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Exultante la Sociedad Coral de Bilbao bajo la dirección de Christophe Spering

Musika-Musica. Himnos de Coronación de G.F.Haendel. Sociedad Coral de Bilbao y Das Neue Orchester.Dirección  C.Spering. Palacio Euskalduna 8-III-15.
Con ochenta voces bien equilibradas inundando de hermoso y colorido sonido la sala del Euskalduna, la Coral de Bilbao rubricó en el cierre de Musika-Musica una  actuación memorable. Tanto en el canto melismático, como en el fugado, dulce o pleno, el conjunto bilbaíno demostró su gran momento vocal y artístico. De las cuatro piezas de coronación, tres incluían una Alleluia a veces lineal, a veces con cierta coloratura para dar paso finalmente a la pletórica Alleluia final que cantaron de propina y que constituyó un ejemplo de brillantez interpretativa. Con este bello programa consistente en los diferentes momentos de coronación de  reyes y reinas, el maestro Spering demostró una vez más su eficacia coral y la orquesta evidenció  no solo el trabajo cualitativo, sino la alta calidad de sus instrumentistas. La Coral cerró con broche de oro el ciclo de Muisika-Musica  de total éxito popular aunque el desconsiderado  trato en la espera y la tardanza en los comienzos del evento falten aún de ser bien resueltos.

Una Bella Pasión de Bach en Musika-Musica de Bilbao

Pasión según San Juan  de J.S.Bach. Solistas: Letizia Scherrer (s); Franziska Gottwald (m); Lothar Odinius (t); Tobias Hunger (t); Artu Kataja (b); Tobías Berndt (bar); Chorus Musicus Koln. Director Christoph Spering. Musika-Musica. Bilbao 6-III-15
El maestro Spering formó el coro en abanico, muy abierto en su formación y con las voces femeninas en cada ala del mismo. Tal vez esa colocación vocal acompañada de la autonomía y dominio canoro de sus miembros,  hiciron que llegara a la sala una inequívoca  placidez y delicadeza  dentro del sufrimiento de la pasión de Cristo. La versión estaba recortada, pero se nos hizo acertada. No solo el coro ofreció excelencias, sino que la orquesta respondió con calidad a la finura de la partitura. En ella, los diálogos y recitados ya fueran o no airosos gozaron de armónica conjunción y de entre los instrumentos sobresalieron los dos oboes d´amore barrocos, uno de los cuales cambió en un momento concreto al  oboe de caccia para expresar el dolor que rezaba la letra. Vocalmente. La obra se basó ante todo en el tenor Lothar Odinus quien encarnó al Evangelista, cuya parte la cubrió con absoluta solvencia y una voz de grato color y limpio fraseo. El otro tenor, Tobías Hunger, también gustó por su cristalina y brillante voz, algo más ligera que la de su compañero. La soprano Scherrer y la mezzo Gottwald fueron las típicas voces “di ripieno”, si bien la de la soprano evidenció más calidad y la escasa participación del bajo Artu Kataja en el papel de Jesús,  no impidió entrever una voz noble de bajo, así como en barítono-Bajo Tobías Berndt secundó sin mácula su colaboración. Una versión fina, íntima, bien cantada y ejecutada y con la suficiente expresividad como para trasmitir el sufrimiento y  la muerte de Cristo según textos de San Juan.

Dulce Pontes embajadora de Portugal en el Arriaga Bilbaíno

Recital de Canto. Solista Diulce Pontes. Teatro Arriaga 4-III-15
Polifacética showomen, a veces mística y sofisticada y otras veces popular, la cantante Dulce Pontes desde el principio se adueñó de la escena y desde el inicio atrajo la atención del respetable. Anti gótica, con un toque rebelde en su blanco vestuario, con una larga cabellera que le cubría la espalda y descalza, recorrió un programa muy variado y personal. Se trata de una artista que no creemos que llegue a formar escuela con su canto porque es muy particular y expresa con un ritmo y un tempo muy individuales lo que siente y quiere casi de manera anarquica. Su musicalidad y una voz absolutamente dominada le permitieron improvisar su canto y su hermosa voz regaló sucesivamente bellos filados, una  delicada media voz y unos agudos plenos. Pero claro, la artista portuguesa compareció con micrófono y ya se sabe que este artilugio duplica o triplica la potencia y volumen vocal, con lo que suponemos que habría algunos en la sala que se sintieran molestos con el excesivo sonido y por ello decepcionados. A nuestro juicio, si llega a cantar a viva y natural voz,  el triunfo hubiera sido incontestable. Además añadiríamos que no le hace falta ningún amplificador para potenciar su voz tan igual, tan fácil y provista de buena técnica que entre otras cosas le proporcionaba un amplio fiato. Su capacidad de comunicación y un público rendido y puesto en pie,  tributó una cerrada y larga ovación final a una artista convertida en embajadora de su país.

Comienza la temporada lirica en Barakaldo

“Marina” de E.Arrieta. Reparto: Eugenia Enguita (s); Ricardo Sanchez (t); Marco Moncloa (bar); Jesus Lumbreras (b);.Orquesta Lirica de Bilbao. Dirección de Escena. Lorenzo Moncloa. Dirección Musical: Carlos Diez. Teatro Barakaldo 25-I-15-
Con la ópera Marina de Emilio Arrieta se inició la temporada lírica en el Teatro Barakaldo.  Dando vida a la protagonista compareció Eugenia Enguita, una soprano ligera de voz blanca quien a cambio de calor vocal y volumen, dio muestras evidentes de dominar su parte musical y vocal. Provista de una buena técnica, hizo que la ligereza de su voz sirviera para cantar con facilidad en el registro alto y las notas extremas no tuvieron ningún impedimento para ser emitidas con facilidad. A su lado compareció el timorato tenor Ricardo Sánchez, estático en escena, el cual pudo resolver su papel gracias a su seguridad en los agudos. Ese estatismo e inexpresividad escénica en ambos lo contrapuso y lo equilibró el barítono Marco Moncloa, muy teatral y con atractivo efectismo. El barítono deparó una bella versión de la habanera “Dichoso aquél” cantada con gusto. El bajo Jesús Lumbreras encarnó el rol de Pascual con fraseo difícil de entender y con una voz oscura, pero sin modular. Una orquesta suficiente en número y básica para acompañar la obra ejecutó la música bajo las órdenes del maestro Carlos Díez. En general, asistimos a un inicio de temporada con una obra representada  sin altibajos, interpretada más dignamente que reprobable.

Un gran Werther en Bilbao

Werther  de Jules Massenet. Reparto: Roberto Alagna (t); Elena Zidkove (m); Elena de la Merced (s); Manuel Lanza (bar.); Stefano Palatchi (b); Jon Plazaola (t); Fernando Latorre (bar); Coro de Niños Gaudeamus. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director de Escena David Alagna. Director Musical: Michel Plasson. Euskalduna-Bilbao 17-I-15.
No nos cabe ninguna duda de que esta representación de la ópera Werther,  se convertirá en  el título estrella de la temporada. Es más, diríamos que pasará un largo tiempo  para que se alcance tan alto nivel artístico dentro de  este repertorio francés. Todo esto, gracias a la exquisita  dirección musical del maestro Michel Plasson, a sus dos protagonistas principales, el tenor Roberto Alagna y la mezzo Elena Zidkova  y una producción de elegante clasicismo trasladada también  a video y  que procedía del Regio de Turín del año dos mil cinco. Resulta muy grato empezar el comentario aludiendo a la dirección orquestal, tras haber asistido a esta función tan cuidada orquestalmente. La experiencia y sabiduría del maestro Plasson,  el cual lleva ligado a la ópera más de treinta años sobre todo  en el  Capitole de Tolouse, se ha notado evidentemente en la delicadeza y minuciosidad con la que ha trasmitido la lectura de la partitura a nuestra BOS. La orquesta bilbaína a su vez, con el protagonismo instrumental que concede la bella música de Massenet, ha mantenido con maestría y absoluta finura, la estrecha conversación  de la música con la voz, demostrando una vez más una gran calidad también ubicada en el foso. Arriba,  una luz rutilante llenaba todo el escenario y hacía las delicias de todos los asistentes. Se trataba de Roberto Alagna,  un tenor de una dimensión muy superior  a la que se nos había acostumbrado últimamente. Un artista completo, provisto de una voz de muy hermoso color, una voz llena y cálida. Resulta sorprendente que sea la misma voz que nos deleitaba en el teatro Arriaga cantando I Pagliacci hace bastantes años la que ahora escuchemos en un papel romántico lleno de lirismo. Ya iba siendo hora de oír cantar de nuevo a un gran tenor.  Muy agradable sorpresa proporcionó también Elena Zidkova, sobre todo en el último acto, en el que derrochó expresividad y plenitud vocal.  Su voz entra perfectamente dentro del  rango vocal de la llamada mezzo falcon, es decir, una voz  a caballo entre la soprano dramática  y la mezzo lírica. La mezzo rusa enseñó además una voz poderosa, bien emitida, bella y de igual color en todos los registros, dando así justa réplica en expresividad y verosimilitud al tenor  en la patética escena final. La voz de la soprano Elena de la Merced sonó  demasiado juvenil, muy ligera, aunque a decir verdad, representaba a la hermana joven y de ahí que se adecuara al rol. El barítono Manuel Lanza vivió su papel y apoyándose en una voz de agradable color, se hizo acreedor del visto bueno general. Llegamos finalmente a la producción de David Alagna, el hermano del tenor y que como ya se ha comentado, la estrenó en Turín. Se trata de una escenografía clásica y bella. En Bilbao contó con el añadido de un perro  que incluso con bozal ladró en escena. David Alagna cuidó la luminotecnia y el vestuario  y ofreció en más de una ocasión estampas llenas de fina estética. La actuación expresiva y teatral tanto del tenor como de la mezzo se llevaron a cabo  bajo sus órdenes,  de la misma manera que musicalmente los varios tempi, los  melancólicos silencios y la elegancia  musical se debieron al maestro Michel Plasson.

muestrario Coral vizcaino en el Euskalduna

Antología coral. Leioa Kantika Korala- GaudeamusKorala y Coro del Conservatorio de la Coral de Bilbao. Palacio Euskalduna 22-XII-14

Con la excusa de la Navidad y al mismo tiempo para su celebración a través de la música, se reunieron varios coros vizcaínos en el Euskalduna en sana exhibición artística. El rasero de nedir sus fuerzas no fue el mismo, pues, mientras el coro del Conservatorio de la Coral de Bilbao se compuso de niños sin llegar todavía a la adolescencia, tanto el coro Gaudeamus formado por voces de Gernika y de Ondárroa como la Leioa Kantika, evidenciaron mucho más nervio, ritmo y armonía. Del Gaudeamus habría que destacar el Olentzero cantado con constantes cambios rítmicos al unísono en un arreglo moderno y atractivo realizado por el pianista J.Artexe. Voces más maduras aún, fueron las femeninas de la Leioa Kantika de la que destacamos su alegre y colorista vestuario,muy estudiada coreografía y una máxima conjunción vocal dentro de en un programa de piezas curiosas. Julia Foruria con el Gaudeammus, Jose Luis Ormazabal con el del Conservatorio de la coral de Bilbao y Basilio Astulez con la Leioa Kamtika fueron los responsables de que el concierto resultara de calidad.


La Elegancia canora de Von Otter en San Sebastian

Recital de Canto.  Solista: Anne Sophe von Otter (m); B. Forsberg (piano). L.Power (viola). B. Janson (Acordeón). Obras de Hahn, Poulenc, Saint-Saens, Glenzberg, Trenet, etc. Auditorio Kursaal, San Sebastian 2-XI-14.
 
                                                 A MEDIA VOZ
 
                                                   Nino Dentici
 
Hablar de Sophie von Ottere en el ámbito del canto, es hablar de la elegancia canora. Se trata de una de esas artistas capaces de envolver  al espectador en la seda de su perfecto fraseo y en la dulzura de su línea de canto. Resulta difícil asimilar que estuviéramos enfrascados en algunas de las superficiales canciones francesas que interpretó en la primera parte,  al extraer todo el partido posible a los matices y a la intencionalidad contenida en sus letras. Su color vocal rivalizó en belleza con el cálido sonido de  la viola de Lawrence Power y todo transcurrió a media voz, sin altibajos, sin obstáculos que interrumpieran la esencia melancólica y triste de la douce France. En la segunda mitad cambió totalmente de look y ataviada con pantalones, paseó su arte por Paris abordando el repertorio de Edith Piaf.  Esta segunda parte fue espectacular y su interpretación se basó en un canto  pianísimo con imperceptibles filados morendi  y una sensibilidad a flor de piel. Von Otter repasó la canción francesa del siglo XX para terminar rematando con una dulce canción cubana de gran belleza y el navideño Hator, Hator,  por si su maestría canora  y su excelso canto no nos hubieran bastado

La Soprano Smirnova triunfa en Attila

“Attila” de G. Verdi. Reparto; Ildebrando D´ Arcangelo (b); Anna Smirnova (s);  Roberto Aronica (t); Angel Odena (bar); Eduardo Ituarte (t); Daniel Aguayo (b). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena: Ruggero Raimondi. Dirección Musical: Francesco Ivan Campa. Palacio Euskalduna. Bilbao 22-XI-14.
 
                                     
 
Lo primero que habría que indicar en esta primera función es que se trató de una representación con una notoria aureola heroica. La marcialidad y el brío impuesto por el maestro Ivan Campa, fueron ante todo seguidos con efectividad y  fidelidad  por el coro. Un coro que el otrora gran bajo Ruggero Raimondi, ahora en labores de regista, se preocupó que estuviera siempre compacto en escena para mayor fuerza sonora y contenido heroico. Nos gustó la partición que hizo de la escena mostrando al Papa en un plano superior y la naturalidad y verosimilitud en los movimientos de los personajes en escena. Aunque de un modo relativo, el protagonista que encarnó a Attila, o sea, el bajo D´Arcamgelo, fue el que se alejó más de ese espíritu guerrero.  La causa de ello probablemente habría que encontrarla en su voz de escaso volumen que le impedía ofrecer la solemnidad o la fiereza requerida en los momentos pasionales álgidos. Valga como ejemplo la segunda mitad de su famosa aria del sueño Mentre gonfiarsi l´anima,  que la cantó con celeridad y casi a media voz, de manera muy lírica. No obstante es justo decir que se trata de una voz bella, aterciopelada y que su canto es de elegante línea, sólo que no pareció voluminosa ni apropiada para este papel encomendable para una voz más potente y oscura. La silueta del barítono Angel Ödena en el claro-oscuro escenario ideado por Daniel Blanco, dio paso a que escucháramos una voz menos tremolante al cantar el aria a media voz apostado en aquella escalinata llena de bruma. Tuvimos que esperar hasta ese tercer acto para olvidarnos de su notorio trémolo y  desligar su gran volumen y su entrega al rol, de ese otro fallo técnico vocal. La siempre bella línea de canto y el colorido tan rico en la tesitura alta de la voz del tenor Roberto Aronica hicieron que su papel de Foresto fuera  muy atractivo, además de que vocalmente manifestara firmeza y seguridad. El papel le era propicio y supo aprovechar la ocasión para compartir el triunfo vocal con la soprano. Hemos dejado a propósito para el comentario final, la labor de la soprano Anna Smirnova que la calificaríamos de extraordinaria. La soprano rusa exhibió una voz muy poderosa, de bello color, no exenta de delicados filados y una fina media voz. Su debut en Bilbao no pudo ser mejor y esperemos verla en otra ocasión ya que se trata de una soprano dramática, con lo que ello significa para cubrir tantos papeles difíciles de interpretar. Aplaudamos al coro, tanto en su conjunto como a la sección de las mujeres en su delicada canción y aplaudamos también  la excelente dirección del maestro Ivan Campa quien además de su meticulosidad con las voces, no cayó en la lentitud musical. La representación gustó además de todo ello, porque la escenografía de Daniel Blanco está cuidada, es detallista  y se nos hizo ágil al mover las columnas para cabida del coro y la superposición de los planos escénicos. 

Buen cierre de la quincena de Donosti

Budapest Festival Orchestra. Solista: Roman Trekel (bar). Obras de Brahms, Strauss, Mahler,Dvorak. Dirección Musical: Ivan Fischer. Auditorio San Sebastian.31-VIII-14
 
                                          
Como no podía ser de otro modo, las Danzas Húngaras de Brahms abrieron un programa para una orquesta también húngara que nos sorprendería por su agilidad, por su brío y por la originalidad y mérito de convertirse al final en un coro vocal. A continuación y hasta la llegada del barítono Trekel,  la orquesta nos deparó una fina versión de la Inacabada de Schubert. Apareció en escena la gigantesca figura del barítono Roman Trekel para cantar a Mahler. Lo hizo con una voz de bello color, de fácil acceso al registro alto y una línea de canto lleno de matices y expresividad. Supo a poco su colaboración, sobre todo tras interpretar arropado por Fagots y trompetas la elegíaca marcha del Chico del Tambor. El coro, constantemente aplaudido, regañó al finalizar la inesperada e insólita actuación vocal En efecto, dejando los instrumentos a un lado de sus respectivos atriles, cincuenta voces femeninas cantaron bajo la batuta de Ivan Fischer una canción de Brahms a tres voces,  con afinación y buena conjunción. Un raro hecho que es la primera vez que  presenciamos en una orquesta.

Continúa la Música sacra en Bilbao

BAS.Música Sacra. Cantatas y Motetes. Ensemble La Fenice, Solistas: Dagmar  Saskova (s); Luciana Mancini (m); Jan Van Elsacker (t); Louis Bertin  Hugault (b); Dirección: Jean  Tubery.8-IV-14
Con un denominador común monocolor  reflejando la sacra pasión de Pachelbel y de Bach, el concierto del conjunto Ensemble La Fenice, no transmitió el atractivo del concierto barroco del día anterior en el que se interpretaron obras de Locatelli y de Vivaldi. Las voces del cuarteto solista no resultaron  impactantes y salvo la sonora y brillante de la soprano Saskova y la mórbida del bajo Hugault, se perdían entre el peso del órgano y la  altisonancia de los dos violines. Únicamente cuando la obra correspondiente se acompañaba de las violas de gamba o de la corneta de Jean Tubery, esas voces llegaban con claridad al auditorio. Eso sí, el cuarteto demostró una conjunción envidiable y a la falta de poderío en el tenor Van Elsacker y en la mezzo Luciana Mancini, ofrecieron modulación y  gusto al cantar. El concierto resultó ciertamente lánguido porque así dejaba entrever el programa y si hubo cierta pasión sacra, la Gloria, es decir, el allegro brillante  no apareció. Al director del conjunto Jean Tubery,  no le hizo falta demasiados aspavientos para armonizar a voces e instrumentos porque era evidente su conjunción mientras él tocaba  el cornetín  y la flauta, pero tal vez hubiera cambiado la actitud de entrega por parte del público sin tanto motete en el programa.

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