Archivo del Autor: nino dentici
POEMAS DEL MAR
Concierto de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Obras de Wagner, Chausson y Debussy. Solista Miren Urbieta Vega (Soprano). Dirección Musical: José Miguel Pérez Sierra. Palacio Euskalduna 7-XII-17.
Tras su desplante a Bilbao y a su ópera, tras la huella de desamor que aún pervive en la capital vizcaína, reapareció la Sinfónica de Euskadi en el Euskalduna. Unos pocos gritos de ‘fuera, fuera” y algunos silbidos recibieron a la nutrida formación sin que pasara a mayores. La reaparición se llevó a efecto con la obertura del Holandés Errante de Wagner y composiciones de Debussy, pero sobre todo con la presencia de la soprano Miren Urbieta-Vega encargada de cantar los poemas de Maurice Bouchor, amigo de Ernest Chausson, este último el compositor de la música de los poemas. La comparecencia de la soprano guipuzcoana sirvió sin duda de bálsamo reparador, pues no en vano su voz cálida y a la vez voluminosa, deleitó a los asistentes. El color cual oboe de la voz de Miren Urbieta surgió llena de su corpóreo registro central y a pesar de la nutrida orquesta, muchas veces determinante en la capacidad sonora de la intérprete, surgía incólume, bien sostenida y no exenta de gusto para transmitir el contenido de la poesía cantada. Nos alegramos sinceramente de la trayectoria en alza de una soprano que ya apuntaba alto desde hace unos años. No es frecuente escuchar en una voz aún joven, la belleza dramática del color de su timbre y su poderío. Todo ello indica que en breve Miren Urbieta será la punta de lanza que represente a nuestro entorno allá donde exponga su arte. En cuanto a la Sinfónica de Euskadi, bajo la batuta de Pérez Sierra sonó pletórica en Wagner y un tanto altisonante en los poemas de Ernest Chausson cantados por la donostiarra.
CONCIERTO PARTICIPATIVO
El Mesías de Haendel. Reparto: Rowan Pierce (S); Catherine Hopper (M); Joshua Elicott (T); Peter Harvey (Bar). Orquesta Sinfónica de Bilbao y Sociedad Coral de Bilbao. Coros de Portugalete, la Coral Isasi, Coro Arte Factum,Corod Deportivo Bilbao,Donetebe Abestatza, Doniene Abesbtza y Coral Inmaculada. Dirección: Daniel Reuss. Palacio Euskaduna.Bilbao 23-XI-17.

Se ha dado en llamar conciertos participativos a los eventos musicales del tipo oratorio que hace que varios coros y agrupaciones corales tengan la posibilidad de cantar con orquesta y que los espectadores participen del evento al tener a los participantes corales mezclados con ellos en la misma sala. Una de estas obras magnas para llevar a cabo lo dicho, es El Mesías de Haendel. Una obra que salvo la sinfonía inicial está llena de recitativos arias para solista y fragmentos corales, todo ello propicio para los participantes. De ahí que el director Daniel Reuss se multiplicara y tuviera que atender a las distintas masas corales apostadas delante y detrás de su batuta. A una lado de su figura, las voces masculinas de tenor y barítono y al otro lado, las femeninas de soprano y mezzo. Del lado masculino, destacó el tenor Joshua Elicott, el cual enseñó una voz muy agradable y un gusto exquisito en la línea de canto. Se podría decir que de los cuatro solistas, él fue quien ostentó la mayor calidad vocal. En este sentido admirativo y no tan lejos de su arte, habría que resaltar la voz de la soprano Roan Pierce, cuyo canto se reflejó a través de una voz limpia, fresca, afinada y de grato color tímbrico. En un peldaño inferior se situaría el barítono Peter Harvey, un tanto atenorado, pero exhibiendo también el gusto canoro general. Lo mismo que la mezzo Catherine Hopper, cuyo único pecado fue la menor potencia de su voz y un color vocal algo alejado del de una mezzo. Sin embargo, es justo decir que estuvo a la misma altura o altura superior a sus compañeros en cuanto a finura y delicadeza en la interpretación. Los coros vibraron y brillaron en un obra con tempos muy marcados que facilitan la compenetración. La base de la obra recayó en la solvencia de la Sociedad Coral de Bilbao situada enfrente del maestro holandés, siempre activo, mientras que las demás agrupaciones hicieron que el oratorio o la cantata haendeliana alcanzara grandes cotas de esplendor.
DON PASQUALE COMO OPERA DE CÁMARA
“Don Pasquale” de G.Donizetti. Reparto: Carlos Chausson (B); Jessyca Pratt (S); Paolo Bordogna (T); Javier Franco (BAR); Coro de la Opera de Bilbao. Director de Escena: Jonathan Miller. Pianista : James Vaughan. Dirección Musical: Roberto Abbado.

En la ópera Don Pasquale, el canto es el gran protagonista. Se trata de una obra exigente para el cantante ya que obliga a una gran agilidad vocal, exactitud en la afinación, cuidado fraseo y en suma, virtuosismo. En esta ocasión no vamos a comentar sobre la brillante melodía orquestada de Donizetti, ni de su bella obertura, pues lo que escuchamos tan solo mantuvo la denominación de “Sinfonía”. En efecto, la música se representó sin el tutti orquestal inicial y no nos aparecieron los temas cantados que se distribuyen en los diferentes instrumentos musicales. La ABAO ofreció una representación operística con el único acompañamiento de un piano, un hecho insólito en el mundo íirico, salvo cuando el compositor crea una ópera de cámara. La ABAO siempre se ha vanagloriado de llevar a cabo todas las funciones programadas a pesar de las contrariedades que pueda causar incluso la llegada de los cuatro jinetes del Apocalipsis. De ahí que en Bilbao hayamos presenciado óperas con algún cantante mirando estático su parte musical colocada en un atril o hayamos vivido angustiosos el relevo de ultimísima hora de alguno que en escena apenas sabían cantar el rol, etc. etc. Surge de nuevo la disyuntiva de si es plausible la suspensión de una función o su aplazamiento a pesar de las complicaciones que ocasione o vale todo y que en el circo los payasos hagan de elefantes. Lo cierto es que la ABAO, tal como dijo su presidente no ha tenido nada que ver con la anomalía. Afortunadamente el ámbito vocal estaba bien cubierto porque el rol de Norina lo encarnó Jessyca Pratt. La soprano inglesa nos cautivó por el dominio técnico que exhibió, la destreza en el manejo de su voz, la facilidad de alcanzar las notas comprometidas de exhibición y la agilidad para solventar trinos, arpegios y demás adornos vocales. A ella no le hubiera afectado el sonido orquestal porque posee una voz bella y potente. Probablemente hubiera afectado mucho más al tenor Santiago Ballerini de voz muy ligera y paradójicamente muy limitada en el registro superior y hubiera también dificultado escuchar al sustituto del indispuesto Carlos Chausson, llamado Paolo Bordogna quien hizo que echáramos de menos al zaragozano por voz y por gracia. En cuanto al barítono Javier Franco, se le escuchó con agrado al enseñar una voz de grato timbre y con una actuación dramática muy correcta. El infortunio se cebó así mismo en el rol de Ernesto, ya que al inicial contratado Paolo Fanale, le vino a sustituir Santiago Ballerini, el tenor encargado de cantar la serenata y el aria “Cercheró lontana terra” a la que le faltó un poco de sostenimiento en el agudo final. En el campo escénico la acción trascurrió en una gran corrala, cuyo patio no se pisó más que al final de la obra, con lo que todos, incluido el coro se tuvieron que mal mover en ella. Para finalizar, diremos que nos gustaría una nueva presencia del director Roberto Abbado, ya que al dirigir sin orquesta, sus manos tan solo se pudieron dirigir a los cantantes y no pudimos presenciar en este debut suyo en Bilbao, sus grandes dotes de “concertatore”, teniendo como único instrumento bajo se atril el seguro teclado del gran pianista James Vaughan.
CANCIONERO VASCO
Artxipielago. Solistas: Ainhoa Garmendia (S); Andoni Egaña (Bertso).Germán Ormazábal (Piano), Pello Ramirez (Vhelo); Garikoitz Mendizábal (Txistu). Teatro Arriaga 19-XI-17

Hace unos días, el Teatro Arriaga presentaba a varias compañías de danza con la exhibición de los bailes vascos más conocidos. De una manera fina y elegante Jose Antonio Urbetltz mostró en una variada coreografía las danzas autóctonas a través de varios grupos conocidos. Ahora, Ainhoa Garmendia, de la mano del bertsolari Andoni Egaña y tres instrunetistas , nos ha querido mostrar una buena parte del cancionero también vasco.En la primera parte fue un repaso a autores clásicos como Iparraguirre, Guridi, Garbizu,Aita Donostia, Tellería u Olaizola y la segunda , a canciones de hoy en día compuestas por Mikel Laboa, Xabier Leteo o Pello Ramirez, alguna de las cuales arregladas por el joven Xabier Otaolea. La soprano Ainhoa Garmendia demostró en estas últimas composiciones modernas su capacidad de expresión y reflejó un gran sentimiento al interpretar “Oñazez” del Padre Donostia o las composiciones de Laboa y Lete. En el primer bloque, la soprano guipuzcoana cantó sin micrófono, es decir, como una profesional de la Lírica y en la segunda mitad ya con micrófono, pudo exhibir mejor su técnica al filar con más facilidad , realizar inflexiones y sobre todo cantar a media voz con mucho gusto. Tuvo el sostén y excelente acompañamiento de Germán Ormazábal sentado al piano, mientras que Pello Ramirez sumaba en la orquestación junto al txitulari Garikoitz Mendizabal. Al bertsolari Andoni Egaña, le correspondió el entretenimiento mediante la palabra y la impoovisación, y ciertamente ratificó lo que todo el mundo sabe, que es un poeta creativo y original.
UNA VOZ PARA EL LIEDER
Concierto de la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Solista : Hanna Elisabeth Muller (soprano). Obras de Mozart, A.Berg y R.Strauss. Palacio Euskalduna 2-XI-17
La voz de la soprano Hanna Elisabeth Muller no brilló de igual manera a lo largo de su concierto. El ciclo de los siete lieder de Berg , “Sieben Fruhe Lieder” no facilitaban la apreciación del gusto y musicalidad que después reflejó la soprano alemana al cantar los lieder de Strauss y sobre todo, la composición de Mozart. El contraste musical entre el acompañamiento y la voz en las canciones de Alban Berg con la influencia de su maestro Schonberg hacia el dodecafonismo, no dejaba ver con claridad sus reales aptitudes interpretativas y si el colorido de las canciones era el apropiado para su voz. Mozat y su canción “Ch´io mi scondi di te” nos reveló que se trataba de una cantante de elegante línea de canto y gran finura. Además, la voz corrió con naturalidad y ante la inexistencia de lucha con la orquesta, brilló su musicalidad, el canto piano y la justa expresividad. Con los lieder de Strauss, se sintió muy cómoda, pues no en vano, su afinación y dulzura canora son elementos que son parte de su buena técnica vocal y de este modo su canto se hizo celestial, elegíaco. El maestro Erik Nielsen la arropó con una batuta que indicó a la orquesta la precisa suavidad y delicadeza e incluso se sentó al piano para cumplir con el estilo y color mozartiano de la obra. La inauguración de la temporada de la BOS nos deparó una buena intérprete de lieder, una soprano ligera que evidenció su clase con un gran fiato, un envidiable fraseo y bello color tímbrico
I Masnadieri de Verdi en Bilbao
I Masnadieri de G.Verdi. Reparto; Aquiles Machado (T); Marta Torbidoni (S); Vladimir Stoyanov (BAR); Mika Kares (B); J,Antonio Sanabria (T); Petros Mogulas (T); Alberto Nuñez (T), Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Leo Muscato . Dirección Musical: M.Angel Gómez Martinez. Bilbao 21-X-17.

Se inauguró con I Masnadieri de Verdi, la temporada de ópera. Comenzando el comentario con la producción, habría que decir que unos tablones a modo del suelo de un castillo en tiempos de la Alemania de Federico de Prusia y unos árboles para situarnos en un bosque de Bohemia, fue lo que el teatro de Parma ofreció para ubicar la historia basada en Schiller. No importó demasiado, porque la música tal como la leyó el maestro Gómez Martinez, con la meticulosidad y con la claridad gestual en su dirección al frente de la BOS, bastó para situar bien alta la calidad musical de la obra. El maestro granadino dejó disfrutar de la fina música de una ópera a la que no se le suponía tanto atractivo y a falta de números de conjunto, Gómez Martínez ayudó eficazmente a cada uno de los solistas en la interpretación de sus múltiples arias.El coro bilbaíno, ese coro que representaba a los Masnadieri , a pesar de su excelente trabajo vocal, sin fisuras, conjuntado y con muy bello color, compareció sin una jefatura que los exhortara debidamente. Porque Aquiles Machado ya no está para encorajinar a nadie. Cierto es que la voz mantiene su bonito color en el recitado, pero inmediatamente perdía fuelle y color vocal a la menor exigencia. Su amada y a la vez escénicamente maltratada soprano, la debutante en Bilbao Marta Torbidoni, aunque empezó dubitativa, cuajó una muy buena actuación general, gracias a que posee una voz potente y a su entrega al personaje. De hecho, el mejor momento de la ópera fue su “Carlo vive”, cantado con gran sensibilidad y musicalidad al enterarse de que su amado Carlo no había muerto. El barítono búlgaro Vladimir Stoyanov, conocido ya en Bilbao, destacó por sus brillantes cabalettas, pues no en vano su atenorada voz alcanzaba con facilidad las notas altas de su partitura. La de Stoyanov es una voz que va perfectamente con este tipo de papeles. En un tono superior y aunque su participación es limitada en la obra, es justo señalar al bajo finlandés Mika Kares como el más distinguido intérprete. Desde su presentación, acostado en la cama, hasta el final de la obra, el gran ( y muy alto) bajo enseñó una voz aterciopelada, de grata oscuridad tímbrica y una buena línea de canto. Los tres tenores que cubrieron las segundas partes, es decir, Antonio Sanabria, Petros Mogulas y Alberto Nuñez completaron con seguridad dramática y buen canto la historia un tanto absurda y hasta dura de esta ópera ..
DELICADO REQUIEM
Requiem de G.Verdi. Solistas: Maria José Siri (S); Daniela Barcellona (M); Antonio Poli (T); Riccardo Zanelatto (B). Orfeón Donostiarra y Orquesta Philarmonique de Luxemburgo. Dirección Musical: Gustavo Gimeno. Quincena 26-VIII-17.

Ciento cincuenta voces, que son las que formaban el Orfeón, son capaces de atronar y expandir su gran sonoridad más allá del Auditorio, pero también fueron capaces de originar una especie de suave murmullo a la hora de cantar pianísimo. La tónica general consistió en ofrecernos una versión íntima del Requiem verdiano. Salvo el estruendoso Dies Irae o el pletórico Sanctus ofrecido por el Orfeón, predominó el canto delicado, la moderación en la línea de canto, tal vez si exceptuamos la plenitud en la intensidad vocal de la soprano Maria José Siri. Con una voz potente, de igual color y sin obstáculos en la zona alta del pentagrama, la uruguaya cantó con una voz fresca y hermosa, aunque no apianó como lo hicieron sus compañeros. Sin embargo, el final de obra congenió con el dramatismo que su voz lograba originar y la facilidad con la que sostener la alta tesitura. El canto delicado y elegante nos llegó de la parte del tenor Antonio Poli, sobre todo al entonar el “Hostias” a media voz, pianísimo y muy afinado. Al tenore di grazia le secundaron muy bien la mezzo Daniela Barcellona, cantando contenida y muy sentida como se le apreció en el hermoso dúo “Ricordare” y el El bajo Riccardo Zanelatto. Este último nos sorprendió por su elegancia canora y su aterciopelada voz. Incluso su “Confutatis” lo convirtió en un fragmento dulce en contra de su severidad y gravedad. Por otro lado, cien músicos lde la Philarmonique de Luxemburgo llenaron el escenario bajo la correcta y clara dirección del joven maestro Gustavo Gimeno, quien no en vano estuvo al lado de Abbado y de Jansons.
Misa Nelson de J.Haydn. Solistas: Maria Espada (s);Hilary Summers (m); Robin Trischtler (t);Neal Davies (Bar). Coral Andra Mari y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección Musical: Paul Goodwin.Quincena 21-VIII-17
El inglés Horacio Nelson se encontró con la armada francesa en la desembocadura del Nilo a la que derrotó. La noticia llegó a Eisenstadt cuando la Misa de Haydn iba a ser estrenada. A partir de entonces la gente conocía la obra como la de Nelson y más aún cuando el almirante es invitado a Viena y se celebra esta misma Misa en su honor. Aunque la Misa, llamada oficialmente Misa HOB XXII en Do Menor, requiere la participación de un cuarteto vocal, sin duda es esencial el soporte de una buena voz de soprano y que además tenga bastante agilidad. María Espada lo demostró plenamente pues su canto apareció a través de una voz poderosa y de bello color y no estuvo exenta de agilidad para salvar los trinos que proporciona la obra. La misma agilidad nos enseñó la Coral Andra Mari, versátil y ligera unas veces y poderosa y grave en los momentos solemnes. Resultó emocionante su combate con las trompetas y de la misma emoción las dos primeras frases el Sanctus, bien sostenidas en pianíssimo y las delicadas respuestas que dio a la soprano en el Benedictus. Participaron en la obra las voces de la mezzo Summers y el tenor ligero Tristschler en cortas intervenciones y algo más el barítono Davies con su intervención en el “Qui Tollis”. Resultó espectacular la dirección del maestro Goodwin en continuo movimiento gestual, muy minucioso a la par que saltarín al frente de una Sinfónica de Euskadi que ya per se es una garantía de éxito.
El Caserío en Fiestas
“El Caserío” de Jesus Guridi. Reparto: Gerardo Bullon (bar); Julio Morales (t); Hevila Cardeña (s);Juan Carlos Barona (t); Alicia Montesquiu (s); Coro y Orquesta Liricos de Bilbao. Danza Elai Alai. Dirección de escena: Humberto Fernandez. Dirección Musical; Tulio Gagliardo. Euskalduna.Bilbao 20-VIII-17.

Da lo mismo las veces que se represente la obra de Guridi porque el lleno está asegurado sean fiestas o no lo sean. Tras un breve repaso fotográfico por Bilbao, el regista Humberto Fernandez nos situó en Sasibil, el caserio donde se llevará a cabo la acción de la zarzuela. Allí el dueño y alcalde de Arrigorrii tramará el ardid amoroso con el que asegurar el futuro de la casa. El barítono Gerardo Bullon, el cual interpretó el personaje, lo hizo a través de una voz un tanto carente de potencia y limitada en la parte alta, pero sin afecciones y dando al personaje el realismo debido gracias a su naturalidad. La calidad vocal y la belleza en el timbre de la voz los puso el tenor Julio Morales, quien además completó una buena actuación teatral. Su versión de la romanza “Yo no sé qué veo en Ana Mari” atrajo sobremanera por su elegante línea. La soprano Hevila Cardeña cumplió con su cometido desde el punto de vista vocal, aunque su canto fue algo inexpresivo y teatralmente no reflejó el modelo de una “neska” vasca. El tenor cómico Juan Carlos Barona y la tiple Alicia Montesquiu formaron un buen dúo, mostrándose Barona natural y con un canto afinado y Montesquiu muy bien su tono de modestia y gracejo. Nos pareció el coro un tanto estático en escena, formando grupetos a modo de una pintura familiar y vocalmente correctos dado su limitado número de voces. Tres escenografías bastaron para plasmar el caserio por fuera y por dentro de la casa y se vivió una moderada alegría a cargo del grupo de danza Elai Alai. Subrayemos la buena ejecución orquestal del joven conjunto orquestal bajo la eficaz dirección del habitual maestro Tulio Gagliardo, quien se entiende perfectamente con la misma.
UN EXCELENTE CORO
Misa en DO Mayor de L.V.Beethoven. Balthasar-Neumann Ensemble. Coro y Solistas. Y Director: Thomas Hengelbrock. Quincena de San Sebastian.19-VIII-17
El coro alemán que nos ocupa es uno de esos conjuntos que con algo más de cuarenta voces, dejan en evidencia a otros muchos grupos que cantan con ochenta o más voces. Bajo la dirección del creador del grupo y a la vez titular de la NDR de Hamburgo, Thomas Hengelbrock, los solistas y coro de esta Baltahasar Ensemble que ya visitó la Quincena el año pasado con gran éxito, mostró una vez más la calidad que atesora. Incuestionable la musicalidad y la cohesión entre las voces y de muy alto nivel las intervenciones de los solistas que al mismo tiempo forman parte del coro. Pocas veces se escucha en un coro la delicadeza en los pianíssimi, el difuminato a modo pictórico de unas voces atentas a la mano y señales inequívocas de Hengelbrock. Desde el cuarteto inicial de tenor,barítono,soprano y mezzo, pasando por el brillante Incarnatus o el cambio de sonoridad e intensidad en el Sanctus y la exquisitez en el Benedictus, el dominio de la partitura por parte del coro y de los músicos se hizo evidente. Se nos regalaba una joya de Beetholven bien pulida y tallada. Hegelbrock y su conjunto subían el listón cualitativo de la Quincena a cotas que al resto de los eventos que han de suceder les costará lograr. Dos Misas, la de Haydn el año pasado y la de Beethoven en este, sitúan al Balthasar-Neumann Ensemble a a su director Thomas Engelbrock en la privilegiada posición que ocupan los mejores.
