ZARZUELA, A PESAR DE TODO

“El Caserío” de J.Guridi. Reparto: Santos Ariño (bar); Marta Ubieta (s); Jose A.Moreno (t); Alberto Nuñez (t); Izaskun Kintana (s); Coro Masa del Ensanche y Orquesta Lirica. Dirección Jose Luis Eguiluz. Teatro Campos. Bilbao 14-XII-13
  Pocas veces se ha presenciado una zarzuela, en esta ocasión “El Caserío” de Guridi,  en la que el tenor segundo, o sea el encargado de representar el papel de Txomin resuelva satisfactoriamente una representación  cantando las dos partes, la suya y la de José Miguel.      El artífice de tan inusual derroche de musicalidad y dominio artístico fue Alberto Nuñez. El motivo, la evidente indisposición que mostró el tenor J.Antonio Moreno muy afectado en su garganta. Alberto Nuñez no solo deparó una actuación graciosa y desinhibida como tenor cómico, sino que cantó con gran belleza y sentimiento la romanza de Jose Miguel “Yo no sé que veo en Ana Mari”. Salvó la representación y se erigió en el auténtico triunfador de la función tanto escondido cantando la parte de su colega, como su propia parte. Por otro lado, citemos al barítono Santos Ariño que en compañía de Marta Ubieta y  en esta obra, equivale  a hablar de total simbiosis o estrecha  unión  con su papel de Santi por parte del barítono y de control de voz y delicadeza de línea en la soprano. Santos Ariño, en la encarnación del personaje más acorde a su personalidad, estuvo a la altura artística acostumbrada. En cuanto  a Marta Ubieta, enseñó un canto delicado, muy comedido y controlado y en lo dramático tendente a hecer una Ana Mari seria  y refinada. Citemos finalmente a Izsakun Kintana, tal vez en la representación más natural y chispeante de todas las que le hemos visto al crear simpáticos gestos teatrales y  citemos también a la orquesta, muy bien trabajada por el maestro Jose Luis Eguiluz.  Hubo zarzuela a pesar de todo y es que, cuando hay voluntad de superación ,la Coral del Ensanche está en primera línea.

El «Mesías» de Haendel arropado en Bilbao con una decena de agrupaciones corales

“El Mesías” de G.F.Haendel. Solistas>: Katherine Watson (s); Lawrence Zazzo (Falsetista); Samuel Boden (t); Nicholas Merryweather (bar). Sociedad Coral de Bilbao y Otros Coros del Pais Vascoi. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección Robert Howarth. Palacio Euskalduna 4-XI-13.
Los eventos grandiosos y de multitudinaria participación, a veces, suelen descubrir verdades en su apariencia, que juzgadas con rigor, rebajarín su valía artística. En este ampuloso Mesías, se hizo evidente la diversidad de clases o categorías corales de los participantes.  Aquellos apostados en el escenario, como la Sociedad Coral y otras dos formaciones más, se presentaron con sus atuendos de gala, mientras que ocho coros más, apostados en balconadas y terrazas, se exhibieron vestidos de calle en su  variado colorido. No deja de ser un detalle, pero denota el interés o la importancia de los conjuntos y que no se debería percibir. Falta saber si la titularidad en el concierto, por parte de la Sociedad Coral, pudiera ser susceptible de  escucharse con otros conjuntos y otras voces, tales como las trece sopranos firmes, de ágil coloratura y  brillantez, que figuraban vestidas de gris perla. Tal vez tantos grupos corales  manifestando  tan gran poderío y tan bello vibrar en los inmensos tutti, disimulara la escasa potencia vocal del tenor y del barítono y así, engalanaran el acto. La vedad es que a estos dos cantantes  les escucharían  los sentados en las primeras filas, porque la voz del tenor Boden se mostró asordinada  y la del barítono y no bajo Merryweather, inaudible en su solo acompañado de un excelente solista de trompeta ya en la tercera parte. Gustaron más la soprano Watson, perfecta en la agilidad, aunque poco intimista y  el falsetista  Zazzo, el más expresivo y el de más delicada línea de canto, aunque no todas sus notas tuvieran el mismo color y forma de emitir. Tajante y recio el fragmento,” Wonderful, Consellor” cantado por todos los coros y esplendor general en el ¡Aleluia ¡ que cierra la segunda parte.

Control y justa Intensidad en la interpretación de los lieder de Wagner

Concierto de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Solista: Measha Brueggergosman. Lieder de Wagner. Director: Christoph Konig. Palacio Euskalduna 20-XI-13
Wagner puso música a unos poemas escritos por Matilde Wessendonck. Se trataba ésta, de una escritora menor, pero como el músico se enamoró de ella, sus poemas llevan ahora su nombre en forma de lieder. Tal como indican  sus títulos  (El ángel, el invierno, los tormentos, los sueños,,,) la letra se hace también evocadora a través de una música dulce y queda. Las interpretó la soprano canadiense de color Measha Brueggrgosman, una artista que con su voz fue capaz de envolver al oyente en una especie de imperceptible nube de seda. Si bien no pareció una voz poderosa, ni amplia, dejó suficientes muestras de su elegancia y control en el canto. Interpretó los lieder en su justa intensidad, dominando los piani y con alarde del canto a media voz. Es la manera de interpretar los lieder, salvo naturalmente  los más pasionales y vehementes. De ahí que su actuación agradara por su finura, porque no es fácil escuchar cantar pianísimo y que la voz recorra suavemente todos los rincones de la sala. La Sinfónica de Euskadi, para entonces  ya se había lucido en  Les Preludes de Liszt bajo la elegante dirección del maestro Christoph Konig.

La Forza de Verdi en Bilbao dejó que desear

“La Forza  del Destino” de G. Verdi. Reparto: Roberto Aronica (t): Chiara Taigi (s); Vladimir Stoyanov (bar); Iugen Orlov (b); Ana Ibarra (s); Bruno de Simone (b). Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta de la Opera de Parma. Dirección de Escena: Ignacio García. Dirección Musical: Pietro Rizzo. Placio Euskalduna 16-XI-13
Vaya por delante que la representación de la siempre difícil ópera “La Forza”, no ha estado mal cantada, sino que las voces de los protagonistas nos parecieron que no eran las adecuadas. Una cosa es que se cante más o menos bien y otra bien distinta, que la interpreten voces adecuadas o apropiadas. Por ejemplo,  no se puede decir que el tenor Roberto Aronica haya cantado mal, ni mucho menos. Un cantante que es capaz de exhibir una voz de tanta calidad y de tanta brillantez, sobre todo, en la zona alta de la partitura, es lógico que gustara. De ahí que admiráramos la tensión lírica con la que cantó “Oh tu che in seno agli angeli”, con una voz de absoluta seguridad en la alta tonalidad. Sin embargo y dada la escasez existente de voces de tenores spinto, cercanos al dramático, es razonable suponer que voces  líricas hermosas y de gran sonoridad como las de Aronica, ocupen las vacantes de aquellas otras. Es cierto que es una voz de muchos kilates, pero no cantó  ninguna frase delicada y   a falta de mayor oscuridad o gravedad, su cantar se tradujo en forzada potencia y volumen. Como supondrá el lector, si realizamos un comentario de tal guisa con el más destacado del trio protagonista, no hace falta decir demasiado del resto. La soprano Chiara Taigi careció de carnosidad en una voz que enseñaba diferentes colores a medida que se adentraba en uno u otro registro. Si bien, dio muestras de elegancia en su línea de canto, al final nos dio la impresión de cansancio y  deparó unas notas altas provistas de un vibrato, que casi llegaron al trémolo. A su favor, la entrega y expresividad de una generosa artista. El trio se cerró con el barítono Vladimir Stoyanov, uno de los comodines de muestra ópera y  al que parecer,  le da igual cantar un papel que otro. Su profusa presencia en la ópera bilbaína es de suponer que se debe, primero, a su buena línea y luego, a su buena disposición, pero claro, una voz con limitado volumen y de no amplia extensión, no debería ser el adecuado para cantar el papel de Don Carlo de esta ópera. Nos gustó la intervención de la soprano Ana Ibarra, muy desenvuelta y con voz firme y clara, encarnando a Preziosilla y nos gustó también el bajo bufo Bruno de Simone por su fraseo rápido y nítido. No así el del bajo Orlov puesto que no sabíamos si cantaba o rumoreaba gravemente en italiano o en inglés. Magnífico el coro, con destacada actuación general y en concreto el fragmento “La Vergine degli angeli” de los frailes al final del segundo acto. Las más efusivas felicitaciones al maestro Pietro Rizzo, muy atento, cuidando todos los detalles de los de la escena y  los del foso, ofreciendo una ejecución musical excelente a través de una consagrada orquesta como la de la Opera de Parma. En el ámbito de la producción es donde más se notó la precariedad de la representación. En su única escenografía a base de cuatro módulos que sirvieron para indicarnos una casa, una  hostería o un convento de frailes. Lástima de los asistentes que fueron por primera vez a ver esta ópera del más puro romanticismo.

Requiem Misericordioso por la Sinfónica de Euskadi

“Requiem Alemán” de J.Brahms. Solistas: Vanessa Goikoetxea (s); J. Antonio López (bar). Coral Andra Mari y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección: Josep Caballé-Palacio Euskalduna 4-XI-13
 El dramatismo de los primeros números de la obra  se plasmó perfectamente en las  ochenta voces de una coral como la Andra Mari, seguramente  reforzada por algunas voces externas. Del tono grave y hasta sombrío, el solo de barítono a cargo de José Antonio López “Herr lehre doch nich” reflejó el cambio hacia una gran serenidad acrecentada por los silencios en la melodía, así como el apoyo coral que tuvo en la segunda mitad y que sirvió para adentrarse en un mayor lirismo. La soprano Vanesa Goikoetxea cantó  el quinto número “Ihr habt nun” de difícil factura y de alta tonalidad,  pero la artista oriunda vizcaína no solo superó esos inconvenientes, sino que hizo bello su solo con su voz segura, su amplio fiato  y  gracias también a su gran expresividad. Unos pizzicati graves  de las cuerdas precedieron al segundo número cantado por el barítono López “Denn wir haben” acompañado por el coro en forte,  para luego terminar en fugado que la coral solventó sin escollos. Fue otro momento también en el que la Coral Andra Maria mostró su redondez general, su dominio de los piani y una obediencia general a la batuta del maestro Caballé. La semi beatitud del último número, lleno de paz  en su música, corroboró la excelente impresión que lleva causando el conjunto guipuzcoano desde hace tiempo y más en este Requiem en el que contaba con la calidad de la Sinfónica de Euskadi y la eficaz batuta del maestro Josep Caballé.

La AGAO de Pamplona presentó con calidad «Il Trovatore»

“Il Trovatore” de G.Verdi. Reparto: Carmen Solís (s); Eduardo Sandoval (t); Ismael Pons (bar); Renata Lamanda (m); Ruben Amoretti (b); Marta Hiuarte (s); Victor Calleja (t); Coro Ensemble de AGAO. Orquesta Sinfónica de Navarra. Dirección Musical: José M.Perez Sierra. Baluarte 25-X-13

 

 

Muy meritoria representación la que ha llevado a cabo la AGAO de Pamplona de una ópera siempre costosa de escenificar  y de difícil ejecución. Sin embargo, gracias a que en el foso se apostó la Sinfónica de Navarra, a la más que correcta dirección del maestro Pérez Sierra y finalmente a un reparto valiente y capaz, la ópera verdiana alcanzó un gran nivel. Destacó la soprano Carmen Solís, quien a pesar del intenso trabajo  del personaje de Leonora que encarna, fue hacia arriba y terminó por cantar magistralmente su última aria “D´Amor sull´ali rose”. La voz cálida de la artista extremeña no encontró ningún obstáculo ni en la coloratura ni en el dramatismo y cuajó una completa actuación. El barítono Ismael Pons se encargó de dar la confianza general por su seguridad y por su solemnidad. Su interpretación del aria “Il ballen del suo soriso” fue un dechado de elegancia en la dificultad,  de firmeza en la cabaletta posterior y modelo de bel canto .Cerramos el reparto aludiendo a la valentía  mostrada por el tenor Eduardo Sandoval en acometer varios Si naturales a lo largo de sus intervenciones, haciendo hincapié en su bello timbre de tenor spinto, aunque no le acompañe  todavía la técnica para cantar piano o a media voz. No gustó tanto la mezzo Renata Lamanda de irregular voz ni tampoco la falta de solemnidad en la acción y la falta de volumen vocal del barítino que encarnó  Monterone. Se evidenciaron los muchos aplausos dedicados al buen trabajo del coro formado por la propia AGAO de Pamplona.


Un gran trio de cantantes en el Rigoletto bilbaíno

“Rigoletto” de G. Verdi. Reparto: Leo Nucci (bar): Elena Mosuc (s); Ismael Jordi (t); Mª José Montiel (m); Felipe Bou (b); Jose A.García (bar). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Emilio Sagi. Dirección Musical: M.A.Gómez Martínez. Palcio Euskalduna 19-X-14

 

 

 

Hacía tiempo que no presenciábamos la actuación de un duque de Mantua que reuniera muchas de las condiciones que requiere este personaje. El tenor Ismael Jordi exhibió en primer lugar  una atractiva presencia para encarnar a este personaje que ha de parecer joven y de atractiva figura tal como reza el propio Rigoletto. Pero es que además, el cantante jerezano interpretó el papel cantando con exquisita elegancia, con ademanes muy estudiados y seguramente aconsejados por Emilio Sagi.  Recuérdese el manejo tan preciso de su capa o su actitud tan real y a la vez mesurada en la cama retozando con Magdalena. Nos pareció admirable su color vocal, que consideramos en el duque ha de ser una pizca ligera para cantar el maravilloso dúo del encuentro nocturno “É il sol dell´anima” en la que ambos atacaron el Do de pecho. Su voz nos pareció brillante y fácil al cantar “La Donna é mobile” y más aún bella y delicada si cabe cuando interpretó el cuarteto final. Una voz muy agradable, elegante y musical de este artista que deparó en su canto sfumaturas, filados y  cadencias. No nos hemos olvidado del protagonista, o sea, del barítono Leo Nucci, pero le nombramos en segundo lugar porque en su celo artístico nos pareció demasiado protagonista. No le bastó una interpretación tan intencionada y sentida. No le bastó su dominio absoluto sobre personaje. No le bastó tampoco su dramatismo teatral y su entrega en escena. Quiso ir más allá y quiso bisar “la vendetta”, diríamos que “motu propio”. De hecho, es la primera vez que se escucha repetir esta especie de cabaletta que se convertirá en duetto con la soprano. Su fin no era otro que acometer con brillantez y de manera muy sostenida un magnífico La natural. Se supone que no lo volverá a efectuar por el esfuerzo que supone su repetición en sucesivas las funciones, pero ya se verá. La soprano Elena Mosuc gustó mucho por la exquisita línea de su canto, por su afinación y por su envidiable técnica. Nos pareció que cantó un tanto lento el “Caro Nome” y bastante staccato, lo cual resulta más fácil y ello, sobre todo, gracias al pausado y paciente tempo que le proporcionó el maestro Gomez Martinez. En los roles secundarios sobresalió la mezzo Maria J.Montiel muy desinhibida y verosímil en su faceta teatral. El papel de Monterone pasó desapercibido ya que Kurt Gusen careció de solemnidad y volumen vocal. Finalmente añadir que sirvió la funcionalidad escénica de Sagi a pesar de algún que otro tiempo muerto, sirvió el vestuario y  sirvió la teatralidad en la acción en la que Emilio Sagi destaca siempre.

 

 

 


Comienza la temporada de la Sinfónica de Bilbao con Wagner

 

 

A modo de largo suspiro la Sinfónica bilbaína comenzó su primer concierto de la temporada. Los violines y vientos de madera una vez que acometieron  en pianísimo y en alta tonalidad  el preludio de Lohengrin, las voces de la soprano alemana Anja Kampe y del tenor australiano Stuart Skelton se adentraron en la interpretación del “Das susse lied” del  tercer acto. Ya desde este comienzo del dúo que se canta en la cámara nupcial, las dos voces mostraron su adaptación al canto wagneriano. Voces corpóreas y firmes, tal vez con más calidad en la del tenor y de mayor expresividad  en la soprano. La narración del Grial por parte de tenor, “In “fermem land “,  mostró el dramatismo que encierra el momento a la vez que sirve de recapitulación de este motivo en el preludio. El tenor  Stuart Skelton nos enseñó una voz de lírico-spinto de absoluta igualdad en sus registros y una brillantez sin mácula. La soprano Kampe a su vez, poseyendo una voz hermosa, evidenció un par de notas a las que le faltaba brillo que volvía a adquirir cuando pasaba al canto alto de cabeza. Así al menos nos pareció cuando cantó muy sentida y bellamente la muerte de Isolda. El dúo fnal del concierto, tenso y sostenido se refirió al que Sigmundo canta a la añorada espada que le prometió su padre “Ein schweert verhies” en el que las dos voces wagnerianas rubricaron un concierto hermoso y difícil. La del tenor penetrante, bien timbrada y brillante, la de la soprano hermosa y corpórea, aunque no tan bien timbrada y limpia en su emisión..


Buen comienzo operístico en bilbao con la ópera Giovanna D´Arco de Verdi

“Giovanna D´Arco” de G.Verdi. Reparto: Krassimira Stoyanova (s); Alejandro Roy (t); Claudio Segura (bar); M.A.Zapater (b); Eduardo Ituarte (t);  Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena: Gabriele Lavia. Dirección Musical: Ives Abel. Palacio Euskalduna 21-IX-13
Se disfrutó con el estreno de la ópera “Giovanna D´Arco”. En el apartado solista se contó con una excelente soprano, un barítono de calidad y naturalmente un coro que se movió como siempre con compenetración y comodidad en una obra verdiana. Añádase que la Sinfónica de Euskadi tenía ante sí a un vigoroso y meticuloso maestro como es Ives Abel y súmese a ello finalmente la lujosa y  respetuosa producción proveniente de Parma y el resultado es normal que fuera del agrado del público. La búlgara Krassimira Stoyanova se erigió en la gran portaestandarte del éxito gracias a su limpio color vocal, a su dominio y facilidad en el canto, coronado su actuación con una interpretación general muy convincente. Su padre en la escena, el barítono Claudio Segura,  unió a su gigantesca figura la no menos noble y extensa voz deleitándonos con su buen gusto y delicada línea mostrada en su última aria y cómo no, en el gran dúo con su hija en el momento de la petición de su perdón. El tenor asturiano Alejandro Roy se entregó a su papel pero sigue enseñando una  voz altisonante, carente de una técnica que le permita cantar a media voz y hacer alguna que otra frase suave y bella. Se le hace muy evidente la pérdida del color en las notas de paso y en otras que emite muy forzadas y sin brillo. Es una pena que parte del brillo que luce en las notas altas no aparezcan en las más centrales Ya se ha  apuntado que el coro de la Opera de Bilbao es garantía en este tipo de obras ya que se halla muy cómodo cuando se requiere compenetración general y vigor soldadesco, así como intervenciones en staccato. Finalizamos el comentario aludiendo de nuevo al maestro Ives Abel, muy claro en el gesto y agradeciendo al teatro parmesano el que haya producido esta ópera inusual de la mano de Gabriele Lavia a pesar de que el decorado fijo represente una carga de caballería correspondiente al reino de Italia con el escudo de los saboya y por lo tanto nada que ver con la guerra de los cien años.

Ainhoa Arteta cómoda en casa con los lieder de strauss

Cuatro Lieder de Richard Strauss. Solista: Ainhoa Arteta (s); Orquesta Sinfónica de Galicia. Director: Victor Pablo Perez.
Quincena de San Sebasian.30-VIII-13.
Habrá quien prefiera escuchar estos cuatro últimos lieder con el acompañamiento de piano al tratarse de canciones cuyos textos
tratan sobre la cercana muerte y con ello guardar un estilo más recogido. Sin embargo, Strauss los concibió para que la soprano
se rodeara de una gran orquesta   y ello significa que la intérprete posea una voz poderosa y amplia. Así nos lo manifestó Ainhoa
Arteta que exhibió una voz capaz de superar la sonoridad impuesta por los noventa músicos de la orquesta de Galicia. La soprano
guipuzcoana aprovechó perfectamente la oportunidad que le brindaba la ocasión de lucir sus dotes canoras y teatrales y como
estaba en casa  y ante su público, amplió su actuación con el trato directo con el público en su limpio euskera. Proporcionó el lied
 «Morgen» como propina sobre el que en alguna ocasión ha dicho que es su lied preferido y lo hizo de manera muy sentida, con un magnífico acompañamiento orquestal. Ante las ovaciones y la sincera entrega del público cerró su actuación con la popuolar «Aurtxo Txikia» con el beneplácito y la sonrisa del respetable que refrendó el aplauso con calor al finalizarla. Nos queda la duda de si tras los profundos lieder de Strauss de tan marcado y triste sello cabe una popular vasca que rompa con el estilo de aquellos. Gustó la Orquesta de Galicia y sobre todo el buen trabajo del maestro Victor Pablo Pérez.

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