El Caserío en Fiestas

“El Caserío” de Jesus Guridi. Reparto: Gerardo Bullon (bar); Julio Morales (t); Hevila Cardeña (s);Juan Carlos Barona (t); Alicia Montesquiu  (s); Coro y Orquesta Liricos de Bilbao. Danza Elai Alai. Dirección de escena: Humberto Fernandez. Dirección  Musical; Tulio Gagliardo. Euskalduna.Bilbao 20-VIII-17.
         La zarzuela siempre está presente en el Euskalduna.
Da lo mismo las veces que se represente la obra de Guridi porque el lleno está asegurado sean fiestas o no lo sean. Tras un breve repaso fotográfico por Bilbao, el regista Humberto Fernandez nos situó en Sasibil, el caserio donde se llevará a cabo la acción de la zarzuela. Allí el dueño y alcalde de Arrigorrii tramará el ardid amoroso con el que asegurar el futuro de la casa. El barítono Gerardo Bullon, el cual interpretó el personaje, lo hizo a través de una voz un tanto carente de potencia y limitada en la parte alta, pero sin afecciones y dando al personaje el realismo debido gracias a su naturalidad. La calidad vocal y la belleza  en el timbre de la voz los puso el tenor Julio Morales, quien además completó una buena actuación teatral. Su versión de la romanza “Yo no sé qué veo en Ana Mari” atrajo sobremanera por su elegante línea.  La soprano Hevila Cardeña cumplió con su cometido  desde el punto de vista vocal, aunque su canto fue algo inexpresivo y teatralmente no reflejó el modelo de una “neska” vasca. El tenor cómico Juan Carlos Barona y la tiple Alicia Montesquiu  formaron un buen dúo, mostrándose Barona natural y con un canto afinado y Montesquiu muy bien su tono de modestia y gracejo. Nos pareció el coro un tanto estático en escena, formando grupetos a modo de una pintura familiar y vocalmente correctos dado su limitado número de voces. Tres escenografías bastaron para plasmar el caserio por fuera y por dentro de la casa y se vivió una moderada alegría a cargo del grupo de danza Elai Alai. Subrayemos la buena ejecución orquestal del joven conjunto orquestal  bajo la eficaz dirección del habitual maestro Tulio Gagliardo, quien se entiende perfectamente con la misma.

UN EXCELENTE CORO

Misa en DO Mayor de L.V.Beethoven. Balthasar-Neumann Ensemble. Coro y Solistas. Y Director: Thomas Hengelbrock. Quincena de San Sebastian.19-VIII-17
 
                   Balthasar-Neumann-Florence-Grandidier                                 
El coro alemán que nos ocupa es uno de esos conjuntos que con algo más de cuarenta voces, dejan en evidencia a otros muchos grupos que cantan con ochenta o más voces. Bajo la dirección del creador del grupo y a la vez titular de la NDR de Hamburgo, Thomas Hengelbrock, los solistas y coro de esta Baltahasar Ensemble que ya visitó la Quincena el año pasado con gran éxito, mostró una vez más la calidad que atesora. Incuestionable la musicalidad y la cohesión entre las voces y de muy alto nivel las intervenciones de  los solistas que al mismo tiempo forman parte del coro. Pocas veces se escucha en un coro la delicadeza en los pianíssimi, el difuminato a modo pictórico de unas voces atentas a la mano y señales inequívocas de Hengelbrock. Desde el cuarteto inicial de tenor,barítono,soprano y mezzo, pasando por el brillante Incarnatus o el cambio de sonoridad e intensidad en el Sanctus y la exquisitez en el Benedictus, el dominio de la partitura por parte del coro y de los músicos se hizo evidente. Se nos regalaba una joya de Beetholven bien pulida y tallada. Hegelbrock y su conjunto subían el listón cualitativo de la Quincena a cotas que al resto de los eventos que han de suceder les costará lograr. Dos Misas, la de Haydn el año pasado y la de Beethoven en este, sitúan al Balthasar-Neumann Ensemble a a su director Thomas Engelbrock en la privilegiada posición que ocupan los mejores.

DESCUBRIENDO A UNA SOPRANO

Las Bodas de Figaro de W.A.Mozart. Reparto: Katerina Tretyakova (S)(  Carmela Remigio (S); Clara Mouriz (M);; Simon Orfila (B); Lucas Meachen (Bar); Marina Rodrihuez Cusi (M); Valeriano Lanchas (B); Juan Antonio Sanabria (T). Coro Mixto Easo. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena ; Giorgio Ferrara. Dirección Musical: Ye Chen Lin. San Sebastian 13-VIII-17.
                                    Una imagen del ensayo en el Auditorio del Kursaal con la actuación de Lucas Meachem, Simón Orfila y Katerina Tretyakova.
La soprano Katerina Tretyakova se convirtió en una agradable sorpresa en el entorno de una representación sencilla en la escena y si bien equilibrada, es decir sin altibajos, carente de un nivel interesante en el aspecto vocal. Ella fue la que iluminó la escena con su elegante línea de canto y su musicalidad. No hay mas que recordar su última aria «Deh vieni non tardar» en la que mostró una exquisita afinación, un gran gusto e inflexiones vocales que enriquecieron el aria. La soprano rusa cantó además con una voz de muy agradable timbre con lo que su participación resultó muy meritoria. En cambio, su compañera la también soprano Carmela Remigio no alcanzó la gloria de la anterior simplemente porque su voz no era de tanta calidad ni belleza cromática. El menorquin Simón Orfila lleva ya temporadas cantando roles de barítono alejándose de los de bajo. No llega a ser un barítono-Bajo para cantar adecuadamente este tipo de papeles y aunque es un  gran profesional , el papel de Figaro nos pareció un tanto más grave de lo acostumbrado y por ello de un mayor peso en contra de la ligereza que a veces requiere el rol. Gustó el barítono LucasMeaschen, muy bien en reflejar su condición aristocrática y bien también en su parte cantada. Enseñó una voz atenorada, con fácil acceso a la parte alta del pentagrama y teatralmente cumplió perfectamente con su personaje.A la mezzo Clara Mouriz nos dió la impresión que le faltaba algo más de color andrógo a su voz, aunque a decir verdad, sus dos arias son tan bellas que no se pueden escuchar con indiferencia. El bajo Valeriano Lanchas y la mezzo Rodriguez Cusí intervinieron con acierto en sus respectivos cometidos y la ópera transcurrió sin quiebros, pues no en vano en el foso se apostó la Sinfónica de Euskadi con la novedad en la dirección de la taiwanesa Ye Chen Lin.

UN GRAN FIDELIO EN LA QUINCENA

Fidelio de L van Beethoven.Reparto: Stuart Skelton(t); jhj Ricarda Merbeth; Louise Aider (S);Benjamin Hulett (t); James Creswell (B);Detlef Roth (bar); David Soar (B). Orfeon Donostiarra. BBC philarmonic.Direccion: Juanjo Mena. San Sebastian 4-VIII.17

               
El titulo del comentario podria referirse perfectamente a la excelente actuación de la soprano Ricarda Merbeth quien encarnó a Fidelio, pero como hubo otros elementos que acompañaron a la citada soprano en el triunfo, es justo que el encabezamiento lo señalemos para la representación en general. Habría que empezar por el maestro Juanjo Mena, concentrado en la dirección de la BBC Philarmonic. El maestro vitoriano leyó la partitura de manera muy delicada y precisa y la orquesta atendió con entrega las claras órdenes del director. El coro fue otro elemento a  destacar, con el apoteósico final que resultó pletórico. Desde el primer acto se sospechaba de lo que nos esperaba dada la frescura vocal de la soprano Louise Aider y del tenor Benjamin Hulett, quienes unidos a las voces de la soprano Merbeth y del bajo Creswell intrrvinieron con ajuste en el delicioso cuarteto » Qué sentimiento «. Hasta el segundo acto no participa el tenor, de .manera que el personaje de Florestán encarnado por Stuart Skelton tardó en comparecer aunque aún guardamos en el recuerdo la manera en la que se presentó, con una nota bien sostenida in crescendo partiendo de un grave piano hasta un forte espectacular, todo ello interminable. El bajo james Creswell no solo cumplió como  de sustituto, sino que lo hizo con honores y enseñando una voz aterciopelada y agradable. No se puede decir lo mismo del baritono Detlef Roth cuya labor se centró más en el gesto y la expresividsd que en la voz a la que le faltó gravedad para reflejar el oscurantismo y maldad del personaje de Pizarro. Comprobamos una gran técnica vocal y una hermosa voz en la soprano Merbeth, un squillo y potencia de un gran heldentenore como es Skelton y subrayemos la ejemplar dirección del maestro Mena en una ópera que si bien en versión concierto , no dejó de ser grandiosa.

Excelente dramatización

“War Requiem” de B. Britten. Solistas: Natalia Tanasii (S); Rolf Romei (T); Thomas Bauer (BAR): Sociedad Coral de Blbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena; Calixto Bieito. Dirección Musical: Erik Nielsen. Teatro Arriaga 23-VI-2017.

Actores representando la ópera.

 

Calixto Bieito no quiso presentarnos de forma tradicional el Requiem de Britten. Basándose en los comentarios poéticos de Wilfred Owen y el mismo texto latino del Requiem, nos ofreció un mensaje antibélico dramatizado, es decir teatralizado. En el fondo no sólo mantuvo su carácter lóbrego, sino que lo aumentó  con un perfil desolador y de desesperación.

En el inmenso escenario creado, implantó la catedral inglesa de Coventry, con una gran vidriera como fondo y una serie de bancos eclesiásticos que anularon parte del patio de butacas. La orquesta estaba dividida, así como el coro y engullidas por el foso, las manos del maestro Erik Nielsen eran obedecidas por  medio de televisores ante la estudiada partición también de un gigantesco coro. Tuvimos que mirar atrás y hacia los palcos centrales de los pisos altos para satisfacer la curiosidad de ver que el coro a través de un televisor estaba cantando de espaladas al maestro.

Un coro que empezaba el Introito y el Kyrie con la tensión precisa  hasta llegar al pianísimo en las palabras “Luceat Eis”. Las fanfarrias anunciaron aires de guerra momentos antes de que el gran coro de la Coral bilbaína cantara en stacatto y el barítono Thomas Bauer enseñara por primera vez su voz lírica.

La ferviente plegaria de la soprano Natalia Tanasii poco tuvo que ver con su “Lacrimosa” cantada tan sentida y dramática. Desinhibida y entregada como actriz, la soprano enseñó una voz ligera pero potente, una voz de claro color tímbrico y además la más audible. El coro que también le había acompañado a media voz, dejó paso a la sección femenina en el “Recordare”  y luego al masculino en el Confutatis hasta que unidos todos, entonan el  lamento “Libera Me” y paulatinamente todo fue callando hasta el pianísimo acorde final.

El tenor Rolf Romei mantuvo el equilibrio del  gran nivel general que lograron sus colegas y aunque su voz no era especialmente brillante, tampoco deslució. Si se ha encabezado el comentario definiendo  como meritorio  el aspecto teatral, diríamos que en lo musical el maestro Nielsen  logró, como en el circo,  el más difícil todavía y así, con el coro partido y  con la orquesta dividida, superando escollos, aunó con su batuta a un coro que cantaba y se movía como pocas veces se le ha visto y daba lectura a una partitura rica y variada

 

 


CIERRE DE LUJO DE LA SINFONICA DE BILBAO


REALISMO LIRICO CON CHENIER

Andrea Chenier de Giordano. Reparto: Gregory Kunde )T); Anna Pirozzi (S); Abrogio Maestri (BAR); Elena Zilio (M); Manel Esteve (BAR); Francisco Vas (T); Fernando Latorre (BAR); José Manuel Diaz (BAR); G.Etxabe (T). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección Musical: Stefano Ranzni. Bilbao 20-V-17
            Chenier ABAO E.Moreno Esquibe
Una hermosa  obra del verismo lírico cerró con agrado la temporada bilbaína. Una coproducción de la ABAO con el festival de Perelada  que mostró en clave real la época y los acontecimientos acaecidos en la revolución francesa. El protagonismo recayó en el tenor Gregory Kunde, tenor al que ya se le ha escuchado con frecuencia en Bilbao y a quien le iba muy bien el rol  a pesar de no  ser el tenor ideal, es decir un spinto puro. Lo que sucede con Kunde es que le avala su musicalidad y la seguridad y brillantez en la zona aguda. A pesar de que su emisión  vocal no es de igual color en todas las notas, como es un gran profesional, al final  termina por ganarse la admiración del público.. Cantó con corrección el “Improviso”,  pero se lució de verdad en su hermoso solo del final, “Un bel dí di maggio”. Su partenaire, la soprano Anna Pirozzi fue a más ya que en la segunda mitad de la obra enseñó  con claridad su hermosa voz. Hasta entonces nos pareció una voz algo débil o delicada para el rol de Maddalena. En realidad la auténtica cantante surgió cuando el violonchelo la precedió en las notas de la patética  aria  “La mamma morta” en la que mostró su control en la intensidad y su dominio vocal general , así como en el dúo final arrebatador “Vicino a Te”. El barítono Ambrogio Maestri  que cerró el trio principal, sobresalió con luz propia  y a lo largo de su completa  actuación teatral, dejó la impronta de una voz recia, extensa  y de intencionado fraseo como se le apreció en “Nemico della Patria”. No nos olvidemos de citar al Coro de la Opera de Bilbao, haciendo hincapié en la sección femenina al cantar el bello y elegante comienzo de la ópera y en la excelente página del juicio popular ofrecida por el conjunto. Citemos como destacado al tenor Francisco Vas, teatralmente sobresaliente como el confidente “Incredibile”, al igual que es justo que reseñemos la intervención muy efectista de la mezzo Elena Zilio en el papel de Madelon, muy superior al de su segundo papel como condesa. Anadir también que, como siempre, gozamos de partiquinos de lujo como son Latorre, Diaz y Etxabe. Meritoria la dirección del maestro Stefano Ranzani, un veterano y eficaz maestro operista, bajo el que se apostó la no menos eficaz y solvente orquesta bilbaína. Un buen cierre de temporada.

LA BOS CON EL BARROCO

BARROCO con la BOS. Solista : Vivica Genaux. Orquesta Sinfíca de Bilbao. Obras de Haendel- Director: Robert Howarth. Palacoo Euskalduna 18_V-17.
                           Vivica-Genaux-foto
Con una veintena de miembros, todos ellos de cuerda, salvo los tres de viento-madera y la clave,  la Orquesta bilbaína se adentró en el mundo barroco que en la actualidad está bajo dominio de conjuntos especialistas en el género. No es que tuviera la misma agilidad y brillo de una de esas que tenemos in mente, pero el maestro Robert Howard se preocupó de que brotara el delicado color barroco en la Suite número uno de Bach y luego en el Concerto Grosso de Haendel. Respecto a la primera obra, tanto la Gavota, como el minueto o el passepied final  contaron con ese aroma de finura mientras el maestro inglés, además de dirigir, acompañaba de pie con el teclado de la clave. Con anterioridad cantó la mezzo ligera norteamericana Vivica Genaux ,  la cual venía en sustitución del falsetista  Iestyn Davies que no compareció por una afección de garganta. Conocíamos la fina voz de la mezzo y conocíamos sus cualidades de agilidad y expresividad. Las volvió a demostrar con el aria “ Cara Sposa”  de la ópera Rinaldo de Haendel y con una deliciosa versión de “Lascia ch´io pianga”  también de Rinaldo que la cantó como propina. La coloratura nos la demostró al cantar “Veinte Turbini”, supliendo su limitado volumen vocal con la destreza y el dominio técnico que posee, algo parecido a la voz de Cecilia Bartoli en lo recogido del timbre, en su color y en la agilidad. Aplaudimos la versatilidad de la Sinfónica bilbaína al ejercitarse en un campo tan específico como es el  Barroco y que ya sea con especialistas como Robert Howarth o la nezzo Vivica Genaux o ya sea con su propia capacidad, vuelva a acreditar su valía musical

EL ARTE DE CANTAR BIEN


AIRES DE DOLOR

KLAGE de Toshio Hosokawa. Solista: Mihoko Fujimura. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección: Jun Markl. Palacio Euskalduna 10-V-17.
                          Mihoko Fujimura con la OSE en Bilbao
Con la letra basada en el último poema de Gerog Takl, el compositor de sesenta años Hosokawa se adentró con su música en la indagación de los sentimientos de una madre que busca el cuerpo de su hijo desaparecido tras el tsunami del año dos mil once en Japón. No solo el maestro Jun Markl demostró estar  influenciado por una cultura  que conoce perfectamente al ser su madre también japonesa, sino que la obra contó con una voz provista de unos armónicos que casaban a la perfección con la oscilante y grave música de Hosokawa.  La voz de la mezzo Mihoko Fujimura se nos mostró firme e incólume en los saltos del  pentagrama, una voz de igual color en un canto legato  a la que no causó escollo alguno el canto en tesitura alta. Con la pauta profunda y grave que le marcaba la música, la mezzo lírica japonesa relató con expresividad y sentimiento el desamparo y el dolor de una obra caracterizada por la profundidad y la gravedad.  Ese desamparo de dolor que rezumó la música le vino otorgada sobre todo por la caja, el bombo y el tambor en un muy marcado tempo con decisivos silencios.  A señalar también que el concierto se completó con una obra del suizo Frank Martin para siete instrumentos de viento y la Cuarta Sinfonía de Brahms. El maestro Jun Markl dirigió las obras  con precisión y elegancia gestual, además de contar con el aval de la Sinfónica de Euskadi.

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