UNA CENERENTOLA GRIS


POESÍA CANTADA

Recital de Canto. Solistas: Ainhoa Arteta (S); Ruben Fdez.Aguirre (piano). Obras de Garcia Lorca, Montsalvatge, Morante y Ortega. Teatro Arriaga Bilbao 13-XI-16
 
                Ainhoa Arteta, Benito Lertxundi y Cabaret, apuestas musicales del teatro Arriaga de Bilbao hasta fin de año

Se han escuchado en varias ocasiones y por diferentes intérpretes las canciones recogidas y armonizadas por el mismo Garcia Lorca. Ahora bien, no recordamos una audición con tan gran número de ellas y mucho menos con la presencia de una bailaora al tiempo que se canta. La palabra recitada en las grabaciones de dos voces lorquianas declamando el llanto por la muerte de Sánchez Mejías en la voz de Paco Rabal y la de Bodas de Sangre por parte de Rafael Alberti, de alguna manera, dieron paso a la presencia de la bailaora Pilar Astola para completar la esencia andaluza y poética de la velada.
Hubiéramos preferido quizás  el baile y el canto cada uno por su lado, sin desvío de miradas ni oídos en perjuicio de uno u otro, porque el canto se apoyó en el baile y este a su vez en el canto.
Nos agradó comprobar que una voz como la de Ainhoa Arteta, a las puertas de una soprano dramática, potente y sonora, podía controlar con delicadeza la melancolía de los versos de Lorca. La Nana cantada en la primera parte, así como las canciones de García Morante reflejaron ese control de la intensidad, su amortiguación, la larga y bien sostenida línea de un canto sedoso. Sin embargo,  a la guipuzcoana le atrae enseñar su anchura y potencia vocal y no evitaba los cambios tan bruscos de sonoridad en algunas ocasiones.
A Ainhoa Arteta no le hace falta la desmesura, sus ademanes y el control de su voz ya le bastan para indicar el significado de la letra, pues normalmente, la melancolía y la tristeza de Lorca se ven reflejadas en pianísimo y con filados sutiles. Por ello, nos quedaríamos ya en la segunda parte, con la belleza canora expuesta en las canciones de Miguel Ortega, sobre todo la titulada Memento, que la cantante confesó era una de sus favoritas. La voz de Arteta corrió sola, no le hacía falta tanta aceleración y tanto cambio sonoro. Su voz no se apagaba, ni disminuía su brillo y basándose en su gran fiato, parecía que iba sola, no había necesidad de empujarla demasiado.
Acompañado al piano por Rubén Fernández Aguirre, de cuyo trabajo preparativo previo y de su meticuloso acompañamiento de calidad no dudamos, el homenaje a Federico García Lorca fue un éxito.

                                      


Inauguración de Temporada con Bel Canto

“Lucrezia Borgia” de G.Donizetti. Reparto: Elena Mosuc (S); Celso Albelo (T); Marco Mimica (B); Teresa Iervolino (M); Mikeldi Atxalandabso (T); J.M.Diaz (Bar); Fernando Latorre (bar); Zoltan Nagy (Bar);.Coro de la Opera de Bilbao.Orquesta Sinfónica de Euskadi.Director de Escena : Francesco Belloto. Director Musical: J.Mguel Perez Sierra.Bilbao.Palacio Euskalduna 22-X-16.

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El prólogo de la obra nos sirvió para las presentaciones.  En la primera de ellas se nos presentó la mezzo Teresa Iervolino quien encarnó a Orsini con el relato de su historia. La cantó provista de buena línea y gran expresividad,  aunque tal vez a su voz le faltaba una pizca de volumen.En el aria de la soprano Elena Mosuc, “Com´é bello,  la protagonista  nos deparó desde el primer momento una elegante línea de canto y  un bello y expresivo fraseo. Con anterioridad se había manifestado ya el coro, como siempre vibrante en la ópera italiana y finalmente llegó la presentación apasionada de Celso Albelo en el dúo amoroso con Lucrezia.  Soprano y tenor compitieron en dulzura y sensibilidad musical. Sus voces estaban totalmente controladas, no había ápice de intensidad superflua y se deleitaron y nos deleitaron con filados, medias voces y un canto quedo y sedoso lleno de musicalidad. Parecían cantar sin esfuerzo porque no lo hacían fuerte, pero ya se sabe que cantar a media voz y afinado, es más complicado pues se ha de controlar bien la voz.

El primer acto sirvió para escuchar  la voz del bajo Marco Mimica, una voz hermosa y poderosa, de igual color y muy extensa,  apropiada para cantar su deseo de Vendetta, si bien le faltara elegancia.  Es con este  personaje representando a Alfonso D´Este con quien la soprano nos exhibiría una voz diferente a la voz elegíaca que había enseñado anteriormente,  ahora su voz  resultaba sólida y sin apenas vibrato.  La voz del bajo resultaba recia y potente como para que la soprano cantara delicado una situación tensa y de menazas respectivas.

En el segundo acto las cuerdas y metales de la Sinfónica de Euskadi junto con el coro nos introdujeron en la oscuridad de la pétrea  escena, únicamente iluminada por la hermosa  aria “T´Amo qual Dama un Angelo”,   que Donizetti escribió para el tenor ruso Ivanov y que Celso Albelo la abordó con exquisitez. Si el tenor expuso una voz de muy bello color y una asombrosa facilidad en la zona alta, si la soprano desbordó en expresividad, si la mezzo actuó perfectamente en lo dramático, el artista local Atxalandabaso se movió como ninguno en escena. Además su voz penetrante sobrevoló todo obstáculo, llegando al protagonismo . Los barítonos José Manuel Díaz y Fernando Latorre son garantía para cubrir papeles que hacen que una obra alcance la cúspide del éxito porque entre otras cosas son necesarios y también se les juzga.  Al respecto, recordemos la escena segunda del segundo acto, en la exaltación que se hace al vino.

El aria final de la soprano, típica del romanticismo y página de lucimiento, cerró una representación de calidad, en la que Elena Mosuc  volvió a demostrar sus dotes dramáticas, su ductilidad vocal y su excelente técnica. El coro de la Opera de Bilbao canta cómodo con el repertorio italiano en general y Donizetti contempla páginas muy bella de conjunto.  Excelente la batuta del maestro Pérez Sierra y excelente una orquesta de medidos acordes en el acompañamiento, obediente a la batuta y paciente ante el tempo pausado que  a veces impuso el director para disfrute del más puro belcanto. Valió la escenografía pétrea y sobria de una ópera que trascurre siempre de noche, valió también  el vestuario, rico  y variado pero quizás algunas inoportunas alegorías distrajeran la atención  hacia el canto.


CANTAR,TRABAJAR,APRENDER

 

 

 

 

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Multitudinario Te Deum de Berlioz

 

TE DEUM de H.Berlioz. Solista :Christian Elsner (T): Thomas Ospital (Org); Orfeón Donostiarra; Orfeón Pamplonés; Eskolanía Easo y Araoz Abesbatza. Orquesta Sinfónica de Euskadi y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección Musical: Victor Pablo Perez. Quincena Donosti 30-VIII-16.

 

Terminó la Quincena Musical a modo de una traca estruendosa con la que suelen  acabar los fuegos artificiales festivos. La megalomanía de Berlioz al requerir dos grandes orquestas y  tres o más coros para la interpretación de su Te Deum, confiere a la obra una gran monumentalidad.

Presenciar en un escenario doscientos ochenta y ocho voces y más de ciento treinta músicos, impresiona y naturalmente crea expectativas. Sin embargo, cuando el sonido de las dos orquestas queda solapado ante el poderío vocal de los coros mayores y cuando las voces más tiernas de los niños apenas se percibe, a esa monumentalidad evidentemente le falta elegancia o una mayor discreción en la línea de canto. Tan solo en la intervención del tenor en su rogativo solo,  “Dignare”, Berlioz aplaca su fuerza musical para dejar en boca del tenor Christian Elsner el único momento de canto piano junto con el posterior pianísimo coral. Un tenor por cierto, cuya emisión gutural le limitaba el acceso a la zona media alta del pentagrama y aunque evidenciaba cierto squillo, su color se afeaba por dicha emisión.

Con el simple y limpio punteo del órgano tecleado por Thomas Ospìtal, el protagonismo recayó en los coros, que como decimos no dejaron apreciar ni matices ni inflexiones pues la fuerza y el volumen imperaban también en las órdenes del maestro Victor Pablo Pérez.

La interpretación del Aita Guría de Madina gustó porque el coro sintió la hondura de la melodía y lo demostró con un canto delicado y susurrante y no tanto por la voz blanca del niño encargado de los solos. No lo decimos por el niño cantor, que lo hizo muy bien, sino porque un rezo se hace más profundo y grave en boca de otra voz más madura.

Finalmente hay que subrayar que gustó mucho el Gernika de Pablo Sorozábal cuya música a modo de marcha estuvo muy  bien cantada y cuya patriótica y un tanto agresiva letra de Nemesio Gimenez levantó más de un ánimo antes de que todos nos pusiéramos en pie con el Agur Jaunak


La coral Andra Mari celebró 50 años

Sinfonía Nº 9 de Ludwing von Beethoven. Solistas: Ilse Earens (S); Marie Claude Chappuis (M); Robin Tritschler (T); Thomas Bauer (BAR). Coral Andra Mari y Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt. Dirección Musical : Philippe Herreweghe. Quincena Donosti 27-VIII-16.

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Efectivamente, el concierto con la interpretación de  la magna obra coral de Beethoven sirvió para que la Quincena homenajeara a la Coral Andra Mari de Rentería por sus cincuenta años de existencia. La efemérides merece la pena ser comentada, pues llegar a medio siglo de vida en el ámbito musical o cultural cualquiera, supone tal esfuerzo que honra ya sea a los fundadores o ya sea a los continuadores.

En cuanto al concierto, hasta la llegada del último movimiento, o sea, el presto final, la figura ágil y de vivo ritmo del maestro Herreweghe marcaba con detalle las entradas de las diferentes familias de la gran orquesta que dirigía. Los ademanes de Herreweghe se hacían llamativos y el sonido del conjunto de la Radio de Frankfurt armonioso y conjuntado. Llegó pues el momento en el que el barítono Bauer entró con el ¡Oh Amigos! en la parte coral propiamente dicha. Se le apreció una bella voz, lo mismo que la del tenor que mostró su gran brillantez. Entre las féminas, apreciamos una voz ligera en la soprano Earens, tal vez demasiado para este movimiento beethoveniano y si bien oscura, no muy potente en la mezzo Chappuis.

De todos modos no es una página en la que apreciar las diferentes voces solistas, sino más bien calibrar la fuerza, los matices y sobre todo el nexo de unión entre las más de ochenta voces de la Andra Mari. La coral de Rentería, dio la impresión de absoluta seguridad y dominio, facilitando la labor del maestro en la dirección y satisfaciendo al público asistente por su calidad vocal.

 

 


UN GRAN CORO ALEMÁN


Original distribución Coral

Requiem de Mozart. Solistas: Lucy Crowe (S); Barbara Kozeij (M); Jeremy Ovenden (T); José Antonio López (B); Akos Acs (Clarinete); Budapest Festival Orchestra y Cpññegium Vocale de Gent. Dirección Musical: Ivan Fischer.Donosto.Quincena Musical 23-VIII-16.

 

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Precediendo al Requiem, el virtuosismo del contrabajo y del clarinetista Akos Acs configuraron lo que sería la primera mitad del concierto. Sobre todo el clarinetista húngaro cuyas variaciones sobre temas conocidos o fragmentos de  ópera mozartianas propició el aplauso general  del público. Si  el contrabajo insertó un breve solo en la interpretación de La Flauta Mágica con absoluta limpieza, el clarinetista rayó en la perfección en su coloratura y jugó con el clarinete con absoluto dominio del mismo.

En la segunda parte del programa el director Ivan Fischer distribuyó al coro de Gent  de  manera que cada dos voces ya fueran sopranos o tenores o bajos se intercalaban entre los instrumentistas formando un grupo homogéneo y rompiendo la estructura formal de un coro tradicional. Esto significó el alejamiento de los instrumentistas hacia los lados y ello unido a que las voces separadas entre sí tenían que cantar más alto de lo que requiere el Requiem, la obra nos pareciera altisonante.  A los solistas los ubicó en una plataforma alta, por encima de la orquesta y si unos alzaban la voz, a los otros no se les escuchaba. La soprano Lucy Crowe por ejemplo careció de gusto en su interpretación y su voz parecía emitida sin control. A la mezzo Barbara Kozeij apenas se le escuchaba, aunque a su favor habría que decir que al menos guardó el estilo. Así mismo, la voz del tenor Jeremy Ovenden se nos hizo demasiado ligera y aunque de bonito color, apenas llegó a oídos de los asistentes.

La sustitución del anunciado bajo Davies por el sustituto Jose Antonio Lopez  nos deparó el punto positivo ya que López posee una voz potente y grata. Digamos para finalizar que la confianza de Ivan Fischer depositada en su orquesta y en el Coro GollegIum Vocale de Gent, al objeto de formar a los intervinientes en la escena de manera tan original, deparó la duda de si valió o no la pena de tal distribución.


El gusto de Carlos Mena y Lluis Villamajó

 

Capilla Santa Maria. Solistas: Carlos Mena (F); Lluis Villamajó (T); Carlos Garcia Bernanlt (clavecín); Susana Garcia de Salazar (piano). Quincena Donosti.22-VIII-16.

 

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Dos voces, la del tenor Lluis Villamajó y otra la del falsetista Carlos Mena se unieron armoniosa y dulcemente en la interpretación de una música plácida y bella que partiendo de Purcell  y teniendo a Ralph Vaugham Williams de puente, terminó en el impactante canto de Abraham e Isaac de Britten.

En gran parte de las suaves y sentidas canciones de Purdell fue el tenor catalán el que empezó  a seducir al auditorio. Su voz, sin la particularidad de poseer una gran squillo o gran volumen ofreció sin embargo el arte del canto a media voz a través de un timbre aterciopelado, una exquisita afinación y un gusto en posesión de muy pocos cantantes.

A su vez, Carlos Mena, el vitoriano falsetista, es decir el cantante cuyo canto se basa en la técnica de la voz in testa, pro en falsete, lució su destreza al interpretar a Vaugham Williams y a Britten. Hace ya tiempo que admiramos el arte de Mena, su rigor y la técnica con la que dominar el campo vocal para poder asemejarse a la voz del antiguo castrato. Apreciamos su limpieza en la coloratura y un envidiable fiato con el que lucir su buen legato.

Por otro lado, no sabríamos distinguir si al canto tan elegíaco y celestial, tan poético y expresivo que se nos ofrecía, le era más acorde el clavecín de Garcia Bernalt o el piano de Susana Garcia Salazar. Todo resultaba conjuntado, estudiado en todos los detalles y nos esperaba aún el final. Un final a dúo, o sea con la voz del tenor y la del falsetista en perfecta unión deleitándonos en la cantata de Britten “Abraham and Isaac”, cruel en su narración bíblica y tan hermoso en lo musical. Pocas veces un auditorio como en este caso el teatro Victoria Eugenia suele quedar tan en silencio y es que en el escenario había cantantes de mucho gusto y expresividad a flor de piel.

 

 


UN BUEN TENOR PARA MARINA

“ Marina “ de Emilio Arrieta- Reparto:  Hejena Orcoyen (s); Julio Morales (t): Javier Galán (bar); Angel  Rodriguez (B); Coro y Orquesta Lirico de Bilbao. Director de Escena: Humberto Fernandez. Director Musical: Tulio Gagliardo. Palacio Euskalduna Bilbao 20-VIII-16.

 

Marina Euskalduna Borja Guerrero

La zarzuela Marina tiene suficientes elementos positivos como para que se ponga en escena durante tres días consecutivos en plenas fiestas de Bilbao. En efecto, el principal atractivo y soporte de la representación resultó ser la voz igual y de bello color tímbrico del tenor Julio Morales.

El cantante santanderino no solo cantó sin mácula y con expresividad, sino que nos atrajo la seguridad de sus agudos, la madurez y compenetración con que expuso a su personaje y como se ha dicho,  nos sedujo sobre todo por la belleza de su voz lírica.

Respecto a su partenaire y protagonista primera de la obra, no pensábamos a priori que la voz de Helena Orcoyen iba a ser tan inapropiada para cantar el rol de Marina. A pesar de su seguridad, valentía y facilidad en el canto, echamos de menos un mayor cuerpo de voz en una Marina con un timbre de voz no tan ligero.  La soprano exhibió sus dotes vocales alcanzando notas extremas que para otras muchas sopranos son impensables, pero eso mismo le impidió cantar con una línea melódica sin altibajos y sin brusquedades. La  joven soprano tolosarra está obligada en su carrera a elegir con cuidado sus personajes y lucirse en el campo de las tiples ligeras o simplemente de aquellas sopranos facultadas para el canto extremo en tesitura muy alta.

El barítono Javier Galán se acomodó muy bien a su personaje y como su voz se defiende perfectamente en zonas complicadas, llegó a lucirse y a unirse con el tenor para gloria de la función.

No así el bajo Angel Rodríguez cuya voz no se llegó a escuchar en la sala con nitidez y que debido a esa falta de potencia t volumen el personaje de Pascual quedó muy marginado.

Un aplauso a la sección masculina del Coro Lírico de Bilbao por sus intervenciones y digamos también que se notó la mano del escenógrafo Humberto Fernandez en la escena.  Se notó la destreza del director de escena en mover a los que pisaron el escenario y su personal aportación en el ámbito del vestuario y de la luz reinante.

Finalmente, digamos que la batuta de Tulio Gagliardo bastó para aunar y para luego ofrecdr una lectura correcta a la bella música que con acierto interpretó la Oruesta , subrayando especialmente la actuación del corno inglés o trompa en su precisa intervención durante  el intermezzo.


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