Archivo de la categoría: Concierto

La coral Andra Mari celebró 50 años

Sinfonía Nº 9 de Ludwing von Beethoven. Solistas: Ilse Earens (S); Marie Claude Chappuis (M); Robin Tritschler (T); Thomas Bauer (BAR). Coral Andra Mari y Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt. Dirección Musical : Philippe Herreweghe. Quincena Donosti 27-VIII-16.

Resultado de imagen de coral andra mari

Efectivamente, el concierto con la interpretación de  la magna obra coral de Beethoven sirvió para que la Quincena homenajeara a la Coral Andra Mari de Rentería por sus cincuenta años de existencia. La efemérides merece la pena ser comentada, pues llegar a medio siglo de vida en el ámbito musical o cultural cualquiera, supone tal esfuerzo que honra ya sea a los fundadores o ya sea a los continuadores.

En cuanto al concierto, hasta la llegada del último movimiento, o sea, el presto final, la figura ágil y de vivo ritmo del maestro Herreweghe marcaba con detalle las entradas de las diferentes familias de la gran orquesta que dirigía. Los ademanes de Herreweghe se hacían llamativos y el sonido del conjunto de la Radio de Frankfurt armonioso y conjuntado. Llegó pues el momento en el que el barítono Bauer entró con el ¡Oh Amigos! en la parte coral propiamente dicha. Se le apreció una bella voz, lo mismo que la del tenor que mostró su gran brillantez. Entre las féminas, apreciamos una voz ligera en la soprano Earens, tal vez demasiado para este movimiento beethoveniano y si bien oscura, no muy potente en la mezzo Chappuis.

De todos modos no es una página en la que apreciar las diferentes voces solistas, sino más bien calibrar la fuerza, los matices y sobre todo el nexo de unión entre las más de ochenta voces de la Andra Mari. La coral de Rentería, dio la impresión de absoluta seguridad y dominio, facilitando la labor del maestro en la dirección y satisfaciendo al público asistente por su calidad vocal.

 

 

Anuncios

El gusto de Carlos Mena y Lluis Villamajó

 

Capilla Santa Maria. Solistas: Carlos Mena (F); Lluis Villamajó (T); Carlos Garcia Bernanlt (clavecín); Susana Garcia de Salazar (piano). Quincena Donosti.22-VIII-16.

 

Resultado de imagen de carlos mena y vilamajó        Resultado de imagen de carlos mena y vilamajó

 

Dos voces, la del tenor Lluis Villamajó y otra la del falsetista Carlos Mena se unieron armoniosa y dulcemente en la interpretación de una música plácida y bella que partiendo de Purcell  y teniendo a Ralph Vaugham Williams de puente, terminó en el impactante canto de Abraham e Isaac de Britten.

En gran parte de las suaves y sentidas canciones de Purdell fue el tenor catalán el que empezó  a seducir al auditorio. Su voz, sin la particularidad de poseer una gran squillo o gran volumen ofreció sin embargo el arte del canto a media voz a través de un timbre aterciopelado, una exquisita afinación y un gusto en posesión de muy pocos cantantes.

A su vez, Carlos Mena, el vitoriano falsetista, es decir el cantante cuyo canto se basa en la técnica de la voz in testa, pro en falsete, lució su destreza al interpretar a Vaugham Williams y a Britten. Hace ya tiempo que admiramos el arte de Mena, su rigor y la técnica con la que dominar el campo vocal para poder asemejarse a la voz del antiguo castrato. Apreciamos su limpieza en la coloratura y un envidiable fiato con el que lucir su buen legato.

Por otro lado, no sabríamos distinguir si al canto tan elegíaco y celestial, tan poético y expresivo que se nos ofrecía, le era más acorde el clavecín de Garcia Bernalt o el piano de Susana Garcia Salazar. Todo resultaba conjuntado, estudiado en todos los detalles y nos esperaba aún el final. Un final a dúo, o sea con la voz del tenor y la del falsetista en perfecta unión deleitándonos en la cantata de Britten “Abraham and Isaac”, cruel en su narración bíblica y tan hermoso en lo musical. Pocas veces un auditorio como en este caso el teatro Victoria Eugenia suele quedar tan en silencio y es que en el escenario había cantantes de mucho gusto y expresividad a flor de piel.

 

 


UN GRAN REQUIEM DE VERDI EN BILBAO

Reparto: Angela Meade (s); Dolora Zajick (m); Gregory Kunde (t); Ildebrando D¨Arcangeli (b). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica Verum. Dirección Musical: Francesco Ivan Ciampa. Pacio Euskalduna 16-IV-16
A caballo entre su ópera Otello y la última que compuso, que fue  Falstaff, Verdi se había centrado en un Requiem en colaboración con otros músicos para homenajear a Rossini tras la muerte de este. La idea no se materializó, pero aprovechando su dolor por el también  fallecimiento del escritor Manzoni, decidió llevar a cabo el proyecto del Requiem por su cuenta, en memoria de este  citado autor de “ I Promessi Sposi”.  La palabra Requiem significa descanso, pero en la misa de difuntos del músico  parmesano se respira algo más que religiosidad. El de Verdi es un réquiem más humano, menos místico que el de otros compositores conocidos y además compuesto  con una estructura vocal y musical al modo operístico. Es justo señalar, en primer lugar, que la ABAO hizo que el Requiem verdiano presenciado en el Euskalduna,  tuviera la calidad y la altura de las grandes ocasiones. Para ello, llamó al maestro italiano Francesco Ivan Ciampa, al que recordábamos de su dirección orquestal en la ópera Attila y  puso a sus pies  una orquesta que ya nos visitó también  en otra ocasión, la Sinfónica Verum, compuesta por jóvenes músicos manchegos  de contrastada valía. Por otra parte, no hace falta hacer hincapié en  que el gran coro apostado al fondo del escenario estaba formado en su mayoría por cantantes de la Opera de Bilbao y claro, se notó. En efecto, resultó admirable la compenetración, la fuerza y la obediencia del conjunto  bilbaino a la mano izquierda del maestro  Ivan Ciampa. Las trompetas ubicadas en lo alto del auditorio resonaron con gran brillantez para dar entrada al Mors  Stupevit correspondiente al bajo Ildebrando D´Arcangelo  e iniciar así la interpretación del cuarteto solista. Detengámonos en el precioso dúo  “Recordare” ofrecido por la soprano y la mezzo en perfecta armonía y con belleza canora. La soprano norteamericana Angela Meade dejó constancia de una voz de bellísimo color, de una exquisita afinación y una línea de canto admirable. Encandiló su media voz y atrajo toda la atención en la parte final de la obra evidenciando una depurada técnica para el total control de la voz. No hace falta decir que los aficionados estarían encantados de escucharla de nuevo. A su lado la admirada mezzo Dolora Zajick recordada por tantos y tantos éxitos en Bilbao y que dio muestras una vez más del volumen de su voz y del sentimiento de su canto. Del “Confutatis” del bajo Ildebrando D´Arcangelo echamos de menos algo más de oscuridad y peso vocal en este grave pasaje, aunque hemos de decir que se trata de un cantante de bella línea de canto y de muy agradable color vocal.  Junto al “ Recordare” y  al “Lacrimosa”, el solo cantado por el tenor, el conocido “Ingemisco” , es otro de los  atractivos de una obra genial en su totalidad. El  artista norteamericano Gregory Kunde, casi afincado en Bilbao, ofreció su aria del “gemido” con absoluto control, con la intensidad  requerida y dado su squillo en su registro alto, no tuvo ningún escollo que le perturbara. En fin, un “Requiem” de gran calidad, de equilibrio y calidad  vocal e instrumental, de una dirección atenta y de un coro de lujo.

LA PASIÓN DE GARDINER EN PAMPLONA

“La Pasión según San Mateo” de J.S.Bach. Solistas: Mark Padmore (t); Stephan Loges (bar); Hannah Morrison (s); Monteverdi Choir y Escolanía del Orfeón Pamplonés. English Baroque Soloist. Director: Sir Eliot <Gardiner. Pamplona.13-III-16
Como acontecimiento llegó y con pleno éxito  marchó la versión ofrecida por el especialista Gardiner dela espiritual Pasión según San .Mateo de Bach. Tal como está escrita, el director inglés conformó dos coros separados y aunque en la época de Bach no se permitía cantar a las mujeres en las iglesias, Gardiner sumó a su coro Monteverdi , el femenino  joven coro del Orfeón Pamplonés, que se mostró muy atenta y amalgamada. Así dispuesto y con la orquesta English Soloist fundado por el mismo Gardiner a sus pies, el afamado director barroquista fue desgranando la música entorno a los textos bíblicos. El narrador, Mark Padmore, representando al Evangelista fue el más destacado de los solistas gracias a su voz limpia, a sus inflexiones, a una exposición muy acorde a los sentimientos expuestos en los textos narrados y al mérito de cantar de memoria, sin partitura alguna una obra tan extensa.  No así ocurrió con  el bajo.barítono  Stephan Loges, de quien echamos de menos una voz más grave, recia y capaz de dar mayor solemnidad al papel de Jesús. Por otro lado y tal vez porque nos hayamos acostumbrado a escuchar la bella aria Erbarme dich mein Gott  ( Apiádate de mi Señor)  a una mezzo o , la versión ofrecida por medio de un falsetista  nos pareció que careció de gravedad y de profundidad dramática. Todo lo demás resultó espléndido en su conjunto, a gran nivel en elegancia musical, con instrumentistas de gran valía como los dos flautas o la solista de chelo y sobre todo, gracias a un equilibrio vocal entre las más de diez voces que intervinieron  individualmente y al mismo tiempo formaban parte del coro. Todo ello dio a entender un profundo estudio, un trabajo previo muy profesional y una batuta de mucha destreza.

Mendelssohnn cerró el maraton musical

Musika—Música- “Sueños de Una Noche de Verano” de F.Mendelssohnn. Reparto: Teresa Berganza (narradora); Lydia Teuscher (s); Eva Gogel (m); Coral de Bilbao y Musicus Koln. Orquesta Filarmonía de Galicia. Director: Christoph Spering. Bilbao 6-III-16.
Muchos de los movimientos  puramente instrumentales como la Obertura, el Intermezzo,  son piezas que suelen escuchar en conciertos y con  mayor frecuencia por supuesto, la Marcha Nupcial. Lo cierto es que la obra de Mendelssohnn apenas contiene parte cantada y el predominio de la voz tan solo concierne a la narración de la trama inspirada en la obra de Shakespeare. Hasta la pieza número tres que se conforma con el dúo de soprano y mezzo no hay canto y a lo largo de un buen número de fragmentos el coro se mantiene sentado al fondo del escenario esperando aparecer con su canto pizzicato tras el número de la danza. Breve intervención pero efectista ya que el binomio de la Coral bilbaína y la de Colonia entremezclados, supieron reflejar ese efecto  elegante. Además de la soprano Lydia Teuscher y de la mezzo Eva Vogel,  a la que por cierto ni se le pudo apreciar la voz que tenía, la narración o papel protagonista corrió por cuenta de Teresa Berganza. La que fuera una muy grande mezzo española compareció inquieta, jugando con su banda encarnada que se le caía del hombro y gesticulando en todo momento, lo bueno es que leyó con gracia, con el arte que un día no lejano lo hacía con su bella voz. A destacar la masiva afluencia este año de un espectador ávido de acontecimientos musicales a buen precio y de calidad.

CUATRO LIEDER PARA UNA GRAN INTÉRPRETE

Musika—Música. Misa de Schubert con el coro Musicus Koln y dirección de Christoph Spering. Lider Canto del cisne con la mezzo Elena Grajera y Cuatro últimas Canciones de Richard Syrauus con la soprano  Hanna Elisabeth Muller y la dirección de Rossen Milanov. Palacio Euskalduna 5-III-16.
Con un  coro ya conocido por su disciplina demostrada en anteriores ediciones como el Musicus Koln del maestro Spering, se inició la segunda jornada musical en el palacio Euskalduna.  Desde el inicio del íntimo Kirie de la Misa de Schubert, el conjunto se explayó en toda su dimensión sonora al llegar el Gloria, demostrando así que treinta voces bien amalgamadas también pueden sonar con estruendo. La labor de los solistas es mucho menor que la del coro ya que su participación es al mismo tiempo y lo mismo  y además con escaso lucimiento. El Benedictus aportó serenidad, así como el final, la cual transcurrió en un clima apacible como se requiere. A media tarde la mezzo pacense Elena Grajera abordó una serie de lieder acompañada de su habitual pianista Antón Cardó.  Enseñó una voz de color cercano a la de soprano y por ello echamos en falta el calor y la profundidad propias de la mezzo para el ciclo que cantó eso sí, con limpieza en el fraseo. Sería a última hora de la tarde cuando disfrutaríamos de lo mejor a cargo de la soprano Hanna Elisbeth Muller. Previamente, la Orquesta del  Principado de Asturias dejó firme huella de su clase al  ejecutar maravillosamente el Poema Sinfónica que narra las vicisitudes del personaje folklórico alemán llamado Till Eulespiegel. Tal vez lo más acertado en lo que se ha presenciado  hasta ese momento en el Euskalduna sucedió en la interpretación de las Cuatro Últimas Canciones de Richard Strauss a cargo de la soprano alemana. Gracias a una voz de bello color, a su control y dominio vocal, a su perfecta programación respiratoria y a su elegancia en la media voz, su versión de los lieder fue perfecta.  Cantó acorde al estilo que se debe y si pareció que no poseía potencia, no era necesario porque la muerte cercana necesita de un canto sereno y tenue.

Se Inicia Musika-Música

MUSIKA—MÚSICA 2016. José Antonio López (bar) y Rubén Fdez.Aguirre (piano). “La Bella Molinera” de Franz Schubert. MUSIKA—MÚSICA: Olatz Saitua (s); Ainhoa Zubillaga (m); José Luis Estellés (clarinete) y Francisco Poyato (piano), Lieder de Mendelssohnn, Scubert, Wagner y Strauss.
De entre la variedad ofrecida en el maratón musical de estos días en el Palacio Euskalduna, nos acercamos al ciclo de lieder “La Bella Molinera” cuyas letras se basan en poemas de Willhem Muller. Poemas individuales narradoras de la naturaleza y luego de triste presagio en contraposición al primer gozo. Con un claro y bien pronunciado alemán, el barítono José Antonio López desgranó paulatinamente y en diferentes tiempos e intencionalidad,  la esencia de los lieder con gran arte. Su voz, recia y poderosa recorrió con fuerza y otras veces con la suavidad requerida los diferentes poemas  compuestos por  Schubert. Utilizó su voz convenientemente en limpio recitado así como en el legato y tras reflejar con mucho gusto la conversación entre el molinero y el arroyo, terminó con control y gran finura la canción de cuna. Un pequeño descanso sirvió para prepararnos e introducirnos en la sala donde la soprano Olatz Saitua y  la mezzo Ainhoa Zubillaga interpretarían  varios lieder. Un par de ellos de Mendelssohnn a dúo, con un resultado fino y armonioso. La soprano puso la alegría, la ligereza  en los lieder que interpretó gracias no sólo al carácter de la música, sino a una voz etérea, elegíaca y siempre musical. La mezzo Zubillaga se encargó de la profundidad con su pastosa y corpórea voz y supo explayar con buen control  y dramatismo sereno el presagio fúnebre de las piezas que le correspondiron. Rubén Aguirre y Francisco Poyato demostraron su valía al piano en acompañamientos precisos en los siempre complicados lieder.