EMULANDO A SIFACE

“Siface”: L´Amor castrato. Solista: Filippo Mineccia (Falsetista). Orquesta Nereydas. Obras de Stradella, Pallavicino, Cavalli etc. Orquesta Nereydas. Dirección Musical: Javier Ulises. Teatro Arriaga 2-II-23.

 En el título del recital, “L’Amor Castrato”, se puede apreciar un componente semántico cuyo significado podría referirse tanto al amor mutuo del castrado Siface y la condesa Elena Forni, cuya familia terminó asesinándolo, como al amor que un castrado profesara a la condesa incluso estando encerrada en un convento sin el beneplácito familiar. El falsetista Filippo Mineccia emulando el recuerdo de aquel castrato, interpretó una serie de arias de varios compositores del “seicento” (siglo XVII) entre los que figuró Francesco Cavalli con su ópera  “ Escipión el Africano”. En ella el castrato Francesco Grossi impresionó al público en el papel del personaje Siface, nombre por el que luego sería conocido. El timbre de la voz que mostró Mineccia fue el de mezzo con cierta limitación en las notas graves. Se mostró expresivo y muy centrado en lo que cantaba, pero no salió de las arias en canto spianato y doliente, sin apenas adentrarse en la agilidad. Su fuerte estuvo en el canto melismático enseñando un buen fiato y dominio del gesto teatral. En el escenario, de pie, seis violines, una viola di gamba, un contrabajo, una tiorba y un clavecín, sustentaron la finura de la música. Quizá no hubiera hecho falta la distracción reinante en un pretendido acompañamiento escénico. Lo decimos no solo por el contrasentido musical entre lo visto y lo escuchado, sino por el pobre resultado de intentar comulgar lo abstracto con el canto sentimental y delicado. Javier Ulises, el director del grupo Nereydas no se distrajo ni por un momento y llevó a sus diez músicos por la vía de la elegancia melódica y la brillantez interpretativa.

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UN MOZART BUFONESCO

       

“Cosí Fan Tutte” de Mozart. Reparto: Vanessa Goikoetxea (S); Serena Malfi (M); Xabier Anduaga (T); David Menéndez (Bar); Pietro Spagnoli (Bar). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena: Marta Eguilior. Dirección Musical: Oliver Díaz. Palacio Euskalduna 21-1-23.     

                                                         

La precariedad no debería estar en contradicción con la calidad. Es cierto que la música de Mozart no vale como ejemplo de voces heroicas obligadas a solventar notas extremas en partituras dramáticas. Sin embargo y, por el contrario, su “Cosí fan Tutte” requiere elegancia supina, fina línea de canto y gran conjunción. Lo sencillo, es a veces lo difícil de alcanzar y otra cosa bien diferente es que esa sencillez, valga para poner en escena una ópera solo con lo imprescindible. En general, hubo conjunción en los números, aunque no siempre, pues algunas voces solistas carecieron de homogeneidad en cuanto a sus características y no todas sonaron con un timbre brillante y hermoso como el del tenor Xabier Anduaga. La participación del tenor guipuzcoano fue todo un lujo, es más, diríamos que no fue aprovechada debidamente ya que nos hubiera gustado su participación en un rol de más enjundia y protagonismo. Además, se hace evidente que por su personalidad se halla más cómodo cantando un papel serio o trascendente que uno cómico. De esa seriedad natural suya fue que fluyó con tanta delicadeza y gusto su aria “Un´Aura Amorosa”, sobre todo la segunda estrofa a la que imprimió una media voz de seda. En su segunda aria “Tradito schernito” mostró pasión y en la exigencia natural que esta contiene, resplandeció la brillantez de una voz estelar. La soprano Vanessa Goikoetxea cuajó una buena actuación en general, si bien irregular. Se mostró un tanto justa en las notas graves de” Come Scoglio” y sin embargo, a continuación remató su participación en el papel de Fiordiligi con el aria “Per pietá, ben mio, perdona” interpretada con gran sensibilidad musical y entrega. El resto del reparto rebajó el listón cualitativo vocal y si ciertamente el papel de Don Alfonso, encarnado por el barítono Pietro Spagnoli llegó a gustar, en gran medida fue por la idea de la regidora Marta Eguilior al darle ese cariz de mago gesticulante y un tanto bufonesco. Se movió muy bien en escena, aunque su timbre de voz sonó metálico. Tampoco la voz de Serena Malfi nos atrajo al ser su voz tan cercana a la de la soprano y tan penetrante y un tanto descontrolada. En un listón más bajo hallamos al barítono David Menéndez cuya voz carente de la brillantez requerida, desequilibró los dúos con el tenor. La Despina encarnada por Itziar de Unda cumplió con el objetivo cómico y fue ensalzada por la regidora Eguilior al situarla en un columpio en lo alto del escenario. La precariedad de la producción con un único escenario no fue obstáculo para que Marta Eguilior creara un mundo mágico con juegos de luces e inclusiones novedosas como el de hacer que el tenor y el barítono se convirtieran en siameses. Nos gustaron también los tiempos marcados por el maestro Oliver Díaz al frente de la Sinfónica de Euskadi y la agilidad y ligereza empleadas para que en ningún momento decayera la larga obra.

                                                             


25 ANIVERSARIO DE LA EGO

Concierto de la EGO-25 aniversario. Coro Gazte Abesbatza. Obras de Grieg, Sibelius,Vaugham Williams y Sorozábal. Dirección Musical: Rubén Gimeno. Euskalduna 4-I-23.

Continuando con su periplo de celebraciones en sus veinticinco años de existencia, la Joven Orquesta de Euskadi recaló en Bilbao para ofrecer un variado concierto. Se lucieron las cuerdas al interpretar “Peer Gynt” de Grieg, sobre todo en el vals ejecutado con la elegancia requerida. Resultó un bello comienzo de una pieza basada en un poema trágico del también noruego Henrik Ibsen Al interpretar “Finlandia” de Sibelius, el joven coro repleto de voces frescas mostró el trabajo previo realizado, culminado ahora con dominio sobre la corta partitura del compositor ahora finlandés. Con mayor complicación entró el coro en la pieza “Toward the unknow región” del inglés Vaughan Williams con su suave dinámica inicial, para luego desenvolverse en una tonalidad inestable, hasta el exultante final que el coro logró. Con la dirección eficaz, aunque de gesto parco y monótono de Rubén Jimeno, el coro reemprendió el camino del éxito con el “Gernika” de Sorozábal. Con el redoble del tamboril cruzando el patio de butacas y con su aire marcial, orquesta y coro interpretaron con gran sentimiento la fúnebre música que denota con gran evidencia el aspecto doliente de la obra. La joven orquesta (EGO) y las blancas voces del coro (EHGA) tuvieron su tarde del tributo que merecen veinticinco años de existencia musical. Naturalmente no faltó el navideño “Ator, ator” de despedida a la hora de las propinas.


AINHOA ARTETA CON LA TRADICIÓN

Recital de Canto. Solistas: Ainhoa Arteta (S); Javier Carmena (Piano). Obras de Lavilla, García Abril, Garbizu, Guridi etc. Teatro Arriaga 28-XII-22.                   

 La idea de programar un recital a base de canciones folklóricas tradicionales de la tierra era deseable y apetecible, Sin embargo, cuando las canciones deambulan por derroteros que, aunque populares, son en su mayoría desconocidas y de un mismo estilo, es decir, atendiendo al recitado y a un ritmo demasiado pausado, decae el interés general. La soprano de Tolosa podía haber estado cantando este tipo de obras de modo indeterminado pues no había esfuerzo vocal en su labor, ni gran dificultad en la interpretación. Esa dificultad se refería más bien a la expresividad que había que imprimir a las canciones y a la intención en su claro fraseo, pero al estar leyendo las partituras, sin apenas mirar al público, es natural que disminuyera tal expresividad libre y perdiera hasta el contacto con el público.  Al llegar la segunda mitad del recital, el respetable se animó con las conocidas canciones de Tomás Garbuzu “Ume Eder bat”, “Pello Joxepe “Andre Madalen” o la muy popular “Habanera del Guría” (Joxe Miguelen batela). Al interpretar estas últimas, la soprano abandonó el atril y se dirigió al público como ella sabe, con gesto alegre y amplia mirada.  A lo largo del recital la soprano apenas enseñó la voz, pues como se ha apuntado con anterioridad, se trataban de canciones casi recitadas con una emisión a media voz. No siempre su línea de canto se mostró segura, pero ofreció también momentos brillantes con ataques bien filados y muestras de su buen fiato. Le acompañó al piano Javier Carmena, quien, además de sostener y guiar las intervenciones de la soprano, pudo ofrecer una delicada versión de las “Lontananzas” de García Abril y ya en la segunda parte, una no menos delicada del vals de la “Mirentxu” de Guridi. Como suele ser habitual en ella, se dirigió al público e informó acerca de su intención de exportar a otros teatros el mismo programa. Complicada misión.


URDIAIN O EL AVE FÉNIX

Concierto de Navidad. Solistas: José Antonio Urdiain (T); Patricia Sesar (S); Julen García (Bar); Markel Elorza (Mandolina); Itziar Berredo (Piano); Raquel Marcos (Piano); Jon Thate (Flauta). Filarmónica de Bilbao 23-XII-22     

 Tras la dura pandemia del Covid 19, reapareció ante su público el tenor José Antonio Urdiain. Se le echaba de menos, porque, hacía ya tiempo que su recital anual iniciaba tácitamente la festividad musical de la Navidad. Ya no comparece él solo, en esta ocasión compartió el escenario de la Filarmónica una soprano (Patricia Sesar), dos pianistas (Itziar Barredo y Raquel Marcos) un barítono (Julen García), un solista de la mandolina (Markel Elorza) y un flautista (Jon Thate).  En adelante nos tendremos que preguntar si el evento irá hacia derroteros comunitarios como en esta ocasión, o hacia algo más personal, pues el tiempo se amplía demasiado y no todo invitado es válido. Urdiain, se lució en aquello que le gusta y se siente cómodo como por ejemplo la napolitana “Vorrei Morir” que la finalizó con una nota bien filada y sostenida o “El lamento de Federico” de Cilea cantada con sentimiento. La voz le suena bien al tenor vizcaíno y no se amilanó en atacar alguna que otra nota alta, lo mismo que la soprano Patricia Sesar cuya voz cambia de color y brilla al abordar con gran seguridad los sobreagudos. Sin embargo, no vimos la necesidad de la invitación a cantar tanto al joven e inexperto Julen García como a Markel Elorza cuya mandolina no se aprovechó debidamente. La pianista Itziar Barredo, arregló algún que otro desaguisado y condujo con su experta destreza en teclado a más de uno. En cuanto a la presencia de la otra pianista, Raquel Marcos, fue una agradable sorpresa y acompañó al flautista Jon Thate con atención máxima en la complicada obra del rumano George Enescu.


GENUINO Y RECOGIDO HAENDEL

“El Mesías de G.F.Haendel. Solistas: Carlos Mena (Falsetista); Jone Martínez (S); Josu Cabrero (T); Elias Arranz (B). Kup Taldea y Orquesta Sinfonietta. Dirección Musical: Iker Sánchez. Teatro Arriaga 22-XII.22              

  La música de El Mesías se distinguió en su origen por su restricción orquestal. Hoy en día es normal escuchar el hermoso oratorio de Haendel con más de cien voces y otros tantos instrumentistas convirtiendo la obra en magna y exuberante. En la sucesión de arias, algún que otro dúo y las intervenciones del coro que comprende la obra, bastaron la treintena de voces del Kup taldea y la quincena de músicos de la Sinfonietta para ofrecer una muy bella y recogida versión. Es más, apenas sonó una trompeta a cargo de un virtuoso solista para muestra de la moderación que encerró la ejecución. El Kup taldea, donostiarra agradó sobremanera por el empaste y la armonía general al dominar con total uniformidad los momentos de canto tenue, a media voz, así como el marcado y unísono “Wonderful, Counsellor” del pasaje del nacimiento de Jesús. En el famoso “Aleluya” primó la moderación y en el complicado fugado “Amén” final, las voces encontraron sin dificultad su propio camino en la búsqueda de la conjunción. El primero en intervenir en el cuarteto solista fue Josu Cabrero abordando “Confort” y el aria “Every Valley”. El tenor de Leioa mostró una voz de bello timbre, algo más redonda que la de un tenor ligero, es decir con más cuerpo y mucho gusto. La expresividad y la serenidad en el canto vino a través del dominado falsete de Carlos Mena. Sus intervenciones gozaron de pulcritud en la agilidad y de una gran afinación y sentido musical. Gustó mucho el “Rejoice greatly” de la soprano Jone Martinez donde evidenció una muy buena técnica al resolver las agilidades de su aria con absoluta limpieza. Su voz pareció un afilado estilete que no tenía obstáculos en abordar las notas altas por la facilidad y pureza de su emisión. Cerró el cuarteto solista el bajo Elias Arranz enseñando una voz amplia propia de un barítono-bajo cuyas intervenciones se equipararon al mérito de sus otros colegas. Excelente la labor del maestro Iker Sánchez, muy claro en el gesto y con manifiesto trabajo previo para lograr la flexibilidad de su conjunto.


SUIAVE CANTO FEMENINO

Coro Vocalia.Solistas: Jaurne Gaminde (S): Idoia Aguirre (S); Saioa Goñi (M); Francsca di Nicola (Arpa); Oliver de Castro (Trompa); Elena Angulo (Trompa). Obras de Britten, Brahms y Sarasola. Dirección: Basilio Astúlez. Teatro Arriaga 20.XII.22.

La Coral Vocalia de Basilio Astúlez siempre se ha distinguido por su colorido en el vestuario y por las novedades interpretativas en su programa. Al ser un coro totalmente femenino o bien sus canciones corresponden a autores que hayan pensado en el conjunto o bien el conjunto se adapta las canciones. Con el acompañamiento de tan solo un arpa, el arpa de Francesca di Nicola, la ceremonia de villancicos de Britten abrió el concierto. La suavidad y la finura en la media voz caracterizó al conjunto a lo largo de las interpretaciones del autor inglés y del concierto en general. Siguió el programa con “Vier Gesange”, cuatro canciones de Brahms con el texto basado en textos bíblicos, cuya profundidad, aunque escritos para voz grave, el conjunto supo captar. Además, fue interesante la aportación en el acompañamiento a estos lieder de las dos afinadas trompas a cargo de Oliver de Castro y Elena Angulo. En tercer lugar y con encargo expreso al mismo Xabier Sarasola, el coro Vocalia se adentró en una serie de canciones vascas inspirándose en Britten. Unas de ellas creadas por el mismo Sarasola y otras tradicionales, pero todas evocando la Navidad. Así, la festividad navideña transcurrió con la popular y bella “Bi eta Iru” recogida por el padre Donostia o la tradicional navarra “Ur Goiena, ur barrena” (del agua nueva). La dirección de Astúlez, precisa y clara, tuvo respuesta en la obediencia y armonía del conjunto cuyas interpretaciones, casi todas a tres voces, reflejaron la disciplina y el buen gusto, además de la excelente afinación y el bonito timbre de voz de las sopranos solistas Gaminde, Aguirre y Goñi.


EXITOSA SIMBIOSIS

“El Señor de los Anillos” (La Comunidad). De Howard Shore. Intérpretes: Gace Davidson (S); Sociedad Coral de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección Musical: Shih Hung Young. Palacio Euskalduna. Bilbao 15-XII-22.

  La música de las premiadísimas películas del canadiense Howard Shore está considerada como una de las bandas sonoras más complejas de la historia. Esto quiere decir que la interpretación musical que lleva el peso de la narrativa del filme en el novedoso intento programado en el Euskalduna no solo requería una ejecución orquestal magistral, sino una completa simbiosis con la proyección. Más de cien voces tras otros tantos instrumentistas que abarrotaron todo el escenario, dieron cumplida cuenta de un proyecto difícil y entretenido. El resultado fue que la batuta del maestro Shih Hung Young captó perfectamente la música de las fuertes emociones, los pasajes de paz y el estruendo de los orcos. Se podía mirar a la película, atendiendo en menor medida a la orquesta o al revés, fijándose mas en la orquesta que en la película. En vivo y en directo, nos resultó impactante la variada y tensa percusión de los timbales y tambores mientras el joven público atendía sin pestañear a la película. Vivimos una gran combinación de fuerzas en un conjunto de melodías con el eje conductor del leitmotiv que recorre la obra. En esta simbiosis del estreno bilbaíno con la sinfónica interpretando en directo la banda musical junto a la proyección al mismo tiempo de la película, intervino también la soprano Grace Davidson. La inserción de la voz de este personaje en la película obliga a contar con una voz pura y bella. La inglesa Davidson cumplió con creces su cometido y su limpia voz, de bello timbre, mostró lo angelical de su canto bien sostenido en pasajes tan elegíacos. Con respecto al coro, en este caso la Sociedad Coral bilbaína, reflejó sin duda, los trabajos previos realizados para que su actuación llamara la atención con tanto agrado. En el triunfo obtenido no tuvo obstáculo ni en el canto spianato tan susurrante y efímero, ni en el canto rudo y poderoso. Su conjunción fue unísona y, sobre todo, tuvo un gran dominio y seguridad en las muchas y variadas melodías con pasajes a veces tan cortos que exigen una atención continuada.  Aludamos de nuevo a la gran y complicada labor del maestro Shih Hung Young por la consecución de tan perfecta armonía entre visión y audición y una distinguida ejecución musical final.


ENRIQUE VIII -VS- LORD PERCY

“Ana Bolena” de G.Donizetti. Reparto: Joyce El Khoury (S); Celso Albelo (T); Silvia Tro (M); Marko Mimica (B); Anna Tobella (M); Joseé Manuel Díaz (Bar); Josep Fadó (T): Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director de Escena: Stefano Mazzonis.Dirección Musical: Jordi Bernacer, Bilbao 19-XIX-22.

  Tras el traslúcido telón a modo de sipario en el que figuraba el enorme retrato de Ana Bolena de Nidd Hall, se nos mostró una fastuosa escenografía que incluía también un bello atrezzo. Por lo tanto, se agradece la presencia de una producción rica y fiel a la época. El coro de la ópera de Bilbao que apareció a continuación con rico vestuario nos deleitó a lo largo de la ópera con un bel canto elegante y de bello color vocal. Distinguiríamos a la parte femenina porque en ella radicó el susurrante y seductor canto spianato que cantaron con tanta dulzura y sentimiento. En este sentido de canto bello y fino, es justo que destaquemos al tenor Celso Albelo. Aunque su voz no tenga un rebosante caudal, su técnica y proyección son tan envidiables que, por ello, en su dulce canto spianato no hay ninguna traba para entorpecer su gran facilidad a la hora de cantar a media voz o acudir a las notas altas. Una buena muestra de ello fue la maravillosa versión que ofreció de “Vivi tú te ne scongiuro” dedicado en la segunda parte al hermano de Ana Bolena.

En competencia vocal leal, tuvo enfrente al bajo Marko Mimica como Enrique VIII. Fue el otro triunfador y nos gustó tanto vocal como escénicamente, pues a su rotunda voz de grato color, unió genuinos gestos reales en una gran presencia escénica. Acerca de la soprano Joyce El Khoury habría que decir, en primer lugar, que tuvo una actuación y un canto irregulares. Pasó de cantar dubitativa y limitada en el primer acto, a un final emotivo, con voz segura y derroche de agudos, aunque su canto no se adentró en la coloratura como se debiera. Un claro ejemplo de su presumible reserva vocal anterior lo constatamos en el aria de la prisión “Al dolce guidami” cantada de manera serena y lánguida. La valenciana Silvia Tro que encarnó a Seymour, la rival de Ana Bolena cantó con voz clara, sonora y buena dicción, pero la suya es una voz de mezzo demasiado ligera y sin peso para afrontar las páginas de dolor y coraje que posee el personaje. Nos pareció que no hubo contraste cromático con la voz de la soprano.

El personaje de Smeton en boca de la catalana Anna Tobella resultó de agrado. No en vano su voz nos pareció contundente y con hermosas notas graves, además de ser una protagonista más entre los principales. José Manuel Diaz, el barítono local, cada día muestra más confianza en escena y se hace cómodo acompañante vocal para quien está a su lado. Cerró el reparto el tenor Josep Fadó un tanto altisonante en su afán de enseñar su sonora voz. Digamos finalmente que la dirección del alicantino Jordi Bernácer se atuvo con gran entrega a una partitura hermosa y que la Sinfónica de Bilbao atendió de manera homogénea a las largas pausas ordenadas por su batuta en bien del canto pausado y cómodo de los artistas.


SANGRE VIENESA

Recital “Una noche en Viena”. Solistas: Martina Serafin (S); Andreas Schager (T); Lidia Baich (Violin); Rubén Fernández Aguirre (piano). Obras de Carl Zeller, Fritz Kreisler, Emmerich Kalmán y Johann Strauss. Teatro Arriaga 16-X-22.                                        

Ha llovido mucho desde que Martina Serafin se presentó en Bilbao el año 2014 en “Turandot”. El tiempo también ha transcurrido en la carrera del “heldentenore” Andeeas Schager su acompañante en este recital dedicado a la opereta vienesa que ha tenido lugar en el teatro Arriaga. Con sus respectivas trayectorias artísticas ya confirmadas, han recreado la Viena de la opereta con inusitada ilusión y empeño. El tenor, con voz brillante típica de un tenor wagneriano emitida siempre “forte” inició con fuerza las arias de la opereta “Vogelhandler” (El Pajarero) de Carl Zeller. Siempre risueño y derrochando energía en la escena, animó a los asistentes sin cesar. La actitud alegre de Schager animó también a la soprano Martina Serafín al abordar arias de “Grafin Mariza” (La Condesa Mariza) del compositor Kalmán y “Der Zigeunerbaron” (El Barón Gitano) de Johann Strauss. Ambos a dúo interpretaron con la ternura de dos enamorados los duos correspondientes a cada uno de los músicos citados. En los intervalos entre autor y autor se presentó en escena la violinista Lidia Baich deleitándonos con el violín la famosa música austríaca. El pianista Rubén Fernández Aguirre, menos protagonista que otras veces apenas pudo exhibir sus excelentes condiciones de acompañante ya que el protagonismo se centró en los veteranos artistas. Para finalizar, entre valses y czardas gitanas ambos interpretaron “Sangre Vienesa” de Joahnn Strauss hijo con alegría y cierta añoranza.