Archivo de la etiqueta: BAS de Bilbao

Obras inéditas en Bilbao del barroco español

Al Ayre Español.Tesoros españoles en America. Solista: Raquel Andueza (s).Director: Eduardo Lopez Banzo. Iglesia de la Encarnación. Bilbao 27-III-15
Si el grupo musical encabezado por Lopez Banzo,  Al Ayre Epañol,  hubiera actuado en el mes de Septiembre pasado en Sevilla, en lugar del Ensemble Ars Hispaniae, podríamos calificar de inéditas las obras del madrileño José de Torres. Lo inédito y novedoso habrá que delimitarlo a Bilbao ya que tanto en Sevilla como más tarde en Zaragoza se habían estrenado con anterioridad algunas de sus cantatas.
Las obras de Torres llevan el estilo italianizante de la corte de Felipe V e Isabel Farnesio ya que se adaptó bien a este estilo aunque sin abandonar la tradición de la música española. En el conjunto Al Ayre Español observamos la presencia de misma concertino que  ocupara ese puesto  con la formación Akademia 1750 demostrando una vez más su maestría con el violín.
El dulce barroco interpretado por la soprano Raquel Andueza gozó de la melancolía propia de la música sacra, a la vez que de una coloratura que la cantante navarra salvó con limpieza. Raquel Andueza además, cuidó el claro fraseo de los recitados  y se adaptó perfectamente al estilo barroco con soporte de la voz in testa y un suave canto a  media voz.
Muy interesante concierto a base de un autor que alcanzó la fama no solo en la Europa de principios del XVIII sino que su música viajó a Sudamérica y en concreto a la catedral de Guatemala.
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Lamento,Pasión y Allegro con Maria Jose Moreno

BAS. Concierto. Obras de Haydn y Mozart. Solista: Maria José Moreno (s); Orquesta Akademia 1750. Director: Massimo Spadano. Iglesia de la Encarnación.Bilbao 25-III-15.
Hacía tiempo que no escuchábamos a la soprano granadina Maria José Moreno. Podríamos decir que incluso con el paso del tiempo, la artista andaluza conserva la frescura de la voz, la limpieza del su timbre y todo gracias a su excelente técnica. Esa técnica que le proporciona la agilidad necesaria y con creces, de una coloratura sin mácula. Si ya apuntó su destreza en la primera cantata  allegro de Haydn, más tarde exhibió su arte en el Exultate de Mozart.  Su voz  a caballo entre ligera y lirica siempre apareció clara y afinada, confirmando además que desde la impostación vocal hasta su manejo el canto parezca en ella algo natural y sencillo. Detrás de ella, se apostó la  orquesta Akademia 1750, un conjunto instrumental catalán dirigido por el maestro Massimo Spadano, especializado en el campo barroco. Se trata de una oquesta formada por jóvenes músicos que desde hace una década se está asentando en este campo tan variado y bello como es el barroco.

la joya de la pequeña Misa de Rossini

BAS. Petite Messe Solennel de Rossini. Nederlands Kamrkoor. Director: Lionel Meunier. Iglesia de la Encarnación.Bilbao 23-III-15.
No es usual que se ofrezca esta obra, que entra dentro de los pecados de la vejez rosiniana, con el soporte de dos pianos y un armonio como es el original. Vocalmente no hace falta un gran número de coristas por lo que las veinte que componían la Nederlands  Kamerkoor bastaron para reflejar la delicadeza y originalidad de la pieza. Los solistas provinieron del mismo coro, lo que significa que no todos sobresalieran. Es raro que un miembro del coro cante con potencia y suficiente firmeza como para destacar. Lo normal es que ofrezcan finura y una buena dosis de expresividad en el canto, tal como ocurrió. Se podría subrayar la actuación de la soprano  Stefanie True cuya voz bien timbrada y la más audible destacó entre las demás y gustó tanto en el Cruxifixus y en el O Salutatis. Secundó bien a la soprano la mezzo Van der Poel en en el Qui tollis  y paremos de contar porque ni la débil voz del tenor Schaafsma ni la del hipotético bajo que no era sino un barítono lirico, estuvieron a un nivel  respetable. El coro sí respondió y bajo la buena dirección del maestro Lionel Meunier escuchamos una obra que no es habitual a pesar de ser una pequeña joya musical.

Una gran cantante bilbaína en el Stabat Mater de Boccherini

Orquesta de Cámara “Musica Viva”. Stabat Mater” de Boccherini. Solista: Ingartze Astuy (m).Iglesia de la Encarnación.Bilbao 26-III-13

 

La mezzo lírica  bilbaína Ingartze Astuy ha tenido que deambular cantando por lejanas salas ya que no la conocíamos y la verdad , tiene méritos suficientes como para que la hayamos conocido y la hayamos admirado. Su presencia en la bella obra de Boccherini constituyó una muy grata sorpresa ya que la bilbaína enseñó una voz cálida, de un timbre de muy grato color y un canto general muy cuidado. Nos pareció que andaba más cómoda cuando las notas se acercaban a las de soprano y por eso nos dio la impresión de que su voz tenía más de soprano que de mezzo. Desde el principio transmitió confianza  por su saber estar y desde el inicio también se le pudo apreciar una técnica muy consistente en su canto que le proporcionó una gran afinación y una conmovedora expresividad. Nos gustó el conjunto que la arropaba dirigido por el director y violonchelista Alexander Rudin, e l cual se lució como solista  en otra obra de Boccherini al final del concierto. Ingartze Astuy queda ya inscrita en el libro de excelentes intérpretes vascos, sobre todo en el campo camerístico donde alardea de domino de voz cantando magistralmente a media voz o apianando a piacere.


Canto pianíssimo de la coral de cámara Mozarteum de salzburgo

Coral de Cámara Salzburgo Mozartteum. Obras de Mendelssohn, Bruckner, Mahler , Verdi y  Busto. Iglesia de la Encarnación.Bilbao 25-III-13

Cantar fuerte no es difícil, cantar a media voz es difícil y cantar pianísimo es muy difícil. Cantar a capella, o sea, sin acompañamiento instrumental y además pianíssimo  es algo reservado  para conjuntos corales de gran calidad y dominio de lo que se canta. Lo demostró así el coro de Cámara de Salzburgo cuyos miembros se escudan en la bandera de la Universidad cuando en realidad son auténticos profesionales. No es normal un canto tan dulce, tan conjuntado, tan afinado y unas voces de tan bello color. Las cinco sopranos del conjunto brillaban cada una por separado e incluso una de ellas alardeó de extensión al cantar por encima de sus compañeras en un registro muy agudo. Las jóvenes y frescas voces salzburguesas se colocaban continuamente en lugares diferentes para buscar la perfecta conjunción sonora, Para ello, no hizo falta la intervención del director Herbert Brock, todos sabían su cometido a la perfección. En cuanto al maestro Brock tan sólo tenía que apuntar un par de notas para que cada uno supiera con precisión el tono para cantar su parte. Un alarde de dulzura, de afinación y gusto.