Estreno absoluto de la ópera “El Juez” en el teatro Arriaga de Bilbao

“El Juez” (Los Niños Perdidos). Opera en cuatro actos de Christian Kolonovitz y libreto de Angelika Messner. Reparto: Josep Carreras (t); Jose Luis Sola (t); Sabina Puértolas (s); Carlo Colombara (b); Ana Ibarra (s); Mª José Suarez (s); Itziar de Unda (s); Alberto Nuñez (t); J.M.Diaz (bar); Milagros Martin (m); Giorgp Meladze. Coro Rossini y Kantika Korala. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Emilio Sagi. Dirección Musical: David Gimenez. Teatro Arriaga.Bilbao 26-IV-14.
 
 
                                 
 
El estreno absoluto de una ópera implica un honor para la ciudad y para su teatro. Cuando el estreno es además atrevido o reivindicativo el mérito se acrecienta  y sobre todo,  es preciso encontrar un público habituado y avezado en vicisitudes políticas que sea susceptible de presenciar críticas y peticiones populares sin alterarse. Sin duda el teatro Arriaga tiene solera y una dirección artística reconocida.
LA MÚSICA. El maestro David Giménez ha podido disfrutar de suficientes días de ensayo en la preparación de la obra, a juzgar por la seguridad mostrada en su podio y en su claridad gestual, sobre todo, a  la hora de indicar las entradas a Josep Carreras. No es fácil evitar que la orquesta de Bilbao se pudiera atascar por la cantidad y variedad temática que contiene la partitura y los evidentes cambios de ritmo y tempo en una continuidad musical sin freno. No ha sido el caso porque la BOS respondía siempre y el maestro tenía bien sujeta la música En general se tiene la sensación de que la partitura contiene más allegro que momentos trágicos, salvo en el final de la obra. Aparecen en ella continuamente acordes e inicios breves que nos recuerdan a otras músicas líricas  aunque siempre rápidamente interrumpidas,
LIBRETO. Mencionábamos  con anterioridad  la valentía en la denuncia de unos hechos reales. De esta nueva memoria histórica en una España oscura. Angelika Messner denuncia con palabras la necesidad de una reivindicación que dé paso al perdón y al olvido. Sin embargo, es muy difícil que el poder y además en connivencia con la Iglesia sea capaz de pedir perdón cuando domina con autoridad. Es difícil encontrar la autocrítica cuando se ejerce el poder. El texto creado por Angelika Messner ensambla muy bien con la música, no en vano ha trabajado mucho junto a Kolonovitz. Ahora bien, no todo casa, y a nuestro modo de ver se exagera en la obsesión por la venganza y en la vehemente acritud hacia las monjas y la religión en general. La abadesa es una especie de monstrua, una rara vis en la ópera en la que hasta ahora  se ha podido hallar a  la puciniana Suor Angelica o a las carmelitas de Poulenc, pero no a tan cruel abadesa.
SOLISTAS. La hegemonía vocal radicó en el tenor Jose Luis Sola. De él ha partido el canto complicado, ese canto ‘di sbalzo’, de radicales altibajos tonales que le llevaban del simple fraseo hasta el Do de pecho. Kolonovitz no le concedió un final brillante a su aria del pañuelo de seda, “La Madre prepara la comida”, pero la cantó con legato y gran ternura a través de un timbre siempre claro y penetrante. Su canto fue siempre en tesitura alta, exigente, o sea, allí donde José Luis Sola se halla cómodo y por ello disfrutó y disfrutamos con él. Sabina Puértolas no quedó rezagada en méritos y a su atractiva presencia, unió un canto central, siempre por debajo de la tesitura del tenor. Su primera aria recordó a Puccini y en unión de Sola deparó un admirable y precioso  dúo “un Alma, un Aliento” que se convertiría luego en leit motiv.
Josep Carreras compareció en escena como la guinda del pastel. Sobre sus espaldas cargó con la titularidad, pero a pesar de Angelika Messner y de Cristian Kolonovitz a su personaje le faltó pasión, Carreras pudo proporcionarle dignidad, presencia y expresividad, pero le faltó pasión. Se percibió que sus manos y su cabeza querían más. Con el respeto que se debe a un gran tenor, gloria de la lírica como es, no debiera exponerse a tanto. Respecto al bajo Carlo Colombara, por otro lado, se suele decir que el que tuvo, retuvo y así ocurrió con este artista al que se le ha escuchado en muchas ocasiones en Bilbao. Su voz sigue siendo de calidad, grave y solemne y el personaje muy acorde con su timbre de voz y su figura. Un personaje que recuerda a Scarpia, al barón de Tosca, y al que incluso Messner  rodea  de esbirros y Kolonovitz le concede una especie de Te Deum. Entre los solistas que cubrieron segundos papeles destaquemos la buena coloratura de Itziar de Unda, la firmeza y potencia de Ana Ibarra encarnando a la abadesa  del convento y la aportación vocal y teatral de Mª J.Suárez, Alberto Núñez, J.M.Díaz y Milagros Martin.
ESCENA. Es sabida la labor teatral que impone Emilio Sagi, Es conocida su obsesión detallista en los movimientos de los solistas y su peculiar sensibilidad en plasmar su intención en escena. Lo único que no compartiríamos fue la marginación que sufrieron los esbirros de Morales compareciendo una única vez en escena a la vista de todos. La escenografía de Daniel Blanco resultó práctica, sin apenas atrezzo y muy válida en tiempos de crisis. Se asemejó a un inmenso ascensor metálico del siglo pasado de los que se solían cerrar desde fuera y luego sus puertas batientes desde dentro. Cuando se levantaba su cara principal, dejaba suponer el interior del convento, la habitación del Juez o la propia calle. Nos gustó el detalle de la bombilla que bajó de lo alto, con una luz muy tenue indicando la sobriedad de la abadesa.
CONCLUSIÓN, En fin, un estreno operístico con un libreto de actualidad y una música muy asequible ejecutada impecablemente por la BOS. Se contó con la presencia de Carreras en escena, las voces solventes del tenor y de la soprano y  de calidad en la del bajo en unión de unos partiquinos de lujo.
 
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Acerca de nino dentici

Nino Dentici es el crítico musical del diario “El Correo”. Especialista en canto, lleva más de treinta años ejerciendo como conferenciante, escritor y miembro de jurado en Concursos Nacionales e Internacionales de canto. Desde muy temprana edad desarrolló una extraordinaria afición a la lírica dedicándose de lleno a este apasionante arte. Ver todas las entradas de nino dentici

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