LAMENTOS VENECIANOS

Recital de Canto. Solista : Philippe Jaroussky (Falsetista). Ensemble Artaserse. Obras de Francesco Cavalli. Teatro Arriaga.Bilbao.9-IV-19.

                   Philippe Jaroussky - Misteria Paschalia 2011 (1).JPG

Tras investigar y estudiar los manuscritos de muchas de las óperas de Francesco Cavalli, compareció en el bilbaíno Teatro Arriaga el falsetista francés Philippe Jaroussky. Como sucede con todo gran artista, la compañía instrumental, en este caso la Ensemble Artaserse, no podía situarse más que en lo más alto del escalafón cualitativo. No en vano el artista francés formó el conjunto con varios amigos que dominaban instrumentos de época como la tiorba, violas de gamba, flautas de madera etc.,  y nos ofreció el dulce sonido lastimoso de la Venecia del XVII. Escuchamos una conjunción perfecta, una unión sin mácula entre la voz y el melancólico color de  violines, viola y las dos flautas de madera. La voz de Jaroussky equivalente a la voz  de alto de los castrati, o sea, a la voz de mezzo, reflejó con su bello color el lamento veneciano. Su canto a media voz, en  “pianissimo” resultó angelical, sus notas, filadas hasta lo imperceptible, viajaban a través de su interminable fiato. Jarousski se explayó en ataques afinados, con un fraseo muy intencionado y una exquisita musicalidad. Los recitativos contenían  armonía, brillaban por sí solos con delicadeza, y  las arias transmitían a su vez la gran sensibilidad del intérprete.  Por ello, no resulta extraño que nos llamara tanto la atención e incluso que nos conmoviera este artista, un cantante  que domina al máximo la técnica vocal y que emite la voz en falsete  con tanta dulzura. Lo bello da igual quién lo proporcione porque siempre nos gustará. Es complicado encontrar tanta sensibilidad y concentración en un conjunto musical, pero era evidente la compenetración existente entre los músicos y  la voz de Jaroussky. Es complicado interpretar con tanta emotividad el dolor del príncipe Idraspe en la ópera Erismena “Uscitemi dal Cor” como lo hizo él o plasmar la belleza melódica de pausado ritmo en  la propina que ofreció con el madrigal “ Si dolce é il tormento” de Monteverdi . En fin, gustará más o menos el timbre vocal de un falsetista, se preferirá la voz natural ya sea de tenor o de soprano, pero  los que llenamos el teatro disfrutamos del arte del canto magistralmente ejecutado..


GURIDI Y SOROZÁBL INÉDITOS

Recital de Canto. Solistas: Marta Ubieta (S); Itxaso Quintana (Recitadora). Obras de Guridi y Sorozábal. Rubén Fernandez Aguirre (Piano). Teatro Arriaga. Bilbao 8-IV-19.

En el rescate musical propuesto desde hace un tiempo por Rubén Fernández Aguirre, el recital  en el  foyer del teatro Arriaga se centró en algunas canciones inéditas de Guridi y Sorozábal. No todas ellas cumplieron con el marchamo de novedosas, porque bubo algunas, como la “Serenade” de Schubert adaptada por Sorozábal con el título de “La Casa de las tres Muñecas” o la melodía de la “Marizuma Luzeik” de Guridi, que no fueron tan inéditas.  Para cumplir con su objetivo, el pianista se valió de la voz de la soprano Marta Ubieta y de la recitadora Itxaso Quintana.  Mientras la declamación de la joven Quintana se nos ofrecía en euskera, la cantante las interpretaba en español y en la segunda parte, en aquellas  canciones cantadas en euskera,  la letra de las mismas nos llegaban en español. La madurez artística de Marta Ubieta trajo consigo el reflejo de un grave sentimiento e intencionalidad en la interpretación de muchas de ellas. Esa misma madurez vocal que nos hizo apreciar el terciopelo de su timbre   y la profundidad de su canto en la pieza  “Ala Baita” de Guridi. Por su parte Rubén Fernández Aguirre introdujo cuatro melodías francesas, dos de cada compositor, un tanto complicadas de cantar y sin embargo de lucimiento en el teclado por un impresionismo melódico al estilo de Debussy. Ciertamente fue una velada novedosa y un acierto el que una joven se desenvolviera con tanta expresividad en la declamación de lo que a continuación la soprano se disponía a cantar. De Marta Ubieta nos queda siempre la dulzura de su canto afinado y del pianista la originalidad de sus propuestas y naturalmente el dominio de lo rescatado y llevado al teclado


ENTRETENIMIENTO GARANTIZADO

“Luna de Miel en El Cairo” de Francisco Alonso. Reparto: Beatriz Diaz (S); David Menendez (Bar): Mariola Cantarero (S); Itxaro Mentxaka (M); Jose Manuel Diaz (Bar); Enrique Viana (T); Alberto Nuñez (T).Mikel Santamaria (Actor) Iñaki Maruri (Piano). Coro Rossini. Cuerpo de Baile. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Emilio Sagi. Dirección Musical: Miquel Ortega. Bilbao. Teatro Arriaga 3-IV-19.

                        

Volvía al Teatro Arriaga Emilio Sagi para ofrecernos una opereta de Francisco Alonso, en versión más o menos libre y con la compañía de Daniel Blanco como responsable de una escenografía ágil y adecuada. Una comedia musical que sin abandonar lo castizo de la revista española, estaba ya  fijándose en el  musical norteamericano. La música de una obra que abarca el jazz, el swin, el foxtrot y cómo no el pasodoble. Además contó no solamente con un excelente cuerpo de baile y una coreografía ad hoc, sino con un vestuario muy cuidado de los años cincuenta y sesenta creados por Jesús Ruiz. En esta primera parte en la que se representa una audición para un estreno teatral, la escenografía de Daniel Blanco jugó con un atrezzo móvil, muy teatral, mientras que en la segunda se nos traslada al Egipto de las pirámides y las palmeras, todo ello acompañado de un juego de luces  muy estudiado y un vestuario de gala precioso y muy lujoso. De entre todas las canciones que atesora la partitura es posible que a la mayoría de los asistentes le sonara “Tomar la vida en serio”, pero resulta difícil  decantarse por alguna en concreto, aunque nos gustó sobremanera “Un mocito de Granada” que cantó Mariola Cantarero o “Tapa, tapa” que interpretó la mezzo Itxaro Mentxaka, la lekeitiarra que dice estar abandonada por su marido ondarrutarra. Hemos de decir que ambas derrocharon gracia y naturalidad y al salero y clara voz de la granadina, respondió la lekeitiarra con el arte de una vedette y con una cómica seriedad. Destaquemos la actuación de la protagonista, la soprano Beatriz Diaz, cuya hermosa voz compitió con la recia del barítono David Menéndez, su pareja en la opereta y ambos destacados. Subrayemos aún más la cohesión general, la diversión entre los mismos cantantes-actores para que luego su diversión nos llegara a los asistentes. Resultó de gran mérito esa compenetración general que suele lograr Emilio Sagi en este tipo de obras de enredo en las que se requiere desinhibición teatral , frenético movimiento escénico y gran musicalidad. En todo ello contribuyeron también José Manuel Diaz,  con un trabajo y un canto seguro en su doble papel, como también Enrique Viana en sus acostumbrados soliloquios subliminales o de doble filo . Citemos la participación correcta del pianista Iñaki Maruri y la intervención siempre afinada de Alberto Núñez al cantar su famoso zortziko. Finalicemos encumbrado la gran maestría del director Miquel Ortega al mando de una sinfónica de Bilbao que respondió a  la perfección en una lectura de tan variada y bella música. Entretenimiento asegurado.


UN BUEN OBOE PARA UNA BUENA VOZ

Concierto de la BOS. Solista: Marina Monzó (S); Nicolas Carpentier (Oboe); Orquesta Sinfónica de Bilbao. Obras de Mozart, Lebrun, Salieri y Mendelssohn. Dirección Musical: Diego Martin Etxebarria.  Palacio Euskalduna.Bilbao 21-III-19

                                          Marina Monzó y Nicolas Carpentier con la BOS en Bilbao

Marina Monzó es una joven soprano a la que se la espera con expectación en Bilbao en su próxima y nueva comparecencia en la ópera “Lucia di Lamermoor” . Como aperitivo, la BOS la ha llamado para interpretar dos arias del clasicismo musical. De este modo, la bien timbrada voz de la valenciana apoyándose en la compañía del oboe del solista de la misma BOS, el francés Nicolas Carpentier, inició el concierto con Mozart. Se trataba de un aria escrita por el salzburgués, pero para la ópera “ Il Curioso Indiscreto”  de Pasquale Anfossi. La dulzura en el sonido del oboe encajó perfectamente con  la voz afinada y limpia de la soprano. A continuación, el solista de la BOS aprovechó la ocasión que se le brindaba e interpretó a August Lebrun no solo con la limpieza y las modulaciones que requiere la coloratura inherente a la pieza, sino con gran legato y diciendo con su oboe Marigaud largas y bien sostenidas frases. Después del último rondó de la obra de Lebrun, volvimos a escuchar un canto”di sbalzo”, con trinos y certeros ataques a los agudos por parte de Marina Monzó, mientras el oboe repetía las mismas complicadas notas de agilidad que ella. Se trataba del aria de bravura “Quando piú irato freme” de la ópera L´Europa Riconosciuta”, que canta el personaje de Semele. Esta ópera cuyo argumento cuenta una historia de amor, violencia y discordia política, fue la que sirvió a Salieri para inaugurar la Scala de Milan.  El maestro Diego Martin Etxebarria quien había centrado su atención en la voz de la artista valenciana, exhibió  luego su saber con plenitud en la dirección de la sinfonía “Italiana” de Mendelssohn ,  que condujo de memoria y con gesto enérgico y  claro hacia los miembros de la BOS.


LAS FAMOSAS LOCURAS DE SOPRANO

Recital de Canto. Solista: Jessica Prat (S); Orquesta Sinfónica de Euskadi. Obras de Donizetti, Bellini,Thomas. Dirección Musical: Giacomo Sagripanti. Palacio Euskaduna. Bilbao 20_III-19

                          JESSICA PRATT, LA INTERNACIONALMENTE ACLAMADA SOPRANO PROTAGONIZA EL CONCIERTO "

Los afortunados que presenciamos el recital de la soprano Jessica Prat en el Euskalduna tardaremos un tiempo en olvidar su arte. Es normal que triunfe allá donde cante, porque a su musicalidad, se le une una clara dicción y sobre todo la dulzura de su bellísimo timbre de voz. Nos recordaba  a Mady Mesplé en la facilidad con que  aborda los sobreagudos y a Edita Gruberova en la naturalidad de la coloratura y expresividad canora.  No en vano, la soprano anglo-canadiense recibió en Verona hace poco el Oscar de la Lírica como la mejor soprano  actual. Nos presentó un programa muy generoso, ni más ni menos que las escenas de lucimiento de las sopranos, como son las escenas de enajenación mental, las llamadas escenas de locura. Unas páginas del más puro romanticismo y belcantismo,  en las que una intérprete ha de mostrar su capacidad en las agilidades, su técnica y dominio vocal, además de por supuesto, la dulzura y expresividad de su canto.

Al lado de las famosas escenas de “La Sonambula”  y de “I Puritani”, ambas de Bellini y de la “Lucía di Lamermoor” de Donizetti, cantó las rarezas  “Emilia di Liverpool” también de Donizetti  y “Hamlet” del francés Ambroise Thomas. Ya desde el comienzo,  los que en realidad nos  íbamos enajenando con su canto éramos los espectadores. Pudimos escuchar  tal derroche de elegancia, tal maestría  y afinación en los filados, tan delicados e imperceptibles  diminuendi, tan amplísimo fiato, tal facilidad en el ataque y sostenido de  los sobreagudos que  no la dejábamos seguir cantando las cabalettas. Esas cabalettas que siguen a las arias cuya continuidad  se veía intrrumpida por  el aplauso emocionado y la admiración que sentíamos. Su canto sin mácula no solo estuvo  lejos de encontrar escollo alguno, sino que afectó  a nuestra emotividad y nos hizo admirar su seguridad y dominio, nos hizo sentir privilegiados.

No sabríamos distinguir si nos gustó más la dulzura lineal y el recogimiento en “Ah non credea  mirarti”, la frase del aria de la ópera  “La Sonambula” que figura en la tumba de Bellini,  o la complicada y difícil “Et Maintenant ecoutez ma chanson” de la ópera “Hamlet”. Sería difícil decantarse por la afinación y fiato exhibidos en “I Puritani” y no por la expresividad y el alarde de flexibilidad y dominio vocal en la “Lucia di Lamermoor” de Donizetti. El joven director Giacomo Sagripanti dirigió la Sinfónica de Euskadi con la atención que requiere una intérprete de tanta clase y apoyado por una compenetrada  orquesta.  En fin, una velada de gala.


LAS LOCURAS DE SOPRANO

Recital de Canto. Solista: Jessica Prat (S); Orquesta Sinfónica de Euskadi. Obras de Donizetti, Bellini,Thomas. Dirección Musical: Giacomo Sagripanti. Palacio Euskaduna. Bilbao 20_III-19

                                           JESSICA PRATT, LA INTERNACIONALMENTE ACLAMADA SOPRANO PROTAGONIZA EL CONCIERTO "

  Los afortunados que presenciamos el recital de la soprano Jessica Prat en el Euskalduna tardaremos un tiempo en olvidar su arte. Es normal que triunfe allá donde cante, porque a su musicalidad, se le une una clara dicción y sobre todo la dulzura de su bellísimo timbre de voz. Nos recordaba  a Mady Mesplé en la facilidad con que  aborda los sobreagudos y a Edita Gruberova en la naturalidad de la coloratura y expresividad canora.  No en vano, la soprano anglo-canadiense recibió en Verona hace poco el Oscar de la Lírica como la mejor soprano  actual.

Nos presentó un programa muy generoso, ni más ni menos que las escenas de lucimiento de las sopranos, como son las escenas de enajenación mental, las llamadas escenas de locura. Unas páginas del más puro romanticismo y belcantismo,  en las que una intérprete ha de mostrar su capacidad en las agilidades, su técnica y dominio vocal, además de por supuesto, la dulzura y expresividad de su canto.

Al lado de las famosas escenas de “La Sonambula”  y de “I Puritani”, ambas de Bellini y de la “Lucía di Lamermoor” de Donizetti, cantó las rarezas  “Emilia di Liverpool” también de Donizetti  y “Hamlet” del francés Ambroise Thomas. Ya desde el comienzo,  los que en realidad nos  íbamos enajenando con su canto éramos los espectadores. Pudimos escuchar  tal derroche de elegancia, tal maestría  y afinación en los filados, tan delicados e imperceptibles  diminuendi, tan amplísimo fiato, tal facilidad en el ataque y sostenido de  los sobreagudos que  no la dejábamos seguir cantando las cabalettas. Esas cabalettas que siguen a las arias cuya continuidad  se veía intrrumpida por  el aplauso emocionado y la admiración que sentíamos. Su canto sin mácula no solo estuvo  lejos de encontrar escollo alguno, sino que afectó  a nuestra emotividad y nos hizo admirar su seguridad y dominio, nos hizo sentir privilegiados.

No sabríamos distinguir si nos gustó más la dulzura lineal y el recogimiento en “Ah non credea  mirarti”, la frase del aria de la ópera  “La Sonambula” que figura en la tumba de Bellini,  o la complicada y difícil “Et Maintenant ecoutez ma chanson” de la ópera “Hamlet”. Sería difícil decantarse por la afinación y fiato exhibidos en “I Puritani” y no por la expresividad y el alarde de flexibilidad y dominio vocal en la “Lucia di Lamermoor” de Donizetti. El joven director Giacomo Sagripanti dirigió la Sinfónica de Euskadi con la atención que requiere una intérprete de tanta clase y apoyado por una compenetrada  orquesta.  En fin, una velada de gala.


POESÍA Y VERISMO. DOS ESTILOS PARA ARTETA

Recital de Canto. Solista: Ainhoa Arteta (S); y Rubén Fernández Aguirre (Piano). Obras de A.García Abril,
Lorenzo Palomo,Miquel Ortega, Sorozçábal, Puccini y Cilea. Teatro Arriaga.Bilbao 14-III-19
                                          Ainhoa Arteta. Con nombre de mujer

En el recital ofrecido en el teatro Arriaga, la soprano Ainhoa Arteta quiso recordar a algunos compositores españoles vivos. La primera parte de su programa se basó en textos de Antonio Gala musicados por Antón García Abril. La soprano vasca inició así su concierto con tres canciones en las que demostró amplio fiato y gran lirismo. En aquellas correspondientes al ciudarealeño Lorenzo Palomo acudió a la lectura de las partituras y nos pareció que les faltó la concentración que mostró en las cantadas con anterioridad. Resultaron muy ricas para el acompañamiento pianístico y  complicadas para el canto, ya que la impresión es que eran más recitadas que cantadas. Las letras de las canciones de Lorenzo Palomo se basaron en el londinense William Blake, en el poeta francés Andrea Chenier y en el gaditano Carlos Murciano. Cambió el cariz musical y cambió la actitud del público cuando interpretó con gran sentimiento e inherente tristeza las letras de García Lorca, que llevaban la música del maestro Miquel Ortega, presente en la sala. Destacaríamos de entre ellas “Memento” la cual resultó impactante en la hermosa voz de la soprano. El peso de la velada recayó  sin embargo en la segunda mitad del recital. Al cantar el aria de la Mirentxu de Guridi,  estuvo muy afinada y la coronó con gran sostenimiento de la nota final. Ainhoa Arteta impactó luego con las arias veristas, con las que ella se identifica, con  heroínas como Tosca, Adriana Lecouvreur o Manon Lescaut . Moderación y elegancia en el “Visi D´Arte”, elegancia en ”Io sono l´umile Ancella”  y una expresividad y acción teatral envidiables en “Sola,Perduta,Abbandonata”. Fue entonces cuando contactó verdaderamente con el público, cuando su amplia y poderosa voz nos enseñó también la magnificencia de su versión de la romanza de “La del Manojo de Rosas” de Sorozábal. Citemos finalmente al excelente pianista que es Rubén Fenandez Aguirre y nos quedamos, no solo con la atención y delicadez de su acompañamiento, sino con  la emoción y belleza con la que tecleó la romanza de Jose Miguel en el compendio ofrecido del Caserío de Gurudi.  Sin duda segundas partes fueron mejores y  a pesar de la dedicación y el homenaje a  los músicos actuales en la primera mitad, el público disfrutó con la segunda, con la que se identifica más a esta gran artista.


LA OPERA BILBAINA EN EL 2020

De los cinco títulos operísticos que la bilbaína ABAO presenta a lo largo de la temporada que viene, nos llama la atención sobre todo tres de ellos. En primer lugar, el inicio de temporada con la famosa Lucia di Lamermoor de G.Donizetti en la que volveremos a escuchar a la soprano Jessica Prat con la que el día 20 de este mes de Marzo disfrutaremos en un recital al que la Asociación bilbaína ha denominado «Delirio». Todavía recordamos su delicado canto cuando interpretó La Sonambula de Bellini, por lo que las expectativas para escucharla en la escena de la locura de esta ópera son apasionantes. Serán sus partenaires, el tenor jerezano Ismael Jordi, al que se le ha escuchado varias veces en nuestros teatros y de quien guardamos en la memoria su delicioso aria «Kuda Kuda vi udalilis»de la ópera Eugene Oneguin de hace más de una década atrás. Completará el trío  el barítono onubense Juan Jesús Rodriguez, apropiada voz recia para el papel de Enrico Ashton.

En el primer mes del nuevo año de 2020 llegará Wagner, al que hace ya algún tiempo no se le representaba en Bilbao.  El músico alemán comparecerá con «El Holandés Errante», también conocida como «El Buque Fantasma» y es que el protagonismo recaerá en el Bajo-Barítono galés Bryn Terfel, un reconocido intérprete wagneriano y de ahí que sea un auténtico atractivo. El rol de Daland está aún por determinar y de la soprano sueca  Irene Theorin diremos que debuta en Bilbao y está considerada como una gran soprano dramática.

El tercer título a destacar es Anna Bolena de G,Donizetti, fijado para el mes de Mayo. No en vano figura en esta ópera el tenor canario Celso Albelo quien acompañará a la norteamericana Angela Meade, la soprano que no pudo venir a cantar Semiramide de Rossini en el mes de Febrero de este 2019. Presumimos una lid canora entre ambos de gran nivel.

El hecho de destacar las tres óperas citadas, no significa que el resto desmerezca nuestra atención.  Comentando siempre en teoría y sin que haya cambios de última hora, la pucciniana «La Fanciulla del West tiene el atractivo de que va a debutar entre nosotros la soprano ucraniana Oksana Dicka. Se trata de una soprano dramática que se ha consolidado en títulos como Tosca, Macbeth o Turandot, lo que equivale a decir que es cantante de una poderosa voz.

Citemos también el interés de presenciar en escena a la pareja española, la soprano Rocío Ignacio y al tenor Jorge de León interpretando una desconocida Jerusalem de G.Verdi, Esta ópera, fue la primera colaboración de Verdi con un teatro no italiano y se basó en la ópera ya presenciada en el pasado mes de Enero, I Lombardi alla prima Crocciata. Sin embargo Verdi rehizo musicalmente  esta Jerusalem al gusto francés, es decir también con ballet como gustaba al aficionado galo.

Con anterioridad, en el mes de Abril, se escuchará la nueva voz de la soprano libano-canadiense llamada Joyce El Khoury, una cantante belcantista que interpretará el Stabat Mater de Rossini, junto al tenor Paolo Fanale que también debuta en Bilbao y los conocidos Marianna Pizzolato (Mezzo) y el Bajo-Baritono Simçaon Orfila, a quien acabamos de escuchar cantar el rol de Assur en la Semiramide del mes pasado de Febrero.

Crucemos los dedos y esperemos que no haya demasiadas complicaciones a modo de cambios y sustituciones para que podamos presenciar una temporada meditada y deseada.


CIEN AÑOS EN GUARDIA

Centenario de Euzkaltzaindía. Mende Berria Kantuz. Coro Euskaria y Coral Gaudeamus. Direcciones Musicales: Urko Sangroniz y Julia Foruria. Teatro Arriaga. Bilbao 10-III-19

                             Concierto

La celebración del centenario que este año se va cumpliendo de Euskaltzaindia tuvo el reflejo musical en versión coral. Con diferentes ritmos y sonidos, las canciones ya populares firmadas por Itoiz, Oskorri o Benito Lertxundi entre otros, encontraron eco en el público que llenaba el teatro Arriaga. Los cien años que cumplía la Academia de la Lengua Vasca, fueron correspondidos con cien voces jóvenes provenientes de dos coros unidos en uno solo al fondo del escenario. Predominó la frescura propia de esa juventud y una preparación musical sin mácula en cada una de las intervenciones. Un cuarteto bastó para acompañar a los dos coros unidos en absoluta armonía. Cuarteto formado por Mikel Azkargorta, Mikel Bikandi, Guillrmo Sanz y Enrike Txurruca que deparó también algunas ejecuciones en solitario, destacando sobre todo en el tema Bizkaia Maite a ritmo de reggae. También hubo cambios en la dirección musical y a las manos del director Urko Sangroniz responsable del Coro Euskeria, le sustituía la directora Julia Foruria del Gaudeamus de Gernika. Mientras tanto, aprovechando alguna que otra pausa,  la bersolari  Maddalen Arzallus recordaba con sus versos a la institución lingüística, alabando sus logros y animando en sus futuros empeños. No faltó la participación del público asistente, llevando con las palmas el ritmo de algunas canciones en la hora y media de música y canto que se vivió  y que se nos hizo corta. Nuestra enhorabuena a otra institución más  que ya es centenaria y se suma a la escasa media docena que nos sirve de orgullo

UN SOLILOQUIO DRAMÁTICO

La Voix Humaine. Opera de Francis  Poulenc. Solista : Paula Mendoza (S); Dirección de Escena:Marta Eguilior, Dirección Musical yPiano : Carlos Calvo. Bilbao.Teatro Ariaga 4-III-19.

                       la-voz-humana-marta-eguilior

La obra La Voix Humaine de Poulenc tiene la forma de un monólogo, con largos pasajes de recitados cantados que requieren del talento de actriz de la intérprete más que de su voz. Es una especie de tragedia lírica, que Francis Poulenc compuso con Jean Cocteau, como autor del libreto.Naturalmente escenificar musicalmente el soliloquio de su amigo  en el que el teléfono se convierte en el protagonista de un drama sentimental, constituyó un acontecimiento extraño. Era necesario mantener el interés del monólogo de una mujer abandonada por su amante. Conocemos que también Arnold Schönberg había intentado un experimento similar con su  Erwartung, otro monólogo de una mujer en busca de su amante. Desde ese punto teatral, el trabajo realizado por Paula Mendoza resultó sobresaliente. Su concentración en el rol, sus desinhibidos movimientos, sus llantos y sollozos completaron un papel complicado y cargado de responsabilidad escénica. En este sentido intervino la dirección escénica de Marta Eguilior, quien plasmó la desesperación amorosa alrededor de una cabina telefónica, poniendo de relieve una atractiva sensualidad de la actriz-cantante. Nos pareció que el piano, único instrumento acompañante, no fue suficiente para completar la intensidad dramática del canto. Además según dijo el compositor  » la obra debe estar inmersa en la máxima sensualidad orquestal”. De ahí que el éxito de la representación se basara en la dicción y el compromiso emocional de la cantante-actriz y la labor del pianista Carlos Calvo no resaltara tanto a pesar de su limpia digitación al teclado.


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