
Archivo del Autor: nino dentici
CANCIONES DE UN CAMINANTE

La Canción de la Tierra

UN GRAN MAHLER EN MUSIKA-MÚSICA

MADRIGALES DE MONTEVERDI
¿ Don Giovanni ?

Don Giovanni de Mozart. Reparto: Simon Keenlyside (BAR); Simón Orfila (B); Davinia Rodriguez (S); Serena Farnocchia (S); Jose Luis Sola (T); Miren Ubieta (S). Gianluca Buratto (B). Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfñonica de Euskadi. Dirección de Escena Jonathan Miller (Alex Aguilera). Dirección Musical: Keri Lynn Wilson.Palacio Euskalduna 18-II-17.
En la ópera de Mozart, hubo dos soportes para que la representación alcanzara un buen nivel. En primer lugar, la dirección musical de la canadiense Lynn Wilson y en segundo lugar una excelente dramatización teatral, muy verosímil y atractiva. En cuanto a la directora, conocida en Bilbao por haber dirigido con autoridad varias obras, volvió a mostrar su minuciosidad en la lectura y dirigió con ademanes claros y elegantes, tanto a la Sinfónica de Euskadi como a los que pisaban el escenario. La blonda canadiense impidió que la ópera decayera y además sus manos de seda dejaron cantar con un tempo adecuado para cada uno de los artistas, buscando lucimiento. Por lo que se refiere a la puesta en escena, hubo movimiento real y acorde al argumento, un vestuario rico en general y a pesar de que la ópera se desarrolla en un solo espacio escénico, resultó interesante y suficiente gracias a ese constante movimiento y la teatralidad vivida.
En los derroteros del canto, es la primera vez que presenciamos la victoria canora de Leporello sobre Don Giovanni. A pesar de que Simón Orfila apareció como Leporello y nos recordara a un bajo bufo de Rossini, logró una interpretación del rol muy convincente. No así Simon Keenlyside, un barítono lirico de escaso poderío vocal y por tanto inadecuado para el papel protagonista. Tal vez si hubieran cambiado los papeles, se hubiera conseguido una mayor homogeneidad estilística. El barítono inglés cantó de forma muy inteligente porque sustituía sus lagunas con una paleta cromática vocal de variados colores. Sin embargo algunas veces su uso resultaba inoportuno y abusó del canto spianato, efectivamente intencionado y buscando efecto, pero lleno de recursos. De todos modos lo que más nos llamó la atención fue el que teatralmente apostara por un Don Giovanni vulgar más que señorial, por un Don Giovanni efectivamente truhán pero sin modales de caballero.
De entre las féminas habría que subrayar la excelente actuación de Davinia Rodriguez ya que cubrió su papel de Doña Ana con una voz fácil y potente, ligera pero no tanto, pues en su centro y en los graves le cambiaba el color, pero al mismo tiempo le proporcionaba calor. No es difícil adivinar que a la soprano canaria le espera un brillante porvenir. Un futuro que también se adivina en Miren Ubieta, soprano de más igualdad vocal en los varios registros, una voz muy natural, clara y limpia. Fueron dos artistas que mantuvieron la calidad canora de la obra junto al tenor José Luis Sola. No obstante, citemos a la tercera soprano que contiene la ópera, es decir, la que encarna a Doña Elvira. El papel recayó en Serena Farnocchia, cuyo debut no nos dijo demasiado, si bien tampoco habría que decir nada negativo referente a su actuación ni a su canto. Decíamos que el tenor navarro José Luis Sola fue otro de los que mostraron lo que de verdad significa el canto de Mozart, o sea, elegancia en la línea, moderación y control en la intensidad, dulzura gestual, excelente programación respiratoria para enlazar unas frases con otras, etc. Es lo que el tenor ofreció con su delicada voz, deleitando al respetable. Creíble dramáticamente y con la solemnidad vocal requerida el bajo Buratto. En fin, una representación en la que al protagonista, Don Giovanni, habría que escucharle en otro rol más propio para su tipo vocal.
Zarzuela de Alta Costura
Zarzuela de “Alta Costura”. Solistas; Carmen Aparicio (S); Santos Ariño (BAR); Carlos Croke (T); Mikhail Studionov (piano). Sala BBK. Bilbao 17-II-17.

MATRIMONIO EN LA ZARZUELA
Nino Dentici
Asistimos en la sala de la BBK de Bilbao a una especie de antología de la zarzuela pero teniendo como soporte teatral una idea de Carlos Croke con el fin de enlazar los diferentes títulos. En esa unión de las obras cantadas, fue Carlos Croke quien intervino de maestro de ceremonias unas veces dando pie al título que venía a continuación y otras veces cantando él mismo como tercer personaje. Utilizando los nombres de los personajes de La Revoltosa, el barítono Santos Ariño y la soprano Carmen Aparicio deleitaron al respetable que llenaba la sala. El programa consistió en lo más granado de la zarzuela española. Los dos artistas, matrimonio en la vida real mostraron que efectivamente lo eran al reflejar los amoríos con tanta vehemencia y verosimilitud. Dúos de entrega y pasión que supieron plasmar en escena con auténtico verismo. Vocalmente ambos se hallan en un momento de gracia, Carmen Aparicio sigue conservando su cálida voz, generalmente tendente a interpretar fragmentos melancólicos y dramáticos que son los que descubren su personalidad vocal. El barítono Santos Ariño, por su parte, exhibió una voz amplia, firme, de grato color en los graves y sin escollos en la zona alta del pentagrama. Resulta satisfactorio comprobar que el cantante vizcaíno,se halle tan convincente, cómodo y con tanta confianza a la hora de cantar zarzuela. El ucraniano Mikhail Studionov acompañó a ambos al piano con destreza, dando a conocer que la nacionalidad no tiene que ver con conocer bien la zarzuela
YA A LA VENTA EN LIBRERÍAS

«En esta obra se pretende indagar no solo el ámbito vocal, musical y literario, sino también el psicológico del trío protagonista».
CANTATAS SEMI ESCENIFICADAS
Carlo Gesualdo. Solistas: Tanya Aspelmeier (S); GabrieleRossmaniyh (S);Amelie Saadia (M);Srgei Ababkin (T); Viktor Rud (Bar); Zak Karithi (B); Kai Teschner (actor). Dirección y Diseño de Escena; Calixto Bieito. Dirección Musical: Johannes Gontarski. Bilbao. Teatro Arriaga 4-II-17.

Escuchar madrigales a capella se nos haría bastante plomizo. De ahí que Calixto Bieito haya decidido repetir en Bilbao lo que presentó en la “Opera Stabile de Hamburgo a modo teatral y como lo hizo allí, creando un espacio reducido en la sala del patio de butacas del Arriaga. Calixto Bieito acude a Gesualdo no solo para para dar a conocer al compositor, sino, basándose en sus libros de madrigales, mostrarnos al asesino quien para expiar sus culpas, se sometió al masoquismo. Es ahí donde Bieito aprovecha la ocasión para mostrar al príncipe- compositor y asesino, evocando la desnudez en la que se le encontró muerto en una de esas sesiones macabras. Las ocho voces intervinientes deambularon con parsimonia estudiada por el reducido espacio, mostrando calidad en sus voces y la afinación requerida para cantar a capella o con el simple acompañamiento de viola y órgano. Dadas las expectativas que suele crear Bieito, no nos pareció excesivo el tratamiento de la pena autoimpuesta de Carlo Gesualdo, porque el desnudo masculino es algo ya muy teatral para herir sensibilidades. Lo importante es que escuchamos a madrigalistas de gran nivel vocal, bien dirigidos por Johannes Gontarski, quien también les acompañó con la tiorba. Los ocho, supieron centrar nuestra atención en los largos silencios entre madrigal y madrigal y ese deambular medido. Lo importante también radicó en ese lenguaje musical aparentemente disonante para la época y que si no llega a emocionar o angustiar, atrae la atención. Por cierto que el actor que soportó el frío, el agua y la sangre se llamaba Kal Teschner, un verdadero sufridor y gran mímico.
Escuchar madrigales a capella se nos haría bastante plomizo. De ahí que Calixto Bieito haya decidido repetir en Bilbao lo que presentó en la “Opera Stabile de Hamburgo a modo teatral y como lo hizo allí, creando un espacio reducido en la sala del patio de butacas del Arriaga. Calixto Bieito acude a Gesualdo no solo para para dar a conocer al compositor, sino, basándose en sus libros de madrigales, mostrarnos al asesino quien para expiar sus culpas, se sometió al masoquismo. Es ahí donde Bieito aprovecha la ocasión para mostrar al príncipe- compositor y asesino, evocando la desnudez en la que se le encontró muerto en una de esas sesiones macabras. Las ocho voces intervinientes deambularon con parsimonia estudiada por el reducido espacio, mostrando calidad en sus voces y la afinación requerida para cantar a capella o con el simple acompañamiento de viola y órgano. Dadas las expectativas que suele crear Bieito, no nos pareció excesivo el tratamiento de la pena autoimpuesta de Carlo Gesualdo, porque el desnudo masculino es algo ya muy teatral para herir sensibilidades. Lo importante es que escuchamos a madrigalistas de gran nivel vocal, bien dirigidos por Johannes Gontarski, quien también les acompañó con la tiorba. Los ocho, supieron centrar nuestra atención en los largos silencios entre madrigal y madrigal y ese deambular medido. Lo importante también radicó en ese lenguaje musical aparentemente disonante para la época y que si no llega a emocionar o angustiar, atrae la atención. Por cierto que el actor que soportó el frío, el agua y la sangre se llamaba Kal Teschner, un verdadero sufridor y gran mímico.
Escuchar madrigales a capella se nos haría bastante plomizo. De ahí que Calixto Bieito haya decidido repetir en Bilbao lo que presentó en la “Opera Stabile de Hamburgo a modo teatral y como lo hizo allí, creando un espacio reducido en la sala del patio de butacas del Arriaga. Calixto Bieito acude a Gesualdo no solo para para dar a conocer al compositor, sino, basándose en sus libros de madrigales, mostrarnos al asesino quien para expiar sus culpas, se sometió al masoquismo. Es ahí donde Bieito aprovecha la ocasión para mostrar al príncipe- compositor y asesino, evocando la desnudez en la que se le encontró muerto en una de esas sesiones macabras. Las ocho voces intervinientes deambularon con parsimonia estudiada por el reducido espacio, mostrando calidad en sus voces y la afinación requerida para cantar a capella o con el simple acompañamiento de viola y órgano. Dadas las expectativas que suele crear Bieito, no nos pareció excesivo el tratamiento de la pena autoimpuesta de Carlo Gesualdo, porque el desnudo masculino es algo ya muy teatral para herir sensibilidades. Lo importante es que escuchamos a madrigalistas de gran nivel vocal, bien dirigidos por Johannes Gontarski, quien también les acompañó con la tiorba. Los ocho, supieron centrar nuestra atención en los largos silencios entre madrigal y madrigal y ese deambular medido. Lo importante también radicó en ese lenguaje musical aparentemente disonante para la época y que si no llega a emocionar o angustiar, atrae la atención. Por cierto que el actor que soportó el frío, el agua y la sangre se llamaba Kal Teschner, un verdadero sufridor y gran mímico.
CANTATAS DE JUAN CRISÓSTOMO ARRIAGA EN BILBAO
HERMOSO REQUIEM DE VERDI
Requiem de G.Verdi. Reparto: Tatiana Serjan (S); Olga Borodina (M);Otar Jorjikia (T); Vladimir Zelianev (B).Orfeón Pamplonés y Orquesta Sinfónica del Teatro Mariinsky de San Petersburgo. Dirección Musical: Valery Gergiev. Bilbao. Palacio Euskalduna 23-I-17
Cuando más de cien voces acuden en susurrante pianíssimo al Requiem Aeternam del inicio, con la delicadeza y la unión mostradas por el Orfeón Pamplonés, se adivinan dos premisas. La primera, presume el esfuerzo en el trabajo previo a la representación y la segunda, la calidad tanto del mismo Orfeón como del maestro que logra el hermoso color vocal.
En cuanto a la orquesta del Mariinsky de San Petersburgo, no nos cabe duda de que ha sido un lujo su presencia. Es decir, que si ya es hermosa la obra en sí misma, no hay epíteto para definir una ejecución musical que resulta tan brillante al no existir la perfección. Sin batuta, con las manos lánguidas y electrizantes a la vez, el maestro Gergiev mostró un dominio absoluto de la partitura. Daba la impresión de un domador de fieras que mantenía atentos a los del coro y obedientes a los de la orquesta, todos ellos mirando las flexibles manos del maestro con las que les hablaba.
Un cuarteto solista equilibrado y muy musical apostilló con solvencia la parte solista individual. Todavía notamos escalofríos al recordar en la andrógina voz de la mezzo Olga Borodina la nota cavernosa que propició en la palabra “proferetur” de su primera intervención. Nos queda en la memoria el sentimiento con el que atacó y mostró el camino al resto al abordar el “Recordare” o el “Lacrimosa”. Estuvo muy bien secundada por la afinada y bella voz de la soprano Tatiana Sejan quien la acompañó a dúo en ese impactante “Recordare”. En la voz del tenor Otar Jorjikia nos agradó su color y la brillantez en la parte alta del pentagrama, aunque se le echara de menos una voz algo más potente. En cuanto al bajo Vladimir Zelianev , nos bastó su comparecencia y además como como sustituto porque enseñó una voz hermosa, una voz grave como la de una tuba y sin perder brillo al atacar notas altas. Hermoso Requiem.
