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Mendelssohnn cerró el maraton musical

Musika—Música- “Sueños de Una Noche de Verano” de F.Mendelssohnn. Reparto: Teresa Berganza (narradora); Lydia Teuscher (s); Eva Gogel (m); Coral de Bilbao y Musicus Koln. Orquesta Filarmonía de Galicia. Director: Christoph Spering. Bilbao 6-III-16.
Muchos de los movimientos  puramente instrumentales como la Obertura, el Intermezzo,  son piezas que suelen escuchar en conciertos y con  mayor frecuencia por supuesto, la Marcha Nupcial. Lo cierto es que la obra de Mendelssohnn apenas contiene parte cantada y el predominio de la voz tan solo concierne a la narración de la trama inspirada en la obra de Shakespeare. Hasta la pieza número tres que se conforma con el dúo de soprano y mezzo no hay canto y a lo largo de un buen número de fragmentos el coro se mantiene sentado al fondo del escenario esperando aparecer con su canto pizzicato tras el número de la danza. Breve intervención pero efectista ya que el binomio de la Coral bilbaína y la de Colonia entremezclados, supieron reflejar ese efecto  elegante. Además de la soprano Lydia Teuscher y de la mezzo Eva Vogel,  a la que por cierto ni se le pudo apreciar la voz que tenía, la narración o papel protagonista corrió por cuenta de Teresa Berganza. La que fuera una muy grande mezzo española compareció inquieta, jugando con su banda encarnada que se le caía del hombro y gesticulando en todo momento, lo bueno es que leyó con gracia, con el arte que un día no lejano lo hacía con su bella voz. A destacar la masiva afluencia este año de un espectador ávido de acontecimientos musicales a buen precio y de calidad.

Se Inicia Musika-Música

MUSIKA—MÚSICA 2016. José Antonio López (bar) y Rubén Fdez.Aguirre (piano). “La Bella Molinera” de Franz Schubert. MUSIKA—MÚSICA: Olatz Saitua (s); Ainhoa Zubillaga (m); José Luis Estellés (clarinete) y Francisco Poyato (piano), Lieder de Mendelssohnn, Scubert, Wagner y Strauss.
De entre la variedad ofrecida en el maratón musical de estos días en el Palacio Euskalduna, nos acercamos al ciclo de lieder “La Bella Molinera” cuyas letras se basan en poemas de Willhem Muller. Poemas individuales narradoras de la naturaleza y luego de triste presagio en contraposición al primer gozo. Con un claro y bien pronunciado alemán, el barítono José Antonio López desgranó paulatinamente y en diferentes tiempos e intencionalidad,  la esencia de los lieder con gran arte. Su voz, recia y poderosa recorrió con fuerza y otras veces con la suavidad requerida los diferentes poemas  compuestos por  Schubert. Utilizó su voz convenientemente en limpio recitado así como en el legato y tras reflejar con mucho gusto la conversación entre el molinero y el arroyo, terminó con control y gran finura la canción de cuna. Un pequeño descanso sirvió para prepararnos e introducirnos en la sala donde la soprano Olatz Saitua y  la mezzo Ainhoa Zubillaga interpretarían  varios lieder. Un par de ellos de Mendelssohnn a dúo, con un resultado fino y armonioso. La soprano puso la alegría, la ligereza  en los lieder que interpretó gracias no sólo al carácter de la música, sino a una voz etérea, elegíaca y siempre musical. La mezzo Zubillaga se encargó de la profundidad con su pastosa y corpórea voz y supo explayar con buen control  y dramatismo sereno el presagio fúnebre de las piezas que le correspondiron. Rubén Aguirre y Francisco Poyato demostraron su valía al piano en acompañamientos precisos en los siempre complicados lieder.

recogimiento arabigo-andaluz

BAS- Música Sacra. Concierto El Jardin Oscuro. Solista Rachid  Ben  Abdelsam (falsetista). Orquesta Lacrimae Consort. Obras Arabigo-andaluzas del Siglo XV y XVI. Dirección: Philippe Foulon. Bilbao 10-IV-14
El concierto ofrecido por el conjunto dirigido por el investigador y a la vez violonchelista Philippe  Foulon   resultó ser de una gran dulzura y sencillez interpretativa. La extrañeza de comprobar el inusual sonido producido  por instrumentos como el cornetín, las chirimías, la vihuela o  la guitarra barroca, acompañando la melodía arábigo-andaluza se hizo  muy agradable. La parte instrumental se ciñó a  la ejecución de piezas compuestas por los españoles  Antonio Cabezón y Lope de Baena con alguna otra del cancionero del duque de Calabria. De la parte vocal se encargó el falsetista Rachid Ben Abdelsam, un intérprete que vivió el texto y sacó el máximo fruto  de unas canciones que entendía  a la  perfección. La voz de Ben Abdelsam no sonó potente y  su color  tímbrico, similar al utilizado por el Alto en los castrati, le acercaba a la de una mezzo  lírica, con lo que su canto se desarrollaba en la comodidad de las notas centrales. Su mérito radicó en su sensibilidad, en su perfecta afinación y en su exquisito gusto. El artista recorrió con gran suavidad  los leves melismas de unas canciones que contaron con un acompañamiento armonioso y preciso. Fue una música sin cambios bruscos de tono, sin notas extremas,  incluso sin aparente brillantez, pero como todo lo sencillo, difícil de conseguir y que una vez logrado, se hace admirable.

Continúa la Música sacra en Bilbao

BAS.Música Sacra. Cantatas y Motetes. Ensemble La Fenice, Solistas: Dagmar  Saskova (s); Luciana Mancini (m); Jan Van Elsacker (t); Louis Bertin  Hugault (b); Dirección: Jean  Tubery.8-IV-14
Con un denominador común monocolor  reflejando la sacra pasión de Pachelbel y de Bach, el concierto del conjunto Ensemble La Fenice, no transmitió el atractivo del concierto barroco del día anterior en el que se interpretaron obras de Locatelli y de Vivaldi. Las voces del cuarteto solista no resultaron  impactantes y salvo la sonora y brillante de la soprano Saskova y la mórbida del bajo Hugault, se perdían entre el peso del órgano y la  altisonancia de los dos violines. Únicamente cuando la obra correspondiente se acompañaba de las violas de gamba o de la corneta de Jean Tubery, esas voces llegaban con claridad al auditorio. Eso sí, el cuarteto demostró una conjunción envidiable y a la falta de poderío en el tenor Van Elsacker y en la mezzo Luciana Mancini, ofrecieron modulación y  gusto al cantar. El concierto resultó ciertamente lánguido porque así dejaba entrever el programa y si hubo cierta pasión sacra, la Gloria, es decir, el allegro brillante  no apareció. Al director del conjunto Jean Tubery,  no le hizo falta demasiados aspavientos para armonizar a voces e instrumentos porque era evidente su conjunción mientras él tocaba  el cornetín  y la flauta, pero tal vez hubiera cambiado la actitud de entrega por parte del público sin tanto motete en el programa.

Excelente concierto en la Bilbaína Música Sacra

BAS. Música Sacra. Título “In Furore”. Maria Spada (s). Obras de  Locatelli, Pergolesi, Vivaldi e Iribarren. Orquesta Barroca de Sevilla. Director: Pablo Valetti.  Iglesia de la Encarnación. Bilbao 7-IV-14
Cuando una música cualquiera se ejecuta en un lugar idóneo y  en un ambiente favorable, el resultado de la audición suele ser satisfactoria. De ahí que  los cantos en forma de Salve de Pergolesi y  el Lamento de Locatelli  nos hicieran disfrutar del recogimiento y de la sensibilidad musical que aflora en las obras sacras. Claro que la interpretación debe ir en consonancia con el lugar y con la obra que se canta y desde  ese  apartado  no hubo ningún  atisbo de inquietud. La soprano pacense Maria Spada mostró una musicalidad tan fina y  tal afinación en su dulce línea de canto que la respuesta del auditorio fue  la total entrega  a su arte. Con el navarro sangüesino Juan Francés de Iribarren, la soprano se desenvolvió con firmeza y rotundidad vocal y a continuación muy pocas semi notas se le escaparon de su brillante coloratura al interpretar  el allegro de la obra  In Furore  de Vivaldi que daba título al concierto. En una velada tan atractiva no pudo faltar un buen acompañamiento musical y esta faceta fundamental en el ritmo y en la sensibilidad barrocos llegó de parte del conjunto orquestal barroco sevillano que lidera el violinista Pable Valetti. Una bella velada barroca a cargo de especialistas en el género tanto del ámbito vocal como del instrumental.

Dos corales para iniciar Musika-Música en Bilbao

 

 

 

Una equilibrada sonoridad por parte de la Sociedad Coral bilbaína y la buena musicalidad de la Sinfónica de Bilbao bajo la impecable batuta del maestro Neuhold  inició con  majestuosidad el ciclo Musika-Música de este año. En los atriles de los  miembros de l orquesta, la hermosa partitura de  Coral de Beethoven. Tras el adagio primero, con la destacada participación de los trompetas y timbales, seguida de la graciosa fuga del segundo movimiento y la serenidad  trasmitida por  las cuerdas en el tercero, los contrabajos aviaron con gravedad  la entrada al culmen coral de la obra. El maestro Neuhold que en todo momento daba muestras fehacientes del su conocimiento de la obra al dirigir sin partitura, hizo levantarse al coro para interpretar la parte cantada con solemnidad  Con gesto claro, dirigió al nutrido grupo coral de modo irreprochable y de manera también impoluta  la coral bilbaína sentó las bases garantes del éxito. De entre los solistas destacó la voz de la soprano Daniela Koler, muy sonora, así como también gustó la recia del barítono López al irrumpir  con autoridad en la entrada  a  la oda de la libertad  de Schiller. A partir de ahí la magnificencia, la armonía entre instrumentos y voces. Un comienzo digno con el que el público llenó el Auditorio  dando la salida  a  un ciclo musical que va siendo multitudinario.


Cantatas barrocas por Iñaki Fresán

Recital de canto Barroco. Agrupación Lacrimae Consort. Solista : Iñaki Fresán (bar). Director Philippe Foulon. Iglesia de la Encarnación. Bilbao 23-III-13

 

La selección de compositores que figuraban el programa era en principio  atractiva, sin embargo las obras que  el conjunto dirigido por el francés Phjilippe Foulon, resultaron difíciles de asimilar por su monotonía. Salvo el siempre fértil Haendel y las variaciones de la Follía de Vivaldi, el concierto trascurrió anodino y sin la brillantez que el día anterior ofrecieron los músicos checos. El recital contó afortunadamente con la participación del barítono Iñaki Fresán, de quien hemos de decir que el que tuvo retuvo. En efecto, el cantante navarro enseñó como en él es habitual una buena línea de canto en una voz que se mueve cómoda en el registro grave. Incluso podríamos afirmar que el centro de gravedad de esa voz ha descendido un tanto y de ser un barítono puro, ahora se asemeja más a  los Barítonos-Bajos. Sea como fuere, adornó  un concierto en el que las caras y la actitud de sus integrantes no invitaban a arroparles  y menos aún sin una ejecución de gran calidad.


un oratorio joya musical

“La Resurrezione” de Haendel. Solistas: Barbara Soikova (s); Stanislava Mihalcova (s); Silvia Cmugova (m); Jan Ondreika (t); Roman Janal (bar). Director Marek Stryncl. Iglesia de la Encarnación Bilbao 22-III-13

 

Se escuchó en la semana del Arte Sacro que va teniendo lugar en la bilbaína iglesia de la Encarnación la que probablemente es considerada la más hermosa obra de Haendel compuesta en su estancia italiana. El conjunto checo dirigido por el solista de violonchelo Marek Stryncl  fue el encargado de interpretar con gran musicalidad y admirable finura una joya musical en forma de oratorio para placer de los asistentes. Dos sopranos, Barbara Solikova  con una voz de muy agradable  color y exquisita línea y Stanislava Mihalcova, de voz más poderosa aunque menos dulce, se encargaron de llevar el peso interpretativo. De la misma manera, es justo citar a los solistas de oboe Edurad Wesly y Teresa Pavelkova quienes destacaron en sus finas y conjuntadas intervenciones. La elegancia y una gran sensibilidad musical fueron el común denominador del conjunto que contó también con las participaciones del barítono Janal, del tenor ligero Ondreika y de la mezzo Cmugova. La limpia coloratura en los alegros y un bello legato en los adagios haendelianos demostraron el dominio tanto de los solistas como de los instrumentistas de una obra bella y magníficamente ejecutada.


INTIMISMO EDULCORADO del requiem de fauré

Musika-Música. Requiem de Fauré. Solistas: Sylvie Wermeille (s); Fabrice Hayos (bar). Ensemble vocal Lausanne y Orquesta Sinfonía de Varsovia.Director: Michel Corboz. Palacio Euskalduna 1-III-13

Que el bello Requiem de Fauré tenga un carácter intimista no quiere decir que también se deba interpretar con un excesivo  color a pastel o de un modo demasiado plano. Es lo que nos pareció este Requiem dirigido por el maestro Corboz. Resulta hasta lógico que resultara así porque en un coro compuesto por una treintena de voces  la tendencia  en el canto es hacia lo suave y delicado .Además, un coro va evolucionando y es normal que cambien las voces con lo que la  calidad del conjunto también varía. En cambio los músicos polacos continúan manteniendo el nivel de exquisitez que han demostrado en anteriores comparecencias y además, la compañía del órgano que atesora el Euskalduna ha servido para reforzar el color sacro de la melodía. Si los solistas hubieran mostrado cierta calidad vocal, la obra hubiera salido ganando muchos enteros, pero en la versión que nos ocupa no se ha cuidado ese aspecto y tanto la aniñada voz de la souberette Sylvie  Wermeille, como la muy limitada del barítono Fabrice Hayoz, no ayudaron a que la interpretación en general alcanzara el nivel esperado.