Concierto de BAS (Bilbao Arte Sacro). “Lagrime”: obras del siglo XVII. Conjunto Ricercar Consort. Iglesia de la Encarnación. Bilbao 28-III.26.
Un precioso órgano de cámara en el ábside de la iglesia emitió sus graves notas iniciando la sonata del compositor de la escuela veneciana Dario Castello. El “Ricercar Consort” dirigido por Philippe Pierlot y su viola, cedieron a continuación el protagonismo a la soprano Celine Scheen la cual abordó una obra de Claudio Monteverdi interpretada con mucho gusto. La joven artista belga, acompañada tan solo del arpa, cantó luego a media voz, con certera afinación y claro fraseo una “canzonetta” de Tarquinio Merula, otro compositor del XVII, el siglo que incluía a los compositores que figuraban en el programa. Mientras el semi circular ábside de la Encarnación cambiaba de tonalidades cromáticas en un admirable juego de luces, el conjunto “Ricercar Consort” ofrecía sonatas, improvisaciones y una muy correcta versión de la más conocida “La Follia” de Vivaldi. Luego, tras largos recitados de diferentes autores, la soprano entonó un sentido y profundo “Stabat Mater” del italiano Giovanni Felice Sances en el que su timbrada voz recorrió con facilidad la nave central y el transepto. La solista finalizó su excelente participación con el “Salve Regina” de Haendel en cuya interpretación volvió a mostrar buena técnica vocal y amplio fiato. Otro novedoso y selecto concierto en la programación de BAS.
Concierto de BAS (Bilbao Arte Sacro) “Prés de votre oreille”. Obras de William Lawes. Solistas: Amelie Raison (S); Fiona Macgown (M); Cyril Costanzo (B). Dirección Musical: Robin Pharo. Iglesia de la Encarnación 27-III-26
Bajo la dirección de su creador y también solista de viola de gamba, Robin Pharo, el conjunto francés “Prés de votre oreille” nos dio a conocer a un semi desconocido autor inglés que fue un eslabón musical anterior a Henry Purcell. Se trataba de William Lawes y de sus salmos a tres voces, además de sus composiciones llamadas “consorts” compuestas para arpa, violín, viola de gamba, tiorba y clave. Un conjunto que respondía a la típica música instrumental del Renacimiento y del primer período barroco. La voz clara y potente de la soprano Amelie Raison, la no menos interesante de la mezzo Fiona Macgown y la oscura del bajo Cyril Costanzo recorrieron entre variaciones y melismas los dulces y recogidos salmos con gran armonía y un equilibrio vocal admirables. Tanto en sus intervenciones a tres voces como en solitario, los artistas mostraron un exquisito gusto y la frescura vocal propia de jóvenes intérpretes poseedores de una gran sensibilidad musical. El empaste vocal proporcionado por las tres voces, sin embargo, no se correspondió con la importancia del arpa en varias canciones creadas exprofeso para ella ya que tanto la tiorba como el violín usurpaban su delicado sonido. Un concierto de agradable suavidad, de tenue intensidad y de culta audición.
“La Pasión según San Juan” de Bach. Reparto: Ana Quintans (S); Rodrigo Carreto(T); José Coca Loza ( B); Peter Harvey (Bar); San Juan Bautista Abesbatza. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección Musical: Carlos Mena. Bilbao 26-III26.
Con los acordes del órgano, con el escenario aún vacío, sin los consabidos aplausos del público, entraron lenta y silenciosamente el coro y la orquesta en una puesta en escena teatral y a la vez íntima. Se iniciaba una obra que destaca por su emotividad, una obra que discurre entre la declamación y el canto, el recitar cantando para el que Bach utilizó fuentes de la biblia. De ahí que el texto sea primordial y con este, la narrativa que desempeñó el tenor Rodrigo Carreto. El cantante portugués resaltó la palabra, lo hizo con gran variedad de matices y haciendo inteligible su fraseo canoro de un texto en alemán. Se distinguió especialmente en su largo racconto describiendo el sufrimiento de Cristo. La interpretación contó también con el bajo boliviano José Coca Loza quien encarnando a Pilatos dejó huella de su voz recia y grave. Así mismo destacaríamos su correcta expresividad. Tanto la labor del barítono Peter Harvey como la de la soprano Ana Quintans se limitaban a cortas intervenciones. De todos modos, en el barítono inglés apreciamos una buena línea de canto y una marcada solemnidad gestual. La actuación de la soprano Ana Quintans se centró en el hermoso pasaje en el que su ligera voz se ve acompañada del bello dúo de las dos flautas. Carlos Mena, el conocido y buen falsetista demostró conocer muy bien la partitura acompañando el canto, sobre todo del coro cargado de escalas y melismas y su gran final a modo de Aleluya. Interpretó como solista y poseedor de una voz afinada y de gusto lineal el hermoso fragmento en el que su claro timbre se ve acompañado de los dos oboes y el fagot. El coro San Juan Bautista Abesbatza se erigió como el gran protagonista de la obra con una actuación sobresaliente y otorgando un colorido vocal rico y armonioso de igual valor que su elegante vestuario que adornó la escena.
Recital de canto. Solistas: Hera Hiesang Park (S); Rubén Fdez. Aguirre (piano). Obras de varios autores. Teatro Arriaga 24-III-26.
MUY AGRADABLE SORPRESA
Nino Dentici
De vez en cuando sucede que, al asistir a un recital de canto se duplica el deleite cuando el intérprete, en este caso, la intérprete, nos depara una actuación de alta calidad vocal. La soprano Hera Hyesang nos indicó en la primera parte del programa la dirección y esencia que tomaría esta parte. Su bella y voluminosa voz abordó con gran sentimiento algunas arias de la colección “Stile Antico” del siciliano Stefano Donaudy. Las tres arias que cantó depararon exquisita musicalidad, además de un gran dominio vocal. Siguió con el tono melancólico y apasionado con las napolitanas que su autor Paolo Tosti compuso para la voz de tenor y para las que ella tuvo que intensificar su esfuerzo con mayor vehemencia al cantarlas. No fue suficiente que la norcoreana nos estuviera mostrando su aterciopelado centro vocal y su belleza tímbrica pues a continuación nos sedujo irremediablemente con su arte al ofrecer en la segunda mitad varias canciones de amor. Entre estas destacaríamos “Ay qué linda moça” de Ernesto Halfter cantada en portugués en la que expandió un amplio fiato y gran sensibilidad musical. El pianista Rubén Fdez.Aguirre además de ofrecernos el “Zortziko/Tango de Albéniz magistralmente, volvió a informarnos acerca de datos y acerca de alguna autora como la mejicana María Grever cuya canción “Te quiero, dijiste” conocida popularmente como “Muñequita Linda” la joven artista norcoreana cantó con sumo gusto. Una sorpresa muy agradable de una fresca voz cuya presencia impactó al auditorio.
Musika-Música. Recital de Canto. Solistas: Carmen Artaza (M); Rubén Fdez.Aguirre (Piano). Obras de Robert Schumann y Calos Guastavino. Bilbao 8-III.26.
En la actuación de la mezzo Carmen Artaza pudimos apreciar no solo potencia vocal, sino y sobre todo, su claro fraseo y musicalidad. Hacía algún tiempo que no la habíamos podido escuchar y de ahí que en este recital ofrecido en el festival Musika-Música hayamos tenido la oportunidad de admirar su homogénea y segura voz. Los lieder extraídos del ciclo que el compositor Schumann dedicó a su mujer como regalo de boda, nos llegaron con una dicción inteligible e intencionalidad. Nos agradó que los cantara una mezzo porque, aunque originalmente se pensó en una versión para voz aguda, preferimos escuchar una voz más carnosa como la de la donostiarra. En la segunda mitad y tras unas breves explicaciones del pianista, pródigo en esas docentes tareas, la voz de la artista exploró otro ciclo denominado “Flores Argentinas” compuestas por Carlos Guastavino. Su arte canoro se llenó de inflexiones y ricos matices en el manejo de la voz y las canciones como “Campanilla” nos llevaron hacia lugares tan habituales como un ferrocarril o un sendero evocándonos la hermosa naturaleza. Más tarde y mientras Rubén Fdez. Aguirre tecleaba con habilidad la canción de la “Madreselva”, ella nos deleitaba con su elegante línea de canto al abordar la canción dedicada a un arbusto argentino “Ay aljaba, flor de chilco”. Carmen Artaza con su hermosa voz hizo que el recital despertara el deseo de volverla a escuchar y además acompañada de nuevo de un pianista como Rubén Fdez. Aguirre.
Musika-Música. Recital de canto. Solistas :Olatz Saitua (S); Ainhoa Zubillaga (M); Itxaro Sainz de la Maza (Piano). Obras de Mendelssohn, Schumann, Brahms y Sorozábal. Bilbao 7-III-26.
Digamos antes de centrarnos en el atractivo recital llevado a cabo por la soprano vizcaína Olatz Saitua y la mezzo guipuzcoana Ainhoa Zubillaga de la dificultad de abstenernos en nombrar a un magnífico falsetista. En efecto Cameron Shahbazi que llegó al festival sustituyendo a otro colega nos había dejado con anterioridad un imborrable recuerdo de su arte canoro al cantar varias arias de Vivaldi con el conjunto de Les Musiciens de Saint Julien. Inmersos ya en el dúo programado y conmemorando los veinticinco años del festival, el dúo de las artistas vascas comenzó interpretando un dueto de Mendelssohn con letra de Joseph Elchendorff que nos indicó el abanico de canciones románticas que habían preparado. Desde ese mismo instante pudimos apreciar el bello equilibrio cromático que lograban sus voces y su perfecta simbiosis. En todo momento, la claridad y limpieza de la voz de Olatz Saitua encontraba el contrapeso en la serenidad y terciopelo de la mezzo Zubillaga. Al acometer a Schumann la soprano cantó en solitario “La Flor de Loto” con letra del poema del libro de cantares del poeta Heinrich Heine y al cantar a Brahms fue la mezzo la que intervino en solitario con la canción “Die Mainacht” (la noche de mayo). Si la compenetración y la afinación en ambas se nos hizo admirable, faltaba aun lo mejor. Ocurrió cuando ambas dejaron al descubierto la emotividad y el sentimiento al cantar las bellas canciones de Pablo Sorozábal en euskera. Llegó la calma, llegó la intencionalidad a flor de piel, llegó la belleza en el fraseo. Hasta la pianista Itxaso Sainz de la Maza disfrutó con las melodías en su sencillez de acompañamiento. Hubo unión artística y hubo disfrute por nuestra parte.
Carmina Burana de C.Orff. Reparto: Andrea Martí (S); Toni Marsol (Bar); David Azurza (Falsetista)- Orfeón Pamplonés y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Euskalduna 6-III-26
El maestro Víctor Pablo Pérez no exageró en el gesto ni en ningún ademán protagonístico porque al frente disponía de una excelente agrupación como es el Orfeón Pamplonés y a los maestros de la Sinfónica de Euskadi a sus pies. Con estos mimbres, la famosa obra de Carl Orff, Carmina Burana, alcanzó una magnífica interpretación que hacía tiempo no vivíamos con tanta excelencia. Como se sabe, la dificultad en su interpretación está en la variedad rítmica, o sea, la que en verdad nos da la visión de su variedad musical. En este sentido, no hubiera hecho falta la actuación del falsetista David Azurza para alejarnos de la monotonía pues el Orfeón ya era capaz de enseñarnos su grandeza. Su compañero Toni Marsol cantó con expresividad, y una y otra vez, nos hizo oír su amplitud vocal de barítono lírico al mostrar que también posee notas graves sonoras. Teatralmente, el barítono catalán se adentró en la satirización y en vivir lo que cantaba con lo que su actuación general gozó del favor del público. El final de esta Carmina Burana debía tener la belleza cromática y la gloria mostrada por el Orfeón y así fue. La soprano Andrea Martí equilibró con su fina y clara voz de soprano ligera la brillantez coral y la orquestal. Su finura canora nos desveló a una artista de canto afinado y muy musical digna de haber participado en una grandiosa cantata.
Musika-Música. Sinfonía en Re menor de J.C.Arriaga y Te Deum de G-Bizet. Solistas: Naroa Intxausti (S); y Beñat Egiarte (T). Sociedad Coral de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS). Teatro Arriaga 6-III-26.
Una obra maestra del joven bilbaíno Juan Crisóstomo Arriaga abrió el festival del año en curso de la popular Musika-Música. Cuatro movimientos que la Sinfónica bilbaína nos transmitió de una composición que no podemos llamar madura al tener en cuenta la edad de su autor y sin embargo está así considerada por su calidad, sobre todo por su último y destacado “Allegro”. En la segunda parte volvió a situarse en el atril el maestro Francisco López Ferrer, en esta ocasión para dirigir un Te Deum creado por Georges Bizet muy poco representado y también de juventud. Cien voces de la Coral bilbaína iniciaron la interpretación de la única obra sacra del joven compositor francés de clara influencia italiana al coincidir su estancia en Roma. Desde el “Te Laudamus” inicial el coro apuntó su carácter y compenetración. Si con este citado “maestoso” la agrupación bilbaína nos indicó su esplendor y la esencia del canto pianíssimo, esa misma majestuosidad fue la que acompañó después el canto de la soprano Naroa Intxausti. La voz de la soprano bilbaína sonó limpia y dulce. Con un mayor protagonismo que el del tenor Egiarte cantó con amplio legato y gusto y admiramos su interpretación del “Te ergo quaesumus” un andante melodioso que la soprano recitó con gran expresividad. Una velada en la que la organización Musika.Música nos quiso revelar las obras no muy conocidas de dos jóvenes talentos musicales
“Masquarade”. Euskal Herriko Orkestra Barrokoa. Obras de Philidor l´Asné; J.B.Lully; John Adson ; Johnm Eccles y Henry Purcell. Solistas: Anna Piroli (S); Julio Sotop (Bertsolari); Michel Etxekopar (Txitula). Teatro Arriaga 26-II.25
Entretenido y variado espectáculo el ofrecido por la recién creada orquesta profesional que divulgará la música compuesta entre los siglos XVII y XVIII. De manera inteligente, el proyecto encabezado por su director y guitarrista Enrique Solinís aunó la música barroca francesa, inglesa e italiana con la popular vasca de las “Maskaradas” suletinas y Zuberoa. Con un color elegante y exquisita compenetración, la agrupación vasca recorrió con gran conjunción y maestría interpretativa la música de Lully o Purcell. Tanto los veinte componentes con sus tiorbas, flautas de pico y archilaúdes como la Txirula y el Ttun Ttun de Etxekopar nos ofrecieron una mezcla de la refinada música de otras fronteras al alimón con la de Iparralde. Entre los solistas, mencionemos a la soprano Anna Piroli quien se distinguió en el canto doliente, en las varias arias melancólicas que cantó como la de Lully “Sparite svanite fuggite da me” que la artista cremonense interpretó con gran expresividad. Mención especial también para el bertsolari Julio Soto por clara declamación. Asistimos a una “Mascarada” en forma de entretenimiento festivo, que floreció en Italia y pasó luego a Francia e Inglaterra y que como tal incluía música y canto además de la danza que pudimos admirar del grupo “Berritzako Dantzariak”.
“María Stuarda” de G.Donizetti, Reparto: Yolanda Auyenet /S); María Barakova (M); Filip Filipovic (T); Manuel Fuentes (Bar); Milan Peresic (Bar); Cristina del Barrio (S); Josu Cabrero (T). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección escénica: Emilio López. Dirección Musical: Iván López Reynoso. Bilbao 14-II-26.
En la ópera de Donizetti se presentaban en Bilbao tres voces, la soprano canaria Yolanda Auyenet, la mezzo rusa María Barakova y el tenor croata Filip Filipovic. La primera, que encarnó a la reina Isabel entendió perfectamente su regio papel y lo demostró en escena con autoridad y con enérgico gesto. Su dominio escénico no fue igual al vocal pues la soprano española cantó sin control en la intensidad en su gran caudal de voz y hasta el “parlato” se nos hizo altisonante. Superó al resto en el aspecto teatral, su porte y caracterización fueron admirables y, sin embargo, teniendo una voz muy bien emitida y poderosa, no se atuvo al bel canto. Si llamó la atención el volumen de su hermosa voz y su seguridad en el registro agudo no fue menos la atención a la teatralidad.
La segunda debutante, la mezzo rusa Barakova fue la que hizo gala del bel canto. Su voz no pareció voluminosa, pero si extensa y de ahí que salvara con nitidez los agudos que se le presentaron. Se distinguió sobre todo por la elegante línea de canto que mostró, por su canto bien matizado y por el agradable color vocal. Dramáticamente adquirió una personalidad lejos del histrionismo, calmada y emotiva en “la preghiera” apoyada por un coro majestuoso. Esa escena final de la obra cautivó por ese sentimiento de ternura que desprendió y que el público acusó aún más cuando el regidor Emilio López hizo que se desprendiera de su ropaje y luciera el color rojo en su lenta marcha al cadalso.
Finalmente llegamos al tercer debutante y al mismo tiempo la grata sorpresa de la noche. En efecto, el tenor croata Filip Filipovic ya empezó a gustar cuando nada más salir a escena se fue al Do de pecho bien sostenido en su cavatina. En todo momento sus intervenciones llamaron la atención por su “squillo” y seguridad. Sería muy interesante escuchar de nuevo en otro título a esta joven voz brillante y homogénea y que dada su inexperiencia todavía no sabe moverse en escena. Deambulando de módulo en módulo aparecieron Manuel Fuente como Talbot, fiel a María e infiel al bel canto, y lord Cecil encarnado por Milan Peresiv con voz más lucida. El director de escena Emilio López, se enfrascó en ordenar mover módulos y en evocar de alguna manera la historia mediante piezas de ajedrez y no causó el impacto debido el encuentro entre las dos reinas que siempre ha de llamar mucho la atención. El maestro Iván López Reynoso al mando de la Sinfónica de Euskadi dejó que se escuchase bien el canto, sobre todo en los momentos dramáticos. Fue un buen soporte para lograr un equilibrio entre esas voces actuantes y la excelente orquesta bajo su atril.