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Acerca de nino dentici

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Nino Dentici es el crítico musical del diario “El Correo”. Especialista en canto, lleva más de treinta años ejerciendo como conferenciante, escritor y miembro de jurado en Concursos Nacionales e Internacionales de canto. Desde muy temprana edad desarrolló una extraordinaria afición a la lírica dedicándose de lleno a este apasionante arte.

Ainhoa Arteta cantó sus heroínas con la BOS

Tal como ella misma anunció,  en su programa interpretativo  figuraron las heroínas de ópera que la han acompañado en su ya dilatada carrera.  Aunque el recital fue algo precario en cuanto a piezas cantadas, la elección fue inteligente ya que se atuvo a sus características vocales y teatrales, es decir,  al verismo operístico. Nombrar el verismo con Ainhoa Arteta es citar su  gran expresividad, su pasión y su entrega, lo cual quiere decir también estar en posesión de un color de voz hermoso,  una voz potente y  voluminosa. Resultó impactante su versión de “Sola, Perduta, abbandonata” de la pucciniana Manon Lescaut, asi como fina y cantada con sentimiento el aria de La Wally de Catalani. Nos deparó la misma cantidad de arias que oberturas ejecutó la orquesta y en el fondo nos hemos de alegrar porque la Sinfónica bilbaína vino a recordarnos la belleza del intermezzo de L´Amico Fritz de Mascagni  y  la obertura de la ópera Le Maschere del mismo compositor. El recital fue como un recuerdo a las heroínas con las que ha convivido y faltaron muy pocas en ser interpretadas en ese recuerdo. No abundó en ninguna, tan solo un aria de cada una, pero como siempre teatral y efectista en escena, conocedora del gusto y de la reacción del público.

Buen cierre de la quincena de Donosti

Budapest Festival Orchestra. Solista: Roman Trekel (bar). Obras de Brahms, Strauss, Mahler,Dvorak. Dirección Musical: Ivan Fischer. Auditorio San Sebastian.31-VIII-14
 
                                          
Como no podía ser de otro modo, las Danzas Húngaras de Brahms abrieron un programa para una orquesta también húngara que nos sorprendería por su agilidad, por su brío y por la originalidad y mérito de convertirse al final en un coro vocal. A continuación y hasta la llegada del barítono Trekel,  la orquesta nos deparó una fina versión de la Inacabada de Schubert. Apareció en escena la gigantesca figura del barítono Roman Trekel para cantar a Mahler. Lo hizo con una voz de bello color, de fácil acceso al registro alto y una línea de canto lleno de matices y expresividad. Supo a poco su colaboración, sobre todo tras interpretar arropado por Fagots y trompetas la elegíaca marcha del Chico del Tambor. El coro, constantemente aplaudido, regañó al finalizar la inesperada e insólita actuación vocal En efecto, dejando los instrumentos a un lado de sus respectivos atriles, cincuenta voces femeninas cantaron bajo la batuta de Ivan Fischer una canción de Brahms a tres voces,  con afinación y buena conjunción. Un raro hecho que es la primera vez que  presenciamos en una orquesta.

Grandioso Requiem de Verdi en la Quincena

Requiem de G.Verdi. Solistas: Camilla Nylund (s); Karen Cargill (m); Samur Pirgu (t); Mikhail Petrenko (b): Orfeón Donostiarra y Orquesta Filarmónica de Rotterdam. Dirección Musical: Yannick Nezet Seguin. Auditorio San Sebastian 24-VIII-14
 
                                      
 
 
La grandiosidad  en la interpretación del Requiem  verdiano, no solamente hace referencia a las ciento cincuenta voces del Orfeón al ofrecer con absoluta armonía y esplendor sus intervenciones.  Tampoco se refiere a la nutrida y excelente orquesta de Rotterdam, ni a la meticulosidad y dominio de la partitura del maestro Nezet Seguin. La grandiosidad de una obra tan magna como es el Requiem de Vedi  nos vino de la mano de la entrega y profesionalidad de todos los participantes en su conjunto. El  Dies Irae del coro atronó y no hubo ninguna voz que saliera de su discurrir, ni escollo que enturbiara su conjunción. Las trompetas brillaron a diestra y sinistra y  una lánguida  “Lacrimosa” estremeció al  silencioso auditorio, para terminar admirando el final fugado, perfecta y precisa y que coronó  así la hermosa versión ofrecida. El maestro  canadiense, sin partitura en el atril, acoplaba a unos y otros y demostrando conocer de memoria la obra, su eficacia se hizo evidente al señalar las órdenes con claridad meridiana. La mezzo Karen Cargill se encargó de matizar su canto, de mostrar su gran sensibilidad musical  a la par que enseñaba una voz potente.  La soprano Camilla Nylund se hizo acreditativa de una calidad vocal extraordinaria, una voz limpia y cómoda en el registro alto al mismo tiempo que afinada. Tan solo habría que  hacer una pequeña salvedad cualitativa en la participación del tenor Samir Pirgu y del bajo Mikhail Petrenko. El primero sobre todo por el uso continuado del falsete y que en el pasaje  del “Hostia” si bien fue de agradable efecto, ya se sabe que abordar las complicaciones en falsete es mucho más fácil. En cuanto al bajo Petrenko, le faltó gravedad y su voz  a veces blanqueaba o se entubaba y no era elegante. No obstante, faltó mucho para decir que rebajaran la alta calidad ofrecida por el resto de los participantes.

Narrador, Soprano y Orquesta ofrecen un hermoso «Egmont»

“Egmont”  de Beethoven. Solistas: Raquel Lojendio (s); Alex Brendemuhl (narrador).Orquesta Sinfonica de Euskadi. Dirección: Jun Markl. Auditorio San Sebastian 22-VIII-III-14
 
                                             
 
No suele ser muy habitual presenciar la obra Egmont de Beethoven en comunión con la letra de Gotehe . Lo normal es que se escuche aislada la ejecución de su preciosa obertura. En esta ocasión, la Quincena y el maestro Jun Markl, al frente de la excelente Orquesta de Esuakadi ha tenido a bien ofrecernos la obra con la teatralidad  inherente  que conlleva en la descripción de la vida del héroe conde Egmont. El maestro Markl fue desgranando cada una de las diez secciones que consta la obra, describiendo con lectura clara las marchas, las alegrías y los sufrimientos de un pueblo frente a su opresor. Beethoven expresó sus preocupaciones políticas a través de la exaltación del sacrificio heroico del conde Egmont condenado a muerte y a su vez, la soprano canaria Raquel Lojendio encarnó a su mujer, Clara, a través de sus dos bellos líeder. La primera de ellas, “Die Trommel geruhret” (El tambor conmueve) fue un allegro a modo de marcha en la que la soprano pacense mostró el calor tibio de su timbre vocal y luego, en el segundo “Freudvoll und Leidvoll” (En la alegría y en la Pena)  con un canto en una tesitura más alta, reflejó su la brillantez.  Esta versión teatralizada, tiene también un narrador  que va describiendo las vicisitudes  de la historia y el encargado de ese relato recayó en hispano-alemán Alex Brendemuhl, declamador de  fraseo claro y sonoro, de correcta entonación o lleno de expresividad. Una obra espléndida en la que  se distinguieron no solo las cuerdas, sino también unas limpias trompetas, sobre todo en el brioso allegro final.

Un joven y buen reparto vocal en La Boheme de la Quincena Donostiarra

“La Boheme” dse G. Puccini. Reparto: Gal >James (s);Giordano Lucá (T=; Juan Jesus Rodriguez (bar); Elena de la Mewrced (s); David Menendez (bar); Francis Tójar (b); Fewrnando de la Torre (bar);. Coral Andra Mari y Orquesta Sinfónica de Euskadi.  Dirección de Escena; Davide Livermore. Dirección Musical: J .Ramón Encinar. Auditorio San Sebastian 15.VIII-14
                                                          UNA ÓPERA BRILLANTE
                                                                   Nino Dentici
 
Aprovechando todo el escenario, mostrando así una gran buhardilla en la que moverse con amplitud y sumando el ágil efecto que causaban las filminas  concatenadas de las pinturas impresionistas francsas plasmadas al fondo del decorado, , la producción de esta La Boheme resultó práctica y brillante. El final del segundo acto además, deparó la fuerza y el buen trabajo de la Coral Andra Mari quó una muy buee cantó  y actuó al unísono y como las órdenes del regidor Davide Livermore se acataban a la perfección, el aspecto teatral del espectáculo se hizo muy atractivo.  La brillantez y el colorido visual de la producción se  equiparó a la postre   con la aportación vocal, ya que los dos jóvenes protagonistas, la soprano  israelita Gal James y el tenor italiano Giordano Lucá cuajaron una actuación excelente desde el punto de vista canoro, Con un precioso color vocal, el tenor cantó con soltura y su timbre más allá del estrictamente ligero, cercano al lírico, resolvió sin escollo las incomodidades de la partitura salvo  el hecho de que no nos quiso regalar el Do en el dúo O Soave Fanciulla del primer acto, lo que decepcionó al respetable. Fue la única  laguna de este Rodolfo llamado a ser un gran tenor. En cuanto a la soprano israelita completó un gran trabajo y  la potencia de su voz anduvo de la mano de la nobleza de su interpretación sin afecciones ni ocultismos ante las dificultades. Tal vez se pueda pensar que aún no es una Mimí en regala por su color vocal algo ligero, pero esa cierto que mereció el aplauso general. El baritono Juan Jsesús Rodriguez destacó por la contundencia de su voz, preocupado en ampliarla constantemente y hubo buena colaboración escénica de parte del resto de los  comprimarios.

Bach a manos del ex falsetista René Jacobs

Helsinki Baroque Oechestra. Solistas: Sunhae Im (s); Benno Schachter  (falsetista); Topi Lehtipou (t); Artu Kataja (B); Dirección MusicaL: René Jacobs. Auditorio San Sebastian 6-VIII-14.
 
                                                             
 
En esta nueva ocasión fue el conjunto finlandés dirigido por el afamado René Jacobs el que destacó en su actuación al interpretar dos Cantatas de J.S.Bach. Cuatro solistas vocales participaron en una excelente ejecución. De un lado, la ligera voz de la soprano Sunhae Im y entre las voces masculinas la de bello color y ágil en la coloratura de Topi Lehitpou, la buena técnica exhibida por el falsetista Benno Schachter y una voz mórbida y bella mostrada por el joven bajo Artu Kataja. La pieza cantada en la segunda mitad titulada «Hercules en la Encrucijada» gozó incluso de un aire scherzante, propiciando que los artistas actuaran en la escena. Fue la Cantata en la que lucieron más las voces al tener una mayor intervención en solitario. El maestro René Jacobs no correspondió a la fama que ha adquirido tanto en su estudio como experto barroquista como excelente cantante falsetista y su dirección se limitó a mirar con fijeza el atril donde se hallaba su partitura y a unos ademanes parcos y monótonos que a veces no casaban con la lectura de la obra. 

Gran calidad artistica de la English Baroque al mando de John Eliot Gardiner

Hablar de Johm Eliot Gardiner asi como de Cristie o Minkowski o de algún maestro más rescatador de obras barrocas, es apuntar una calidad de ejecución muy destacable con una armonía total entre los instrumentos orquestales y las voces corales. Hablar del Monteverdi Choir, fundado por el mismo Gardiner, es mencionar la selección vocal de sus componentes, la autonomía que disfrutan cada una de ellas, gracias a su dominio de la partitura. El maestro Gardiner programó tres obras religiosas de otros tres compositores barrocos nacidos el mismo año de 1865 y sin embargo tan distintos en el estilo. Si la Cantata de Bach reflejó la ondulante suavidad a media voz de la pieza de «Cristo Yacente en los Brazos de la Muerte», a continuación el Stabat Mater de Scarlatti plasmó la sencillez, casi a capella de una obra acompañada tan solo de Tiorba, viola di gamba, contrabajo y un órgano para el bajo continuo. Nada tuvo que ver la religiosidad plasmada en el Dixit Dominus» de Haendel, lleno de pasajes vibrantes y brillantes con la destacada actuación del maravilloso duo entre las dos sopranos que el maestro repitió como propina. Destacable fue la calidad  vocal mostrada por estas solistas, unas voces claras y limpias y una tercerala encargada de cantar los pasajes de coloratura. Es probable que asistiéramos a la joya de esta quincena y que el público puesto en pie calibró su alta calidad artística.

Inicio de la Quincena Donostiarra con Berlioz y el Orfeón

“La Condenación de Fausto” de Berlioz. Solistas: Julie Boulianne (s); Bryan Himel (t); Paul Gay (Bar); René Schirrer (b); Orfeon Donostiarra y Orquesta Nacional del Capitolio de Toulouse. Dirección Musical: Tugan Sokhiev. Auditorio San Sebastian 1-VIII-14
En el programa, una bella obra coral para dar comienzo a una nueva temporada musical del festival de San Sebastian. Para su ejecución, una excelente orquesta como es la del Capitolio de Toulouse y al frente un maestro como demostró serlo el ruso Tugan Sokhiev. Con una batuta comedida en gesto y clara en las órdenes, se le apreció meticuloso y elegante y sobre todo confiado en el buen hacer del Orfeón Donostiarra. En realidad fue el conjunto de la capital guipuzcoana el que sobresalió y condujo la obra por derroteros  muy satisfactorios. Si se ha de destacar algo en el conjunto vocal, despuntaría su parte masculina, bien nutrida y exuberante, además de un  grato color. Pasajes llenos de bucolismo, de marchas soldadescas y de sensible romanticismo fueron cantados con solvencia por el Orfeón. De entre los solistas no hubo mucha materia destacable, pues la ilusión y la esperanza depositadas en principio  en lo que parecía una voz de bello color en el tenor,  se tradujo en falta de poderío y en una extraña emisión hacia dentro que le daba un toque gutural.  El amplio papel de Mefistófeles en la obra a cargo del barítono Paul Gay  tampoco fue suficiente y si bien enseñó amplitud en su voz, esta pareció irregular y con cierta laxitud en su línea de canto. Destacaríamos a la soprano Julie Boulianne por la sonoridad de su voz, por la facilidad de su canto en el registro alto, aunque a vece diera la impresión de altisonancia. No en vano, para esta voz escribió Berlioz las mejores arias de la obra, sobre todo, el del racconto del rey de Thule de exquisita factura

ABANICO DE VOCES EN LA GALA DE ZARZUELA

Gala Zarzuela. Solistas: Sabina Puértolas (s); Arantza Ezenarro (s); Marife Nogales (M); Jose Luis Sola (t); David Menendez (bar), Obras de Guridi,  Alonso, Barbieri, Soutullo y Vert, Moreno Torralba Sorozábal etc. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección: Manuel Coves
Una entretenida gala a base de romanzas y dúos de zarzuela, sirvió de escaparate de algunas voces  que acostumbran a pulular por los teatros del entorno. El programa cantado fue también  otro abanico de bellas roamanzas, alguna de ellas, a veces interpretadas por preferencias personales más que por razones de las características vocales. La soprano Sabina Puértolas por ejemplo, cantó  la Mirentxu de Guridi, con gran fiato y muy expresiva, pero luego no disfrutó tanto en la coloraturesca  “En un país de fábula” de Sorozábal, lo que subraya lo que decimos. Otro tanto le ocurrió a la mezzo Marife Nogales, pues sus dos ramanzas primeras mantuvieron una gran carga de salero y gracia, mientras que cantó una tercera sentimental y con peso, que a su color vocal de mezzo lirica no le iba tan bien.. Ello no quiere decir que no gustaran sus respectivas  interpretaciones, porque a dos artistas como ellas, que les gusta cantar, les cabe la obligación de que siempre nos gusten. A la guipuzcoana Ezenarro, le ha cambiado la voz desde la última vez que le escuchamos y ya no es tan cálida y limpia como era. El terciopelo de la que adolecía la soprano, lo encontramos en la voz del  barítono David Menéndez, una voz pastosa y bella en el centro, el cual nos llegó a deparar una sentida y delicada ejecución de la romanza del  Juramento de Gasztambide.  En un escalón superior y ello por facilidad vocal, por dominio  y por su claro fraseo, habría que situar a Jose Luis Sola.  Si su primera romanza de El último Romántico fue un alarde, echó el resto en la romanza de Doña Francisquita y acaparó la atención general. Una renovada o si se quiere una casi desconocida Orquesta BOS bajo la batuta del maestro Manuel Coves, acompañó  a las voces y  no siempre adecuadamente.

Orfeo de Gluck acompañado de Ballet

Orpheé et Euridice de W. Gluck. Öpera-Ballet por el Ballet National de Marseille.Cantantes Solistas: Blandine Folio (M); Ingrid Perruche (s); Mayles de Villoudreys (s). Coro de la Fundación Principe de Asturias y Orquesta Oviedo Filarmonía. Coreografía: Frederic Flamand. Dirección Musical: Marzio Conti. Teatro Arriaga 23-V-14
Se había anunciado como Ballet y de hecho, fue  el Ballet de Marsella la que actuó, pero se trataba sobre todo de la ópera cantada que compuso Gluck y que Frederic Flamand experimentó poniendo en escena ambas disciplinas al mismo tiempo. La delicadeza  de la música lo admite, la placidez del canto del coro y  los largos interludios sinfónicos  permitían la aparición del ballet en escena. La duda surge cuando se piensa si al canto le conviene una distracción ajena o si el espectador profundizará suficientemente en él,  presenciando tanto movimiento escénico. La coreografía, tan variada y atlética contuvo arabesques, brisés volés y fouettes y otros muchos pasos más de ballet clásico, pero  su desarrollo en escena generalmente  llega a parecer monótono en esa variedad.  Fue un ballet cuya coreografía tuvo más en cuenta el físico que el clasicismo elegante. Resultó interesante el desdoblamiento de los personajes, ya que cuando cantaba Orfeo (de blanco) hanía otro que bailaba y lo mismo sucedía con Euridice (de azul turquesa) y con el coro. El papel de Orfeo recayó en la voz de la mezzo Blandine Folio, admirable artista en cuanto a expresividad, claro fraseo y belleza musical. Su voz nos pareció equiparable a la que debía ser en un Alto castrato, es decir un poco más aguda que la voz de una mezzo. Tampoco se hizo desdeñable la  participación vocal de la soprano Ingrid Perruche, la cual exhibió una voz con cuerpo y por tanto cálida y vigorosa, eso sí, menos clara o ágil que la que mostró la soprano Villoudreys. Excelente la dirección del maestro Marzio Conti, haciendo que la orquesta sonara de manera muy delicada, a veces a cámara lenta, pero siempre refinada.

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