MÚSICA CHECA DE COLOFÓN

Obertura de Carnaval de Dvorak; Concierto para dos pianos de Martinu y Misa Gagliolítica de Leos Janacek. Solistas: Evelina Dobraceva (S); Lucie Hilscherova (M); Ales Martinik (T); Jan Martini (B). Hermanas Labeque al piano. Orquesta Filarmónica Checa. Dirección: Semyon Bychkov. Quincena Donostiarra 7-VIII.2.                                        

   

Tras el éxito del día anterior dirigiendo la séptima de Mahler, Semyon Bychkov cerró la quincena con la música de los compositores checos Dvorak, Martinu y Janacek. Como director versátil, acompañó a su mujer Marielle Labeque y a su hermana Katia, en la ejecución del Concierto para dos Pianos de Martinu. Sin embargo, el director ruso que desde el año 2018 dirige a la Filarmónica Checa, se mostró más cómodo al alzar su batuta con la Misa Gagliolitica de Leos Janacek. Este compositor, Janacek, modificó la misa latina eligiendo un texto eslavo casi extinto y cuyo título de gagliolitico se refiere a la escritura original del antiguo texto eslavo. Religioso y grave,  obligó al Orfeón Donostiarra a cantar a media voz en muchas ocasiones empezando por el susurrante “Señor ten piedad”.  Respondió al coro la soprano Evelina Dobraceva con la suficiente fuerza como para salvar la nutrida orquesta y las casi cien voces del coro. El conjunto donostiarra por su parte, no tuvo problemas en ejecutar el marcado tempo de algunas piezas ni el fuerte recitado en sus intervenciones. Al tenor Ales Martinik le correspondió intervenir más que al resto de sus compañeros y además, en elevada tesitura, lo que para la ligereza de su timbre de voz supuso un mayor esfuerzo. En el “Sanctus” el orfeón sonó con máxima brillantez y en “Agnus Dei” volvió a la suavidad melódica. La mezzo Lucie Hilscherova apenas intervino, por lo que no se la puede juzgar en ningún sentido. Admirable resultó el gran final de la obra con los “tutti de orquesta y coro. El maestro Bychkov volvió a demostrar su veteranía y saber musical con una dirección llena de energía y de cuidado y preciso gesto. Finaliza la quincena donostiarra con gran éxito dada la programación presentada con auténticas joyas musicales como los conjuntos barrocos de Gardiner y el de Luks, así como la gran esperanza del canto por parte del tenor Anduaga y las dos intervenciones de Semyon Bichkov al frente de la Filarmónica Checa.


BELLO BARROCO SACRO

Orquesta Barroca “Collegiuim 1704. Solistas: Helena Hozova y Pavla Radostova (Sopranos): Tobias Hunger (Tenor): Tomas Seic (Bajo) Obras “Dominus Dixit” de Haendel y Missa Omnium de Zelenka-Dirección Musical: Vaclav Luks. Quincena Donostiarra 23-VIII-22.                                                     

“Dixit Dominus” es un salmo de George Frideric Handel que utiliza el texto latino que comienza con las palabras Dixit Dominus («El Señor dijo») y que el conjunto checo dirigido por Vaclav Luks interpretó en la primera parte del programa. El Collegium, tanto su orquesta como el Vocale 1704, fueron creados por el propio director y en la actualidad es otro conjunto de renombre que se ha especializado en la música barroca en general. De ahí que en la segunda mitad del concierto nos presentara la “Missa Omnium Sanctorum” del también checo Jan Dimas Zelenka. Destacó en el conjunto la juventud de sus miembros y su rigor musical. Las dos sopranos (Helena Hozova y Pavla Radostova mostraron voces claras y ofrecieron un magnífico dúo en el precioso andante “Beberá del arroyo en el camino” (De torrente in via bibet). En la siguiente obra, es decir, en la Misa de Zelenka, lució la brillante voz del tenor Tobias Hunger y el majestuoso “Agnus Dei” del bajo. Este último, llamado Tomas Seic cantó con gran control vocal, aclarando la voz hacia terrenos baritonales y con su bello timbre deparando absoluta musicalidad y gusto. Resultó también sobresaliente el bello “Benedictus” casi etéreo que los solistas y la veintena del coro y otros tantos de la orquesta atendieron las nítidas órdenes del maestro Luks. Un coro unísono en fugas constantes, fugas a veces con acompañamientos instrumentales independientes y arias vocales de mérito. La misa de Zelenka concluyó con el “Dona nobis pacem” con la suavidad coral que las mismas palabras traducen. Del maestro checo  destacaríamos su energía sin desmayo, su constante movimiento corporal en bien de una dirección justa y una correcta ejecución. El conjunto volvió a repetir el “Benedictus” como propina ante el cerrado aplauso general.


ÓPERA DE BLUES Y JAZZ

“Porgy and Bess” de George Gershwin. Solistas: Indira Mahajan (S): Eric Greene (Bar). Andra Mari Abesbatza y Euskadiko Orkestra. Dirección Musical: Wayne Marshall. Quincena Donostiarra 20-VIII.22         

El responsable en la dirección, Wayne Marshall, seleccionó los fragmentos más importantes de “Porgy and Bess” no solo para lucimiento de los dos cantantes intervinientes, sino para que la Euskadiko Orkestra mostrara su versatilidad y el manejo instrumental de una ópera cuya música está basada en la sureña Carolina. El mismo Wayne Marshalla sentado al piano acompañó y dirigió la obra con gran destreza y un gran conocimiento de la partitura. El aria “Summertime” que cantó la soprano Indira Mahajan es con mucho la pieza más conocida de la ópera. Esta canción de cuna que la soprano cantó pero que en la obra la interpreta la también soprano llamada Clara dirigiéndose a su bebé, evidenció la potencia y la alta tesitura que su voz era capaz de salvar sin mácula a lo largo de su intervención. El papel de Porgy corrió por cuenta del barítono Eric Geene, un tanto libre en cuanto a emisión de la voz y con diferentes colores según en qué rango o tesitura cantaba. Eso sí, fue el artífice de la escasa teatralidad que puede extraerse de un concierto en el que ambos estuvieron sentados. No obstante, en este concepto teatral, hay que exceptuar el bello dúo que cantan ambos “Bess ahora tú eres mía, sí mía” que tuvo tintes de verosimilitud. Intervino también Andra Mari Abesbatza con acierto pues manifestó que es un conjunto ágil y flexible. Tanto ofrecía una gran suavidad en sus tenues acompañamientos, como rotundidad en los momentos requeridos subrayando el final “Voy de camino a la tierra celestial”. Gustó sobremanera el director Wayne Marshall, dominador de la partitura que no le hizo falta leer, muy enérgico y directo en la exigencia a la Euskadiko Orkestra que atendió perfectamente las órdenes del maestro.


UNA VOZ HACIA EL ESTRELLATO

“La Fille du Regiment” de G.Donizetti. Reparto: Elena Sancho (S); Xabier Anduaga (T); Damián del Castillo (Bar); Anna Alás (M): Dario Maya (bar); Paula Iragorri (M): Juan Laborería (actor). Easo Abesbatza y Eusadiko Orkestra. Dirección de Escena: Guillermo Amaya. Dirección Musical: Lucas Macías. San Sebastian. 12-VIII-2.

 Una sencilla producción de la propia quincena, sin atrezzo, pero cumpliendo con el objetivo de suplir a la escueta versión concierto, valió para poner en escena esta ópera de Donizetti. En tal escenario, la dirección de Guillermo Amaya se atuvo a la búsqueda de la máxima comicidad en el aspecto teatral y en el intento de mover al coro en la escena. No siempre logró el objetivo de un movimiento general cómico y además no solo alteró el texto original insertando el euskera y una romanza vasca sino que puso en boca de algún personaje vocablos demasiado vulgares. Menos mal que respetó el canto en francés, tal como lo creó Donizetti, a pesar también de las “morcillas” gratuitas añadidas. Con el mimo y la atención en la dirección por parte del maestro Lucas Macías al frente de la Sinfónica de Euskadi, sobresalió una preciosa voz que ya se dirige al estrellato del canto. Se trata del tenor Xabier Anduaga, un artista que enseñó su facilidad canora con un redondo y hermoso timbre de voz. Resultó admirable la pureza de sus agudos en la famosa aria “Ah mes amis” y sobre todo, el gusto y la delicadeza en el canto spianato en su segundo solo “Pour me rapprocher de Marie” que terminó con un soberbio y sostenido do de pecho. Si no le surge algún contratiempo importante, Xabier Anduaga está indefectiblemente llamado a ser un gran tenor. El papel de Marie recayó en la soprano Elena Sancho la cual completó una labor de mérito. No tuvo ningún escollo en los pasajes de agilidad y en la segunda parte cantó con ternura “”C´en est donc fait”, aunque en sus intervenciones echamos en falta quizás algún alarde en la parte alta del pentagrama y aplicó su juvenil voz de manera académica, sin apenas adornos. Volvió a sonar con estruendo la voz del barítono Damián del Castillo en esta ocasión algo más estentórea que en su participación anterior en la zarzuela de Sorozábal. Finalmente, cabría decir que nos gustó la andrógina voz de la mezzo Anna Alás en su rol de marquesa y que nos gustó la dirección del director Lucas Macías quien ordenó a la Euskadiko Orkestra pacientes esperas con vistas a la comodidad en los cantantes.     


ENTRETENIMIENTO EN VERSIÓN CONCIERTO

“La Tabernera DEL Puerto” de P, Sorozábal. Reparto: Miren Urbieta (S); Andea Gorrotxategi (T): Damián del Castillo (Bar); Rubén Amoretti (B); Rut González (S); Marifé Nogales (M); Jose Manuel Diaz (Bar); Alberto Nuez (t). Bilbao Orquestra Sinfonikoa y Lndarbaso Abesbatza. Dirección Musical: Unai Urrecho. San Sebastian 5-VIII-22 

Bastó la versión en concierto de la zarzuela de Sorozábal. En efecto, lo que se pierde de teatralidad, se gana en tiempo y lo que se pierde también en verosimilitud se gana en fidelidad textual al estar leyendo la partitura. Tres fueron las voces que sustentaron el canto principal y otros tantos los que colaboraron en llevarlo a buen puerto interviniendo en papeles menores pero necesarios. Ni qué decir tiene que la soprano Miren Urbieta es la que ondea el estandarte del buen canto allí donde interviene. Gracias a su bello timbre de voz, a su amplitud y seguridad en su afinado canto, Urbieta lleva ya tiempo instalada allá en el Olimpo de las sopranos del país. El barítono Damián del Castillo no le anduvo muy lejos en méritos, pues enseñó una voz de agradable timbre, no tuvo escollos en los extremos de su tesitura y sobre todo, porque mostró una gran expresividad e intención en su buen fraseo. Andeka Gorrotxategi cuajó una buena actuación y no alcanzó la distinción de sus dos colegas por un pequeño desliz al final de su romanza “No puede Ser”. Aún así, es de destacar su hermosa y bien timbrada voz ya que voces como la suya son  tesoros vocales. El bajo Rubén Amoretti se lució en su romanza de “La Luna” aportando incluso alguna novedosa cadencia, lo que le valió merecidos aplausos. El reparto se valió de conocidos cantantes que aportaron gracia y profesionalidad destacando Ruth González en el papel de Abel muy concentrada y declamando bien. Destacó también la buena sonoridad de la voz, la firmeza y la seguridad en la declamación del barítono José Manuel Diaz. La gracia y el desparpajo corrieron por cuenta de la mezzo Marifé Nogales y a su lado, asumiendo el papel de Ripalda se contó con el buen hacer del tenor Alberto Nuñez. Corta pero loable intervención del Landarbaso Abesbatza y se evidenció atención y concentración en la dirección del maestro Unai Urrecho al frente de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa.


REFINAMIENTO MUSICAL

Quincena Donostiarra. English Baroque Soloist,Monteverdi Choir, Obras de Heinrich Schutz, Giacomo Carissimi, Domenico Scarlatti. Dirección: Eliot Gardiner. San Sebastian 2-VIII.                                      

La obra “Las Exequias musicales” de Heinrich Schutz abrió la Quincena con el especialista Eliot Gardiner al frente de su Monteverdi Choir. Tal vez resulte un tanto monótono y triste para el público en general, entrar musicalmente en un ambiente funerario, dado que la obra la compuso Schutz para el funeral de su mecenas y si, además, a continuación, se brinda la eclesiástica “Historia de Jephte”, a pesar del impecable coro y la mano maestra de Gardiner, resulta lógico que se espere con ansias al Stabat Mater final de Domenico Scarlatti. Adaptado por Gardiner a un coro en lugar de dos voces y basándose en cinco instrumentos (tiorba,arpa,viola di gamba,clave y contrabao) el texto litúrgico en el que se basó Scarlatti se nos mostró con un gran refinamiento y elegancia que únicamente un muy preparado conjunto puede ofrecer. Eliot Gardiner dispuso de un coro formado por diecinueve voces en el que cada voz pertenecía a un destacado solista y es difícil destacar a alguno de sus componentes porque a una voz de bello timbre y perfecto fraseo, seguía otro aún más brillante. Todos ellos siguieran con absoluta entrega las precisas órdenes del director y de ahí que la armonía fuera completa y unísono el sonido. Hasta el final del Stabat Mater las voces tanto en la interpretación de la obra de Schutz, como en la de Caríssimi, cantaron lamentando el dolor por una muerte y por otra parte el de María, la madre de Cristo de manera pausada. Al llegar al final “Amén” en ese Stabat Mater, la dificultad del rápido y largo canto fugado, demostró la destreza y conjunción del Monteverdi Choir. 


BONITA SELECCIÓN ZARZUELERA

Recital de Zarzuela.Solistas: Vanessa Goikoetxea (S); Andeka Gorrotxategi (T); Itziar de Unda (S); Andrea Gimenez (S); Christofer Robertson (bar), Sociedad Coral de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección Musical: Iker Sánchez Silva. Teatro Arriaga 25-VI-22.       

 Cuando las arias y dúos de zarzuela van acompañados de una orquesta de calidad y un coro basado en un conjunto armonioso, se vislumbra otro mundo en el género chico. Por un lado, la música interpretada a cargo de una joven Sinfónica de Bilbao trasmitió la frescura y la autenticidad de un género generalmente no bien tratado y por ello bastante minusvalorado. Por otro lado, si el peso vocal de los números programados se escoró hacia la intervención del coro, la respuesta del conjunto de la Coral Bilbaína se hizo acreedora del total éxito y lógicamente los amantes de la zarzuela disfrutamos con el buen resultado. El maestro Iker Sánchez se entregó por completo en una dirección ardua por la variedad temática y una meticulosa lectura musical. La Coral por su parte, se valió sobre todo de una parte femenina de gran solvencia. Las piezas en las que intervino le exigieron tanto rapidez en el fraseo cantado, como poderío en los tutti. Se evidenció la gracia y satisfacción con la que cantaron la habanera y luego la samba de “Los Hijos del Capitán Grant”. Sus conversaciones musicales con los diferentes solistas estuvieron siempre bien acopladas y precisas. En el apartado de los solistas, lo mejor llegó de la mano de la soprano Vanessa Goikoetxea y del tenor Andeka Gorrotxategi, quienes interpretaron un magnífico dúo de la zarzuela “El Dúo de la Africana”.  La soprano se lució además con su penetrante timbre y una natural desinhibición en la famosa romanza “Ay Babilonio”. El tenor demostró en todo momento seguridad y confianza en su brillante voz. Intervinieron también las sopranos Itziar de Unda y Andrea Jiménez, distiguiéndose la primera en su versión de “La Tarántula” y la navarra por su gracejo en “Chateau Margaux” y ambas juntas en el bello dúo de “Los Diamantes de la Corona”. Cerró el capítulo solista el barítono Christofer Robertson cantando un complicado “Alirón” y más cómodo y apropiado como doctor en “La del Soto del Parral”. Una bonita velada ensalzando la zarzuela.


         LA 70 TEMPORADA DE ÓPERA

En el ámbito operístico, se podrían resumir los comentarios acerca de una temporada teniendo en cuenta el resultado de cada título en concreto, o bien, basándose en los solistas que han actuado, en los directores invitados o en las producciones presentadas, Sin embargo, esta temporada 2021/2022, la que hace el número 70 en la existencia de la ABAO, llevará en adelante el marchamo de que ha servido como cierre del llamado “Il Tutto Verdi”.

El galardón a la representación más completa de esta temporada se lo otorgaríamos a “Los Cuentos de Hoffmann”, la ópera de Offenbach que la abrió. Lo habitual en esta ópera es que los diferentes papeles protagonistas de soprano sean interpretados por cantantes diferentes, ya que los roles de Olimpia, Antonia y Giulietta, así como el de Stella del final de obra, requieren voces diferentes. Sin embargo, el autor pretendía que fuera una única soprano la que cantara cada personaje. Esto último se consigue cuando una artista de unas capacidades vocales y técnica depurada acepta el desafío. La soprano Jessica Pratt lo aceptó y fue capaz de adaptarse sin escollo a los tres personajes. Un “Hat Trick” de mérito. Como también pretendía Offenbach, los cuatro villanos fueron perfectamente interpretados por el bajo Simón Orfila. El cantante menorquín personificó el mal con gran presencia escénica, con la gravedad requerida en lo vocal y se mostró absoluto dominador de las escenas en las que apareció.

“Cavalleria Rusticana” e “I Pagliaci” le siguieron en méritos. En la primera, se esperaba con expectación la presentación en Bilbao de la mezzo Ekaterina Semenchuk, unas expectativas hartamente cumplidas tras escucharla en el papel de Santuzza. La mezzo bielorrusa agradó sobremanera por su homogénea voz y potente voz. De Jorge de León hay que recordar la intensidad con la que cantó el aria del payaso “Recitar…Vesti la giubba”. Fue una hermosa guinda a la actuación de un tenor cuya voz se acopló perfectamente al verismo rural.

La tercera posición la ocuparía el segundo reparto de “Madama Butterfly” por el equilibrio vocal resultante La capacidad dramática de la pacense Carmen Solís fue evidente, una Butterfly íntima pero capaz de trasmitir la tragedia de su personaje. El tenor Javier Tomé derrochó seguridad. Cantó siempre valiente y sin temor a los agudos. Su broncínea y penetrante voz acompañó a una actuación escénica creíble dentro de la antipatía que suscita el personaje. Cerró su canto con el final “Addio fiorito asil” brillante, entregado.

La cuarta representación en el ranking clasificatorio podría ser el del otro programa doble como fueron “La Voix Humaine” y “Una Tragedia florentina”. La carencia de arias, dúos y coro en favor del monólogo en “La Voix Humaine” de Poulenc o el trato de las voces tan solo como instrumentos de conversación en “Una Tragedia Florentina” de Zemlinsky, requieren otros puntos de interés que sirvan de atractivo. En consecuencia, la atención se centró en el talento interpretativo de la actriz-cantante Nicole Beller Carbone.

“Alzira” ocupó la quinta plaza en el ranking. Dejando al margen la mediocre producción peruana, la interpretación vocal superó unas expectativas que en principio eran muy pobres. Se trata de una ópera con argumento inca que terminó siendo cantada por dos artistas españoles. Tanto la soprano Carmen Solís como el tenor Sergio Escobar cuajaron sendas actuaciones que valieron el beneplácito del público.

Finalmente, no puede haber comentario alguno sobre la representación de “La Clemenza di Tito” de Mozart, porque no se puede comentar lo no presenciado. La ABAO inusitada y sorprendentemente, no facilitó un pase para la crítica escrita. Este único hecho teatral que privó de un comentario critico en la “premiere” a la prensa especializada. El “chocolate del loro” aplicado por la ABAO marginó al lector del periódico ya que no fue posible conocer la opinión critica de la representación mozartiana.


UN GRAN DIRECTOR Y UNA BUENA SOPRANO

“Madama Butterfly” de G.Puccini. Reparto: Maria Agresta (S); Sergio Escobar (T); Carmen Artaza (M); Damián del Castillo (Bar); Jorge Rodriguez (T); Marta Ubieta (S); José Manuel Diaz (Bar); Fernando Latorre (B). Coro de ls Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director de Escena: Stefano Monti. Dirección Musical: Henrik Nanasi. Bilbao 21-V-22                         

No es muy frecuente comprobar que un artista que se presenta por primera vez en un teatro satisfaga por completo tras su actuación. Nos referimos en primer lugar al joven maestro Henrik Nanasi, quien no solo nos ofreció los detalles del color orquestal tan bello en esta obra de Puccini, sino que es justo resaltar el mimo con el que dirigió a las voces en todo momento. En consecuencia, la orquesta bilbaína dejó su impronta de la calidad que atesora al captar y mostrar la variada, la fina y a la vez grave temática de la partitura. Entre los otros muchos detalles a destacar del director húngaro nos vienen a la memoria esos largos silencios en los momentos dramáticos que causaron un gran efecto teatral.

Como consecuencia también y fruto de esa precisa y brillante labor direccional, la soprano Maria Agresta, que también se presentaba, cuajó una actuación que, yendo de menos a más, finalizó como una auténtica heroína pucciniana. Para ello, le acompañó su corpórea voz, llena y poderosa en tesitura central, que es la requerida para este dramático papel. Desde el punto de vista teatral, impactó al dirigir a su reciente esposo la frase “Amame,mucho” con delicadeza y estuvo muy centrada en un papel que siempre acongoja y máxime cuando te vales de un niño en escena. Fue la que sobresalió en el famoso y largo dúo del primer acto, “Vieni la sera” ya que la voz del tenor Sergio Escobar dijo ¡basta¡ al estar en tensión y al no poder mantenerla con firmeza, dedicándose en adelante a acudir a un opaco semi recitado y huir del agudo del final del dúo. Su actuación no tuvo nada que ver con su anterior presencia en la verdiana Alzira.

El papel del cónsul norteamericano quedó desdibujado ya que la voz engolada y un tanto enfática del barítono Damián del Castillo no se nos hizo natural.  Tampoco ofreció el color vocal de una mezzo, ni la suficiente sonoridad, la voz de la donostiarra Carmen Artaza un tanto fuera de la caracterización de la japonesa Suzuki. En su favor, diremos que es una joven artista a la que aún le espera un largo recorrido. En cuanto al coro de la Opera de Bilbao cumplió con la siempre agradecida pieza entre bastidores del coro a “Bocca Chiusa”.

Finalmente, parece ser que al director de escena Stefano Monti no le interesa el amor o que lo entiende de otra manera. De hecho, en el hermoso dúo del primer acto no hubo ni siquiera un breve contacto físico entre los amantes haciéndonos recordar a algunas autoras románticas del pasado. Los artistas se mantuvieron distantes y fríos con lo que el tenor miraba más a la batuta que a ella. Eso sí distinguimos bien el uso pródigo de los abanicos y las sombrillas. 


EL IMÁN DE ORLINSKI

Recital de Canto. Solistas:Jakub Jozsef Orlinski (Falsetista); Michal Biel (piano); Obras de Fux,Purcell, Czyz, Karlowicz y Haendel. Teatro Arriaga 6-V-22

    

Jakub Josef Orlinsky es un joven falsetista de risueña imagen y dominio de la escena. Hasta parecía emocionarse y sorprenderse con los aplausos que un entregado público le tributaba. A pesar de la limpieza de su emisión y la excelente musicalidad, nos pareció que a su buena técnica le faltaba, por ejemplo, soldar con más naturalidad los diferentes registros vocales. Su programa nos ayudó a conocer a compositores como Mieczislaw Karlowicz y Henrik Czyz, dos músicos polacos, el primero de fines del XIX y el segundo del XX a quienes cantó en tesitura central, con un claro fraseo y una gran afinación. Canciones sencillas y breves llenas de lirismo poético en las que mostró gran expresividad, pero la centralidad que encerraba alguna de ellas, como la titulada “Lágrima” de Karlowicz, denotó cierta ausencia de colocación correcta de la voz acudiendo a la media voz natural como mal menor. Con Purcell y Haendel, alternó su poderosa voz central en el canto pausado, con una agilidad bien resuelta y el público no paró de aplaudir ningún instante, ni siquiera cuando cantaba varias canciones de grupo de un mismo autor que suelen requerir silencio entre una y otra, llegando a las palmas incluso antes de que terminara de cantar. Con la compañía al teclado de su compatriota el maravilloso pianista Michal Biel, tan delicado y preciso, el paso de Orlinski por Bilbao dejó huella.