LA ESPERA Y EL ENCUENTRO

Erwartung de Sconberg. Solistas: Ausrine Stunyte (S); Andrej Hovrin (Oiano). Teatro Arriaga 10-VI-21

                                                   

Ausrine Stundyte.

 Calixto Bieito quiso dar amplitud de movimientos a la soprano Ausrine Stunyte. Para ello, no sólo le proporcionó el patio de butacas donde moverse incluso por encima de ellas, sino que nos pareció hasta normal que lo hiciera olvidándonos del riego que corría.  En la desesperante búsqueda del amado, perdida en medio del bosque, llena de miedos y paranoias, la soprano lituana nos mostró un gran poderío expresivo porque Erwartung es ante todo una obra dramática y hasta transgresora. En su deambular por doquier, esperando el ansiado encuentro, se valió del juego de luces móviles y de la hojarasca para representar la naturaleza en la oscura noche. No hubo orquesta que arropara a la soprano y coloreara la obra, pero también es cierto que el piano ejecutado por Andrej Hovrin mantuvo el sentido de la narración, captó bien los silencios y bastó el teclado para el desarrollo del angustioso monólogo. Una obra atonal, una revolución musical con el texto en total consenso con la música disonante y provista de una gran fuerza dramática. La intérprete ya nos visitó hace un par de años con ocasión de la representación del Mendi Mendiyan de Usandizaga y la recordamos enseñando una voz poderosa. Sigue manteniendo esa voz llena en su centro, corpórea, lejos del canto belcantista e incluso un tanto costosa en su emisión, y todo lo resuelve con una total entrega a un rol intensamente vivido, a su solvencia dramática. Calixto Bieito no abandonó su punto de vista y su aportación erótica y en esta ocasión un tanto macabra porque el encuentro con el amado muerto sirvió a la soprano para un tétrico juego amoroso. De todos modos, esto último no fue más que un detalle en una producción viva, tensa, bien iluminada y con una cantante-actrriz cuya carrera se decanta hacia obras de la llamada ópera teatral en las que prima el recitado


DURA CRITICA SOCIAL

Los Siete Pecados Capitales. Música de Kurt Weil y letra de Bertold Brecht. Solistas: Nicole Beller (S); Iratxe Ansa (Baile), Javier Tomé (T), Josu Cabrero (T), Jose Masnuel Diaz (Bar) Fernando de la Torre (Bar). Orquesta Bilbao Sinfonietta. Directora de Escena: Barbora Horakova. Director Musical: Iker Sanchez.

'Los siete pecados capitales' de Weill y Brecht en el Teatro Arriaga de Bilbao

Había dificultad en plasmar escénicamente el ballet cantado o la especie de satírico cabaret “Los siete pecadps capitales”, que se nos presentó con aires de música swing, rock y foxtrot. No solo porque el texto de Brecht debía coincidir con la acción, como así fue, sino porque en la acción, se inmiscuye la danza que también debía relatar el obligado viaje de las hermanas Ana para conseguir dinero.

Un viaje que evidenció la doble moral en un sórdido ambiente familiar preocupado por construir una casa con las ganancias sexuales de ambas. Barbora Horakova, siguiendo la línea teatral de Calixto Bieito, se sirvió para ello de travestis, desinhibición sexual y buena carga de erotismo. A Nicole Beller no la juzgaremos desde el punto de vista vocal, aunque cantara con gran sentido, sino por su dominio de la escena, por la elegante naturalidad teatral y por el conocimiento del personaje.

Su doble, hermana y compañera de fatigas, Iratxe Ansa, se presentó como una excepcional bailarina y su valiente y artístico trabajo no decayó en ningún momento de la hora que duró el espectáculo. Equilibrio, agilidad, fuerza y flexibilidad fueron algunas de las características que evidenció Iratxe Ansa. En cuanto a la sórdida familia que espera la llegada de los sacrificados beneficios, estuvo compuesta por el tenor Javier Tomé cuyo canto anduvo siempre en una tesitura muy alta y que salvó con brillantez como es habitual en él.  

Le acompañó el también tenor Josu Cabrero caracterizado como sacerdote, de voz mucho más ligera y cantando en tono más bajo por lo que su voz se supeditó a la de su compañero lirico-spinto. En le ámbito de los barítonos constatamos solidez y reciedumbre en la voz baritonal de José Manuel Diaz, así como seguridad y sonoridad vocal en Fernando Latorre travestido de descuidada y mal vestida madre. En capítulo aparte, es justo mencionar al bailarín Igor Bacovich quien deparó junto a Iratxe Ansa una imagen de gran potencia muscular y firmeza gestual. La orquesta Bilbao Sinfonietta al mando del maestro Iker Sánchez llevó a cabo de manera cuidada la música de Weil en una representación seguramente discutida, pero de perfecto encaje entre el texto, la escena y la música, muy bien pensado y mejor resuelto.


CIERRE DEL “ON STAGE”

Recital de Canto. ABAO “On Stage”. Solistas: Ainhoa Arteta (S) Teodor Llincai (T), Bilbao Orquesta Sinfónica. Director: Ives Abel, Palacio Euskalduna 29-V-21.

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El ciclo de recitales programados sustituyendo a las representaciones operísticas de temporada, finalizó con el dúo vocal compuesto por la soprano Ainhoa Areta y el tenor Teaodor Llincai. Con anterioridad a que Puccini y su Tosca fueran el eje del recital, Ainhoa Arteta calentó los motores con una versión cargada de lirismo y control vocal del “Goizeko Eguzki argiak” de la Mirentxu de Guridi. El comienzo tan brillante por parte de la soprano tuvo respuesta en la voz caudalosa del tenor spinto Teodor Llincai, al cantar “Nessun Dorma” de la Turandot.

La voz corpórea del tenor rumano se acopló perfectamente al requerido color que ha de tener el personaje de Calaf y nos gustó sobremanera. En esa lucha de estentóreas voces, se hizo patente a continuación, la fuerza y amplitud vocal de la soprano guipuzcoana enfrentándose a la difícil aria “Tu che la Vanitá” de la ópera Don Carlo de Verdi. La cantó con esfuerzo, alternando el poderío con la media voz y muy centrada para salir airosa del empeño. Al tocar el siguiente turno al tenor para interpretar el “Vesti la giubba” de I Pagliacci de Leoncavallo, este tropezó con el estilo exigido y con el color vocal preciso. El hecho de tener una voz poderosa no significa poseer el color para cantar cualquier pieza y el timbre de tenor spinto del rumano, estuvo bastante lejos del color dramático exigido por el personaje de Canio.

Finalmente llegó Tosca, la ópera que ambos debían cantar en una temporada normal y no de cancelaciones. Casi nos alegramos de que no hubiera tenido lugar la representación, porque si en un recital como este, ella dirigió las posturas, la teatralidad amorosa y el gesto, en una representación hubiera anulado por completo a Teodor Llincai que nos hubiera parecido un incauto dirigido. Toda la parte final de la ópera pucciniana tuvo a la soprano como auténtica protagonista porque la preciosa aria del adiós a la vida “E Lucevan le stelle” del tenor, careció de un recitado íntimo, se le notaron mucho los cambios en la zona de paso de la voz y le faltó credibilidad a alguien que va a ser fusilado. Por el contrario, y como la teatralidad para Ainhoa Arteta es el equivalente al agua para un pez, su final de obra, sin tenor muerto en el suelo para su concentración, declamando para sí misma, resultó glorioso y a sus últimas palabras “O Scarpia Avanti a Dio” las acompañó con el brazo alzado largo tiempo como si fuera la estatua de la libertad vestida de negro y sin antorcha. Es preciso finalizar comentando la excelente dirección de un experto director, veterano en Bilbao como es Ives Abel, quien deparó con la Orquesta de Bilbao entre otros bien ejecutados fragmentos,  una sobresaliente versión de la obertura de I Vespri Siciliani de Verdi


EXCELENTE LIEDERISTA

Recital de Canto. Solistas: Catriona Morison (M); Julius Drake (Piano). Obras de Schubert, Brahms, Mahler, Sala Filarmónica. Bilbao 24-V-21.

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La mezzo escocesa-germana Catriona Morison se dio a conocer en el año 2017 al ganar un premio internacional de canto en Cardiff. Desde entonces lleva una carrera ascendente y en la Filarmónica bilbaína ha dejado constancia de su arte. En efecto, acometió su actuación con seis lieder de Schubert alternando la media voz con la expresividad del “Gretchen am Spinnrade” en la que también destacó el elegante acompañamiento en el teclado de Julius Drake. De los siete lieder que interpretó pertenecientes a Brahms subrayaríamos “Meine Liebe ist grün”(Mi amor es verde) por la intencionalidad mostrada, por la afinación y por el dominio de la media voz. Cómoda en el canto de los lieder, con una voz igual en el color, con fraseo claro y buena modulación, Catriona Morison emprendió el último ciclo correspondiente a las cinco canciones que Mahler compuso basándose en poemas de Friedrich Ruckert. En la última de dicho ciclo “Ich bin der Welt…” la voz de esta mezzo lírica, una voz muy cercana al color de una soprano, dejó paso a un acompañamiento largo y fino de Julius Drake. Escuchamos a una excelente liederista que suplió su estatismo escénico con un matizado canto y con una gran variedad en la gama de colores de su voz. Catriona Morison nos dejó un buen recuerdo de su arte acompañada de un maestro elegante y de exquisito sentido musical


REPASO A HAENDEL

Recital de Canto. Solista: Elizabeth Reiter (S) y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Obras de Haendel. Palacio Euskalduna 20-V-21.

Elizabeth Reiter con la BOS en Bilbao

De vez en cuando, la BOS introduce en su programación el protagonismo vocal en alternancia con la musical. Con el título de Reinas Haendelianas, invitó a una soprano para interpretar algunas arias del compositor alemán extraídas de sus óperas Rinaldo, Alcina. Tamerlano y Giulio Cesare. La soprano estadounidense Elizabeth Reiter comenzó su actuación con ímpetu y reciedumbre vocal abordando “Furie Terribili” el aria que corresponde a la hechicera de Rinaldo Su ligera voz, tan acerada y penetrante, parecía un estilete que atravesaba el pentagrama sin escollo alguno y además con fluidez. Ahora bien, la personal técnica exhibida por la norteamericana le impidió cuidar bien la media voz y por eso, a veces, nos pareció algo estridente. Le fueron bien los saltos y la alta tesitura en algunas arias, pero la preocupación por una potente sonoridad hizo que su canto careciera de trémolos y roulades tan frecuentes en Haendel. A Elizabeth Reiter le faltó el ágil canto florido como se pudo comprobar por ejemplo en “Da Tempesta” de Giulio Cesare y en cambio se defendió muy bien en las arias de canto más legato como su excelente versión de “Lascia ch´io Pianga” que corresponde al personaje de Almirena en Rinaldo y ofrecida como propina. El acompañamiento y las oberturas ejecutadas por la Sinfónica bilbaína fue un lujo. Sobre todo, porque en el escenario se apostaron menos de treinta músicos para deleitarnos con el resultado de un maravilloso sonido barroco y porque a la dirección de Erik Nielsen sentado al clave, le bastó un solo brazo para que la orquesta se armonizara y se conjuntara. Es de resaltar que cada vez que terminaba la orquesta de ejecutar la pieza correspondiente, no hubo aplausos, ni tampoco las de cortesía que se suele prodigar al artista cuando sale de nuevo a cantar. Subrayable la frialdad con que se acogió a la norteamericana cada vez que salía a escena.


ATÍPICO REPERTORIO VOCAL

Recital de Canto. Solista: Miren Ubieta (S); Sapere Aude Sinfomietta. Obras de Ravel, Delage y Poulenc. Dirección Musical: Alain Aierdi. Teatro Arriaga. Bilbao 19-V-21.

Tamaño de Resultado de imágenes de Miren Urbieta en Arriaga.: 346 x 157. Fuente: mirenurbietavega.com

No resulta fácil asimilar la música impresionista de principios del siglo XX y mucho menos la vocal. Acompañada por el conjunto Sapere Aude Sinfonietta, la soprano Miren Ubieta se adentró en un terreno complejo, como es la canción francesa de autores impresionistas o alguno de ellos del llamado “Grupo de los Seis”. Desde el punto de vista estrictamente canoro, su voz responde a cualquier llamamiento porque es una voz de muy grato timbre, de limpia proyección y poderosa en sonoridad. Sin embargo, el tipo de lied o canción francesa de cámara que presentó requiere algo más que bella voz. Por ejemplo, un fraseo nítido y en consecuencia un texto inteligible para el espectador. Es de suma importancia en el canto francés de este género que el recitado sea pulido e intencionado ya que lo que prima es la palabra, el recitado poético, más que el acompañamiento, sobre todo en algunas piezas. Nos pareció una dura prueba para la artista vasca el interpretar las canciones “Madecasses” de Ravel que este dedicó a la compositora estadounidense Elizabeth Sprague en un estilo inusual para ella. Eso sí, a continuación, pudimos apreciar la destreza de la arpista con la Introducción y el Allegro del mismo Ravel. En cuanto a la obra “Los Cuatro Poemas Hindúes” de Maurice Delage, alumno de Ravel y que se basó en sus viajes a la lejana Asia para su inspiración, no tuvieron el atractivo suficiente como para llamar la atención del adormilado público. Finalmente, la “Rapsodie Negre” de un joven Poulenc se hizo más melódico y la voz pareció algo más modulada. La conclusión es que los asistentes no sabían cuándo aplaudir y su aplauso fué inconexo. El conjunto guipuzcoano Sapere Aude Sinfonietta gustó por la armonía que mostró. Un conjunto de excelentes instrumentistas féminas como la chellista o la arpista. Su director, Alain Aierdi, a pesar de su estatismo resultó eficaz.


ELEGANTE CANTO A MEDIA VOZ

Recital de Canto, ABAO “on Stage”. Solistas: Sonya Yoncheva (S); y Antoine Palloc (Piano). Obras de Massenet, Chopin, Tchaikovski, Dvorak, Puccini, Bizet etc. Palacio Euskalduna 15.V-21.

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Había gran expectación para presenciar la actuación de uno de los nombres más de moda en la lírica, como es el de la soprano superestrella búlgara Sonya Yoncheva. El lujo de su comparecencia en Bilbao lo primero que nos mostró es que se trata de una voz de gran calidad. Una voz lírica de poderoso timbre, corpórea en cuanto a caudal y con un centro y notas graves aterciopeladas que denotan esa calidad.

Una vez escuchada en el programa que presentó, se puede decir que la base de su actuación radicó en el canto a media voz, en el delicado canto francés en el que expuso un absoluto control en su densidad vocal e intencionalidad textual. En esta misma línea de canto elegante y delicado, recordemos su versión de la “Canción de la luna” de la Rusalka de Dvorak, cantada con tanto gusto. Recordemos también la exacta afinación con la que inició la primera nota de “Un bel di vedremo” de Madame Butterfly y luego su sentida y teatral versión.

No obstante, no se puede decir que Yomcheva posea una voz extensa, porque al llegar a las notas agudas, la voz se tensiona y se vuelve un tanto áspera, sin embargo, su envidiable arte atesora la capacidad de que otras notas parezcan ingrávidas y sin final, en un susurrante canto. Maestra en el canto quedo y gracias al lirismo de su voz, se reflejó su personalidad en escena. En la interpretación de la famosa “Habanera” de Carmen, nos pareció más cortesana que gitana, más elegíaca que popular.  En general, Sonya Yoncheva pareció estar muy cómoda en el canto spianato, allí donde se requiere una gran dosis de técnica para que la voz corra sin escollos de manera suave. No se puede decir que nos gustó en las dos propinas que ofreció, ya que a “La Marchenera” de Federico Moreno Torroba le faltó claridad en el fraseo y en cuanto al aria de Gianni Schicchi “O Mio Babbino Caro” nos la concedió sin su segunda estrofa y sin acudir al agudo.

Como todos los grandes artistas, Yoncheva vino acompañada de un gran pianista, Antoine Palloc. Nacido en Niza, ha acompañado a muchas figuras del canto, su acompañamiento al servicio de la voz de la búlgara, en esta ocasión, no solo mostró pasión y rigor, sino la maestría y finura en su solo “Meditation” de la ópera Thais de Massenet. No hubo motivos para que el público se pusiera en pie y la aclamara con vítores, porque la diva tampoco se prodigó en su actuación y el programa indicaba calma y quietud. Los aplausos, eso sí, unánimes, fueron acordes a lo presenciado.


MELODÍA YIDDISH

Concierto de Jerusalem Quartet..Solista: Hila Baggio (S). Obras de Schulhoff, Desyatnikov y Korngold,Teatro Arriaga 2-V-21

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El programa del cuarteto Jerusalem, sorprendió por la bonita y accesible música de compositores tan modernos como el judío checo Erwin Schulhoff, el ruso Leonid Desyatniko o el también checo Eric Korngold. Disfrutamos de una música melódica, con aire de vals en algunas de las piezas y en ritmo de tango en otras. La soprano ligera HIla Baggio con voz limpia y claro fraseo, interpretó canciones de cabaret perteneciente a aquélla centro Europa de los años 1920-30. Canciones evocadoras, cantadas en Yiddish, ese idioma judeo alemán muy influenciado del germano, con la preciosa interpretación “Bei mir bist du schon” en este Yiddish cabaret presenciado en el teatro Arriaga. Toda la música, incluída la correspondiente a las cuerdas del cuarteto se nos hizo muy accesible, con ritmos actuales, generosos en pizzicati, cuyas melodías de compositores muy actuales, alguno de ellos incluso vivo, se acercaron al más puro clasicismo melódico. Dos violines, una viola y un violonchelo, fue la formación del cuarteto que mostró una magnífica conjunción entre ellos y una gran simbiosis con la actuación de la soprano. Una artista ésta, que ha desarrollado su carrera operística en su Israel natal, que hace poco se unió a este conjunto y cuya colaboración enriquece un precioso y desconocido programa utilizando la lengua yiddish.


ARTE EN UNA HERMOSA VOZ

Recital de Canto. ABAO “On Stage”. Solistas: Sondra Radvanovsky (S); Vincenzo Scalera (Piano). Obras de Caccini, Gluck, Durante, Bellini, Verdi, Puccini, Giorsdano etc. Palacio Euskalduna 1-V-21.

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Tras quince años de ausencia, reaparecía en Bilbao la soprano norteamericana Sondra Radvanovsky exhibiendo la calidad vocal y el sentido artístico que ya entonces demostró al interpretar la Rusalka de Dvorak.  Su programa, salvo el Clasicismo que no abordó, abarcó las etapas más importantes de la historia del canto, empezando por el primer barroco con Giulio Caccini , siguiendo con una parada en la época del Iluminismo de Gluck, para luego adentrarse de lleno en el romanticismo de Bellini y finalizar con varios autores del verismo.

No resulta fácil pedir algo más a una artista que cantó de manera magistral los diferentes estilos musicales citados. Su corpórea voz, tan llena, de color tan agradable, aterciopelada y poderosa deambuló por derroteros propios de una voz más lírica que la suya y además con mayor efectismo. En Bellini, por ejemplo, nos dio a conocer una faceta más dramática y con mayor carga sentimental que las versiones más etéreas que acostumbramos a escuchar a las sopranos liricas.  En “La Ricordanza” del compositor siciliano con música adaptada del aria de la locura de I Puritani, alardeó de fiato, de absoluto control vocal y una expresividad del dolor que contagió al respetable. El muestrario técnico de la soprano norteamericana con el que combinó filados preciosos en diminuendo y un envidiable canto a media voz, se reflejó también al entrar en escena para cantar el final de Il Pirata con el aria de Imogene “Cor Sorriso d´innocenza”.

Una voz extensa, de igual color, es decir sin ninguna afección y un gran fiato, nos mostró también al interpretar el bolero de Las Vísperas Sicilianas de Verdi a falta todavía de cantar las arias del verismo. Entretanto, el maestro Vincenzo Scalera, en la sombra de la modestia y en lo máximo del acompañamiento pianístico, sonreía con las genialidades vocales de Radvanovsky y nos deleitaba con el Intermezzo de la Manon Lescaut de Puccini. Se llegó así al apartado verista, a esa época en opera cuando el papel principal lo juega la voz dramática, la voz poderosa, es decir la suya. Acometió con gran profundidad y entrega el aria “Sola, perduta, abbandonata” de Manon Lescaut de Puccini y finalizó su actuación dentro de las propinas con “Io son l´umile ancella” de Adriana Lecouvreur de Cilea y “Pace, pace mio Dio” de la Forza del Destino de Verdi. Sin embargo, en la memoria de la afición quedarán sin duda “La Mamma morta” de Andrea Chenier de Giordano, en recuerdo de su madre como ella misma anunció y sobre todo, una inconmensurable “Visi D´Arte” de la Tosca de Puccini que nos costará tiempo escuchar en una versión parecida.


VARIEDAD DE COLORES VOCALES

Concierto “ABAO On Stage”. Solistas: Carmen Solís (S); Itziar de Unda (S); Silvia Tró (M); Celso Albelo (T); Sergio Escobar (T); Moisés Marín (T); Juan Jesús Rodríguez (Bar); Simón Orfila (B), Arias de ópera y zarzuela. Orquesta Bilbao Sinfonietta, Dirección Musical: Oliver Díaz. Palacio Euskalduna. Bilbao 24-IV-21.

El quinto concierto “On Stage” no sólo reunió una gran variedad de arias de ópera y zarzuela, sino que acogió una amplia gama de colores vocales en boca de ocho conocidos artistas líricos. Casi todos ellos, ya conocidos al haber intervenido en nuestras anteriores temporadas operísticas normales. Dado el número de solistas intervinientes, ninguno se prodigó demasiado, limitándose a cantar cada uno aria y dúo.

De las dos sopranos invitadas, la pacense Carmen Solís dejó constancia de su belle línea canora y su musicalidad cuando interpretó la romanza “Maria de la O” de Ernesto Lecuona, mientras que la otra soprano, la vizcaína Itziar de Unda mostraba sus aptitudes artísticas y vocales en el dúo de L´Elisir D´Amore de Donizetti junto al tenor Moisés Marin. La mezzo lírica Silvia Tró que había comenzado su participación con su penetrante voz abordando el rol de Adalgisa en el gran dúo de la Norma de Bellini, cantó luego con gracia la Canción de la Gitana de Jacinto Guerrero.

En el apartado de los tenores, es justo que destaquemos la interpretación por parte del tenor Celso Albelo  y su aria “Je crois entendre encore” de la ópera Les Pecheurs des Perles de Bizet, en la que el artista canario jugó con la fina media voz en alternancia con su brillante y bello color vocal. La participación del también tenor Sergio Escobar se limitó al precioso dúo “Dio che nel alma infondere” del Don Carlo de Verdi y a la famosa romanza “No Puede ser” de La Tabernera del Puerto de Sorozábal que su squillante voz de tenor spinto resolvió con creces.

Otro artista destacable, junto a Albelo, fue el barítono Juan Jesús Rodriguez, quien puso su pica en Flandes con la magnífica versión que su poderosa voz ofreció del aria “Eri Tu” de Un Ballo in Maschera de Verdi. En cuanto al bajo Simón Orfila, enseñó la rotundidad y oscuridad de su voz al cantar el aria y cabaletta de la ópera Attila de Verdi. El maestro Oliver Díaz dirigió la joven orquesta Bilbao Sinfonietta con la máxima atención a cantantes y músicos dentro de una labor exigente por la variedad de números, estilos y voces.