INTERESANTE E INSTRUCTIVO RECITAL

Recital de Canto. Solistas: Ariadna Martinez (S); Antonio Oyarzábal (Piano); Karmele ;Larrinaga (Recitadora). Obras de Juan Martinez Villar. Teatro Arriaga 27-X.20.

Se cumplen ciento cincuenta años del nacimiento en Llodio del compositor y director de orquesta Juan Martinez Villar. Ignoramos de dónde partía la iniciativa de celebrar la efemérides, pero no sólo el recital programado para ello en el Teatro Arriaga ha resultado muy interesante, sino que nos pareció  instructivo.  No es muy segura la información que se tiene de su formación musical en Bilbao, pero una vez instalado en la Villa, se conoce su participación en el Sexteto del Café Arriaga y de su  autonomía al crear su propia Academia en la que Martinez Villar fue profesor del pintor Juan Echevarria y del industrial Victor Chávarri.  La importancia del músico se centró en los innumerables arreglos musicales que hizo. No en vano, hay un buen número de cantos vascos recogidos en cuatro álbumes y sobre todo habría que resaltar que realizó  la primera edición en partitura del conocido “Boga Boga” para piano. El recital se englobó en ciclos y así, desde los paseos en el Arenal que los bilbaínos acostumbraban a dar en el último tercio del  XIX, tal como en ese mismo tiempo  pintó Manuel Losada, pasando por sus dos matrimonios, finalizaron las canciones con su embarque hacia el nuevo mundo. La interpretación de muchas de las canciones casi todas ellas de aire y música popular corrieron por cuenta de la joven soprano Ariadna Martinez. La artista vizcaína fue recorriendo las cortas y bellas canciones pertenecientes a los cuatro volúmenes con voz fácil. Se trata de una joven  soprano ligera, de voz fresca y penetrante que anda muy cómoda en la tesitura alta. Es aún una voz en formación, pero con una base sólida y un canto afinado. Estuvo bien acompañada del también joven pianista  Antonio Oyarzábal, quien demostró su calidad no solo en el difícil arte de acompañar, sino en unos solos  limpiamente ejecutados. Se completó el trío con la gracia y la excelente declamación propiciados por  Karmele Larrinaga, la cual, alternó sus intervenciones con la voz a modo de explicación informativa  sobre la obra y vida del ilustre llodiano. Muy interesante recital.


DE RECORTE OPERISTICO A TEATRO MUSICAL

ABAO Bilbao Opera: "Il turco in Italia"
ABAO Bilbao Opera: "Il turco in Italia"

“Il Turco in Italia” de G.Rossini. Reparto: Paolo Bordogna (Bar); Sabina Puértolas (S); Renato Gerolami (Bar); Pietro Spagnoli (Bar); David Alegret (T); Marina Viotti (M); Moisés Marin (T). Orquesta Sinfónica de Bilbao y Coro de la Opera de Bilbao. Dirección de Escena: Emilio Sagi. Dirección Musical: Christophe Rousset. Palacio Euskalduna 21-X-20.

   Ha comenzado la temporada  Lírica en medio de una pandemia, que, no solo ha causado numerosas bajas entre los socios operísticos, sino que ha engullido a los asistentes en una pétrea frialdad y una desgana evidentes a la hora del disfrute. Se han tenido que reinventar más funciones para poder dar cabida a la mayoría de los abonados e incluso se ha permitido representar la mitad de una ópera en su estreno. Todo menos la iniciativa adoptada por la generalidad de los teatros importantes de cancelar la obra. En este punto es donde se ha hecho evidente la falta de sensibilidad de las autoridades competentes al no contemplar un mayor apoyo económico a una ABAO obligada a reducir drásticamente y a última hora el aforo, en lugar de una lógica cancelación. No es de recibo que en Bilbao se degrade una ópera representando la mitad de la misma. Seguimos con la obstinación de no suspender nada, aunque sería lo correcto,  y por el contrario vanagloriarse de que nunca se ha cancelado un título aunque se haya visto acompañado tan solo de un piano, se haya encontrado in extremis a algún cantante que  hiciera el favor de cantar, aunque fuera vestido de calle o como ahora ha ocurrido, se represente la mitad de la ópera.

Sin embargo no todo ha sido fruto de la pandemia, ya que el abaratamiento económico en el capítulo cualitativo ya venía predispuesto. De ahí que en este malogrado estreno en Bilbao de “ Il Turco in Italia”  el salvavidas que ha evitado el naufragio total haya llegado gracias a la creatividad y el saber teatral de Emilio Sagi en la dirección escénica al inventar una adaptación imprevista, junto a una excelente dirección musical por parte del maestro Christopfe Rousset al frente de la  Orquesta Sinfónica de Bilbao al tener que acotar y enlazar una parte de la partitura general.  El primero, ha mantenido los recitativos secco acompañados, para explicación de los que no conocían la ópera y luego, en la natural y bella escenografía diseñada por Daniel Blanco ha plasmado su impronta colorista y de ágil movimiento del coro y de los solistas. El segundo, o sea el maestro que fundó el grupo Les Talents Lyriques, proporcionando  agilidad y viveza musical a una partitura que está llena de dúos, tercetos, concertantes y números corales.

Suponemos que ambos de acuerdo, eliminaron las arias de cada solista y tan solo salvaron la que canta la soprano en el segundo acto “Squallida veste e bruna”. Ni el tenor David Alegret ha podido lucirse con su aria “Tu seconda il mio dissegno” ni la soprano ha podido demostrar su sensualidad en la escena de la seducción “Credete alle Femine” y lo que es peor, tanto la mezzo Marina Viotti como el tenor Moisés Marin fueron borrados del mapa. El apañado arreglo presenciado se dirigió hacia lo teatral, hacia los dúos, tríos y concertantes con coro, y de ese modo, entretener al  no conocedor de la obra en detrimento del canto al no poder escuchar los solos de los artistas. En consecuencia, comentar la labor de la soprano Sabina Puértolas no sería correcto sin su escena seductora, aunque teatralmente no nos pareció tan astuta ni manipuladora, sino más bien caracterizada como una joven adolescente. Vocalmente estuvo muy correcta en el aria que pudo cantar, si bien a veces, nos pareciera escuchar una voz un tanto ligera para tan gran aria. Por otro lado, el personaje de Selim no recayó en un bajo bufo, ya que Paolo Bordogna es más bien un barítono-Bajo, eso sí, de gran extensión, capaz de sostener bien las notas altas y emitir sonoras las notas graves. La voz más contundente vino de parte del barítono Renato Gerolami que hizo de Geronio y a la zaga ocupó también un lugar sobresaliente  el también barítono Pieto Spagnoli de voz y fraseo más claros.

El coro de la Ópera de Bilbao disfrutó cantando y bailando y, además de la deliciosa música muy bien dirigida por Christophe Rousset, es justo aplaudir el solo de trompa de la obertura. Nos queda la duda de  si la representación de media ópera sirve de consuelo y máxime siendo un estreno. La precariedad no debiera prevalecer, es más conveniente una pausa y mejorar. La ópera, aunque también es teatro, es sobre todo canto.


UN DELICADO CANTO

Concierto Inauguración de la BOS. Solista Anne Schwaneiwils (S); Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Erik Nielsen. Obras de Wahner, Bethoven y Mahler. Palacio Euskalduna 1-X-20

                    

Anne Schwanewilms con la BOS en Bilbao

 

Wagner, se enamoró de la desconocida poetisa Wesendonck   motivo por el que compuso la música de los cinco conocidos lieder cuyos textos se deben a ella. Es más, incluso varios de estos lieder le sirvieron como base de inspiración de algunos momentos de su ópera Tristan e Isolda. Más tarde, los cinco lieder fueron orquestados por Felix Mottl,  recordado como uno de los más brillantes directores de orquesta de su tiempo. En este primer concierto inaugural de la temporada, la BOS ha llevado a cabo la interpretación de los “Wesendonck Lieder” con la excelente participación de la soprano Anne Schwanewils. Desde la primera canción la soprano alemana mostró el control vocal y la delicadeza en su línea de canto, tal como exige la apacible Der Engel (El Angel). A continuación nos agradó sobremanera la sutiliza en el acompañamiento de la Orquesta al ejecutar Im Treibhaus (En el Invernadero) con una sutil intensidad en el controlado y apianado sonido. La soprano alemana  enseñó más las cualidades de su voz al cantar la cuarta canción “Penas”, en la que percibimos ya una voz redonda, la expresividad a flor de piel y un gusto exquisito. Culminó su serena actuación con una versión admirable ya como propina de una canción de Mahler titulada “El Cuerno Mágico del Niño” perteneciente a su colección o ciclo “Wo die schonen trompeten blasen” basado en poemas populares alemanes. La magnífica interpretación de esta canción mahleriana hubiera bastado para su total éxito ya que en ella expuso la máxima expresividad e intencionalidad en su canto, así como un gusto inherente a una gran artista. La orquesta cerró el concierto con la conocida “Quinta Sinfonía” de Beethoven. Los cincuenta profesores que ocupaban el escenario no pudieron proporcionar el esplendor del inicio de la sinfonía ni el estruendo del segundo movimiento y de ahí que nos pareciera algo familiar, algo recogido. A pesar de ello, el maestro Erik Nielsen logró una total concentración en los músicos y un sonido limpio  y claro a falta del aludido poderío. Resultó una interpretación con un sonido más específico en las cuerdas, menos estruendoso en los metales, pero reiteramos muy atractivo por el trabajo concentrado de los profesores empeñados en agrandar la sonoridad y el trabajo meticuloso y tan directo del maestro Nielsen

Anne Schwanewilms con la BOS en Bilbao


BELLO Y VARIADO RECITAL

Recital de Canto. Solistas: Elena Sancho Pereg (S); Paula Iragorri (M); Grman Ormazábal (piano). Obras de Haendel, Offenbach, Bernstein, Saint Saens, Sorozábal- Quincena Donostiarra 25-VIII-20

Elena Sancho

Cuando se da la circunstancia de que los intérpretes son los primeros en divertirse con lo que cantan, es inevitable que los espectadores nos sumemos a su divertimento. La soprano Elena Sancho y la mezzo Paula Iragorri depararon un atractivo y variado concierto que reflejó su comodidad y  compenetración en un inteligente programa. A la luz de la voz clara y penetrante de la soprano,  se acomodó la andrógina y aterciopelada de la mezzo logrando un bello colorido en los hermosos dúos cantados. En ambas apreciamos un minucioso control en la intensidad  con lo que  lograron el acierto  en la consecución de la expresividad requerida. Desde  el inicio con Haendel  sabíamos ya que se decantaban por la interpretación de dúos y así pudimos disfrutar de aquellos integrados en las  óperas Rodelinda  y Serse. Al abordar a Offenbach  indefectiblemente escuchamos la barcarola de Los Cuentos de Hoffmann, la cual es difícil que se cante mal por su bien escrita melodía. La parte teatral, la de la mímica y jovialidad llegó con la obra Candice de Leonard Bernstein  en cuyos números brilló sobre todo la soprano Pereg por la gracia y la ligereza de su actuación. La soprano  donostiarra apuntó algo de coloratura en alguna que otra pieza, primordialmente picados y escalas, pero su bien timbrada voz se ajustó más al canto spianato. La facilidad de su canto, su pulcra emisión dejan adivinar que será una Adina de éxito en Bilbao. En cuanto a la mezzo  y también donostiarra Paula Iragorri destacamos en ella su musicalidad, su concentración en buscar y lograr la correcta afinación, la búsqueda de la conjunción y máxima expresividad. Se  trata de una voz cálida y su canto es muy intimista arropada por el buen gusto. El final del programa resultó magnífico y la interpretación del “Desdichado” de Saint Saens encontró  la cúspide de la calidad, únicamente igualada por la exquisita versión del “Biotz Bat” de Sorózabal como propina y precioso cierre. Por otro lado, comprobamos  las grandes virtudes del pianista Germán Ormazábal a quien siempre ligamos con puestos administrativos en organismos musicales. De ahí que nuestra grata sorpresa se viera reforzada por su acompañamiento paciente y la limpia digitación en el teclado. Ciertamente un precioso y variado recital.


FULGURANTE CAMBIO DE VOZ

Resultado de imagen de xabier anduaga

Hacía tiempo que no escuchábamos al tenor Xabier Anduaga. Dos pequeñas participaciones en el 2015 y en el 2018 eran nuestro  bagaje auditivo en directo sobre aquella voz ligera. Su andadura internacional desde entonces, ha creado unas grandes expectativas y la verdad es que el cambio artístico  ha sido radical. El timbre vocal del tenor guipuzcoano ya no es tan ligero y se acerca al del lírico con el cuerpo y la brillantez de esta tipología vocal. Su canto es fácil, cómodo en la tesitura alta y sus agudos bien sostenidos y brillantes. La técnica que posee le permitió utilizar con efectismo la media voz,  así como tenues filados y enseñó además un buen fiato. En resumen, todo para triunfar. En Donizzeti  interpretó maravillosamente  el aria de los nueve DO  de  La Fille du Regiment , “AH, mes Amis”, mostrando una absoluta seguridad.  Sin embargo,  ese empeño o generosidad suya en empezar un concierto con un aria muy difícil como es “Cessate di piú resistere” del Barbero de Sevilla de Rossini, que no siempre se canta por su dificultad, al final  le pasó factura. Al artista donostiarra le gusta cantar al compositor de Pésaro, pero como él mismo sabe, esta aria requiere una agilidad vocal extrema de la que él carece.  De ahí que sus rápidas notas las  cantara sin limpieza. Así mismo, en varias ocasiones, nos pareció que acudía más de lo normal a la media voz y esta licencia hizo que su versión de la napolitana “O Sole Mio” resultara sin pasión ni corazón. Incluso percibimos que había bajado una pizca la tonalidad original, lo mismo que hizo cuando interpretó  “Granada”.  Gracias al brillante arropamiento orquestal  bajo la excelente batuta de Robert Treviño, ambas canciones citadas pasaron de largo y volvimos a disfrutar con la nana vasca  “Haurtxo  Polita” que la cantó magistralmente, o sea, con hondo sentimiento y delicadeza. Quedémonos con el  Xabier Anduaga de bella voz,  con el artista de fácil y bien proyectada  emisión vocal, con un  artista al que por su calidad artística es fácil augurarle grandes éxitos.


AGUA PARA EL BARITONO LABORERIA

Recital de Canto. Solistas : Juan Lanorería (BAR); Javir Gonzalez Sarmiento (Piano). Obras de Aita Donosti, Guridoi, Duparc, Beethoven, Grieg, Tchaikovsky etc.  Lugar: Tabacalera.Quincena Musical de San Sebastian. 13-VIII-20

Juan Laboreria + Javier Glez Sarmiento

Recital all´aperto en la hermosa terraza de la Tabacalera de San Sebastian en la que asistimos a la presentación del joven barítono Juan Laboreria. La pequeña brisa existente, se transformó al final en una  molesta lluvia que hizo suspender el recital casi al final del mismo. El artista guipuzcoano dividió su programación en cuatro bloques, canción vasca, lieder alemán, canción francesa y arias de ópera. En cada uno de los idiomas que cantó mostró un fraseo claro, reflejo de sus conocimientos idiomáticos, además de un canto afinado. Se empeñó, suponemos que fruto de su juventud, en enseñarnos que se trata de un barítono cercano al bajo, recalcando una y otra vez el valor de sus notas graves. Tras cantar con sentimiento las canciones vascas, en el apartado de la canción francesa, su línea de canto no siempre fue segura y en su deseo de control vocal  y de expresividad, en alguna de ellas pareció que cantaba temeroso o preocupado. Juan Laboreria, hijo de la conocida mezzo Aimhoa Zubillaga, es todavía muy joven para cantar con afecciones y con deseos de ser un Barítono-Bajo. Lo que le diríamos es que cante natural, sin sombrear el natural timbre de su voz, porque los graves que ya apunta, vendrán con más terciopelo con el tiempo. Es decir, que cuide también la emisión de las notas altas. No le podemos pedir todavía que guarde el estilo de lo que canta, como por ejemplo el aria de Belcore  “Vome Paride Vezzoso”, que la interpretó muy serio en lugar de  forma ligera, muy formal en lugar de chulesco. Sin embargo, De todos modos, es lo que se puede intuir de una voz y no aseverar u opinar, porque el micrófono deforma el color del timbre de la voz, aumenta su volumen  y nos hace parecer que esa voz sea mayor o más extensa de lo que en realidad pudiera ser. Por  ahora nos quedaremos con su buen gusto y el terciopelo de su voz en la tesitura central. Desgraciadamente cuando iba a bordar a Bellini la lluvia desbarató la velada.


AL RESCATE DE JOYAS BARROCAS

Resultado de imagen de carlos mena en san telmo

Con el debido protocolo y con las limitaciones exigidas por la situación del momento, asistimos el pasado lunes al concierto protagonizado por el falsetista alto o mezzosoprano Carlos Mena y la soprano Jone Martinez. Lo primero que habría que destacar es el rescate musical por parte de Carlos Mena de algunas obras de varios compositores preclásicos o barrocos al programar piezas semi olvidadas y cuyos nombres en la actualidad  se hallan en el olvido. Además y a falta de programa de mano por exigencias sanitarias, el cantante alavés explicó  la importancia de autores como Francesco Durante o Agostino Steffani, en su tiempo, además de centrar también las vicisitudes musicales y expresivas de las piezas cantadas. La base de la programación del recital fueron las Cantatas cuyos hiperbólicos textos tuvieron tanto en el falsetista como en la soprano un sinfín de inflexiones y  una suma expresividad. Tanto él como ella mostraron una gran compenetración y lograron un bellísimo color en los dúos que interpretaron. Lógicamente se adivinó de inmediato un arduo trabajo previo de ambos y en el estudio de esa preparación programática e interpretativa el resultado dio lugar a una exquisita velada. A sus respectivos claros fraseos y  a la dulzura lineal de sus cantos, cuando cantaron las Cantatas de Bononcini y Haendel exhibieron una agilidad vocal sin mácula. El canto en adagio, sentimental y melancólico había dado paso al allegro ágil y trepidante en los que ambos reflejaron su excelente técnica. Se iba oscureciendo y el claustro de San Telmo entraba en la penumbra cuando los artistas dejaron de cantar y los dedos de Carlos García Bernalt  dejaron de presionar las teclas de su clave. Previamente el clavecinista salmantino nos había deleitado con una pieza de Steffani y siguió deleitando con un acompañar pausado e inteligente. En resumen, una velada de  gran nivel interpretativo  y muy interesante por ese rescate y estudio posterior de obras llenas de sentimiento y expresividad.


LO ACIAGO EN EL CANTANTE

Recital de Canto. Solista: Andeka Gorotxategi (T) y Rubén Fernández Aguirre (Piano). Obras de Tosti, Aita Donostia, Puccini etc. Teatro Arriaga 15-VI-20.

foto-andeka-gorrotxategi

El instrumento musical más perfecto, sin duda, es la voz humana, pero también es el más complicado. Depende de muchos elementos para su buen funcionamiento y al ser siempre cambiante y tan dependiente, es el que más riesgo suscita en su ejecución. Lo ocurrido en este recital al tenor Andeka Gorrotxategi  en el teatro Arriaga, entra de una normalidad bastante generalizada entre los cantantes.  El quiebro de la voz y la subsiguiente inseguridad en el canto, no es una cuestión del directo, ni que tenga que pasar, sino que la causa proviene de la falta de un previo calentamiento de las cuerdas vocales y de un sostén técnico sólido.

 La voz de Gorrotxategi  es heroica, difícil de dominar por su robustez corporal y la hermosura de las notas graves y centrales y además,  sin exención de la brillantez con la que alcanza la nota SI. La generosidad del tenor de Abadiño al acometer algunas napolitanas que exigen gran intensidad, como es el caso de  “L´Alba separa della luce l´ombra” y el hecho de obligarse también a acceder a notas agudas complicadas desde el inicio del recital, podrían pasar factura y así fue.  Al notar el artista el pequeño carraspeo o la llegada de una flema a la garganta, le obligó a forzar más la voz y con ello, el inútil intento de superar el inconveniente. Sin embargo, el daño se hizo mayor y un aria tantas veces cantada por él como “El adiós a la vida” de La Tosca, le hizo detenerse porque no podía.

Con los brazos abiertos traduciendo su extrañeza y su pesar al público y ante lo aciago de la situación, alguien soltó a su pequeño en el escenario, lo que rompió el hielo y acrecentó los aplausos de ánimo por parte de los asistentes. Respondiendo a su prurito profesional y descontento con lo sucedido ante su público, volvió a  abordar el programa, pero en el aria de Don José de Carmen la voz le volvió a decir que no y a continuación la sencilla romanza de la “Tabernera del Puerto” tuvo también un final amargo. Una noche aciaga para un artista que antes de la llegada de la pandemia ha estado recorriendo con éxito muchos teatros importantes.

Un tenor spinto, es decir, de las voces caras y escasas, que precisamente por la manea de la emisión “de bostezo” y de empuje, requieren un calentamiento previo de la voz y cuando este tipo de artista nota que la mente les confía una seguridad, entonces son capaces de superar los más complicados escollos vocales. Deseamos fervientemente presenciar de nuevo  y escuchar el arte canoro de un artista que, primero con control y moderación y luego con prodigalidad y alarde, se deleite


UN JARDIN PARA VIVALDI

Recital de Canto. Intérpretes: Jone Martinez (S); Maite Maruri (M); Orquesta Pazzameco Antico.  Dirección Escénica: Calixto Bieito. Obras de Vivaldi. Teatro Arriaga 8-VI-20

Lo cierto es que la aportación teatral efectuada por  Calixto Bieito al recital vocal vivaldiano le proporcionó otro aire. Ello, no sólo por la estética al transformar el escenario en un florido jardín, sino por la idea de presentarnos en camisón de raso a las dos jóvenes cantantes y exigirles una expresividad y unos movimientos escénicos lejos de un recital de canto barroco.

Inmersos en la sensualidad manifiesta de las dos intérpretes y en la placentera música de Vivaldi transcurrieron las arias da capo y los dúos seleccionados concernientes casi en su totalidad a la feminidad y sus vicisitudes amorosas. Desde el punto de vista vocal, nos gustó la agilidad con la que la mezzo Maite Maruri interpretó “Armate Face” del oratorio Juditha Triunfans . Lo hizo de manera pulcra, sin ninguna oquedad y una voz clara. Luego, subida en alto, nos brindó el aria que canta el personaje de  Irene “Sposa son Disprezzata” en la ópera Bajazet. Su versión nos pareció que tenía un tempo un tanto más rápido de lo habitual, pero no le faltó la hondura expresiva que requiere esta bella aria utilizada también por Haendel en su “Tamerlano”. A la soprano Jone Martinez le correspondió cantar primero un motete sagrado con texto latino y a continuación otro motete también que incluyó un recitativo, un aria y un Alleluia final. En esta última Jone Martinez pudo mostrar tanto su delicado canto piano como el de su coloraturesca agilidad. Su voz está muy timbrada y se hace muy audible y como a su compañera, no le faltó musicalidad y sentimiento.

Ambas cantantes vizcaínas entonaron al unísono el dúo “In braccio de Contenti”  proveniente de la cantata “Gloria e Imeneo” un encargo que se le hizo al compositor con motivo de los esponsales de Luis XV. Los dos personajes, Gloria e Himeneo, tienen el fin de tan solo cantar una loa exaltando la monarquía francesa. Fue un momento muy bello pues soprano y mezzo lograron una perfecta conjunción al ofrecer tan bello dúo.

Los violinistas Pedro Gandía y Giulia Brinckmeler,  el cello de Mercedes Ruiz y el clave de Juan Manuel Ibarra fueron suficientes para deleitarnos con la sutileza del  estilo y la dulzura etérea tan esenciales en la música barroca. Un agradable recital.


CANTO SEFARDÍ

Recital de Canto. Intérpretes: Alicia Amo (S); Lucía Astigarraga (declamación); Ruben Fernandez Aguirre (Piano). Obras de Beethoven, Schubert, Mendelsshonn, Aita Donosti, E,Haffter,  J,Rodrigo, Garcia Morante, Ravel. Teatro Arriaga 1-VII-20

A pesar de que no tuvo nada que ver la primera parte romántica del recital, nos llamó la atención la pródiga expresividad  que la soprano Alicia Amo mostró en la segunda mitad al cantar canciones hebreas. Esa música sefardí o sefardita que nació de los judíos españoles instalados en Castilla y Aragón que adaptaron canciones populares castellanas hasta su expulsión en tiempos de los Reyes Católicos, siendo una fusión de la música árabe y la cristiana. Árabe en el ritmo y los instrumentos y cristiana por el idioma en que se cantaban, que era el castellano.

Desde el primer momento, al iniciar el recital con lieder de autores alemanes románticos como Beethoven, Schubert o Mendelsshonn, la soprano burgalesa nos manifestó su seguridad escénica y  su gran intencionalidad en el texto que ya nos había leído previamente y sin mácula la actriz Lucía Astigarraga.

El teclado de Rubén Fernandez Aguirre ya nos había llamado la atención en la dulzura de su acompañamiento en “T’ intendo si mio cor” de Beethoven, luego en la limpieza con la que ejecutó la primera de Schubert y en la delicadeza con la que acarició el piano en “Oñazez del padre Donostia.

Ya en la segunda parte del programa, se hizo evidente la buena técnica de la soprano, la hermosura de su canto melismático y su exquisita musicalidad, Su timbre vocal parecía de soprano  ligera, pero cuando exigía intensidad a su voz, se transformaba en soprano lírica, con un centro y una notas graves hermosas y sonoras. En este contexto sefardí nos gustó la pieza “Gerinaldo” de Haffter y naturalmente la canción fúnebre  “Kaddish” de Ravel  en la que la joven soprano centró todo su sentimiento y hondura expresiva.