Archivo de la categoría: quincena

Grandioso Requiem de Verdi en la Quincena

Requiem de G.Verdi. Solistas: Camilla Nylund (s); Karen Cargill (m); Samur Pirgu (t); Mikhail Petrenko (b): Orfeón Donostiarra y Orquesta Filarmónica de Rotterdam. Dirección Musical: Yannick Nezet Seguin. Auditorio San Sebastian 24-VIII-14
 
                                      
 
 
La grandiosidad  en la interpretación del Requiem  verdiano, no solamente hace referencia a las ciento cincuenta voces del Orfeón al ofrecer con absoluta armonía y esplendor sus intervenciones.  Tampoco se refiere a la nutrida y excelente orquesta de Rotterdam, ni a la meticulosidad y dominio de la partitura del maestro Nezet Seguin. La grandiosidad de una obra tan magna como es el Requiem de Vedi  nos vino de la mano de la entrega y profesionalidad de todos los participantes en su conjunto. El  Dies Irae del coro atronó y no hubo ninguna voz que saliera de su discurrir, ni escollo que enturbiara su conjunción. Las trompetas brillaron a diestra y sinistra y  una lánguida  “Lacrimosa” estremeció al  silencioso auditorio, para terminar admirando el final fugado, perfecta y precisa y que coronó  así la hermosa versión ofrecida. El maestro  canadiense, sin partitura en el atril, acoplaba a unos y otros y demostrando conocer de memoria la obra, su eficacia se hizo evidente al señalar las órdenes con claridad meridiana. La mezzo Karen Cargill se encargó de matizar su canto, de mostrar su gran sensibilidad musical  a la par que enseñaba una voz potente.  La soprano Camilla Nylund se hizo acreditativa de una calidad vocal extraordinaria, una voz limpia y cómoda en el registro alto al mismo tiempo que afinada. Tan solo habría que  hacer una pequeña salvedad cualitativa en la participación del tenor Samir Pirgu y del bajo Mikhail Petrenko. El primero sobre todo por el uso continuado del falsete y que en el pasaje  del “Hostia” si bien fue de agradable efecto, ya se sabe que abordar las complicaciones en falsete es mucho más fácil. En cuanto al bajo Petrenko, le faltó gravedad y su voz  a veces blanqueaba o se entubaba y no era elegante. No obstante, faltó mucho para decir que rebajaran la alta calidad ofrecida por el resto de los participantes.
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Narrador, Soprano y Orquesta ofrecen un hermoso “Egmont”

“Egmont”  de Beethoven. Solistas: Raquel Lojendio (s); Alex Brendemuhl (narrador).Orquesta Sinfonica de Euskadi. Dirección: Jun Markl. Auditorio San Sebastian 22-VIII-III-14
 
                                             
 
No suele ser muy habitual presenciar la obra Egmont de Beethoven en comunión con la letra de Gotehe . Lo normal es que se escuche aislada la ejecución de su preciosa obertura. En esta ocasión, la Quincena y el maestro Jun Markl, al frente de la excelente Orquesta de Esuakadi ha tenido a bien ofrecernos la obra con la teatralidad  inherente  que conlleva en la descripción de la vida del héroe conde Egmont. El maestro Markl fue desgranando cada una de las diez secciones que consta la obra, describiendo con lectura clara las marchas, las alegrías y los sufrimientos de un pueblo frente a su opresor. Beethoven expresó sus preocupaciones políticas a través de la exaltación del sacrificio heroico del conde Egmont condenado a muerte y a su vez, la soprano canaria Raquel Lojendio encarnó a su mujer, Clara, a través de sus dos bellos líeder. La primera de ellas, “Die Trommel geruhret” (El tambor conmueve) fue un allegro a modo de marcha en la que la soprano pacense mostró el calor tibio de su timbre vocal y luego, en el segundo “Freudvoll und Leidvoll” (En la alegría y en la Pena)  con un canto en una tesitura más alta, reflejó su la brillantez.  Esta versión teatralizada, tiene también un narrador  que va describiendo las vicisitudes  de la historia y el encargado de ese relato recayó en hispano-alemán Alex Brendemuhl, declamador de  fraseo claro y sonoro, de correcta entonación o lleno de expresividad. Una obra espléndida en la que  se distinguieron no solo las cuerdas, sino también unas limpias trompetas, sobre todo en el brioso allegro final.

Un joven y buen reparto vocal en La Boheme de la Quincena Donostiarra

“La Boheme” dse G. Puccini. Reparto: Gal >James (s);Giordano Lucá (T=; Juan Jesus Rodriguez (bar); Elena de la Mewrced (s); David Menendez (bar); Francis Tójar (b); Fewrnando de la Torre (bar);. Coral Andra Mari y Orquesta Sinfónica de Euskadi.  Dirección de Escena; Davide Livermore. Dirección Musical: J .Ramón Encinar. Auditorio San Sebastian 15.VIII-14
                                                          UNA ÓPERA BRILLANTE
                                                                   Nino Dentici
 
Aprovechando todo el escenario, mostrando así una gran buhardilla en la que moverse con amplitud y sumando el ágil efecto que causaban las filminas  concatenadas de las pinturas impresionistas francsas plasmadas al fondo del decorado, , la producción de esta La Boheme resultó práctica y brillante. El final del segundo acto además, deparó la fuerza y el buen trabajo de la Coral Andra Mari quó una muy buee cantó  y actuó al unísono y como las órdenes del regidor Davide Livermore se acataban a la perfección, el aspecto teatral del espectáculo se hizo muy atractivo.  La brillantez y el colorido visual de la producción se  equiparó a la postre   con la aportación vocal, ya que los dos jóvenes protagonistas, la soprano  israelita Gal James y el tenor italiano Giordano Lucá cuajaron una actuación excelente desde el punto de vista canoro, Con un precioso color vocal, el tenor cantó con soltura y su timbre más allá del estrictamente ligero, cercano al lírico, resolvió sin escollo las incomodidades de la partitura salvo  el hecho de que no nos quiso regalar el Do en el dúo O Soave Fanciulla del primer acto, lo que decepcionó al respetable. Fue la única  laguna de este Rodolfo llamado a ser un gran tenor. En cuanto a la soprano israelita completó un gran trabajo y  la potencia de su voz anduvo de la mano de la nobleza de su interpretación sin afecciones ni ocultismos ante las dificultades. Tal vez se pueda pensar que aún no es una Mimí en regala por su color vocal algo ligero, pero esa cierto que mereció el aplauso general. El baritono Juan Jsesús Rodriguez destacó por la contundencia de su voz, preocupado en ampliarla constantemente y hubo buena colaboración escénica de parte del resto de los  comprimarios.

Bach a manos del ex falsetista René Jacobs

Helsinki Baroque Oechestra. Solistas: Sunhae Im (s); Benno Schachter  (falsetista); Topi Lehtipou (t); Artu Kataja (B); Dirección MusicaL: René Jacobs. Auditorio San Sebastian 6-VIII-14.
 
                                                             
 
En esta nueva ocasión fue el conjunto finlandés dirigido por el afamado René Jacobs el que destacó en su actuación al interpretar dos Cantatas de J.S.Bach. Cuatro solistas vocales participaron en una excelente ejecución. De un lado, la ligera voz de la soprano Sunhae Im y entre las voces masculinas la de bello color y ágil en la coloratura de Topi Lehitpou, la buena técnica exhibida por el falsetista Benno Schachter y una voz mórbida y bella mostrada por el joven bajo Artu Kataja. La pieza cantada en la segunda mitad titulada “Hercules en la Encrucijada” gozó incluso de un aire scherzante, propiciando que los artistas actuaran en la escena. Fue la Cantata en la que lucieron más las voces al tener una mayor intervención en solitario. El maestro René Jacobs no correspondió a la fama que ha adquirido tanto en su estudio como experto barroquista como excelente cantante falsetista y su dirección se limitó a mirar con fijeza el atril donde se hallaba su partitura y a unos ademanes parcos y monótonos que a veces no casaban con la lectura de la obra. 

Inicio de la Quincena Donostiarra con Berlioz y el Orfeón

“La Condenación de Fausto” de Berlioz. Solistas: Julie Boulianne (s); Bryan Himel (t); Paul Gay (Bar); René Schirrer (b); Orfeon Donostiarra y Orquesta Nacional del Capitolio de Toulouse. Dirección Musical: Tugan Sokhiev. Auditorio San Sebastian 1-VIII-14
En el programa, una bella obra coral para dar comienzo a una nueva temporada musical del festival de San Sebastian. Para su ejecución, una excelente orquesta como es la del Capitolio de Toulouse y al frente un maestro como demostró serlo el ruso Tugan Sokhiev. Con una batuta comedida en gesto y clara en las órdenes, se le apreció meticuloso y elegante y sobre todo confiado en el buen hacer del Orfeón Donostiarra. En realidad fue el conjunto de la capital guipuzcoana el que sobresalió y condujo la obra por derroteros  muy satisfactorios. Si se ha de destacar algo en el conjunto vocal, despuntaría su parte masculina, bien nutrida y exuberante, además de un  grato color. Pasajes llenos de bucolismo, de marchas soldadescas y de sensible romanticismo fueron cantados con solvencia por el Orfeón. De entre los solistas no hubo mucha materia destacable, pues la ilusión y la esperanza depositadas en principio  en lo que parecía una voz de bello color en el tenor,  se tradujo en falta de poderío y en una extraña emisión hacia dentro que le daba un toque gutural.  El amplio papel de Mefistófeles en la obra a cargo del barítono Paul Gay  tampoco fue suficiente y si bien enseñó amplitud en su voz, esta pareció irregular y con cierta laxitud en su línea de canto. Destacaríamos a la soprano Julie Boulianne por la sonoridad de su voz, por la facilidad de su canto en el registro alto, aunque a vece diera la impresión de altisonancia. No en vano, para esta voz escribió Berlioz las mejores arias de la obra, sobre todo, el del racconto del rey de Thule de exquisita factura

Ainhoa Arteta cómoda en casa con los lieder de strauss

Cuatro Lieder de Richard Strauss. Solista: Ainhoa Arteta (s); Orquesta Sinfónica de Galicia. Director: Victor Pablo Perez.
Quincena de San Sebasian.30-VIII-13.
Habrá quien prefiera escuchar estos cuatro últimos lieder con el acompañamiento de piano al tratarse de canciones cuyos textos
tratan sobre la cercana muerte y con ello guardar un estilo más recogido. Sin embargo, Strauss los concibió para que la soprano
se rodeara de una gran orquesta   y ello significa que la intérprete posea una voz poderosa y amplia. Así nos lo manifestó Ainhoa
Arteta que exhibió una voz capaz de superar la sonoridad impuesta por los noventa músicos de la orquesta de Galicia. La soprano
guipuzcoana aprovechó perfectamente la oportunidad que le brindaba la ocasión de lucir sus dotes canoras y teatrales y como
estaba en casa  y ante su público, amplió su actuación con el trato directo con el público en su limpio euskera. Proporcionó el lied
 “Morgen” como propina sobre el que en alguna ocasión ha dicho que es su lied preferido y lo hizo de manera muy sentida, con un magnífico acompañamiento orquestal. Ante las ovaciones y la sincera entrega del público cerró su actuación con la popuolar “Aurtxo Txikia” con el beneplácito y la sonrisa del respetable que refrendó el aplauso con calor al finalizarla. Nos queda la duda de si tras los profundos lieder de Strauss de tan marcado y triste sello cabe una popular vasca que rompa con el estilo de aquellos. Gustó la Orquesta de Galicia y sobre todo el buen trabajo del maestro Victor Pablo Pérez.

Un Requiem delicado en la quincena

“Requiem” de Gabriel Fauré. Solistas: Sir Thomas Allen (bar); Daniel Doolan (tiple). Orfeón Donostiarra y Orquesta de Cámara de Escocia. Dirección Musical: Robin Ticciati. Quincena de San Sebastian.28-VIII-13.
Tanto el Orfeón Donostiarra como la Orquesta de Cámara de Escocia supieron transmitir la intimidad y el recogimiento de una obra delicada y desbordante de finura como es el Requien de Gariel Fauré. Desde el Introito las voces del Orfeón formaron una fina bruma sonora reflejando su intrínseco dolor. La excelente orquesta de cámara de Escocia se convirtió en la nube que dejó flotar notas imperceptibles por su delicadeza y entre las voces corales y los instrumentos musicales, nos resultó muy fácil introducirnos en un placentero mar musical en la que reinaba la paz. Reinó pues la dulzura, el control vocal y  la delicadeza. Para ello nada mejor que una envidiable orquesta de cámara bajo el histriónico  y eficaz gesto del joven maestro Robin Ticciati. Para ello también, nada mejor que el sentimiento manifestado por el veterano barítono sir Thomas Allen con un  “Libera Me” sustentado en una técnica que a pesar de los años no le ha abandonado ni mucho menos y una extraordinaria participación del jovencísimo tiple Daniel Doolan muy musical y afinado en la interpretación del “Pie Jesu”.
Gustó sobremanera el Orfeón cuya actuación dejó ver con claridad el dominio de una partitura que exigía control en su intensidad y recogimiento. Gustó la orquesta porque siguió la lectura adecuada sin estruendos, con concentración y alardeando de la siempre difícil media voz y del pianíssimo.