Karmele Larrinaga, la cual, alternó sus intervenciones con la voz a modo de explicación informativa  sobre la obra y vida del ilustre llodiano. Muy interesante recital.


INTERESANTE E INSTRUCTIVO RECITAL

Recital de Canto. Solistas: Ariadna Martinez (S); Antonio Oyarzábal (Piano); Karmele ;Larrinaga (Recitadora). Obras de Juan Martinez Villar. Teatro Arriaga 27-X.20.

Se cumplen ciento cincuenta años del nacimiento en Llodio del compositor y director de orquesta Juan Martinez Villar. Ignoramos de dónde partía la iniciativa de celebrar la efemérides, pero no sólo el recital programado para ello en el Teatro Arriaga ha resultado muy interesante, sino que nos pareció  instructivo.  No es muy segura la información que se tiene de su formación musical en Bilbao, pero una vez instalado en la Villa, se conoce su participación en el Sexteto del Café Arriaga y de su  autonomía al crear su propia Academia en la que Martinez Villar fue profesor del pintor Juan Echevarria y del industrial Victor Chávarri.  La importancia del músico se centró en los innumerables arreglos musicales que hizo. No en vano, hay un buen número de cantos vascos recogidos en cuatro álbumes y sobre todo habría que resaltar que realizó  la primera edición en partitura del conocido “Boga Boga” para piano. El recital se englobó en ciclos y así, desde los paseos en el Arenal que los bilbaínos acostumbraban a dar en el último tercio del  XIX, tal como en ese mismo tiempo  pintó Manuel Losada, pasando por sus dos matrimonios, finalizaron las canciones con su embarque hacia el nuevo mundo. La interpretación de muchas de las canciones casi todas ellas de aire y música popular corrieron por cuenta de la joven soprano Ariadna Martinez. La artista vizcaína fue recorriendo las cortas y bellas canciones pertenecientes a los cuatro volúmenes con voz fácil. Se trata de una joven  soprano ligera, de voz fresca y penetrante que anda muy cómoda en la tesitura alta. Es aún una voz en formación, pero con una base sólida y un canto afinado. Estuvo bien acompañada del también joven pianista  Antonio Oyarzábal, quien demostró su calidad no solo en el difícil arte de acompañar, sino en unos solos  limpiamente ejecutados. Se completó el trío con la gracia y la excelente declamación propiciados por  Karmele Larrinaga, la cual, alternó sus intervenciones con la voz a modo de explicación informativa  sobre la obra y vida del ilustre llodiano. Muy interesante recital.


DE RECORTE OPERISTICO A TEATRO MUSICAL

ABAO Bilbao Opera: "Il turco in Italia"
ABAO Bilbao Opera: "Il turco in Italia"

“Il Turco in Italia” de G.Rossini. Reparto: Paolo Bordogna (Bar); Sabina Puértolas (S); Renato Gerolami (Bar); Pietro Spagnoli (Bar); David Alegret (T); Marina Viotti (M); Moisés Marin (T). Orquesta Sinfónica de Bilbao y Coro de la Opera de Bilbao. Dirección de Escena: Emilio Sagi. Dirección Musical: Christophe Rousset. Palacio Euskalduna 21-X-20.

   Ha comenzado la temporada  Lírica en medio de una pandemia, que, no solo ha causado numerosas bajas entre los socios operísticos, sino que ha engullido a los asistentes en una pétrea frialdad y una desgana evidentes a la hora del disfrute. Se han tenido que reinventar más funciones para poder dar cabida a la mayoría de los abonados e incluso se ha permitido representar la mitad de una ópera en su estreno. Todo menos la iniciativa adoptada por la generalidad de los teatros importantes de cancelar la obra. En este punto es donde se ha hecho evidente la falta de sensibilidad de las autoridades competentes al no contemplar un mayor apoyo económico a una ABAO obligada a reducir drásticamente y a última hora el aforo, en lugar de una lógica cancelación. No es de recibo que en Bilbao se degrade una ópera representando la mitad de la misma. Seguimos con la obstinación de no suspender nada, aunque sería lo correcto,  y por el contrario vanagloriarse de que nunca se ha cancelado un título aunque se haya visto acompañado tan solo de un piano, se haya encontrado in extremis a algún cantante que  hiciera el favor de cantar, aunque fuera vestido de calle o como ahora ha ocurrido, se represente la mitad de la ópera.

Sin embargo no todo ha sido fruto de la pandemia, ya que el abaratamiento económico en el capítulo cualitativo ya venía predispuesto. De ahí que en este malogrado estreno en Bilbao de “ Il Turco in Italia”  el salvavidas que ha evitado el naufragio total haya llegado gracias a la creatividad y el saber teatral de Emilio Sagi en la dirección escénica al inventar una adaptación imprevista, junto a una excelente dirección musical por parte del maestro Christopfe Rousset al frente de la  Orquesta Sinfónica de Bilbao al tener que acotar y enlazar una parte de la partitura general.  El primero, ha mantenido los recitativos secco acompañados, para explicación de los que no conocían la ópera y luego, en la natural y bella escenografía diseñada por Daniel Blanco ha plasmado su impronta colorista y de ágil movimiento del coro y de los solistas. El segundo, o sea el maestro que fundó el grupo Les Talents Lyriques, proporcionando  agilidad y viveza musical a una partitura que está llena de dúos, tercetos, concertantes y números corales.

Suponemos que ambos de acuerdo, eliminaron las arias de cada solista y tan solo salvaron la que canta la soprano en el segundo acto “Squallida veste e bruna”. Ni el tenor David Alegret ha podido lucirse con su aria “Tu seconda il mio dissegno” ni la soprano ha podido demostrar su sensualidad en la escena de la seducción “Credete alle Femine” y lo que es peor, tanto la mezzo Marina Viotti como el tenor Moisés Marin fueron borrados del mapa. El apañado arreglo presenciado se dirigió hacia lo teatral, hacia los dúos, tríos y concertantes con coro, y de ese modo, entretener al  no conocedor de la obra en detrimento del canto al no poder escuchar los solos de los artistas. En consecuencia, comentar la labor de la soprano Sabina Puértolas no sería correcto sin su escena seductora, aunque teatralmente no nos pareció tan astuta ni manipuladora, sino más bien caracterizada como una joven adolescente. Vocalmente estuvo muy correcta en el aria que pudo cantar, si bien a veces, nos pareciera escuchar una voz un tanto ligera para tan gran aria. Por otro lado, el personaje de Selim no recayó en un bajo bufo, ya que Paolo Bordogna es más bien un barítono-Bajo, eso sí, de gran extensión, capaz de sostener bien las notas altas y emitir sonoras las notas graves. La voz más contundente vino de parte del barítono Renato Gerolami que hizo de Geronio y a la zaga ocupó también un lugar sobresaliente  el también barítono Pieto Spagnoli de voz y fraseo más claros.

El coro de la Ópera de Bilbao disfrutó cantando y bailando y, además de la deliciosa música muy bien dirigida por Christophe Rousset, es justo aplaudir el solo de trompa de la obertura. Nos queda la duda de  si la representación de media ópera sirve de consuelo y máxime siendo un estreno. La precariedad no debiera prevalecer, es más conveniente una pausa y mejorar. La ópera, aunque también es teatro, es sobre todo canto.


UN DELICADO CANTO

Concierto Inauguración de la BOS. Solista Anne Schwaneiwils (S); Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Erik Nielsen. Obras de Wahner, Bethoven y Mahler. Palacio Euskalduna 1-X-20

                    

Anne Schwanewilms con la BOS en Bilbao

 

Wagner, se enamoró de la desconocida poetisa Wesendonck   motivo por el que compuso la música de los cinco conocidos lieder cuyos textos se deben a ella. Es más, incluso varios de estos lieder le sirvieron como base de inspiración de algunos momentos de su ópera Tristan e Isolda. Más tarde, los cinco lieder fueron orquestados por Felix Mottl,  recordado como uno de los más brillantes directores de orquesta de su tiempo. En este primer concierto inaugural de la temporada, la BOS ha llevado a cabo la interpretación de los “Wesendonck Lieder” con la excelente participación de la soprano Anne Schwanewils. Desde la primera canción la soprano alemana mostró el control vocal y la delicadeza en su línea de canto, tal como exige la apacible Der Engel (El Angel). A continuación nos agradó sobremanera la sutiliza en el acompañamiento de la Orquesta al ejecutar Im Treibhaus (En el Invernadero) con una sutil intensidad en el controlado y apianado sonido. La soprano alemana  enseñó más las cualidades de su voz al cantar la cuarta canción “Penas”, en la que percibimos ya una voz redonda, la expresividad a flor de piel y un gusto exquisito. Culminó su serena actuación con una versión admirable ya como propina de una canción de Mahler titulada “El Cuerno Mágico del Niño” perteneciente a su colección o ciclo “Wo die schonen trompeten blasen” basado en poemas populares alemanes. La magnífica interpretación de esta canción mahleriana hubiera bastado para su total éxito ya que en ella expuso la máxima expresividad e intencionalidad en su canto, así como un gusto inherente a una gran artista. La orquesta cerró el concierto con la conocida “Quinta Sinfonía” de Beethoven. Los cincuenta profesores que ocupaban el escenario no pudieron proporcionar el esplendor del inicio de la sinfonía ni el estruendo del segundo movimiento y de ahí que nos pareciera algo familiar, algo recogido. A pesar de ello, el maestro Erik Nielsen logró una total concentración en los músicos y un sonido limpio  y claro a falta del aludido poderío. Resultó una interpretación con un sonido más específico en las cuerdas, menos estruendoso en los metales, pero reiteramos muy atractivo por el trabajo concentrado de los profesores empeñados en agrandar la sonoridad y el trabajo meticuloso y tan directo del maestro Nielsen

Anne Schwanewilms con la BOS en Bilbao