REQUIEM de Consuelo y Alivio en la Quincena


Lección del octogenario maestro Zedda

La Morte di Didone y Stabat Mater de Rossini. Solistas: Mª José Mo ater de Rossini. Solistas: Mª José Moren0 (s); Marianna Pizzolato (m); Celso Albelo (t); Fernando Latorre (bar); Orfeón Donostiarra y Orquesta de Cadaqués. Dirección: Alberto Zedda. Quincena Musical 25-VIII-15.
En pocas ocasiones un director de orquesta levanta  tantos comentarios y precede en ellos a uno  o varios solistas de acreditado rango. Pero es que el maestro Zedda  nos cautivó tanto por su gran vitalidad y su excelente memoria que el resto  de los que ocupaban el escenario del Kursaal quedaron en segundo plano. El maestro si bien un gran especialista en Rossini y exento de partitura en su atril, demostró fuerza y nervio como para  que sus más de ochenta años  se redujeran considerablemente. Esa misma fuerza fue determinante en la lectura ágil y a la vez con constantes cambios de tesitura que la soprano Maria José Moreno resolvió  con  firmeza y seguridad  en la Morte di Didone que ocupó la primera parte del concierto. Ya en la segunda mitad, el Stabat Mater del genio de Pésaro brilló con un cuarteto de calidad formado por la misma soprano Moreno, la mezzo Pizzolato, el tenor canario Albelo y el barítono Latorre. No obstante la expresividad y  profundidad de la obra la plasmó el Orfeón Donostiarra al completo deparándonos un magnífico final de obra. Los solistas, en especial respecto al tenor Celso Albelo nos quedamos con la miel en la boca al no haber podido disfrutar más de su bella voz.

La Quincena recuerda a Usandizaga

Mendi Mendiyan de J.M.Usandizaga. Reparto: Arantza  Ezenarrp (s); Miguel  Bortrallo (t); Olatz Saitua (s); J.Manuel Diaz (bar); Francisco Latorre (bar); Jesús García Aréjula (b); Coro Mixto Easo y Orquesta Sinfónica de Euskadi, Dirección Musical: Antoni Ros Marbá. Quincena Musical 22-VIII-15.
La ópera Mendi Mendiyan posee la virtud de que tras más de cien años de su estreno refleja la palpable actualidad. El libreto no hace sino relatar hechos que acompañan siempre a la conducta de los humanos y la música, tan rica y variada no deja de ser moderna en ningún momento. Los dos  actos ponen  en situación al espectador mediante recitativos cantados por parte de los solistas. En ambos actos, la experta mano del maestro Ros Marbá extrajo toda la esencia de una partitura colmada de cambios temáticos y rítmicos que la Sinfónica de Euskadi ejecutó con destreza reafirmando una vez más la calidad de sus  instrumentistas. Destaquemos hasta  aquí la bella melodía del relato del cuento interpretado por el barítono Latorre con una cuidada línea. Al comenzar el tercer acto fue cuando se apreció el bello color vocal y la buena técnica del tenor Miguel Borrallo quien ofreció muy bellamente cantada  la famosa aria “Alare” sin atisbo de que solventaba un solo con gran dificultad en la zona alta. Se volvió a lucir en el dúo con la soprano Arantza Ezenarro, artista ésta que completó una gran labor. La personal técnica de la soprano guipuzcoana hace que la voz le suene metálica y asordinada, lo que le impedía un triunfo a la altura del tenor. Nos pareció muy bien la caracterización y la adecuación del color vocal al rol de adolescente cantado por la soprano Olatz Saitua y nos pareció muy bien la participación del barítono José Manuel Díaz superando las complicadas notas altas que su parte contenía con firmeza y gran seguridad. El bajo Jesús Aréjula completó el reparto en el que todos se distinguieron por el dominio del canto en euskera. El coro mixto  Easo trasmitió con el “Korrika” y los pasacalles la naturaleza autóctona y popular queridos por Usandizaga, sin olvidarnos del exquisito y armonioso Ave Maria que nos ofrecieron.

La soprano Arteta y el tenor Llincai en una gran Tosca

Tosca de G.Puccini. Reparto: Ainhoa Arteta (s); Teodor Llincai (t); Roberto Frontali (bar) David Lagares (bar); Valeriano Lanchas (b): Francisco Vas (t): Ruben Ramada (t).Coro Mixto iEaso y Orquesta Sinfóbica de Euskadi. Dirección de Escena: Paco Azorin. Dirección Musical: Miguel A.Gomez Martinez. Quincena Musical. San Sebastian 13-VIII-15.
No bastó el que una soprano guipuzcoana encarnara con la pasión y la entrega que implica el personaje de Tosca y que su canto poseyera la plenitud vocal de una poderosa  soprano spinto. Tampoco bastó que la experta batuta del maestro Gomez Martinez se moviera con soltura ante la calidad en la ejecución y la obediencia  que le prestaba la Sinfónica de Euskadi. Ni tampoco fue suficiente que se contara con un barítono como Frontali que plasmó perfectamente  el verismo real y crudo en la escena. La sorpresa y muy grata por cierto, llegó con el tenor Teodor Llincai, una de esas grandes voces que aparecen de vez en cuando y que contradicen la opinión de que ya no hay voces con la potencia y el squillo de un auténtico   tenor spinto. Todavía le falta pulir algunos defectillos, pero fue tal la brillantez, tal su bellísimo color y tal su facilidad en alcanzar las notas altas y el compacto cuerpo de su voz que no resulta  difícil adivinar su prometedora carrera. De este modo, la hermosa voz de Ainhoa Arteta encontró un rival digno en potencia, aunque no en escena  y el maestro  Gómez Martinez dejó que ambas voces disfrutaran por igual al sostener mucho las notas de los finales de frase y de los momentos clave de lucimiento. La producción compartida por el Liceu y la Maestranza resultó bella aunque un tanto oscura y sobre todo se hizo práctica. Apuntemos la excelente labor del coro Easo al dar profundidad y majestuosidad al Te Deum y subrayemos así mismo la buena labor de todos los partiquinos, sin ningún desequilibrio en sus profesionales actuaciones.

El Misticismo de Santa Teresa en la Quincena

V Centenario de Sta.Teresa. Grupo La Galanía y solista Raquel Andueza (s). Obras del tiempo de las Santa. Quincena Musical.San Sebastian 5-VIII-15.
Aprovechando el V Centenario del nacimiento de Sta. Teresa, el grupo La Galanía en la que figura como solista la soprano navarra Raquel Andueza, presentó en la Quincena un grupo de canciones del tiempo de la Santa de Avila. Todavía se estaban escuchando las palabras del “Vivo sin vivir en mí” del último día en el Corral de Comedias de Almagro cuando el músico Alvaro Torrente presentaba ahora la partitura que cantaba la soprano. En el programa, unas canciones con letras místicas cargadas de profundidad emotiva al son de una guitarra barroca y una tiorba. La voz xde la artista, si bien no voluminosa ni potente, se escuchó limpia y de igual color. De ahía la importancia en su recitado al dcclamar versos de Lope,Cervantes, Quevedo o la misma Sta.Teresa. Una canción del italiano Andrea Falconieri más alegre y vivaz rompió la simple armonía de las anteriores y una bella Jácara a lo Divino de contagioso ritmo reescrito por Torrente sobre las predecesoras de Quevedo y Lope puso el broche a un recital íntimo, religioso y de aroma mísitco.

El tenor José Bros muestra en la Quincena Donostiarra su excelente técnica

Quincena Musical. Solista: José Bros (t): Marco Evangelisti (piano). Obras de Tosti, Donizetti, Verdi, Leoncavallo, Massenet etc. Teatro Victoria Eugenia.San Sebastian 4-VIII-15
Arropado en la seda de su técnica vocal y  asentado en un programa elegido inteligentemente y muy atractivo, el tenor José Bros volvió a ofrecer un recital al gusto del  aficionado. Sin escollos en la parte alta de las escrituras que no alcanzaban el Do  y sin raspas que entorpecieran  el color de su bella voz, el catalán aplicó la línea de canto a media voz,  su exquisito gusto y el sutil morendo de sus notas finales para crear el ambiente del éxito. Si Tosti  y Denza con sus conocidas napolitanas extrajeron la pasión y el sentimiento del artista catalán, fue el aria Pourquoi me Reveiller del Werther de Massenet la que dispuso al público a su entrega total.
Faltaba todavía el apartado de la zarzuela cuando las romanzas de Moreno  Torroba y Jacinto Guerrero cantadas con gracia y sentimiento hicieron que el respetable pidiera una y otra vez propinas y más propinas.
El tenor se dirigió al público y recordó su debut en las Quincena con la ópera L´Elisir D´Amore y siguió cantando primero otra nueva de Tosti, luego la archiconocida Granada y finalizó su actuación con el público puesto en pie tributándole un  aplauso cerrado que implicaba tanto la admiración a su arte como el cariño a su persona.

Despedida de la sinfónica de Euskadi

Concierto de la Sinfónica de Euskadi. Solista: Olena Tokar (s)  y Orfeón Donostiarra. Obras de Madina, Poulenc  y Berlioz. Palacio Euskalduna.Bilbao 9-VI-2015
Se despidió también la Sinfónica de Euskadi de la actual temporada. Lo hizo con el recogimiento que requiere el Aita Guria de Madina y gracias al inicial bello susurro vocal propiciado por el Orfeón donostiarra y al apunte firme de la soprano Olena Tokar. Siguió la interpretación de la tan variante Gloria de Poulen caracterizada por los continuos cambios de tempo, a veces de contexto tan dramático y otras de rápido ritmo. En esta obra del compositor francés lució más la voz de la joven soprano ucraniana, la cual respondió al miserere grandioso por parte del coro con el Amén final  filando in diminuendo muy efectista. Timbales y trompetas caracterizan la interpretación de la Sinfonia Fantástica de Berlioz, aunque siempre resulta agradable escuchar la marcha del cuarto movimiento y  el posterior desenlace con el Dies Irae final como tema de fondo y el predominio de las campanadas de la muerte. Nos gustó la dirección del maestro Jun Markl muy atento en todo momento  y en tan variado programa. No en vano dispuso para el éxito del acreditado orfeón guipuzcoano y de una joven y bella voz de soprano.

Ni pena ni gloria para el mejicano Camarena

Recital de Canto. Solistas : Javier Camarena (t); Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta  Sinfónica Verum. Dirección Musical: Iván López Reynoso. Palacio Euskalduna 7-VI-2015.
Precedido de una gran fama y en el ámbito de la voz propia de un tenor ligero, con su correspondiente repertorio, se presentó en Bilbao el cantante mejicano Javier Camarena. Del programa que acometió se pueden sacar dos evidentes conclusiones. La primera proveniente de la primera parte cuando exhibió una voz que si bien apretada, redondita y carente de volumen, cautivó por su facilidad en la zona alta y el gusto expresivo. La voz  bien impostada en zona aguda, corría por la sala sin obstáculos y de ahí que ofreciera el aria “Si Ritrovar lo iuro” de La Cenerentola de Rossini  de manera  exuberante e impoluta.  Tampoco quedó atrás en méritos la impecable y afinadísima interpretación del aria de la complicada opera  La Fille du Regiment. Sin embargo al poseer una voz de cuerpo fino, lejos de la pasión, dejó que desear tanto en la cabaletta de Rigoletto como en la bella jota de la zarzuela La Bruja. Tal vez rememorando sus primeros pasos en su patria natal, la segunda mitad del concierto transcurrió por veredas populares. Boleros y danzones ocuparon esta parte en la que la voz no se percibía bien, ya sea por su canto central que evitaba su squillo o ya sea por la mayor participación de la orquesta manchega que le solapaba. Una orquesta, por cierto, de jóvenes valores locales dirigida por otro joven mejicano, el maestro Iván López Reynoso, atractivo en el gesto y meticuloso  en la lectura. Javier Camarena compareció en Bilbao como un tenor de mucho gusto, dominador de la media voz y del filado, agudo extremo fácil y seguro inmerso en un campo ligero amoroso y ágil pero exento de pasión y volumen vocal.

Un gran Otello cierra la temporada bilbaína

Otello de G.Verdi. Reparto: Marco Berti (t); Lianna Haroutounian (s); Juan Jesúa Rodriguez; Jon Plazaola (t); Vicenc Esteve (t); Maria José Suarez (s);Federico Sacchi (bar); David Aguayo (bar). Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Ignacio García. Dirección Musical: Ricardo Frizzi. Palacio Euskalduna  Bilbao.16-V-2015
No es fácil presenciar esta  ópera de Verdi con un resultado tan gratificante. No solo se tiene que contar con el personaje principal tan psicológicamente complicado y vocalmente tan exigente y  selecto, sino que además le debe acompañar un barítono acorde en calidad vocal y en el protagonismo. En cuanto al rol de Desdémona, como ocurre con Gilda o Liú, es una parte segura de lucimiento para toda soprano, sólo que Lianna Haroutounina exhibió además una voz lírica muy hermosa y potente.
De este modo, en un marco escénico elegante y amplio, con rico vestuario y un atrezzo preciso, salvo la inadecuada modernista cama nupcial, la ópera transcurrió de menos a más y finalizar con el “Niún mi Tema” en mucho más. Aunque el tenor comenzó dubitativo y con algún desafino tras un Exultate brillante, luego acabaría la escena sosteniendo perfectamente el  cambio silábico en el dúo final “Venere Splende”. El reluciente squillo en la voz de Marco Berti salió a nuestro encuentro generoso y pródigo en todo momento, sirviéndole para suplir su natural color vocal de spinto,  en el de  un auténtico tenor dramático y con fácil agudo. En efecto sus palabras y frases contabilizaron fiereza y pasión  propias de un dramático y  nos regaló con una intencionalidad en su canto muy efectista como lo demostró también en el  intimista y desgarrador  recitado “Dio Mi potevi  scagliar”.
No hubo un escalón cualitativo  inferior que separara la gran actuación de este  Otello, porque hubo un Yago también grande. El barítono español Juan Jesús Rodriguez  asombró por la belleza del color de su voz, a veces aterciopelada y otras veces de variada gama cromática. Teatralmente nos gustó sobre todo la altivez de este Yago, lejos de la vulgaridad en el gesto del típico taimado y con su figura bien encajada y caracterizada en el personaje. Nos gustú su “Credo” vocalmente muy atractivo y con dominio de la escena.
La soprano armenia Lianna Haroutourian mantiene aún los ademanes de aquellas sopranos de principios del XX, es decir, los brazos abiertos al cantar  o el anverso de la mano en la frente reflejando ansiedad, lo que a unos gusta más que a otros, pero lo importante es que cantó con una voz sin afecciones, ni trampas. No acudió a los filados porque todo lo hizo natural, con la voz plena y cantando con volumen y potencia.
El guipuzcoano Jon Plazaola tuvo finalmente un papel donde demostrar su buena técnica y con el que acreditar su gran profesionalidad en un rol interesante como es el de Cassio.  Finalmente, suponemos que tanto el director de escena Ignacio García al momento de trabajar con el coro, como el maestro musical Federico Frizzi al dirigirlos cantando habrán observado la valía y calidad del coro bilbaíno, excelente en la tormenta del inicio. Se cierra la temporada con un broche dorado ciertamente inesperado  porque  se cae en el recuerdo de grandes tenores y  grandes barítonos que se distinguieron en este título  y parece que cuesta  afirmar que este Otello verdiano ha alcanzado tras infructuosas décadas, un nivel muy alto.

Lujo Escénico en la opereta del Arriaga

La Viuda Alegre de Franz Lehar. Reparto: Natalia Millán (s);Antonio Torres (t); Silvia Luchetti (s); Guido Balzaretti (t); José Manuel Díaz (bar). Director de Escena: Emilia Sagi. Director Musical: Jordi López. Teatro Arriaga Bilbao 13-V-2015.
La opereta “La Viuda Alegre” es susceptible de acomodarse al canto serio mediante las voces de conocidos tenores y famosas sopranos,  o bien de inclinarse en su interpretación hacia el espectáculo  musical a lo Maurice Chevalier. La apuesta de Emilio Sagi con su creatividad teatral y basándose en la preciosa escenografía ideada por Daniel Blanco, se dirigió hacia el espectáculo general más que a la calidad canora o a lo estrictamente musical. De ahí que se luciera un rico vestuario en unión de una luz y un colorido muy atractivos en escena. De ahí que observáramos una alegría compartida por todos los que pisaron la escena en continua algarabía. De ahí también el cuidado en el movimiento de los figurantes y partícipes del baile. De ahí la búsqueda de Emilio Sagi en acompañar perfectamente la música mientras se actuaba y en el perfume romántico predominante en la actuación de los actores-cantantes. Se sacrificó sin duda el canto, ese canto que se hizo artificial a través de los pinganillos y de las propias limitaciones de los cantantes.
La soprano Natalia Millán, natural y verosímil teatralmente, no ofreció una versión acorde a la belleza de la canción de Vilja ni tampoco el tenor Antonio Torres la secundó con gracia y delicadez en el famoso vals Lippen Sweiggen  A pesar del pinganillo, la voz de Guido Balzaretti apenas llegó a nuestros  oídos y  tan solo podemos alabar la buena actuación del  barítono José Manuel Diaz en el papel del embajador, dentro de un cuadro artístico sobre todo teatral y con la música basada  en una docena de instrumentistas bajo la buena dirección del maestro Jordi López-

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