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Control y justa Intensidad en la interpretación de los lieder de Wagner

Concierto de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Solista: Measha Brueggergosman. Lieder de Wagner. Director: Christoph Konig. Palacio Euskalduna 20-XI-13
Wagner puso música a unos poemas escritos por Matilde Wessendonck. Se trataba ésta, de una escritora menor, pero como el músico se enamoró de ella, sus poemas llevan ahora su nombre en forma de lieder. Tal como indican  sus títulos  (El ángel, el invierno, los tormentos, los sueños,,,) la letra se hace también evocadora a través de una música dulce y queda. Las interpretó la soprano canadiense de color Measha Brueggrgosman, una artista que con su voz fue capaz de envolver al oyente en una especie de imperceptible nube de seda. Si bien no pareció una voz poderosa, ni amplia, dejó suficientes muestras de su elegancia y control en el canto. Interpretó los lieder en su justa intensidad, dominando los piani y con alarde del canto a media voz. Es la manera de interpretar los lieder, salvo naturalmente  los más pasionales y vehementes. De ahí que su actuación agradara por su finura, porque no es fácil escuchar cantar pianísimo y que la voz recorra suavemente todos los rincones de la sala. La Sinfónica de Euskadi, para entonces  ya se había lucido en  Les Preludes de Liszt bajo la elegante dirección del maestro Christoph Konig.
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PROGRAMA SACRO de la Sinfónica de Esukadi

Stabat Mater de Arriaga y Stabat Mater de Rossini. Solistas: Carmen Romeu (s); Adriana di Paola (m); Shi Yiije (t); Savio Sperandio (B). Orquesta Sinfónica de Euskadi. Palacio Euskalduna 5-III-13

Volvió a sonar en Bilbao la pequeña joya del Stabat Mater de Arriaga. No suele ser frecuente su audición, pero la Sinfónica de Euskadi ha querido ejecutarla acompañada del coro masculino del Orfeón Donostiarra en el que se lució el grupo de tenores. A continuación, vendría la otra joya, o sea, el Stabat Mater de Rossini  con el coro guipuzcoano ya al completo. El director José Miguel Pérez Sierra demostró que conocía bien la obra del genio de Pésaro y fundamentado en la solidez de la Sinfónica de Euskadi ofreció una lectura brillante, bien marcada y no exenta de logrados momentos pianísimos. El cuarteto vocal, sin ser sobresaliente, cumplió bien su cometido. La soprano valenciana Romeu cantó con potencia y afinación, así como la mezzo siciliana Di Paola que enseñó un bello color de voz. Ambas nos depararon un muy conjuntado y bello dúo cantado con delicadeza. El tenor chino Yiije resolvió perfectamente su conocida y difícil aria abordando con absoluta seguridad el agudo y el bajo brasileño Sperandio se distinguió por tener una voz  sonora y extensa. Tal vez  habría que preguntarse si el Orfeón Donostiarra es el apropiado para cantar este tipo de obras, ya que sus intervenciones gozaron de vibrante sonoridad en unas obras de sacra factura. Ahora bien el fragmento final, la fuga en  “In Sempiterna saecula” no puede estar más lograda si no se atesoran su calidad  y musicalidad.