De vez en cuando surgen voces que exigen especial atención del aficionado a la Lírica. Fue el caso del norteamericano John Osborne, el tenor que es la llave de los repartos complicados en las óperas que no son habituales en el repertorio. Fue el caso del peruano y excelente tenor ligero rosiniano Juan Diego Flórez y desde hace poco tiempo lo viene siendo el mejicano Camarena. La nueva revelación y con toda probabilidad un tenor que será aclamado también en breve se llama Juan José De León y a pesar de su nombre y apellido nació en Mathis (Tejas) hace veintiseis años. En su repertorio figuran óperas de Rossini como La Cenerentola, Il Viggio a Reims o L´Italliana in Algeri y también francesas como Les Pecheurs de Perles o la mozartiana Die Zauberfflote. Este joven norteamericano de voz todavía de color ligero-lírico ha estudiado técnica con el otrora gran tenor italiano Marcello Giordani entre otros. A pesar de su cortísima carrera artística, sus actuaciones se cuentan por triunfos y es de prever que tras unos cuantos años de consolidación en los escenarios de USA, irá poco a poco apareciendo en los teatros europeos.
Archivo del Autor: nino dentici
LA ABAO CIERRA CON BRILLANTEZ LA TEMPORADA
“Il Barbiere di Siviglia” de G.Rossini. Reparto: Mario Caria (Bar); Annaisa Stoppa (m); Michele Angelini (T); Carlos Chauson (B); Nicola Uliveri (B); Susana Cordon (S); Mitxel Santamaria y David Aguado. Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Navarra. Director de Escena: Emilio Sagi. Director Musical: José Miguel Pérez Sierra. Palacio Euskalduna. Bilbao 14-V-16-

En la representación del “Barbero” rosiniano se dieron todos los elementos para que resultara un precioso espectáculo. Gracias a la vivaz y airosa dirección del maestro Pérez Sierra al frente de la Sinfónica de Navarra, a la bella escenografía procedente de Madrid y firmada por Llorenç Corbella, a la excelente y amena dirección de Emilio Sagi y al equilibrio y calidad vocal de los cantantes, la ópera sin duda quedará en nuestro recuerdo. Efectivamente hemos presenciado otros “Barbieri” de gran calidad vocal, como aquel protagonizado por Diego Florez, pero en conjunto este otro no le queda a la zaga. Ya desde su aparición dentro de la litera de mano y al lanzar la palabra Fiorello, supimos del bello color de voz que íbamos a escuchar en boca del tenor Michele Angelini. No sólo fue eso, sino que su fraseo resultó inmaculado, la línea de canto de sublime exquisitez y un canto fácil, afinado y elegante que nos recordó a la grabación de los años cuarenta del tenor Dino Borgioli. Ya avanzamos en la temporada del año 2011 con ocasión de “L´Italiana in Algeri” que Angelini apuntaba muy alto. Ahora nos congratula comprobar su gran progreso. Su aria primera «Eco Ridente» y posterior serenata, valió por toda la primera parte de la ópera y gracias a su ágil coloratura con gran evidencia del dominio de dar cada una de las semi corcheas ligadas, su interpretación de la dificilísima aria «Cessa di piú resistere» del final de obra superó cualquier expectativa. Si se quisiera presencia al personaje de un conde Almaviva con presencia, de afeminados ademanes como así debe ser , y provisto de voz del más puro estilo rosiniano, ágil y de bello color, debería estar presente. En el equilibrio general apuntado con anterioridad, señalemos a continuación la frescura y poderío vocal de la mezzo Annalisa Stroppa. Cantó muy académica, es decir, sin alardear de excesiva coloratura, pero todo lo hizo con gran seguridad y escénicamente muy natural y agradable. Muy cerca en méritos y siempre profesional y sorprendente por su gracia, por su gran voz y porque llena la escena con su sola presencia, el bajo Carlos Chausson demuestra cada vez que acomete un papel bufo que es el máximo exponente en la actualidad del bajo bufo. Es raro encontrar un Don Bartolo con su dominio escénico y sobre todo con su maravillosa rapidez vocal para cantar con claridad la stretta de su larga aria “Un dottor della mia sorte”. El barítono protagonista Mario Caia se preocupó demasiado en nseñar su buena voz, potente y de seguro agudo, pero eso le hizo dejar al maren el estilo pícaro y la sutileza vocal que ha de prevalecer en su personaje de Figaro El también bajo Nicola Ulivieri interpretó con intención y matiz “La Calumnia” e intervino positivamente en una producción limpia, a veces de mucho color y siempre en movimiento para no caer en la monotonía que casi siempre la ópera de Rossini peca sin no se lleva a cabo con gracia y calidad canora. Percibimos la preocupación de Emilio Sagi en tener el escenario siempre con gente, a veces dentro de los absurdo, pero con fina gracia. La gracia que desprendió la pareja formada por Susana Cordon y Mitxel Santamaria tan bien dirigidos. Finalicemos el comentario recordando la excelente dirección del maestro Pérez Sierra bajo cuyo atril se ubicó la orquesta navarra.
UNA TRAGEDIA LIRICA EN EL TEATRO ARRIAGA

ARTISTA Y EMBAJADORA
UN GRAN REQUIEM DE VERDI EN BILBAO
BENVENUTO CELLINI
BERLIOZ EN ROMA
Ya que por falta de tiempo no pudimos acudir a un evento tan especial como la representación de la ópera Benvenuto Cellini de Berlioz en el Liceu de Barcelona, nos trasladamos al teatro de la Opera de Roma para presenciar una nueva producción de la misma, firmada por la ENO londinense y la Opera Nacional de Amsterdam. No se trata de una obra lírica que se presencia habitualmente y tanto por su dificultad escénica como por la variedad y calidad de los cantantes que requiere, se hace muy atractiva. Este “Benvenuto Cellini” cantado en francés atesora una música brillante, unas arias de gran ingenio melódico y sobre todo unos coros que en el número de miembros que lo forman y en la calidad que han de tener y la dificultad vocal que han de superar, están obligados a mantenerse a gran altura a lo largo de toda la obra. Tanto es así, que se convierten en unos protagonistas más y bajo las órdenes del regista Terry Gillian se movieron y actuaron en escena con absoluto dominio en cada situación, dejando para el final de obra una composición estética fastuosa de la fragua del gran orfebre italiano al fundir a su Perseo. En el foso una gran orquesta como es también la del propio teatro, dirigida por Roberto Abbado, sobrino del gran desaparecido Claudio Abbado No en vano se trata además de una ópera de larga duración que no llega a alcanzar el estilo de la llamada “Grand Opera” porque le falta tan solo el ballet. Del reparto individual canoro se distinguieron varias voces aunque el denominador común radicó en el equilibrio general. En primer lugar, destaquemos al tenor norteamericano John Osborne quien encarnó el rol protagonista de Benvenuto Cellini. Es un cantante de voz de bello color, no es muy corpórea ya que es más bien lírica y no tan spinto, pero tiene tanta facilidad en superar difíciles escollos en el registro alto, que parece cantar fácil lo que es difícil para la mayoría. Además, cantó con gusto, atractiva media voz y se lució en el ámbito de la dulzura y su buen gusto nos dejó embelesados al cantar su aria “Sur les monts les plus sauvages” en la que explayó un abanico de filados, diminuendi y agudos con gran arte. La soprano Mariangela Sicilia cantó rebosante de voz y con una actuación muy natural y la mezzo Vardhui Abrahamyan, la cual encarnó el papel masculino de Ascanio, se llevó una cerrada ovación por su pegadiza aria. Citemos finalmente al bajo Marco Spotti el cual interpretó al Papa Clemente VII con voz recia y de solemne gravedad y con ello completamos el soporte vocal de una obra de gran complejidad escénica y de variada temática musical. Una obra que estando coproducida es lógico pensar que en adelante viajará por varios teatros, sin duda para satisfacción del aficionado.
