Archivo de la categoría: Críticas

A Roberto Devereux le faltó el lirismo elegíaco

“Roberto Devereux” de G.Donizetti. Reparto: Gragory Kunde (t); Anna Pirozzi (s); Silvia Tro (s); Alessandro Luongo (bar); Eduardo Ituarte (t); Javier Galán (bar);Gexan Etxabe (bar).  Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Euskadi, Director de Escena: Mario Pontiggia.Director Musical: Josep Caballé Domenech. Palacio Euskalduna.Bilbao 21-XI-15.
                                             EN DONIZETTI  FALTÓ EL BELCANTISMO
                                                         Nino Dentici
Es muy raro y difícil que una voz que cante el rol de Canio en I Pagliacci de Leoncavallo y  cuya  actuación fue  un hito en Bilbao, interprete con el lirismo y el romanticismo necesarios este otro papel de Roberto Devereux de Donizetti. A pesar de lo atractivo de Gregory Kunde en cuanto su voz  se sitúa desde el registro central hacia arriba, son evidentes las oquedades, las afecciones  y la falta de luz en su voz en cuanto se sitúa en la parte central-baja, con la consiguiente pérdida de sutileza y el elegíaco canto requerido.  No se trata de que cante mal, ni mucho menos, sino que nos pareció una voz inadecuada para este papel. Algo parecido ocurrió con la soprano Anna Pirozzi, una cantante que luce su voz en el repertorio verista y que en esta obra tuvo que acomodarse a un papel de una soprano con la voz más lírica que la de ella. La napolitana se mostró muy  expresiva  y contundente, con un canto académico pero sin alardes ornamentales y muchas veces muy justa de voz en la zona alta de la tesitura, precisamente porque se trata de una cantante que interpreta papeles muy fuertes como la Abigail de Nabucco o Lady Macbeth.  Por el contrario, la elección del barítono Alessandro Luongo para cubrir el papel del duque de Nottingham  careció de calor por demasiado ligera. La voz del barítono italiano se mostró demasiado atenorada y si bien es cierto que se trata de un papel para un barítono lírico y no dramático, la hermosura musical que comprende su parte cantada no caló en el auditorio por esa falta de calor y de mayor cuerpo vocal. Impresionó mucho más la actuación de la soprano Silvia Tro que cantó con una voz potente y limpia, con un centro lleno y muy audible. Sin embargo y a pesar de lo dicho con anterioridad, hubo algo más capaz de inclinar la balanza hacia lo elogiable y fue la buena interpretación musical de la que gozó la obra. En efecto, bajo la dirección del maestro Josep Caballé, la Sinfónica de Euskadi supo extraer la elegante belleza de la partitura, sobre todo en esos momentos elegíacos de tiernas arias, de los dúos y los inspirados tercetos que caracterizan la maestría musical melódica donizetiana  Los coros de la ABAO no tuvieron la importancia adjudicada  en la anterior ópera y los partiquinos Ituarte, Galán y  Etxabe cumplieron con sus respectivos cometidos. La producción que venía de Las Palmas resultó amplia, no muy rica e incluso a veces extravagante como se pudo comprobar en las primeras escenas en las que tenía retazos mudéjares en una corte inglesa vestida  ad hoc. Siempre agradan los decorados que ilustran la época y esto es importante.

Despedida de la sinfónica de Euskadi

Concierto de la Sinfónica de Euskadi. Solista: Olena Tokar (s)  y Orfeón Donostiarra. Obras de Madina, Poulenc  y Berlioz. Palacio Euskalduna.Bilbao 9-VI-2015
Se despidió también la Sinfónica de Euskadi de la actual temporada. Lo hizo con el recogimiento que requiere el Aita Guria de Madina y gracias al inicial bello susurro vocal propiciado por el Orfeón donostiarra y al apunte firme de la soprano Olena Tokar. Siguió la interpretación de la tan variante Gloria de Poulen caracterizada por los continuos cambios de tempo, a veces de contexto tan dramático y otras de rápido ritmo. En esta obra del compositor francés lució más la voz de la joven soprano ucraniana, la cual respondió al miserere grandioso por parte del coro con el Amén final  filando in diminuendo muy efectista. Timbales y trompetas caracterizan la interpretación de la Sinfonia Fantástica de Berlioz, aunque siempre resulta agradable escuchar la marcha del cuarto movimiento y  el posterior desenlace con el Dies Irae final como tema de fondo y el predominio de las campanadas de la muerte. Nos gustó la dirección del maestro Jun Markl muy atento en todo momento  y en tan variado programa. No en vano dispuso para el éxito del acreditado orfeón guipuzcoano y de una joven y bella voz de soprano.

Ni pena ni gloria para el mejicano Camarena

Recital de Canto. Solistas : Javier Camarena (t); Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta  Sinfónica Verum. Dirección Musical: Iván López Reynoso. Palacio Euskalduna 7-VI-2015.
Precedido de una gran fama y en el ámbito de la voz propia de un tenor ligero, con su correspondiente repertorio, se presentó en Bilbao el cantante mejicano Javier Camarena. Del programa que acometió se pueden sacar dos evidentes conclusiones. La primera proveniente de la primera parte cuando exhibió una voz que si bien apretada, redondita y carente de volumen, cautivó por su facilidad en la zona alta y el gusto expresivo. La voz  bien impostada en zona aguda, corría por la sala sin obstáculos y de ahí que ofreciera el aria “Si Ritrovar lo iuro” de La Cenerentola de Rossini  de manera  exuberante e impoluta.  Tampoco quedó atrás en méritos la impecable y afinadísima interpretación del aria de la complicada opera  La Fille du Regiment. Sin embargo al poseer una voz de cuerpo fino, lejos de la pasión, dejó que desear tanto en la cabaletta de Rigoletto como en la bella jota de la zarzuela La Bruja. Tal vez rememorando sus primeros pasos en su patria natal, la segunda mitad del concierto transcurrió por veredas populares. Boleros y danzones ocuparon esta parte en la que la voz no se percibía bien, ya sea por su canto central que evitaba su squillo o ya sea por la mayor participación de la orquesta manchega que le solapaba. Una orquesta, por cierto, de jóvenes valores locales dirigida por otro joven mejicano, el maestro Iván López Reynoso, atractivo en el gesto y meticuloso  en la lectura. Javier Camarena compareció en Bilbao como un tenor de mucho gusto, dominador de la media voz y del filado, agudo extremo fácil y seguro inmerso en un campo ligero amoroso y ágil pero exento de pasión y volumen vocal.

Un gran Otello cierra la temporada bilbaína

Otello de G.Verdi. Reparto: Marco Berti (t); Lianna Haroutounian (s); Juan Jesúa Rodriguez; Jon Plazaola (t); Vicenc Esteve (t); Maria José Suarez (s);Federico Sacchi (bar); David Aguayo (bar). Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Ignacio García. Dirección Musical: Ricardo Frizzi. Palacio Euskalduna  Bilbao.16-V-2015
No es fácil presenciar esta  ópera de Verdi con un resultado tan gratificante. No solo se tiene que contar con el personaje principal tan psicológicamente complicado y vocalmente tan exigente y  selecto, sino que además le debe acompañar un barítono acorde en calidad vocal y en el protagonismo. En cuanto al rol de Desdémona, como ocurre con Gilda o Liú, es una parte segura de lucimiento para toda soprano, sólo que Lianna Haroutounina exhibió además una voz lírica muy hermosa y potente.
De este modo, en un marco escénico elegante y amplio, con rico vestuario y un atrezzo preciso, salvo la inadecuada modernista cama nupcial, la ópera transcurrió de menos a más y finalizar con el “Niún mi Tema” en mucho más. Aunque el tenor comenzó dubitativo y con algún desafino tras un Exultate brillante, luego acabaría la escena sosteniendo perfectamente el  cambio silábico en el dúo final “Venere Splende”. El reluciente squillo en la voz de Marco Berti salió a nuestro encuentro generoso y pródigo en todo momento, sirviéndole para suplir su natural color vocal de spinto,  en el de  un auténtico tenor dramático y con fácil agudo. En efecto sus palabras y frases contabilizaron fiereza y pasión  propias de un dramático y  nos regaló con una intencionalidad en su canto muy efectista como lo demostró también en el  intimista y desgarrador  recitado “Dio Mi potevi  scagliar”.
No hubo un escalón cualitativo  inferior que separara la gran actuación de este  Otello, porque hubo un Yago también grande. El barítono español Juan Jesús Rodriguez  asombró por la belleza del color de su voz, a veces aterciopelada y otras veces de variada gama cromática. Teatralmente nos gustó sobre todo la altivez de este Yago, lejos de la vulgaridad en el gesto del típico taimado y con su figura bien encajada y caracterizada en el personaje. Nos gustú su “Credo” vocalmente muy atractivo y con dominio de la escena.
La soprano armenia Lianna Haroutourian mantiene aún los ademanes de aquellas sopranos de principios del XX, es decir, los brazos abiertos al cantar  o el anverso de la mano en la frente reflejando ansiedad, lo que a unos gusta más que a otros, pero lo importante es que cantó con una voz sin afecciones, ni trampas. No acudió a los filados porque todo lo hizo natural, con la voz plena y cantando con volumen y potencia.
El guipuzcoano Jon Plazaola tuvo finalmente un papel donde demostrar su buena técnica y con el que acreditar su gran profesionalidad en un rol interesante como es el de Cassio.  Finalmente, suponemos que tanto el director de escena Ignacio García al momento de trabajar con el coro, como el maestro musical Federico Frizzi al dirigirlos cantando habrán observado la valía y calidad del coro bilbaíno, excelente en la tormenta del inicio. Se cierra la temporada con un broche dorado ciertamente inesperado  porque  se cae en el recuerdo de grandes tenores y  grandes barítonos que se distinguieron en este título  y parece que cuesta  afirmar que este Otello verdiano ha alcanzado tras infructuosas décadas, un nivel muy alto.

Lujo Escénico en la opereta del Arriaga

La Viuda Alegre de Franz Lehar. Reparto: Natalia Millán (s);Antonio Torres (t); Silvia Luchetti (s); Guido Balzaretti (t); José Manuel Díaz (bar). Director de Escena: Emilia Sagi. Director Musical: Jordi López. Teatro Arriaga Bilbao 13-V-2015.
La opereta “La Viuda Alegre” es susceptible de acomodarse al canto serio mediante las voces de conocidos tenores y famosas sopranos,  o bien de inclinarse en su interpretación hacia el espectáculo  musical a lo Maurice Chevalier. La apuesta de Emilio Sagi con su creatividad teatral y basándose en la preciosa escenografía ideada por Daniel Blanco, se dirigió hacia el espectáculo general más que a la calidad canora o a lo estrictamente musical. De ahí que se luciera un rico vestuario en unión de una luz y un colorido muy atractivos en escena. De ahí que observáramos una alegría compartida por todos los que pisaron la escena en continua algarabía. De ahí también el cuidado en el movimiento de los figurantes y partícipes del baile. De ahí la búsqueda de Emilio Sagi en acompañar perfectamente la música mientras se actuaba y en el perfume romántico predominante en la actuación de los actores-cantantes. Se sacrificó sin duda el canto, ese canto que se hizo artificial a través de los pinganillos y de las propias limitaciones de los cantantes.
La soprano Natalia Millán, natural y verosímil teatralmente, no ofreció una versión acorde a la belleza de la canción de Vilja ni tampoco el tenor Antonio Torres la secundó con gracia y delicadez en el famoso vals Lippen Sweiggen  A pesar del pinganillo, la voz de Guido Balzaretti apenas llegó a nuestros  oídos y  tan solo podemos alabar la buena actuación del  barítono José Manuel Diaz en el papel del embajador, dentro de un cuadro artístico sobre todo teatral y con la música basada  en una docena de instrumentistas bajo la buena dirección del maestro Jordi López-

Gran noche de verismo operístico en Bilbao con gGegory Kunde

Cavalleria Rusticana de Mascagni  e I Pagliacci de Leoncavallo. Solistas:Daniella Barcellona (m); Gregory Kunde (t); Inva Mula (s); Luca Grassi (bar);Nuria Lorenzo (m); Jose Manuel Zapata (t); Annie Vayrille (m); Manel Esteve (bar). Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Singfónica de Navarra. Director de Escena ; Joan Anton Rechi. Director Musical: Alessandro Vitiello. Palacio Euskalduna Bilbao 25-IV-2015.
Ambas son óperas veristas populares, la primera basada en una novela de Giovanni Verga, el máximo exponente del verismo literario, es decir de la pasión, del desamor y de la venganza. El libreto de la segunda fue el propio Leoncavallo  quien lo escribió y transmitió la fuerza trágica de los celos. De ahí que en la representación de ambas, se tenga que tener en cuenta el aspecto teatral del intérprete y su capacidad de transmitirlo. En la plaza del pueblo siciliano en la nueva producción de la ABAO, el director de escena andorrano Joan Rechi sacó un enorme provecho de las capacidades histriónicas de Gregory Kunda y Daniella Barcellona y más tarde de Inva Mula cuando encarnó a Nedda en la segunda ópera. Además y como ya se sabe, cuando en la dirección orquestal se ubica una batuta que conoce bien la obra y la dirige con claridad  y  la vez con fuerza, como llegó a hacer el maestro Alessandro Vitellio, el resultado siempre es muy satisfactorio.
 Cavalleria Rusrticana: Desde el inicio se vislumbró que iba a resultar de gran calidad. No en vano la siciliana que cantó entre bastidores el tenor Kunda despejó las primera  dudas y axcto seguido el Coro de la Opera de Bilbao, tanto su sección femenina por la finura como la masculina por brillantez, facturaron escenas de auténtico lujo coral. En esta obra se erigió como reina la mezzo Daniela Barcellona, otrora magnífica cantante rosiniana de coloratura y hoy día enfrascada en el verismo gracias a su voz potente y extensa que abarca la amplitud propia de una soprano dramática. La actuación de Gregory Kunda  como Turiddu quedó un tanto fría porque no ofreció el agudo en un brindis maravillosamente cantado, lo que frenó el entusiasmo general. Sin embargo el canto a la mamma resultó de gran ternura y muy creíble. Sobre el baritono Luca Grassi diremos que le habíamos escuchado en Mozart y claro no es lo mismo cantar a Mozart que una ópera verista, por lo que su línea de canto quedó solapada por su escaso volumen vocal y sobre todo la lejanía teatral que reflejó con  su personaje. Las nezzos Annie Vavrille que hizo de Lucia y Nuria Lorenzo que hizo de Lola fueron dos excelentes segundas  partes.
I Pagliacci: Con la excelente idea de utilizar el mismo pueblo siciliano para la visita de la compañía de comedias y tras un prólogo de Luca Grassi bien cantado, volvió a señorear el coro bilbaíno pletórico vocalmente y con soltura y gran naturalidad en escena. En esta ocasión el rey de la obra y además un rey  que perdurará en la memoria de la afición fue Gragory Kunde. Si su aria “Recitar mentre presso dal delirio”, enharinándose la cara, marcará un hito en Bilbao, no quedó atrás su entregado y violento “Non pagliaccio non son”  cantado con la fuerza abrumadora y la pasión descomunal de un insigne artista-cantante. La soprano Inva Mula no tuvo más remedio que contagiarse y  de esta forma ofrecer una Nedda de muchos kilates.El tenor Jose Manuel Zapata cantó su aria con delicadeza y el barítono Manel Esteve aprovechó la ocasión que se le brindaba cantando con solvencia y dando réplica a la soprano en su bello dúo. Una gran noche de ópera

Obras inéditas en Bilbao del barroco español

Al Ayre Español.Tesoros españoles en America. Solista: Raquel Andueza (s).Director: Eduardo Lopez Banzo. Iglesia de la Encarnación. Bilbao 27-III-15
Si el grupo musical encabezado por Lopez Banzo,  Al Ayre Epañol,  hubiera actuado en el mes de Septiembre pasado en Sevilla, en lugar del Ensemble Ars Hispaniae, podríamos calificar de inéditas las obras del madrileño José de Torres. Lo inédito y novedoso habrá que delimitarlo a Bilbao ya que tanto en Sevilla como más tarde en Zaragoza se habían estrenado con anterioridad algunas de sus cantatas.
Las obras de Torres llevan el estilo italianizante de la corte de Felipe V e Isabel Farnesio ya que se adaptó bien a este estilo aunque sin abandonar la tradición de la música española. En el conjunto Al Ayre Español observamos la presencia de misma concertino que  ocupara ese puesto  con la formación Akademia 1750 demostrando una vez más su maestría con el violín.
El dulce barroco interpretado por la soprano Raquel Andueza gozó de la melancolía propia de la música sacra, a la vez que de una coloratura que la cantante navarra salvó con limpieza. Raquel Andueza además, cuidó el claro fraseo de los recitados  y se adaptó perfectamente al estilo barroco con soporte de la voz in testa y un suave canto a  media voz.
Muy interesante concierto a base de un autor que alcanzó la fama no solo en la Europa de principios del XVIII sino que su música viajó a Sudamérica y en concreto a la catedral de Guatemala.

Lamento,Pasión y Allegro con Maria Jose Moreno

BAS. Concierto. Obras de Haydn y Mozart. Solista: Maria José Moreno (s); Orquesta Akademia 1750. Director: Massimo Spadano. Iglesia de la Encarnación.Bilbao 25-III-15.
Hacía tiempo que no escuchábamos a la soprano granadina Maria José Moreno. Podríamos decir que incluso con el paso del tiempo, la artista andaluza conserva la frescura de la voz, la limpieza del su timbre y todo gracias a su excelente técnica. Esa técnica que le proporciona la agilidad necesaria y con creces, de una coloratura sin mácula. Si ya apuntó su destreza en la primera cantata  allegro de Haydn, más tarde exhibió su arte en el Exultate de Mozart.  Su voz  a caballo entre ligera y lirica siempre apareció clara y afinada, confirmando además que desde la impostación vocal hasta su manejo el canto parezca en ella algo natural y sencillo. Detrás de ella, se apostó la  orquesta Akademia 1750, un conjunto instrumental catalán dirigido por el maestro Massimo Spadano, especializado en el campo barroco. Se trata de una oquesta formada por jóvenes músicos que desde hace una década se está asentando en este campo tan variado y bello como es el barroco.

la joya de la pequeña Misa de Rossini

BAS. Petite Messe Solennel de Rossini. Nederlands Kamrkoor. Director: Lionel Meunier. Iglesia de la Encarnación.Bilbao 23-III-15.
No es usual que se ofrezca esta obra, que entra dentro de los pecados de la vejez rosiniana, con el soporte de dos pianos y un armonio como es el original. Vocalmente no hace falta un gran número de coristas por lo que las veinte que componían la Nederlands  Kamerkoor bastaron para reflejar la delicadeza y originalidad de la pieza. Los solistas provinieron del mismo coro, lo que significa que no todos sobresalieran. Es raro que un miembro del coro cante con potencia y suficiente firmeza como para destacar. Lo normal es que ofrezcan finura y una buena dosis de expresividad en el canto, tal como ocurrió. Se podría subrayar la actuación de la soprano  Stefanie True cuya voz bien timbrada y la más audible destacó entre las demás y gustó tanto en el Cruxifixus y en el O Salutatis. Secundó bien a la soprano la mezzo Van der Poel en en el Qui tollis  y paremos de contar porque ni la débil voz del tenor Schaafsma ni la del hipotético bajo que no era sino un barítono lirico, estuvieron a un nivel  respetable. El coro sí respondió y bajo la buena dirección del maestro Lionel Meunier escuchamos una obra que no es habitual a pesar de ser una pequeña joya musical.

Repaso a arias de haendel en la bilbaína Musika-Musica

Gala de Opera. Musika-Musica. Solistas: Letizia Scherrer (s); Franziska Gottwald (m): Coro Musicus Koln y Das Neue Orchester.Obras de Haendel. Dirección Christoph Spering. Palacio Euskalduna 7-III-15-
Un variado programa consistente en aria de ópera y oratorios confirmó la calidad del coro Musicus Koln. Comenzó con el famoso “See The conquerin hero comes” que en origen  también lo encontramos en otra obra del mismo Haendel y que luego decidió añadir a este oratorio de Judas Macabeo. En este concierto el coro se dedicó a acompañar, es decir a comentar como actor secundario el canto de los solistas e incluso en tan breves  participaciones su colorido y perfecta armonía le hicieron descollar ajeno al ambiente de cámara donde sin duda resplandece. Como solistas cantaron la soprano Letizia Scherrer y la mezzo Franziska Gottwald, dos voces que sin demasiada potencia atesoraron gusto y un canto de suficiente coloratura. Habría que destacar a ambas en los adagios, pues la soprano sobresalió en si versión de la conocida aria “Lascia ch´io pianga” de la ópera Rinaldo y la mezzo en el aria “Ombra mai fu” de la ópera Xerse.  El apocalíptico Alleluia del Mesías coronó la presencia del conjunto músico-vocal alemán cantado por el excelente coro con ajuste y la alegría propia de la alabanza.

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