Archivo de la categoría: Críticas

heroico Egmont con narrador y soprano

 

No suele ser muy habitual presenciar la obra Egmont de Beethoven en comunión con la letra de Gotehe . Lo normal es que se escuche aislada la ejecución de su preciosa obertura. En esta ocasión, el maestro Ros Marbá, al frente de la excelente Orquesta Ciudad de Granada ha tenido a bien ofrecernos la obra con la teatralidad  inherente  que conlleva en la descripción de la vida del héroe conde Egmont. El maestro Ros Marbá fue desgranando cada una de las diez secciones que consta la obra, describiendo con lectura clara las marchas, las alegrías y los sufrimientos de un pueblo frente a su opresor. Beethoven expresó sus preocupaciones políticas a través de la exaltación del sacrificio heroico del conde Egmont condenado a muerte y a su vez, la soprano Carmen Solís encarnó a su mujer, Clara, a través de sus dos bellos líeder. La primera de ellas, “Die Trommel geruhret” (El tambor conmueve) fue un allegro a modo de marcha en la que la soprano pacense mostró el calor tibio de su timbre vocal y luego, en el segundo “Freudvoll und Leidvoll” (En la alegría y en la Pena)  con un canto en una tesitura más alta, reflejó su la brillantez.  Esta versión teatralizada, tiene también un narrador  que va describiendo las vicisitudes  de la historia y el encargado de ese relato recayó en Rafael Taibo, declamador de  fraseo claro y sonoro, aunque tal vez algo tajante en la entonación o si se quiere una pizca falto de matiz. Una obra espléndida en la que  se distinguieron no solo las cuerdas, sino también unas limpias trompetas, sobre todo en el brioso allegro final.

 

 


Dos corales para iniciar Musika-Música en Bilbao

 

 

 

Una equilibrada sonoridad por parte de la Sociedad Coral bilbaína y la buena musicalidad de la Sinfónica de Bilbao bajo la impecable batuta del maestro Neuhold  inició con  majestuosidad el ciclo Musika-Música de este año. En los atriles de los  miembros de l orquesta, la hermosa partitura de  Coral de Beethoven. Tras el adagio primero, con la destacada participación de los trompetas y timbales, seguida de la graciosa fuga del segundo movimiento y la serenidad  trasmitida por  las cuerdas en el tercero, los contrabajos aviaron con gravedad  la entrada al culmen coral de la obra. El maestro Neuhold que en todo momento daba muestras fehacientes del su conocimiento de la obra al dirigir sin partitura, hizo levantarse al coro para interpretar la parte cantada con solemnidad  Con gesto claro, dirigió al nutrido grupo coral de modo irreprochable y de manera también impoluta  la coral bilbaína sentó las bases garantes del éxito. De entre los solistas destacó la voz de la soprano Daniela Koler, muy sonora, así como también gustó la recia del barítono López al irrumpir  con autoridad en la entrada  a  la oda de la libertad  de Schiller. A partir de ahí la magnificencia, la armonía entre instrumentos y voces. Un comienzo digno con el que el público llenó el Auditorio  dando la salida  a  un ciclo musical que va siendo multitudinario.


un magno requiem de verdi para despedir el año por la asociación amigos de Kraus

Requiem de G.Verdi. Solistas: Carmen Solís (s); Mª Luisa Corbacho (m); Andeka Gorrotxategi (t); Ruben Amoretti (b). Orfeón Donostiarra y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Oliver Diaz, Palacio Euskalduna, Bilbao 30-XII-13
Ya en el aterrador Kyrie del comienzo del Requiem verdiano, el Orfeón guipuzcoano empezó a dar muestras de la magnitud y fuerza  que atesora en esos momentos  y otros momentos en los que la batuta del maestro Oliver Diaz  exigía lo máximo.  En ese contexto magno y efectista, el director había situado  a las trompetas a en lo alto, a ambos lados del escenario, ofreciendo un bello juego sonoro.  Luego, los chelos acompañaron el profundo “Mors Stupebit” del bajo. Un cantante este, de agradable color vocal, con notas graves envueltas en terciopelo, aunque una piz ca falto de potencia. Se podría decir que le faltó la potencia que sobraba a la mezzo Mª Luisa Corbacho, solo que  la mezzo mallorquina, casi soprano,  careció de dulzura  en su canto altisonante. El tenor Andeka Gorrotxategi no fue la luz que iluminara como ocurre otras veces con su bien timbrada voz  y su “Ingemisco” apenas trascendió. Puede que el lirismo que encierra la  obra no le proporcione la comodidad a una voz como la suya llamada a partituras más heroicas. La soprano Carmen Solis deparó musicalidad y expresividad  con su cálida voz. Bien valió  toda su parte final “Libera Me”, para inclinar la balanza  hacia la interpretación positiva en unión de un coro espléndido y una dirección escrupulosa, muy  indicativa de los más mínimos detalles, al frente de una orquesta conjuntada y de valía como es la BOS.

ZARZUELA, A PESAR DE TODO

“El Caserío” de J.Guridi. Reparto: Santos Ariño (bar); Marta Ubieta (s); Jose A.Moreno (t); Alberto Nuñez (t); Izaskun Kintana (s); Coro Masa del Ensanche y Orquesta Lirica. Dirección Jose Luis Eguiluz. Teatro Campos. Bilbao 14-XII-13
  Pocas veces se ha presenciado una zarzuela, en esta ocasión “El Caserío” de Guridi,  en la que el tenor segundo, o sea el encargado de representar el papel de Txomin resuelva satisfactoriamente una representación  cantando las dos partes, la suya y la de José Miguel.      El artífice de tan inusual derroche de musicalidad y dominio artístico fue Alberto Nuñez. El motivo, la evidente indisposición que mostró el tenor J.Antonio Moreno muy afectado en su garganta. Alberto Nuñez no solo deparó una actuación graciosa y desinhibida como tenor cómico, sino que cantó con gran belleza y sentimiento la romanza de Jose Miguel “Yo no sé que veo en Ana Mari”. Salvó la representación y se erigió en el auténtico triunfador de la función tanto escondido cantando la parte de su colega, como su propia parte. Por otro lado, citemos al barítono Santos Ariño que en compañía de Marta Ubieta y  en esta obra, equivale  a hablar de total simbiosis o estrecha  unión  con su papel de Santi por parte del barítono y de control de voz y delicadeza de línea en la soprano. Santos Ariño, en la encarnación del personaje más acorde a su personalidad, estuvo a la altura artística acostumbrada. En cuanto  a Marta Ubieta, enseñó un canto delicado, muy comedido y controlado y en lo dramático tendente a hecer una Ana Mari seria  y refinada. Citemos finalmente a Izsakun Kintana, tal vez en la representación más natural y chispeante de todas las que le hemos visto al crear simpáticos gestos teatrales y  citemos también a la orquesta, muy bien trabajada por el maestro Jose Luis Eguiluz.  Hubo zarzuela a pesar de todo y es que, cuando hay voluntad de superación ,la Coral del Ensanche está en primera línea.

El «Mesías» de Haendel arropado en Bilbao con una decena de agrupaciones corales

“El Mesías” de G.F.Haendel. Solistas>: Katherine Watson (s); Lawrence Zazzo (Falsetista); Samuel Boden (t); Nicholas Merryweather (bar). Sociedad Coral de Bilbao y Otros Coros del Pais Vascoi. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección Robert Howarth. Palacio Euskalduna 4-XI-13.
Los eventos grandiosos y de multitudinaria participación, a veces, suelen descubrir verdades en su apariencia, que juzgadas con rigor, rebajarín su valía artística. En este ampuloso Mesías, se hizo evidente la diversidad de clases o categorías corales de los participantes.  Aquellos apostados en el escenario, como la Sociedad Coral y otras dos formaciones más, se presentaron con sus atuendos de gala, mientras que ocho coros más, apostados en balconadas y terrazas, se exhibieron vestidos de calle en su  variado colorido. No deja de ser un detalle, pero denota el interés o la importancia de los conjuntos y que no se debería percibir. Falta saber si la titularidad en el concierto, por parte de la Sociedad Coral, pudiera ser susceptible de  escucharse con otros conjuntos y otras voces, tales como las trece sopranos firmes, de ágil coloratura y  brillantez, que figuraban vestidas de gris perla. Tal vez tantos grupos corales  manifestando  tan gran poderío y tan bello vibrar en los inmensos tutti, disimulara la escasa potencia vocal del tenor y del barítono y así, engalanaran el acto. La vedad es que a estos dos cantantes  les escucharían  los sentados en las primeras filas, porque la voz del tenor Boden se mostró asordinada  y la del barítono y no bajo Merryweather, inaudible en su solo acompañado de un excelente solista de trompeta ya en la tercera parte. Gustaron más la soprano Watson, perfecta en la agilidad, aunque poco intimista y  el falsetista  Zazzo, el más expresivo y el de más delicada línea de canto, aunque no todas sus notas tuvieran el mismo color y forma de emitir. Tajante y recio el fragmento,” Wonderful, Consellor” cantado por todos los coros y esplendor general en el ¡Aleluia ¡ que cierra la segunda parte.

Ainhoa Arteta cómoda en casa con los lieder de strauss

Cuatro Lieder de Richard Strauss. Solista: Ainhoa Arteta (s); Orquesta Sinfónica de Galicia. Director: Victor Pablo Perez.
Quincena de San Sebasian.30-VIII-13.
Habrá quien prefiera escuchar estos cuatro últimos lieder con el acompañamiento de piano al tratarse de canciones cuyos textos
tratan sobre la cercana muerte y con ello guardar un estilo más recogido. Sin embargo, Strauss los concibió para que la soprano
se rodeara de una gran orquesta   y ello significa que la intérprete posea una voz poderosa y amplia. Así nos lo manifestó Ainhoa
Arteta que exhibió una voz capaz de superar la sonoridad impuesta por los noventa músicos de la orquesta de Galicia. La soprano
guipuzcoana aprovechó perfectamente la oportunidad que le brindaba la ocasión de lucir sus dotes canoras y teatrales y como
estaba en casa  y ante su público, amplió su actuación con el trato directo con el público en su limpio euskera. Proporcionó el lied
 «Morgen» como propina sobre el que en alguna ocasión ha dicho que es su lied preferido y lo hizo de manera muy sentida, con un magnífico acompañamiento orquestal. Ante las ovaciones y la sincera entrega del público cerró su actuación con la popuolar «Aurtxo Txikia» con el beneplácito y la sonrisa del respetable que refrendó el aplauso con calor al finalizarla. Nos queda la duda de si tras los profundos lieder de Strauss de tan marcado y triste sello cabe una popular vasca que rompa con el estilo de aquellos. Gustó la Orquesta de Galicia y sobre todo el buen trabajo del maestro Victor Pablo Pérez.

Un Requiem delicado en la quincena

«Requiem» de Gabriel Fauré. Solistas: Sir Thomas Allen (bar); Daniel Doolan (tiple). Orfeón Donostiarra y Orquesta de Cámara de Escocia. Dirección Musical: Robin Ticciati. Quincena de San Sebastian.28-VIII-13.
Tanto el Orfeón Donostiarra como la Orquesta de Cámara de Escocia supieron transmitir la intimidad y el recogimiento de una obra delicada y desbordante de finura como es el Requien de Gariel Fauré. Desde el Introito las voces del Orfeón formaron una fina bruma sonora reflejando su intrínseco dolor. La excelente orquesta de cámara de Escocia se convirtió en la nube que dejó flotar notas imperceptibles por su delicadeza y entre las voces corales y los instrumentos musicales, nos resultó muy fácil introducirnos en un placentero mar musical en la que reinaba la paz. Reinó pues la dulzura, el control vocal y  la delicadeza. Para ello nada mejor que una envidiable orquesta de cámara bajo el histriónico  y eficaz gesto del joven maestro Robin Ticciati. Para ello también, nada mejor que el sentimiento manifestado por el veterano barítono sir Thomas Allen con un  «Libera Me» sustentado en una técnica que a pesar de los años no le ha abandonado ni mucho menos y una extraordinaria participación del jovencísimo tiple Daniel Doolan muy musical y afinado en la interpretación del «Pie Jesu».
Gustó sobremanera el Orfeón cuya actuación dejó ver con claridad el dominio de una partitura que exigía control en su intensidad y recogimiento. Gustó la orquesta porque siguió la lectura adecuada sin estruendos, con concentración y alardeando de la siempre difícil media voz y del pianíssimo.

BRILLANTEZ DE LA CORAL Andra mari en LA MISA IN TEMPORE BELLI DE HAYDN

Missa in Tempore Belli” de Hayd n.Solistas: Marta Matheu (s); Marina Rodriguez Cusí (m); Gustavo Peña (t);  Antonio López (bar). Coral Andra Mari y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección: Carlo Rizzi.Quincena de San Sebastian 20-VIII-13.
No sorprendió ni mucho menos la conjunción y el bello colorido vocal de la Coral Andra Mari de Renteria porque hace ya bastante tiempo que  ocupa un alto nivel etun sus interpretaciones. Ya desde el comienzo manifestó su delicadeza en la alternancia sonora del canto a media voz y el forte en el Kirie, como así mismo reflejó También la fuerza y el gesto vivo del maestro Carlo Rizzi. En el siguiente movimiento el chelo se encargaría de aportar  el lirismo y la profundidad a la voz del barítono López en el “Qui Tollis” incrustado en el Gloria. La Coral mantenía en todo momento la brillantez y la intensidad interrumpiendo las entradas de los solistas y ahondando con fuerza y amplitud lo que los cuatro apuntaban. Fue en el “Incarnatus Est” cuando los cuatro solistas (Matheu,Rodriguz Cusí, Peña y López) cantaron juntos y fue en el “Benedictus” que cantaron sin la colaboración del coro. El Agnus Dei final nos proporcionó una sensación de ansiedad y el Dona nobis pacem final,  la quietud de esa paz deseada y escrita por Haydn para paliar espiritualmente los males de una guerra. No es una obra para el lucimiento de los solistas que apenas cantan, sin embargo es una obra preciosa  y llena de vigor para un gran coro como lo demostró la Coral Andra Mari acompañada de una siempre fiable orquesta y una batuta enérgica y autoritaria.

 


Katiuska la zarzuela de las fiestas de Bilbao no alcanzó el nivel de temporadas anteriores

“Katiuska” de P.Sorozabal. Reparto: Maria Ruiz (s); Jose Julian Froal (bar); Francisco Sanchez (t); Amelia Font (actriz); J.C.Barona (t); Alicia Montesquiou (s); Adolfo Pastor (actor); Carlos Crooke (actor). Coro Ensemble y Coro Sasibil. Orquesta Lirica de Bilbao. Dirección Escénica : Humberto Fernandez. Drección Musical: Tulio Gagliardo. Palacio Euskalduna 17-VIII-13

La zarzuela “Katiuska” estuvo enmarcada en una escenografía a base de prácticos módulos de madera y un atrezzo también del mismo material que sirvió perfectamente para su atractiva puesta en escena. Contó así mismo con la excelente idea de invitar a los asistentes a presenciar los fuegos artificiales tras su interpretación y no en pleno entreacto como ocurría con anterioridad, lo que suponía un corte demasiado largo en la función. El maestro Tulio Gagliardo echó mano de su eficacia con la batuta y tanto la Orquesta Lirica como el canto de los coros Ensemble y Sasibil se desarrolló sin contratiempo alguno bajo sus órdenes. En esta ocasión el apartado solista no contó con la calidad general de años anteriores. Eso sí, sería injusto no apuntar la buena labor de la soprano Maria Ruiz quien deparó en su cantar una musical línea y gusto. El barítono Frontal enseñó una voz de agradable color y bastante amplia, pero se nos hizo ininteligible su fraseo. El tenor Francisco Sanchez simplemente dio las notas correctamente con su muy ligera voz y en estática actitud escénica. Alicia Montesquiou fue la que aportó gracia y chispa a una representación que transcurría muy insulsa y en unión de Adolfo Pastor le proporcionó el perfume jovial requerido .Nos pareció una representación “más de los mismo” en el aspecto canoro con nombres ya conocidos en la vis cómica como Crooke o el veterano Del Portal que se despedía del público bilbaíno o la colaboración ya reiterada de Juan Carlos Barona y Amelia Font.


PASIÓN EN la TRAVIATA de la soprano rancatore

“La Traviata” de G.Verdi. Reparto: Desiré Rancatore (s); José Bros (t); Angel Ödena (bar); Pilar Vazquez (m); Albert Casals (bar); Fernando Latorre (bar); Marta Ubieta. Coro Easo y <Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena: Susana Gómez. Dirección Musical: Pietro Rizzo. Quincena de San Sebastian 11-VIII-13.
Completo trabajo el realizado por la soprano Desiré Rancatore.  Salvó  no  sin dificultad la coloratura del primer acto ya que no se le apreció una gran facilidad vocal  en la zona del sobreagudo en la que la voz incluso le cambiaba de color. En el segundo acto se convirtió en una amante apasionada cuya voz sonó con cuerpo y con poder y ya en el tercero se adueñó de la escena tanto en canto como en una excelente actuación teatral. La soprano siciliana cuajó un gran trabajo y no escatimó una sincera entrega a un papel siempre arduo. José Bros lo que trasmite  es facilidad al cantar y ello, unido a su belleza y delicadeza  lineal en su canto, hace siempre agradable su participación. Sin embargo, en esta ocasión no nos quiso brindar el agudo en la cabaletta que sigue a su aria, lo que desdibujó este fragmento que queda desnudo si no se aborda el Do de pecho. El barítono Angel Ödena debió pensar que cantar es enseñar una voz poderosa y de ahí que  se obsesionara en cantar altisonante y sin ninguna delicadeza. Si bien en su famosa aria “Di Provenza”   enseñara la buena extensión de su voz, careció del gusto que también había manifestado anteriormente en el gran dúo con la soprano. La precaria producción que tan solo contó con el mismo decorado para indicar que la acción se hallaba en una fiesta, en una casa de campo o en Paris rozó la pobreza. En cuanto al coro Easo que cantó muy bien en todo momento, tuvo que sufrir una coreografía muy superficial al interpretar  a zíngaros vestidos de gala y toreros de smokin  en  insulsos movimientos. Si el coro Easo cuajó una gran actuación, lo mismo habría que citar de la Orquesta de Euskadi con una buena lectura por parte del maestro Rizzo y un especial cuidado del conjunto en los pianíssimi y en el buen concertante que cerró la escena del juego de cartas.

 


Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar