la joya de la pequeña Misa de Rossini

BAS. Petite Messe Solennel de Rossini. Nederlands Kamrkoor. Director: Lionel Meunier. Iglesia de la Encarnación.Bilbao 23-III-15.
No es usual que se ofrezca esta obra, que entra dentro de los pecados de la vejez rosiniana, con el soporte de dos pianos y un armonio como es el original. Vocalmente no hace falta un gran número de coristas por lo que las veinte que componían la Nederlands  Kamerkoor bastaron para reflejar la delicadeza y originalidad de la pieza. Los solistas provinieron del mismo coro, lo que significa que no todos sobresalieran. Es raro que un miembro del coro cante con potencia y suficiente firmeza como para destacar. Lo normal es que ofrezcan finura y una buena dosis de expresividad en el canto, tal como ocurrió. Se podría subrayar la actuación de la soprano  Stefanie True cuya voz bien timbrada y la más audible destacó entre las demás y gustó tanto en el Cruxifixus y en el O Salutatis. Secundó bien a la soprano la mezzo Van der Poel en en el Qui tollis  y paremos de contar porque ni la débil voz del tenor Schaafsma ni la del hipotético bajo que no era sino un barítono lirico, estuvieron a un nivel  respetable. El coro sí respondió y bajo la buena dirección del maestro Lionel Meunier escuchamos una obra que no es habitual a pesar de ser una pequeña joya musical.

Exultante la Sociedad Coral de Bilbao bajo la dirección de Christophe Spering

Musika-Musica. Himnos de Coronación de G.F.Haendel. Sociedad Coral de Bilbao y Das Neue Orchester.Dirección  C.Spering. Palacio Euskalduna 8-III-15.
Con ochenta voces bien equilibradas inundando de hermoso y colorido sonido la sala del Euskalduna, la Coral de Bilbao rubricó en el cierre de Musika-Musica una  actuación memorable. Tanto en el canto melismático, como en el fugado, dulce o pleno, el conjunto bilbaíno demostró su gran momento vocal y artístico. De las cuatro piezas de coronación, tres incluían una Alleluia a veces lineal, a veces con cierta coloratura para dar paso finalmente a la pletórica Alleluia final que cantaron de propina y que constituyó un ejemplo de brillantez interpretativa. Con este bello programa consistente en los diferentes momentos de coronación de  reyes y reinas, el maestro Spering demostró una vez más su eficacia coral y la orquesta evidenció  no solo el trabajo cualitativo, sino la alta calidad de sus instrumentistas. La Coral cerró con broche de oro el ciclo de Muisika-Musica  de total éxito popular aunque el desconsiderado  trato en la espera y la tardanza en los comienzos del evento falten aún de ser bien resueltos.

Repaso a arias de haendel en la bilbaína Musika-Musica

Gala de Opera. Musika-Musica. Solistas: Letizia Scherrer (s); Franziska Gottwald (m): Coro Musicus Koln y Das Neue Orchester.Obras de Haendel. Dirección Christoph Spering. Palacio Euskalduna 7-III-15-
Un variado programa consistente en aria de ópera y oratorios confirmó la calidad del coro Musicus Koln. Comenzó con el famoso “See The conquerin hero comes” que en origen  también lo encontramos en otra obra del mismo Haendel y que luego decidió añadir a este oratorio de Judas Macabeo. En este concierto el coro se dedicó a acompañar, es decir a comentar como actor secundario el canto de los solistas e incluso en tan breves  participaciones su colorido y perfecta armonía le hicieron descollar ajeno al ambiente de cámara donde sin duda resplandece. Como solistas cantaron la soprano Letizia Scherrer y la mezzo Franziska Gottwald, dos voces que sin demasiada potencia atesoraron gusto y un canto de suficiente coloratura. Habría que destacar a ambas en los adagios, pues la soprano sobresalió en si versión de la conocida aria “Lascia ch´io pianga” de la ópera Rinaldo y la mezzo en el aria “Ombra mai fu” de la ópera Xerse.  El apocalíptico Alleluia del Mesías coronó la presencia del conjunto músico-vocal alemán cantado por el excelente coro con ajuste y la alegría propia de la alabanza.

Una Bella Pasión de Bach en Musika-Musica de Bilbao

Pasión según San Juan  de J.S.Bach. Solistas: Letizia Scherrer (s); Franziska Gottwald (m); Lothar Odinius (t); Tobias Hunger (t); Artu Kataja (b); Tobías Berndt (bar); Chorus Musicus Koln. Director Christoph Spering. Musika-Musica. Bilbao 6-III-15
El maestro Spering formó el coro en abanico, muy abierto en su formación y con las voces femeninas en cada ala del mismo. Tal vez esa colocación vocal acompañada de la autonomía y dominio canoro de sus miembros,  hiciron que llegara a la sala una inequívoca  placidez y delicadeza  dentro del sufrimiento de la pasión de Cristo. La versión estaba recortada, pero se nos hizo acertada. No solo el coro ofreció excelencias, sino que la orquesta respondió con calidad a la finura de la partitura. En ella, los diálogos y recitados ya fueran o no airosos gozaron de armónica conjunción y de entre los instrumentos sobresalieron los dos oboes d´amore barrocos, uno de los cuales cambió en un momento concreto al  oboe de caccia para expresar el dolor que rezaba la letra. Vocalmente. La obra se basó ante todo en el tenor Lothar Odinus quien encarnó al Evangelista, cuya parte la cubrió con absoluta solvencia y una voz de grato color y limpio fraseo. El otro tenor, Tobías Hunger, también gustó por su cristalina y brillante voz, algo más ligera que la de su compañero. La soprano Scherrer y la mezzo Gottwald fueron las típicas voces “di ripieno”, si bien la de la soprano evidenció más calidad y la escasa participación del bajo Artu Kataja en el papel de Jesús,  no impidió entrever una voz noble de bajo, así como en barítono-Bajo Tobías Berndt secundó sin mácula su colaboración. Una versión fina, íntima, bien cantada y ejecutada y con la suficiente expresividad como para trasmitir el sufrimiento y  la muerte de Cristo según textos de San Juan.

Dulce Pontes embajadora de Portugal en el Arriaga Bilbaíno

Recital de Canto. Solista Diulce Pontes. Teatro Arriaga 4-III-15
Polifacética showomen, a veces mística y sofisticada y otras veces popular, la cantante Dulce Pontes desde el principio se adueñó de la escena y desde el inicio atrajo la atención del respetable. Anti gótica, con un toque rebelde en su blanco vestuario, con una larga cabellera que le cubría la espalda y descalza, recorrió un programa muy variado y personal. Se trata de una artista que no creemos que llegue a formar escuela con su canto porque es muy particular y expresa con un ritmo y un tempo muy individuales lo que siente y quiere casi de manera anarquica. Su musicalidad y una voz absolutamente dominada le permitieron improvisar su canto y su hermosa voz regaló sucesivamente bellos filados, una  delicada media voz y unos agudos plenos. Pero claro, la artista portuguesa compareció con micrófono y ya se sabe que este artilugio duplica o triplica la potencia y volumen vocal, con lo que suponemos que habría algunos en la sala que se sintieran molestos con el excesivo sonido y por ello decepcionados. A nuestro juicio, si llega a cantar a viva y natural voz,  el triunfo hubiera sido incontestable. Además añadiríamos que no le hace falta ningún amplificador para potenciar su voz tan igual, tan fácil y provista de buena técnica que entre otras cosas le proporcionaba un amplio fiato. Su capacidad de comunicación y un público rendido y puesto en pie,  tributó una cerrada y larga ovación final a una artista convertida en embajadora de su país.

Exuberancia vocal de la soprano vizcaína Vanessa Goikoetxea

Recital de Canto. Solista; Vanessa Goikoetxea  (s).  Ylenia Baglietto (recitado), Rubén Fdex. Aguirre (piano). Teatro Arriaga 3-III-15.
Provista de una voz poderosa, de penetrante timbre y con un trabajo previo que evidenció una dedicación intensa al programa de lieder alemán, la soprano Vanessa Goikoetxea compareció ante la afición bilbaína. Asidua cantante invitada por el Semperoper de Dresde la soprano duranguesa  hizo alarde de un perfecto fraseo y gran musicalidad. Nos quedó la duda de si el lieder es un espacio adecuado para su voz pues al acentuar y proporcionar intensidad a las notas en tesitura alta, su acerado timbre se vuelve algo estridente. Por eso nos gustó sobre todo la suavidad y el calor con que cantó  “Nun hast dur mir” en contra de otras altisonantes. La voz de Goikoetxea tendía ir hacia arriba porque canta fácil y es esa facilidad con la que canta la que debe moderar y llegar a ofrecer verdaderos filados y un canto a media voz más dulce. No cabe duda de que se trata de una gran promesa y es fácil adivinar que se convertirá en una gran cantante porque posee lo principal, figura y voz. Las explicaciones de Ilenia Baglietto a la letra en alemán  de los lieder cantados tuvieron un aroma juvenil en la intención. En todas, independientemente del contenido, respiró jovialidad y una sonrisa casi muda en la cara de la recitadora.

Apasionado canto de la mezzo Nancy Fabiola Herrera en Bilbao

Recital de Canto. Solista: Nancy Fabiola Herrera (mezzo). Rubén Fdez. Aguirre (piano). Obras de García Abril, Viardot, Ortega, Lecuona, Comellas  etc. Teatro Arriaga. Bilbao 26-II-15.
De manera apasionada, con notorio aroma  de melancolía y una voz de tinte andrógino,  hermosa y poderosa, la mezzo caraqueña de ascendencia canaria, Nancy Fabiola Herrera extrajo, gracias a su arte,  todo lo que un programa plano puede dispensar. Recostada de medio lado en el piano, como recuerdan en el cine Lauren Bacall o Rita Haiworth, su dominio escénico se hizo patente. Si las seguidillas de Paulina Viardot mostraron su gracejo, la bella habanera terminó por catapultarla al corazón del espectador y un profundo y sentido Memento de Miquel Ortega afianzó  su entrega y pasión por el canto. El pianista Rubén Fdez.Aguirre le acompañaba preciso y meticuloso y si no fuera por su inevitable afán de notoriedad en sus ademanes al teclado, no solo sería un gran acompañante, que ya lo es, sino más cercano y admirado. Dos piezas de Lecuona como son Malagueña y María de la O llenas de luz y tres espirituales negros agotadores para la voz, cerraron con broche dorado un programa que en principio dejaba muchas dudas y que ella supo resaltar expresándolas con buen arte.

Butterfly señala el ecuador de la ópera de Bilbao

“Madama Butterfly” de G.Puccini. Reparto: Fioenza Cedolins (s); Piero Pretti (t); Gema Coma (m); Luis Cansino (bar); Mikeldi Atxalandabaso (t); Josema Diaz (bar); Ricardo Seguel (bar); Marta Ubieta (s); Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena: Renzo Giacchieri. Dirección Musical: Massimo Zanetti. Palacio Euskalduna. Bilbao 14-II-15.

La representación fue in crescendo a medida que la soprano Fiorenza Cedolins se introdujo en el ámbito desgarrador de la ópera, en ese terreno del llanto de la mujer abandonada tan perfectamente descrita en la partitura musical de Puccini. En efecto, tanto con anterioridad al matrimonio como en todo ese primer acto, la voz de Cedolins no lució frescura, no era la voz aniñada de una quinceañera, ni sus ademanes correspondían al recato y delicadeza propios de una joven geisha. El arte y el saber escénico de la soprano italiana llegaron en la segunda mitad, es decir, cuando el color de su voz acompañó al drama abandonando el primer lirismo. La sapiencia del maestro Massimo Zanetti reflejaba con claridad gestual la gravedad de la música que encerraba la partitura y entre largos silencios y acordes profundos, la soprano interpretaba su drama con entrega y pasión. Fiorenza Cedolins mantiene intacta la teatralidad y el dominio escénico para completar una gran actuación. El papel siempre ingrato y aborrecido de Pinkerton recayó en Pietro Pretti cuyo debut en Bilbao fue satisfactorio. El tenor italiano gustó por el bello color de su voz y por la seguridad e igualdad cromática al acceder a un brillante registro agudo. La mezzo Gema Coma aprovechó la ocasión que le brindaba el papel de Suzuki y además de exhibir una voz poderosa, la catalana acompañó con musicalidad a Butterfly en el bello dúo de la espera al barco de Pinkerton. Ese fue el momento en que el director de escena Giaccheri se permitió la licencia de colocar al coro de la Opera de Bilbao en el escenario para cantar el nocturno a boca chiusa y que generalmente se suele interpretar entre bastidores. Naturalmente el coro bilbaíno bordó la fina pieza que alude a la esperanza, así como anteriormente había agradado también la aparición de las féminas del coro en el acto anterior. Del barítono Luis Cansino siempre hemos dicho que se entrega a su papel, sea cual sea, pero su trabajada voz y su musicalidad dejan que desear. Lo del color vocal es, claro está, algo natural e inevitable, pero no resulta grato escuchar sus finales de frase. Una terna de voces locales completó el reparto y de ahí que viéramos y escucháramos a Mikeldi Atxalandabaso sobrado en el papel de Goro, a Josema Díaz eficaz en su doble papel y a Marta Ubieta en su corto papel de final de ópera. Una ópera muy sencilla desde el punto de vista escénico y de muy alto nivel musical con una Orquesta Sinfónica de Euskadi atendiendo con obediencia y destreza instrumental las claras órdenes de otro gran maestro de ópera como es Massimo Zanetti.


Comienza la temporada lirica en Barakaldo

“Marina” de E.Arrieta. Reparto: Eugenia Enguita (s); Ricardo Sanchez (t); Marco Moncloa (bar); Jesus Lumbreras (b);.Orquesta Lirica de Bilbao. Dirección de Escena. Lorenzo Moncloa. Dirección Musical: Carlos Diez. Teatro Barakaldo 25-I-15-
Con la ópera Marina de Emilio Arrieta se inició la temporada lírica en el Teatro Barakaldo.  Dando vida a la protagonista compareció Eugenia Enguita, una soprano ligera de voz blanca quien a cambio de calor vocal y volumen, dio muestras evidentes de dominar su parte musical y vocal. Provista de una buena técnica, hizo que la ligereza de su voz sirviera para cantar con facilidad en el registro alto y las notas extremas no tuvieron ningún impedimento para ser emitidas con facilidad. A su lado compareció el timorato tenor Ricardo Sánchez, estático en escena, el cual pudo resolver su papel gracias a su seguridad en los agudos. Ese estatismo e inexpresividad escénica en ambos lo contrapuso y lo equilibró el barítono Marco Moncloa, muy teatral y con atractivo efectismo. El barítono deparó una bella versión de la habanera “Dichoso aquél” cantada con gusto. El bajo Jesús Lumbreras encarnó el rol de Pascual con fraseo difícil de entender y con una voz oscura, pero sin modular. Una orquesta suficiente en número y básica para acompañar la obra ejecutó la música bajo las órdenes del maestro Carlos Díez. En general, asistimos a un inicio de temporada con una obra representada  sin altibajos, interpretada más dignamente que reprobable.

Un gran Werther en Bilbao

Werther  de Jules Massenet. Reparto: Roberto Alagna (t); Elena Zidkove (m); Elena de la Merced (s); Manuel Lanza (bar.); Stefano Palatchi (b); Jon Plazaola (t); Fernando Latorre (bar); Coro de Niños Gaudeamus. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director de Escena David Alagna. Director Musical: Michel Plasson. Euskalduna-Bilbao 17-I-15.
No nos cabe ninguna duda de que esta representación de la ópera Werther,  se convertirá en  el título estrella de la temporada. Es más, diríamos que pasará un largo tiempo  para que se alcance tan alto nivel artístico dentro de  este repertorio francés. Todo esto, gracias a la exquisita  dirección musical del maestro Michel Plasson, a sus dos protagonistas principales, el tenor Roberto Alagna y la mezzo Elena Zidkova  y una producción de elegante clasicismo trasladada también  a video y  que procedía del Regio de Turín del año dos mil cinco. Resulta muy grato empezar el comentario aludiendo a la dirección orquestal, tras haber asistido a esta función tan cuidada orquestalmente. La experiencia y sabiduría del maestro Plasson,  el cual lleva ligado a la ópera más de treinta años sobre todo  en el  Capitole de Tolouse, se ha notado evidentemente en la delicadeza y minuciosidad con la que ha trasmitido la lectura de la partitura a nuestra BOS. La orquesta bilbaína a su vez, con el protagonismo instrumental que concede la bella música de Massenet, ha mantenido con maestría y absoluta finura, la estrecha conversación  de la música con la voz, demostrando una vez más una gran calidad también ubicada en el foso. Arriba,  una luz rutilante llenaba todo el escenario y hacía las delicias de todos los asistentes. Se trataba de Roberto Alagna,  un tenor de una dimensión muy superior  a la que se nos había acostumbrado últimamente. Un artista completo, provisto de una voz de muy hermoso color, una voz llena y cálida. Resulta sorprendente que sea la misma voz que nos deleitaba en el teatro Arriaga cantando I Pagliacci hace bastantes años la que ahora escuchemos en un papel romántico lleno de lirismo. Ya iba siendo hora de oír cantar de nuevo a un gran tenor.  Muy agradable sorpresa proporcionó también Elena Zidkova, sobre todo en el último acto, en el que derrochó expresividad y plenitud vocal.  Su voz entra perfectamente dentro del  rango vocal de la llamada mezzo falcon, es decir, una voz  a caballo entre la soprano dramática  y la mezzo lírica. La mezzo rusa enseñó además una voz poderosa, bien emitida, bella y de igual color en todos los registros, dando así justa réplica en expresividad y verosimilitud al tenor  en la patética escena final. La voz de la soprano Elena de la Merced sonó  demasiado juvenil, muy ligera, aunque a decir verdad, representaba a la hermana joven y de ahí que se adecuara al rol. El barítono Manuel Lanza vivió su papel y apoyándose en una voz de agradable color, se hizo acreedor del visto bueno general. Llegamos finalmente a la producción de David Alagna, el hermano del tenor y que como ya se ha comentado, la estrenó en Turín. Se trata de una escenografía clásica y bella. En Bilbao contó con el añadido de un perro  que incluso con bozal ladró en escena. David Alagna cuidó la luminotecnia y el vestuario  y ofreció en más de una ocasión estampas llenas de fina estética. La actuación expresiva y teatral tanto del tenor como de la mezzo se llevaron a cabo  bajo sus órdenes,  de la misma manera que musicalmente los varios tempi, los  melancólicos silencios y la elegancia  musical se debieron al maestro Michel Plasson.

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