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Inicio de la Quincena Donostiarra con Berlioz y el Orfeón

“La Condenación de Fausto” de Berlioz. Solistas: Julie Boulianne (s); Bryan Himel (t); Paul Gay (Bar); René Schirrer (b); Orfeon Donostiarra y Orquesta Nacional del Capitolio de Toulouse. Dirección Musical: Tugan Sokhiev. Auditorio San Sebastian 1-VIII-14
En el programa, una bella obra coral para dar comienzo a una nueva temporada musical del festival de San Sebastian. Para su ejecución, una excelente orquesta como es la del Capitolio de Toulouse y al frente un maestro como demostró serlo el ruso Tugan Sokhiev. Con una batuta comedida en gesto y clara en las órdenes, se le apreció meticuloso y elegante y sobre todo confiado en el buen hacer del Orfeón Donostiarra. En realidad fue el conjunto de la capital guipuzcoana el que sobresalió y condujo la obra por derroteros  muy satisfactorios. Si se ha de destacar algo en el conjunto vocal, despuntaría su parte masculina, bien nutrida y exuberante, además de un  grato color. Pasajes llenos de bucolismo, de marchas soldadescas y de sensible romanticismo fueron cantados con solvencia por el Orfeón. De entre los solistas no hubo mucha materia destacable, pues la ilusión y la esperanza depositadas en principio  en lo que parecía una voz de bello color en el tenor,  se tradujo en falta de poderío y en una extraña emisión hacia dentro que le daba un toque gutural.  El amplio papel de Mefistófeles en la obra a cargo del barítono Paul Gay  tampoco fue suficiente y si bien enseñó amplitud en su voz, esta pareció irregular y con cierta laxitud en su línea de canto. Destacaríamos a la soprano Julie Boulianne por la sonoridad de su voz, por la facilidad de su canto en el registro alto, aunque a vece diera la impresión de altisonancia. No en vano, para esta voz escribió Berlioz las mejores arias de la obra, sobre todo, el del racconto del rey de Thule de exquisita factura

un magno requiem de verdi para despedir el año por la asociación amigos de Kraus

Requiem de G.Verdi. Solistas: Carmen Solís (s); Mª Luisa Corbacho (m); Andeka Gorrotxategi (t); Ruben Amoretti (b). Orfeón Donostiarra y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Oliver Diaz, Palacio Euskalduna, Bilbao 30-XII-13
Ya en el aterrador Kyrie del comienzo del Requiem verdiano, el Orfeón guipuzcoano empezó a dar muestras de la magnitud y fuerza  que atesora en esos momentos  y otros momentos en los que la batuta del maestro Oliver Diaz  exigía lo máximo.  En ese contexto magno y efectista, el director había situado  a las trompetas a en lo alto, a ambos lados del escenario, ofreciendo un bello juego sonoro.  Luego, los chelos acompañaron el profundo “Mors Stupebit” del bajo. Un cantante este, de agradable color vocal, con notas graves envueltas en terciopelo, aunque una piz ca falto de potencia. Se podría decir que le faltó la potencia que sobraba a la mezzo Mª Luisa Corbacho, solo que  la mezzo mallorquina, casi soprano,  careció de dulzura  en su canto altisonante. El tenor Andeka Gorrotxategi no fue la luz que iluminara como ocurre otras veces con su bien timbrada voz  y su “Ingemisco” apenas trascendió. Puede que el lirismo que encierra la  obra no le proporcione la comodidad a una voz como la suya llamada a partituras más heroicas. La soprano Carmen Solis deparó musicalidad y expresividad  con su cálida voz. Bien valió  toda su parte final “Libera Me”, para inclinar la balanza  hacia la interpretación positiva en unión de un coro espléndido y una dirección escrupulosa, muy  indicativa de los más mínimos detalles, al frente de una orquesta conjuntada y de valía como es la BOS.

Buen cierre musical 2012

 Concierto de AMAK. Solista: Itziar Martinez Galdós (s). Orfeón Donostiarra; Orfeón Txiki; Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Gunter Neuhold. Palacio Euskalduna 30-XII-12
Hacía tiempo que la soprano Itziar Martinez Galdós no comparecía entre nosotros. Su permanencia en Noruega no le permite visitarnos con la frecuencia que seguramente ella desearía, pero digamos que lo poco pero bueno, nos basta. En este cierre musical del año que AMAK suele citarnos año tras año, la voz de la soprano guipuzcoana hizo la luz a un concierto entretenido, pero reiterativo. Nos recordaba a otros tiempos pasados en los que los guipuzcoanos visitaban Bilbao anualmente estableciendo una tradición. Todos conocemos las excelencias del Orfeón Donostiarra y comprobamos con agrado la disciplina y musicalidad de su Orfeón Txiki.  Lo comprobamos en el quehacer fácil del maestro Neuhold  y  en la concentración exhibida por los jóvenes. Sin embargo, fue la cálida voz de la soprano, la elegancia de su canto, la belleza de sus notas centrales y graves lo que sobre todo nos atrajo. De la capital guipuzcoana llegó la belleza vocal de la solista, la armonía de los coros y Bilbao puso el soporte musical de su prestigiosa sinfónica y la seria batuta del maestro Neuhold.

Orfeón Donostiarra: Petite Messe Solennelle

Petite Messe Solennelle de G.Rossini. Intérpretes: Elena Barbé (s); Ainhoa Zubillaga (m); Jose Luis Sola (t); Jesús G.Aréjula (bar). Gerardo Rifón (´organo); Patxi Azpiri (piano), Orfeón Donostiarra. Dirección  J.A. Sainz Alfaro. Teatro Arriaga. 28-V-11

En la pequeña misa de Rossini, hasta el “Gloria”, el  Orfeón Donostiarra susurró quedamente. Luego,  el tenor Jose Luis Sola cantó su “Domine Deo” con su elegante voz, con esa voz cuyo fino timbre se adentra sin estorbos en el registro alto.  Llegó el preciso dúo “Qui Tollis” entre soprano y mezzo y la cristalina voz de Elena Barbé se amalgamó con la cálida de Ainhoa Zubillaga y hasta Jesús G.Aréjula tuvo sus solos bien ejecutados. Peo todo quedó supeditado al “Agnus Dei” de la mezzo, una página magistral en la que el coro exhibió su versatilidad, su conjunción y su delicadeza en mostrar un bello pianíssmo casi imperceptible. El maestro Sainz Alfaro mostró con su abandonado gesto la seguridad que tiene en su conjunto y sólo cuando percibía algo más delicado complicado para dirigir, se erguía y gesticulaba con más claridad