Archivo de la etiqueta: LA FORZA DE VERDI

La Forza de Verdi en Bilbao dejó que desear

“La Forza  del Destino” de G. Verdi. Reparto: Roberto Aronica (t): Chiara Taigi (s); Vladimir Stoyanov (bar); Iugen Orlov (b); Ana Ibarra (s); Bruno de Simone (b). Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta de la Opera de Parma. Dirección de Escena: Ignacio García. Dirección Musical: Pietro Rizzo. Placio Euskalduna 16-XI-13
Vaya por delante que la representación de la siempre difícil ópera “La Forza”, no ha estado mal cantada, sino que las voces de los protagonistas nos parecieron que no eran las adecuadas. Una cosa es que se cante más o menos bien y otra bien distinta, que la interpreten voces adecuadas o apropiadas. Por ejemplo,  no se puede decir que el tenor Roberto Aronica haya cantado mal, ni mucho menos. Un cantante que es capaz de exhibir una voz de tanta calidad y de tanta brillantez, sobre todo, en la zona alta de la partitura, es lógico que gustara. De ahí que admiráramos la tensión lírica con la que cantó “Oh tu che in seno agli angeli”, con una voz de absoluta seguridad en la alta tonalidad. Sin embargo y dada la escasez existente de voces de tenores spinto, cercanos al dramático, es razonable suponer que voces  líricas hermosas y de gran sonoridad como las de Aronica, ocupen las vacantes de aquellas otras. Es cierto que es una voz de muchos kilates, pero no cantó  ninguna frase delicada y   a falta de mayor oscuridad o gravedad, su cantar se tradujo en forzada potencia y volumen. Como supondrá el lector, si realizamos un comentario de tal guisa con el más destacado del trio protagonista, no hace falta decir demasiado del resto. La soprano Chiara Taigi careció de carnosidad en una voz que enseñaba diferentes colores a medida que se adentraba en uno u otro registro. Si bien, dio muestras de elegancia en su línea de canto, al final nos dio la impresión de cansancio y  deparó unas notas altas provistas de un vibrato, que casi llegaron al trémolo. A su favor, la entrega y expresividad de una generosa artista. El trio se cerró con el barítono Vladimir Stoyanov, uno de los comodines de muestra ópera y  al que parecer,  le da igual cantar un papel que otro. Su profusa presencia en la ópera bilbaína es de suponer que se debe, primero, a su buena línea y luego, a su buena disposición, pero claro, una voz con limitado volumen y de no amplia extensión, no debería ser el adecuado para cantar el papel de Don Carlo de esta ópera. Nos gustó la intervención de la soprano Ana Ibarra, muy desenvuelta y con voz firme y clara, encarnando a Preziosilla y nos gustó también el bajo bufo Bruno de Simone por su fraseo rápido y nítido. No así el del bajo Orlov puesto que no sabíamos si cantaba o rumoreaba gravemente en italiano o en inglés. Magnífico el coro, con destacada actuación general y en concreto el fragmento “La Vergine degli angeli” de los frailes al final del segundo acto. Las más efusivas felicitaciones al maestro Pietro Rizzo, muy atento, cuidando todos los detalles de los de la escena y  los del foso, ofreciendo una ejecución musical excelente a través de una consagrada orquesta como la de la Opera de Parma. En el ámbito de la producción es donde más se notó la precariedad de la representación. En su única escenografía a base de cuatro módulos que sirvieron para indicarnos una casa, una  hostería o un convento de frailes. Lástima de los asistentes que fueron por primera vez a ver esta ópera del más puro romanticismo.
Anuncio publicitario