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GRANDIOSIDAD VOCAL

“Les Vepres Siciliennes” de G.Verdi. Reparto:Lianna Haroutourian (s); Gregory Kunde (y); Vladimir Stoyanov (Bar); Dimitri Ulyanov (b);Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Director de Escena Davide Livermore. Director <Muiscal: John Mauceri.Palacio Euskalduna 16-II-13

En esta ópera de Verdi, contamos con tres de las voces más sobresalientes que han aparecido ante nosotros desde hace tiempo y además un polémico montaje. A la representación el aficionado debería asistir ante todo para escuchar la voz del tenor Gregory Kunde, el norteamericano que pasó por el Coliseo Albia casi inadvertido en el año mil novecientos noventa y siete. De aquel tenor ligero-lírico queda el recuerdo, pues ahora se le aprecia el timbre de voz de gran tenor lírico, con un timbre bellísimo en las notas altas, absoluta facilidad y  una seguridad aplastante en ese registro alto. No terminan ahí sus atributos ya que Kunde es un gran actor que muestra aplomo y saber estar en escena. La verdad es que resultó una delicia escucharle cantar y consideramos un gran acierto su nueva presencia en Bilbao.

A su zaga, con gran figura escénica y una voz rotunda y hermosa  hay que situar al bajo Dimitri Ulyanov. Hacía tiempo también que no escuchábamos una voz tan notable en la cuerda de bajo. La voz del ruso sonó envuelta en terciopelo, mórbida, oscura y con gran volumen.

Cerró el trío estelar la soprano armenia Lianna Hroutourian, la cual  enseñó una voz admirable en potencia y volumen. Además, gustó su canto al que acompañó de un gesto a la antigua, con la cabeza hacia atrás y el pie izquierdo adelantado y gustó aún más la delicadeza de su línea de canto que fue tan bella.

En un escalón más bajo, pero sin restarle méritos, se situó el barítono Vladimir Stoyanov. Lo situamos en una grada inferior no porque no cantara bien, sino porque su atenorada voz no atesora la calidad y hermosura de las otras tres mencionadas. Al principio, nos dio la impresión  de que al coro no le hacía gracia cantar en francés, sin embargo mejoró mucho a medida que avanzaba la obra y terminó por moverse muy bien en escena y cantar como acostumbra.

El maestro John Mauceri, demostró veteranía y sin demasiados gestos llevó la obra a buen término. No así el director de escena, de quien únicamente comentaremos que en arte, en música particularmente, no es conveniente herir sentimientos de parte del público, ni ser protagonista de algo que ya existe por mucho que intente imitar el pensamiento del autor.

 

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