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UNA VOZ PARA EL LIEDER

Concierto de la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Solista : Hanna Elisabeth Muller (soprano). Obras de Mozart, A.Berg y R.Strauss. Palacio Euskalduna 2-XI-17
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La voz de la soprano Hanna Elisabeth Muller no brilló de igual manera a lo largo de su concierto. El ciclo de los siete lieder de Berg , “Sieben Fruhe Lieder” no facilitaban la apreciación del gusto y musicalidad que después reflejó la soprano alemana al cantar los lieder de Strauss y sobre todo, la composición de Mozart. El contraste musical entre el acompañamiento y la voz en las canciones de Alban Berg con la influencia de su maestro Schonberg hacia el dodecafonismo,  no dejaba ver con claridad sus reales aptitudes interpretativas y si el colorido de las canciones era el apropiado para su voz. Mozat y su canción “Ch´io mi scondi di te” nos reveló que se trataba de una cantante de elegante línea de canto  y gran finura. Además, la voz corrió con naturalidad y ante la inexistencia de lucha con la orquesta, brilló su musicalidad, el canto piano y la justa expresividad. Con los lieder de Strauss, se sintió muy cómoda, pues no en vano, su afinación y dulzura canora son elementos que son parte de su buena técnica vocal y de este modo su canto se hizo celestial, elegíaco. El maestro Erik Nielsen la arropó con una batuta que indicó a la orquesta la precisa suavidad y delicadeza  e incluso se sentó al piano para cumplir con el estilo y color mozartiano de la obra. La inauguración de la temporada de la BOS nos deparó una buena intérprete de lieder, una soprano ligera que  evidenció su clase con un gran fiato, un envidiable fraseo y bello color tímbrico

 


I Masnadieri de Verdi en Bilbao

I Masnadieri de G.Verdi. Reparto; Aquiles Machado (T); Marta Torbidoni (S); Vladimir Stoyanov (BAR); Mika Kares (B); J,Antonio Sanabria (T); Petros Mogulas (T); Alberto Nuñez (T), Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Leo Muscato . Dirección Musical: M.Angel Gómez Martinez. Bilbao 21-X-17.
                             
Se inauguró con I Masnadieri de Verdi, la temporada de ópera. Comenzando el comentario con la producción, habría que decir que unos tablones a modo del suelo de un castillo en tiempos de la Alemania de  Federico de Prusia  y unos árboles para situarnos en un bosque de Bohemia, fue lo que el teatro de Parma ofreció para ubicar la historia basada en Schiller. No importó demasiado, porque la música tal como la leyó el maestro Gómez Martinez, con la meticulosidad y con la claridad gestual en su dirección al frente de la BOS, bastó para situar bien alta la calidad musical de la obra. El maestro  granadino  dejó  disfrutar  de la fina música de una ópera a la que no se le suponía tanto atractivo y a falta de números de conjunto, Gómez Martínez ayudó eficazmente a cada uno de los solistas en la interpretación de sus múltiples arias.El coro bilbaíno, ese coro que representaba a los Masnadieri , a pesar de su excelente trabajo vocal, sin fisuras, conjuntado y con muy bello color, compareció sin una jefatura que los exhortara debidamente. Porque Aquiles Machado ya no está para encorajinar a nadie. Cierto es que la voz mantiene su bonito color en el recitado, pero inmediatamente perdía fuelle y color vocal a la menor exigencia. Su amada y a la vez escénicamente maltratada soprano, la debutante en Bilbao Marta Torbidoni, aunque empezó dubitativa, cuajó una muy buena actuación general, gracias a que posee una voz potente y a  su entrega al personaje. De hecho,  el mejor momento de la ópera fue su “Carlo vive”, cantado con gran sensibilidad y musicalidad al enterarse de que su amado Carlo no había muerto. El  barítono búlgaro Vladimir Stoyanov, conocido ya en Bilbao, destacó por sus brillantes cabalettas,  pues no en vano su atenorada voz alcanzaba con facilidad las notas altas de su partitura. La de Stoyanov es una voz que va perfectamente con este tipo de papeles.  En un tono superior y aunque su participación es limitada en la obra, es justo señalar al bajo  finlandés Mika Kares como el más distinguido intérprete. Desde su presentación,  acostado en la cama, hasta el final de la obra, el gran ( y muy alto)  bajo enseñó una voz aterciopelada, de grata oscuridad tímbrica y una buena línea de canto. Los tres tenores que cubrieron las segundas partes, es decir, Antonio Sanabria, Petros Mogulas y Alberto Nuñez completaron con seguridad dramática  y buen canto la historia un tanto absurda y hasta dura de esta ópera ..

DELICADO REQUIEM

Requiem de G.Verdi. Solistas: Maria José Siri (S); Daniela Barcellona (M); Antonio Poli (T); Riccardo Zanelatto (B). Orfeón Donostiarra y Orquesta Philarmonique de Luxemburgo. Dirección Musical: Gustavo Gimeno. Quincena 26-VIII-17.
 
                                     
 
Ciento cincuenta voces, que son las que formaban el Orfeón, son capaces de atronar y expandir su gran sonoridad más allá del Auditorio, pero también fueron capaces de originar una especie de suave murmullo a la hora de cantar pianísimo. La tónica general consistió en ofrecernos una versión íntima del Requiem verdiano. Salvo el estruendoso Dies Irae o el pletórico Sanctus ofrecido por el Orfeón, predominó el canto delicado, la moderación en la línea de canto, tal vez si exceptuamos la plenitud en la intensidad vocal de la soprano Maria José Siri. Con una voz potente, de igual color y sin obstáculos en la zona alta del pentagrama, la uruguaya cantó con una voz fresca y hermosa, aunque no apianó como lo hicieron sus compañeros. Sin embargo, el final de obra congenió con el dramatismo que su voz lograba originar y la facilidad con la que sostener la alta tesitura.  El canto delicado y elegante nos  llegó de la parte del tenor Antonio Poli, sobre todo al entonar el “Hostias” a media voz, pianísimo y muy afinado. Al tenore di grazia le secundaron muy bien la mezzo Daniela Barcellona, cantando contenida y  muy sentida como se le apreció en el hermoso dúo “Ricordare” y el El bajo  Riccardo Zanelatto.  Este último nos sorprendió por su elegancia canora y su aterciopelada voz. Incluso su “Confutatis” lo convirtió en un fragmento dulce en contra de su severidad y gravedad. Por otro lado, cien músicos lde la Philarmonique de Luxemburgo llenaron el escenario  bajo la  correcta y clara dirección del joven maestro Gustavo Gimeno, quien no en vano estuvo al lado de Abbado y de Jansons.


El Caserío en Fiestas

“El Caserío” de Jesus Guridi. Reparto: Gerardo Bullon (bar); Julio Morales (t); Hevila Cardeña (s);Juan Carlos Barona (t); Alicia Montesquiu  (s); Coro y Orquesta Liricos de Bilbao. Danza Elai Alai. Dirección de escena: Humberto Fernandez. Dirección  Musical; Tulio Gagliardo. Euskalduna.Bilbao 20-VIII-17.
         La zarzuela siempre está presente en el Euskalduna.
Da lo mismo las veces que se represente la obra de Guridi porque el lleno está asegurado sean fiestas o no lo sean. Tras un breve repaso fotográfico por Bilbao, el regista Humberto Fernandez nos situó en Sasibil, el caserio donde se llevará a cabo la acción de la zarzuela. Allí el dueño y alcalde de Arrigorrii tramará el ardid amoroso con el que asegurar el futuro de la casa. El barítono Gerardo Bullon, el cual interpretó el personaje, lo hizo a través de una voz un tanto carente de potencia y limitada en la parte alta, pero sin afecciones y dando al personaje el realismo debido gracias a su naturalidad. La calidad vocal y la belleza  en el timbre de la voz los puso el tenor Julio Morales, quien además completó una buena actuación teatral. Su versión de la romanza “Yo no sé qué veo en Ana Mari” atrajo sobremanera por su elegante línea.  La soprano Hevila Cardeña cumplió con su cometido  desde el punto de vista vocal, aunque su canto fue algo inexpresivo y teatralmente no reflejó el modelo de una “neska” vasca. El tenor cómico Juan Carlos Barona y la tiple Alicia Montesquiu  formaron un buen dúo, mostrándose Barona natural y con un canto afinado y Montesquiu muy bien su tono de modestia y gracejo. Nos pareció el coro un tanto estático en escena, formando grupetos a modo de una pintura familiar y vocalmente correctos dado su limitado número de voces. Tres escenografías bastaron para plasmar el caserio por fuera y por dentro de la casa y se vivió una moderada alegría a cargo del grupo de danza Elai Alai. Subrayemos la buena ejecución orquestal del joven conjunto orquestal  bajo la eficaz dirección del habitual maestro Tulio Gagliardo, quien se entiende perfectamente con la misma.

UN EXCELENTE CORO

Misa en DO Mayor de L.V.Beethoven. Balthasar-Neumann Ensemble. Coro y Solistas. Y Director: Thomas Hengelbrock. Quincena de San Sebastian.19-VIII-17
 
                   Balthasar-Neumann-Florence-Grandidier                                 
El coro alemán que nos ocupa es uno de esos conjuntos que con algo más de cuarenta voces, dejan en evidencia a otros muchos grupos que cantan con ochenta o más voces. Bajo la dirección del creador del grupo y a la vez titular de la NDR de Hamburgo, Thomas Hengelbrock, los solistas y coro de esta Baltahasar Ensemble que ya visitó la Quincena el año pasado con gran éxito, mostró una vez más la calidad que atesora. Incuestionable la musicalidad y la cohesión entre las voces y de muy alto nivel las intervenciones de  los solistas que al mismo tiempo forman parte del coro. Pocas veces se escucha en un coro la delicadeza en los pianíssimi, el difuminato a modo pictórico de unas voces atentas a la mano y señales inequívocas de Hengelbrock. Desde el cuarteto inicial de tenor,barítono,soprano y mezzo, pasando por el brillante Incarnatus o el cambio de sonoridad e intensidad en el Sanctus y la exquisitez en el Benedictus, el dominio de la partitura por parte del coro y de los músicos se hizo evidente. Se nos regalaba una joya de Beetholven bien pulida y tallada. Hegelbrock y su conjunto subían el listón cualitativo de la Quincena a cotas que al resto de los eventos que han de suceder les costará lograr. Dos Misas, la de Haydn el año pasado y la de Beethoven en este, sitúan al Balthasar-Neumann Ensemble a a su director Thomas Engelbrock en la privilegiada posición que ocupan los mejores.

DESCUBRIENDO A UNA SOPRANO

Las Bodas de Figaro de W.A.Mozart. Reparto: Katerina Tretyakova (S)(  Carmela Remigio (S); Clara Mouriz (M);; Simon Orfila (B); Lucas Meachen (Bar); Marina Rodrihuez Cusi (M); Valeriano Lanchas (B); Juan Antonio Sanabria (T). Coro Mixto Easo. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena ; Giorgio Ferrara. Dirección Musical: Ye Chen Lin. San Sebastian 13-VIII-17.
                                    Una imagen del ensayo en el Auditorio del Kursaal con la actuación de Lucas Meachem, Simón Orfila y Katerina Tretyakova.
La soprano Katerina Tretyakova se convirtió en una agradable sorpresa en el entorno de una representación sencilla en la escena y si bien equilibrada, es decir sin altibajos, carente de un nivel interesante en el aspecto vocal. Ella fue la que iluminó la escena con su elegante línea de canto y su musicalidad. No hay mas que recordar su última aria «Deh vieni non tardar» en la que mostró una exquisita afinación, un gran gusto e inflexiones vocales que enriquecieron el aria. La soprano rusa cantó además con una voz de muy agradable timbre con lo que su participación resultó muy meritoria. En cambio, su compañera la también soprano Carmela Remigio no alcanzó la gloria de la anterior simplemente porque su voz no era de tanta calidad ni belleza cromática. El menorquin Simón Orfila lleva ya temporadas cantando roles de barítono alejándose de los de bajo. No llega a ser un barítono-Bajo para cantar adecuadamente este tipo de papeles y aunque es un  gran profesional , el papel de Figaro nos pareció un tanto más grave de lo acostumbrado y por ello de un mayor peso en contra de la ligereza que a veces requiere el rol. Gustó el barítono LucasMeaschen, muy bien en reflejar su condición aristocrática y bien también en su parte cantada. Enseñó una voz atenorada, con fácil acceso a la parte alta del pentagrama y teatralmente cumplió perfectamente con su personaje.A la mezzo Clara Mouriz nos dió la impresión que le faltaba algo más de color andrógo a su voz, aunque a decir verdad, sus dos arias son tan bellas que no se pueden escuchar con indiferencia. El bajo Valeriano Lanchas y la mezzo Rodriguez Cusí intervinieron con acierto en sus respectivos cometidos y la ópera transcurrió sin quiebros, pues no en vano en el foso se apostó la Sinfónica de Euskadi con la novedad en la dirección de la taiwanesa Ye Chen Lin.

UN GRAN FIDELIO EN LA QUINCENA

Fidelio de L van Beethoven.Reparto: Stuart Skelton(t); jhj Ricarda Merbeth; Louise Aider (S);Benjamin Hulett (t); James Creswell (B);Detlef Roth (bar); David Soar (B). Orfeon Donostiarra. BBC philarmonic.Direccion: Juanjo Mena. San Sebastian 4-VIII.17

               
El titulo del comentario podria referirse perfectamente a la excelente actuación de la soprano Ricarda Merbeth quien encarnó a Fidelio, pero como hubo otros elementos que acompañaron a la citada soprano en el triunfo, es justo que el encabezamiento lo señalemos para la representación en general. Habría que empezar por el maestro Juanjo Mena, concentrado en la dirección de la BBC Philarmonic. El maestro vitoriano leyó la partitura de manera muy delicada y precisa y la orquesta atendió con entrega las claras órdenes del director. El coro fue otro elemento a  destacar, con el apoteósico final que resultó pletórico. Desde el primer acto se sospechaba de lo que nos esperaba dada la frescura vocal de la soprano Louise Aider y del tenor Benjamin Hulett, quienes unidos a las voces de la soprano Merbeth y del bajo Creswell intrrvinieron con ajuste en el delicioso cuarteto » Qué sentimiento «. Hasta el segundo acto no participa el tenor, de .manera que el personaje de Florestán encarnado por Stuart Skelton tardó en comparecer aunque aún guardamos en el recuerdo la manera en la que se presentó, con una nota bien sostenida in crescendo partiendo de un grave piano hasta un forte espectacular, todo ello interminable. El bajo james Creswell no solo cumplió como  de sustituto, sino que lo hizo con honores y enseñando una voz aterciopelada y agradable. No se puede decir lo mismo del baritono Detlef Roth cuya labor se centró más en el gesto y la expresividsd que en la voz a la que le faltó gravedad para reflejar el oscurantismo y maldad del personaje de Pizarro. Comprobamos una gran técnica vocal y una hermosa voz en la soprano Merbeth, un squillo y potencia de un gran heldentenore como es Skelton y subrayemos la ejemplar dirección del maestro Mena en una ópera que si bien en versión concierto , no dejó de ser grandiosa.

Excelente dramatización

“War Requiem” de B. Britten. Solistas: Natalia Tanasii (S); Rolf Romei (T); Thomas Bauer (BAR): Sociedad Coral de Blbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena; Calixto Bieito. Dirección Musical: Erik Nielsen. Teatro Arriaga 23-VI-2017.

Actores representando la ópera.

 

Calixto Bieito no quiso presentarnos de forma tradicional el Requiem de Britten. Basándose en los comentarios poéticos de Wilfred Owen y el mismo texto latino del Requiem, nos ofreció un mensaje antibélico dramatizado, es decir teatralizado. En el fondo no sólo mantuvo su carácter lóbrego, sino que lo aumentó  con un perfil desolador y de desesperación.

En el inmenso escenario creado, implantó la catedral inglesa de Coventry, con una gran vidriera como fondo y una serie de bancos eclesiásticos que anularon parte del patio de butacas. La orquesta estaba dividida, así como el coro y engullidas por el foso, las manos del maestro Erik Nielsen eran obedecidas por  medio de televisores ante la estudiada partición también de un gigantesco coro. Tuvimos que mirar atrás y hacia los palcos centrales de los pisos altos para satisfacer la curiosidad de ver que el coro a través de un televisor estaba cantando de espaladas al maestro.

Un coro que empezaba el Introito y el Kyrie con la tensión precisa  hasta llegar al pianísimo en las palabras “Luceat Eis”. Las fanfarrias anunciaron aires de guerra momentos antes de que el gran coro de la Coral bilbaína cantara en stacatto y el barítono Thomas Bauer enseñara por primera vez su voz lírica.

La ferviente plegaria de la soprano Natalia Tanasii poco tuvo que ver con su “Lacrimosa” cantada tan sentida y dramática. Desinhibida y entregada como actriz, la soprano enseñó una voz ligera pero potente, una voz de claro color tímbrico y además la más audible. El coro que también le había acompañado a media voz, dejó paso a la sección femenina en el “Recordare”  y luego al masculino en el Confutatis hasta que unidos todos, entonan el  lamento “Libera Me” y paulatinamente todo fue callando hasta el pianísimo acorde final.

El tenor Rolf Romei mantuvo el equilibrio del  gran nivel general que lograron sus colegas y aunque su voz no era especialmente brillante, tampoco deslució. Si se ha encabezado el comentario definiendo  como meritorio  el aspecto teatral, diríamos que en lo musical el maestro Nielsen  logró, como en el circo,  el más difícil todavía y así, con el coro partido y  con la orquesta dividida, superando escollos, aunó con su batuta a un coro que cantaba y se movía como pocas veces se le ha visto y daba lectura a una partitura rica y variada

 

 


CIERRE DE LUJO DE LA SINFONICA DE BILBAO


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