La corala Coral del Ensanche y su anual zarzuela

Bohemios. De Amadeo Vives. Reparto: Marta Ubieta (s); Alberto Núñez (t); Jesús M. Zaballa (bar). Masa Coral del Ensanche y Orquesta Sinfónica Lanayru. Dirección Musical: José Luis Eguiluz. Teatro Campos. Bilbao 27-XI-15.
Como en años anteriores, la organización de la Coral del Ensanche acudió al teatro Campos para ofrecer su título anual de zarzuela. De la mano del maestro Eguiluz, habitual invitado de la citada Coral, escuchamos una interpretación musical de la obra muy aceptable, al menos se percibió valentía en los componentes de la misma y cuyos instrumentos sonaron con firmeza.  Por otro lado, gracias a las intervenciones de la soprano Marta Ubieta y del tenor Alberto Núñez, la parte cantada respondió a las expectativas. La soprano demostró una vez más la afinación y dominio de la partitura cuando aborda cualquier papel. El tenor respondió con su canto de cuidada línea y claro fraseo. Ambos soportaron el peso de la obra ya que el tercero en discordia, el barítono Zaballa gustó más como actor que como cantante. La interpretación canora tanto de Ubieta como de Núñez hizo que ni la precariedad e incomodidad escénica, ni la insuficiencia dramática de algunos personajes que pulularon por la escena  impidieran que la obra alcanzara el escalón de la dignidad.

A Roberto Devereux le faltó el lirismo elegíaco

“Roberto Devereux” de G.Donizetti. Reparto: Gragory Kunde (t); Anna Pirozzi (s); Silvia Tro (s); Alessandro Luongo (bar); Eduardo Ituarte (t); Javier Galán (bar);Gexan Etxabe (bar).  Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Euskadi, Director de Escena: Mario Pontiggia.Director Musical: Josep Caballé Domenech. Palacio Euskalduna.Bilbao 21-XI-15.
                                             EN DONIZETTI  FALTÓ EL BELCANTISMO
                                                         Nino Dentici
Es muy raro y difícil que una voz que cante el rol de Canio en I Pagliacci de Leoncavallo y  cuya  actuación fue  un hito en Bilbao, interprete con el lirismo y el romanticismo necesarios este otro papel de Roberto Devereux de Donizetti. A pesar de lo atractivo de Gregory Kunde en cuanto su voz  se sitúa desde el registro central hacia arriba, son evidentes las oquedades, las afecciones  y la falta de luz en su voz en cuanto se sitúa en la parte central-baja, con la consiguiente pérdida de sutileza y el elegíaco canto requerido.  No se trata de que cante mal, ni mucho menos, sino que nos pareció una voz inadecuada para este papel. Algo parecido ocurrió con la soprano Anna Pirozzi, una cantante que luce su voz en el repertorio verista y que en esta obra tuvo que acomodarse a un papel de una soprano con la voz más lírica que la de ella. La napolitana se mostró muy  expresiva  y contundente, con un canto académico pero sin alardes ornamentales y muchas veces muy justa de voz en la zona alta de la tesitura, precisamente porque se trata de una cantante que interpreta papeles muy fuertes como la Abigail de Nabucco o Lady Macbeth.  Por el contrario, la elección del barítono Alessandro Luongo para cubrir el papel del duque de Nottingham  careció de calor por demasiado ligera. La voz del barítono italiano se mostró demasiado atenorada y si bien es cierto que se trata de un papel para un barítono lírico y no dramático, la hermosura musical que comprende su parte cantada no caló en el auditorio por esa falta de calor y de mayor cuerpo vocal. Impresionó mucho más la actuación de la soprano Silvia Tro que cantó con una voz potente y limpia, con un centro lleno y muy audible. Sin embargo y a pesar de lo dicho con anterioridad, hubo algo más capaz de inclinar la balanza hacia lo elogiable y fue la buena interpretación musical de la que gozó la obra. En efecto, bajo la dirección del maestro Josep Caballé, la Sinfónica de Euskadi supo extraer la elegante belleza de la partitura, sobre todo en esos momentos elegíacos de tiernas arias, de los dúos y los inspirados tercetos que caracterizan la maestría musical melódica donizetiana  Los coros de la ABAO no tuvieron la importancia adjudicada  en la anterior ópera y los partiquinos Ituarte, Galán y  Etxabe cumplieron con sus respectivos cometidos. La producción que venía de Las Palmas resultó amplia, no muy rica e incluso a veces extravagante como se pudo comprobar en las primeras escenas en las que tenía retazos mudéjares en una corte inglesa vestida  ad hoc. Siempre agradan los decorados que ilustran la época y esto es importante.

 AL RESCATE DEL BARROCO MUSICAL                  

La Galanía y Raquel Andueza (s). Obras del Barroco español. Teatro Arriaga 16-XI-15
Seguidillas, zarabandas y jácaras sirvieron para que la soprano Raquel Andueza y el grupo musical La Galanía mostraran la delicadeza y el sosiego melódico  que desprende la música española del XVII. Canciones que requieren del buen fraseo, que exigen de un  recitado claro como el escollo más importante en su interpretación. En este apartado la voz de la artista navarra resultó impecable en la elegancia del recitar y atractiva en el bien decir. Ya se ha dicho en otras ocasiones anteriores que la voz de Raquel Andueza es limitada en amplitud, pero la soprano  es lo suficientemente inteligente como para desprender su arte declamatorio y envolver al auditorio en la atmósfera tranquila de un estilo en la que reina a placer. Mención aparte merece también el conjunto La Galanía compuesto por cinco excelentes músicos  que supieron no sólo acompaña con destrezar a la voz, sino deleitarnos con pasacalles y marionas exponentes de aquella música popular reinante en la España del siglo XVII. En fin que las letras a veces satíricas y otras veces poéticas de Cervantes, Quevedo, Calderón o Lope hallaron la pulcritud  y la finura en el recitar de la afinada voz de la solista y  en la musicalidad y en el saber reflejar esa música por parte del conjunto.

Brillante inicio operístico en Bilbao

“Don Carlos”  ( francés) de G.Verdi. Reparto: Giuseppe Gipali (t); Mª José Siri (s); Juan Jesús Rodriguez (bar); Orlin Anastassov (b); Mika Kares (b); Ana Nebot (s); Irantzu Bartolomé (s); Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao.Director de Escena: Giancarlo del Monaco. Dirección Musical: Massimo Zanetti. Palacio Euskalduna 24-X-15

La brillantez reflejada en la ópera Don Carlos cantada en francés y de manera integral, nos ha llegado a través no sólo del magnífico canto de la mezzo Damiella Barcellona encarnando a la princesa  Eboli, sino por el buen hacer también del barítono Juan Jesús Rodriguez, de la soprano Mª José Siri y del gran bajo que demostró ser el finlandés Mika Kares en el papel del Inquisidor.

En el terreno escénico  o visual, la brillantez ha venido de la mano de una producción elegante, amplia y de variado y rico vestuario presentada con éxito hace ya un lustro. Independientemente de la ficción de lo narrado, cuando el cuadro pictórico que servía de telón se alzaba, aparecían esculturas de Carlo V,  amplios salones palaciegos y habitaciones con cuidado mobiliario de época. En el ámbito canoro hubo un eje indiscutible para que las voces cantaran y expresaran con destreza y coordinación, o sea, la batuta en la mano del maestro Massimo Zanetti.  Ya quedó dicho en su anterior intervención en Bilbao la ciencia operística que atesora, la meticulosidad de su lectura y sobre todo el poder contar para su propio éxito  con la Sinfónica de Bilbao, magnífica en todo momento y sobresaliente en los diferentes temas del ballet.

En el capítulo de los solistas, hemos querido destacar a la mezzo Daniella Barcellona porque fue un lujo escucharla en la canción de los velos en la que alardeó de limpieza en su coloratura y de profundidad y firmeza en su otra aria O Don Fatal. No  anduvo lejos en méritos en barítono Juan Jesús Rodriguez artista de hermosa voz, de igual color en sus registros, una voz poderosa y que apostó  dramáticamente por la seriedad en  la escena en lugar de la de un edulcorado amigo. Nos gustó la soprano Mª José Siri porque su voz se acomodó perfectamente al esfuerzo que supone un gran papel de soprano spinto, amalgamando su hermosa voz  con la expresividad y  el canto controlado. Entre estos destacados citemos también al bajo Mika Kares, cantante de voz bella en su gravedad, de agradable color y buena extensión. Incluso se le podría perdonar que se exhibiera de ridículo Ecce Homo.

Nos gustaría volver a escuchar al tenor Giuseppe Gipali en una obra acorde a sus características vocales, ya que de tenor spinto tiene muy poco. No sería nada extraño que su voz  aunque  limitada en potencia, nos deleitara en óperas  más románticas o líricas porque  canta fácil y bonito a pesar de que su voz parezca asordinada. En cuanto a Orlin Anastassov, el bajo que cantó el rol de Felipe II nos pareció que su voz sonaba algo brusca, no siempre de igual color y fría en el recitado, aunque eso sí, muy potente. El coro, como el lujo de contar con una banda musical entre bastidores, actuó en gran medida fuera de escena y cuando aparecía en ella, la sección femenina dejaba la impronta de la delicadeza y la masculina la de una bella gravedad  como fue al final de obra. Finalicemos recordando la sencilla coreografía y la perfecta coordinación del ballet Malandain de Biarritz, así como la participación de Ana Nebot en su papel de paje y la de Irantzu Bartolomé por su canto firme y sonoro desde lo alto del auditorio.


La AGAO de Pamplona cumple 25 años

“Don Pasquale” de G.Donizetti. Reparto: Carlos Chausson (B); Marcin Bronikowski (bar); Jose Luis Sola (t); Tuth Iniesta (s);  Coro de la AGAO y Orquesta Sinfónica de Navarra. Dirección Musical: Miguel Ortega.
Con la representación de la ópera Don Pasquale de Donizetti comenzó  entonces la andadura de los operistas AGAO de Pamplona y tras veinticinco años de existencia este mismo título donizetiano nos recordó aquél primer evento. De manera que una vez repartidas las correspondientes insignias a los fundadores de la Asociación, la batuta del maestro Miguel Ortega indicó el inicio de la  bella y contagiosa música. El papel estelar estaba asegurado, pues Carlos Chausson no en vano sigue  siendo un referente de lo que es un bajo bufo.  Su voz sigue siendo poderosa y aterciopelada y su  vis cómica lleva inherente la elegancia en el comedido gesto y el rápido fraseo del gran intérprete del género. Marcin Bronikowski le secundó muy bien en todo momento y de ambos surgió el trepidante duo final a modo de stretta que resulta dificilísimo de interpretar. Del tenor José Luis Sola vino el canto depurado, la sfumatura cuidada y una interpretación escénica también desinhibida como la de los anteriores. Es decir que en la escena se adivinaba la diversión entre ellos y la buena camaradería. Se sumó a todo ello la soprano Ruth Iniesta apadrinada en cierto modo por su paisano Chausson.  La artista zaragozana cantó con voz fácil, muy potente y con gran atractivo escénico. En fin, una efemérides cumplida y en absoluto fácil de cumplir.

Elegancia interpretando a Brahms

Recital Die Schone Magelone de J.Brahms, Solistas: Rogr Padullés (t): Maria Escobar (s): Mercé Aranega (recitadora) Iain Burnside (piano). Teatro Arriaga 15-X-15
Asistimos en el Arriaga a un ciclo de canciones compuestas por Brahms cuyos textos escrito por Ludwig Tieck provienen de un romance medieval.  Consistió en una serie de baladas a modo de lieder en la que la recitadora Mercé Aranega nos condujo a través del pensamiento imaginario de Clara Schumann en su relación con Brahms La versión que se nos presentó en el Arriaga bilbaíno dispuso de tenor y soprano con el acompañamiento al piano de Iain Burnside, perfecto conocedor del espíritu de las canciones. El común denominador del evento músico-teatral  fue la elegancia, la finura tanto del canto, como del recitado y del acompañamiento musical. Llegó al espectador una mezcla de refinada pasión, sin exclusión de unas gotas heróicas que el tenor Padullés logró trasmitir plenamente. Este artista demostró una vez más que sin una voz destacable en potencia ni corpulencia e incluso de limitada amplitud, puede lograr, sirviéndose de una buena técnica, ajustada afinación, expresividad y dominio del canto nos pareciera  atractiva. Voz ligera también la de su compañera la soprano Escobar y con dominio escénico y musical la recitadora Aranega y el pianista Burnside respectivamente.

Recital para los pemiados

Gala Lirica. Solistas: Lussine Levoni (s); Hyekyun Choi (s);Seyoung Park (s); Kihun Yoon (bar); Kyunomg Lee (bar). Pianista Itziar Barredo. Teatro Arriaga 13-X-15.
Tuvimos ocasión de escuchar a los ganadores del concurso internacional de canto Pero Mª de Unanue en un evento creado ex professo para lucimiento de cada una de las voces. Se puede decir que hubo desigualdad, pues mientras las sopranos Levoni y Choi (ligera y lirica respectivamente) no ofrecieron ninguna particularidad que les destacara comparada con otras muchas cantantes de estas dos tipologías vocales, la corpulenta Park se distinguió por su hermosa voz de soprano dramática lo cual siempre es destacable en una relativamente joven artista. En el ámbito masculino, dos barítonos, uno lírico (Lee) y el otro dramático (Yoon)  representaron a los premiados  a falta de tenores y bajos. Entre lo más destacable citemos la excelente versión de una aria de la wagneriana Walkiria por parte de Yoon y la no menos interesante y encomiable del aria cantada por la soprano Park de la pucciniana Manon Lescaut. Entre tanta voz asiática, se erigió como eje y guía la pianista local Itziar Barredo, siempre modesta, sin aspavientos y acompañando con amestría a los intérpretes. Nos satisfizo de vedad que al final del todo, en lugar del brindis de La Traviata tan manido cantaran todos el vals de La Viuda Alegre de Lehar, constituyendo una agradable y novedosa sorpresa.

ANTOLOGÍA FACSÍMIL DE LA ÓPERA

Gran Antología de la Opera. Reparto: Sopranos: Cora Baller, Carmen Gurban,  Silvia Vazquez  y Milagros Poblador. Mezzo: Joana Bas. Tenores: Eduardo Aladren, Ricardo Rubio y Cristian Balasescu. Falsetista: Fravio Oliver.Obras de Vrdi,Puccini,Mascagni, Bizet,Delibes etc. Palacio Euskalduna 2-X.15.
Se suele decir que las primeras partes suelen ser mejores que las segundas.  De ahí que en las producciones presentadas por Jose Luis Moreno nos quedamos con su anterior antología de la Zarzuela más que con ésta de Opera. Como se pudo presenciar entonces  con el género español, esta otra producción presenta dos puntos de vista bien diferenciados. El primero o positivo se refiere a la riqueza general del espectáculo con el cuidado y rico  vestuario y  la información ofrecida al fondo en la que se aprecia el título de lo que se canta y su autor. Adquieren importancia las fotos fijas que van acompañando a las piezas interpretadas, como en el caso de la pintura romántica de las ruinas y la alegoría a la Fragua de Vulcano de Velazquez al cantar Il Trovatore o  así mismo las fotos de época sobre Sevilla en Carmen de Bizet. En este ámbito de lo atractivo, es justo centrarse y citar al cuerpo de ballet, catorce excelentes bailarines que no dejaron de intervenir y adornar  las piezas en las que intervenían. Cabe destacar también la joven orquesta cuya identidad lo mismo que la del director no se tuvo en cuenta en el programa, Al respecto, presenciamos  un arduo trabajo en el conjunto musical, con la variedad temática que tuvo que superar en constante reto y una leal obediencia a un director muy enérgico y eficaz. Lamentablemente, el capítulo de lo más importante  que es el canto y los intérpretes, no los podemos abordar porque cantar con pinganillo no sólo altera el color vocal, sino que falsea la potencia  y la extensión. Comentar sobre los intérpretes con esa premisa  no sería real ni tampoco justo. De ahí que hayamos comenzado a decir que preferimos aquella antología de la zarzuela por ser la original, la que estructuró el espectáculo tal como ha figurado en esta de la ópera.

Estreno de la obra Kullervo de Sibelius

Orquesta Sinfónica de Euskadi. Solistas: Maryukka Tepponen (s); Markus Nieminen (bar). Coro Easo. Obras de Sibelius (Finlandia y Kullervo).Dirección Musical: Ari Rasilainen. Palacio Euskalduna 30-IX-15.
En su apertura de temporada, la Sinfónica de Euskadi interpretó en el Euskalduna bilbaíno dos obras claves del compositor finlandés Jean Sibelius. La primera de ellas y la más conocida “Finlandia” sirvió para que la orquesta, bajo la dirección del maestro Ari Rasilainen interpretara con destreza la turbulencia musical inherente de la pieza. Sentimientos patrióticos se inmiscuyeron en su escritura musical  con los que Sibelius plasmó su particular lucha antisoviética llegando incluso a que la pieza fuera propuesta como himno oficial de Finlandia. No obstante  el interés del concierto se centraba en la ejecución en estreno de la obra Kullervo, un poema épico de la mitología finlandesa. Fue en su tercer movimiento cuando el Coro Easo intervino cantando en allegro muy descriptivo la historia mitológica. El conjunto donostiarra masculino se mostró en todo momento muy compacto y en sus siguientes intervenciones reflejaría el marcado ritmo grave de la obra, con un final dramático y hasta de perfume religioso. Dos voces acompañan al coro y orquesta, la soprano Tepponen de voz potente, si bien un tanto fría y el barítono Nieminen, cuya participación reflejó que se trataba de un bajo-barítono o un barítono-Bajo pues atendía perfectamente a la extensión vocal de ambos tipos. Muy bien la firmeza y seguridad del maestro Rasilainen en dos obras de su tierra y que la Sinfónica de Euskadi secundó con una excelente labor sobre todo  por parte de la familia de los viento-metales.

Dos Voces spinto

Recital de Canto. Solistas: Carmen Solís (s); Andeka Gorrotxategi (t). Rubén Fernandez (piano). Obras de Verdi y Puccini. Teatro Arriaga 22-IX-15.
No resulta  habitual presenciar un recital en el que intervengan dos voces de peso, dos voces con cuerpo, voces que requieren “spingere”, o sea, empujar con determinación para que la voz sea emitida en toda su dimensión. En el caso del tenor Andeka Gorrotcategi  su valentía y la brillantez cromática de su voz hicieron que cantara con la tensión propia de un tenor más lírico. Cuando interpretó lo que le era más adecuado para su tipo de voz, caso de la cabaletta Cara Patria de la ópera Attila de Verdi o el aria de l ópera  Il Tabarro de Puccini se apreció su comodidad en el canto verista, ese canto de fuerte recitado y de exigencia pasional. Incluso su citada valentía o generosidad hicieron que se decidiera a afrontar un Do de pecho en el dúo  de final del acto primero  dela ópera  La Boheme de Puccini. A este nuevo Lauri Volpi vizcaíno no le hace falta arriesgarse tanto, basta con que conserve ese color spinto en la voz y sobre todo que no malgaste su maravilloso Si natural que conlleva un squillo deslumbrante- Por lo que a la soprano Carmen Solís respecta cantó con la emotividad de una artista entregada y lo hizo con una voz cálida y  bien manejada. Recordemos su excelente versión de  Visi D´Arte de Tosca cantada con elegancia y sobre todo sentida emotividad. Dos voces de bravura, voces que escasean en el panorama lírico, bien acompañados por el pianista Rubén Fernandez.

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