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Acerca de nino dentici

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Nino Dentici es el crítico musical del diario “El Correo”. Especialista en canto, lleva más de treinta años ejerciendo como conferenciante, escritor y miembro de jurado en Concursos Nacionales e Internacionales de canto. Desde muy temprana edad desarrolló una extraordinaria afición a la lírica dedicándose de lleno a este apasionante arte.

Salomé de R.Strauss. Reparto: Jennifer Holloway (M); Daniel Brenna (T); Egils Silins (BAR); Ildiko Komlosi (M): Mikeldi Atxalandabaso (T). Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Francisco Negrin. Director Musical; Erik Nielsen.Palacio Euskalduna.Bilbao 17-II-18.

 

'Salomé' en Bilbao

 

Lo primero que convendría comentar de esta ópera  según la ortodoxia a la hora de catalogar a una cantante para interpretar a Salomé,  es que entre otras características, la cantante debe estar en condiciones aptas para acometer  la «Danza de los siete velos» tal como lo pide la obra. De ahí que haya pocas sopranos capaces de encarnar a una Salomé ideal, ya que además de que ha de  ser una mujer atractiva,  debe estar en posesión de una vibrante sensualidad, de una gran expresión dramática y  además de una voz poderosa y resistente.  Por ello, en muchas ocasiones se recurrió a que la danza la ejecutara una bailarina, pero eran tan evidentes las diferencias físicas entre la bailarina y la cantante, que finalmente se desistió de tal idea. Además y como guinda final, para  el  aterrador final  de esta ópera, no hay muchas cantantes que  resuelvan el papel con el dramatismo y el vocalismo exigidos.

Al mismo tiempo que parece que a la ABAO  últimamente le crecen las complicaciones, cierto es que también logra nuevamente superar con creces la dificultad de sustituir a una hermosa voz y  una figura como la de la anunciada soprano  Emily Magee  por  la también atractiva voz de la mezzo Jennifer Holloway. En esta ocasión la ABAO se ha visto obligada a cambiar a una soprano por una mezzo lírica con color vocal de soprano,  con un resultado final  muy convincente. La tesitura de Salomé es parecida a muchos papeles de mezzo (tales como Carmen y Amneris) por lo que la voz de una mezzo lírica puede asumir el rol y hasta pudiera ser más adecuada con el objeto de alcanzar la escena final sin fatiga.  Aunque la artista norteamericana Holloway se ha presentado por primera vez en Bilbao cumpliendo perfectamente las exigencias vocales del rol, no ha sucedido lo mismo  con la famosa danza de los siete velos, sencillamente porque no bailó. De manera que la falta de esa escena tan sensual, sustituida por un movimiento escénico que entendemos superfluo, resultó decepcionante. Quedémonos, no obstante, con su gran labor de cantante de voz poderosa, una voz amplia y con su atractiva figura.

El rol de Juan Bautista o Jochanaán corrió por cuenta del barítono letonio Egils Silgins, quien enseñó una voz bella pero no potente y un tanto carente de gravedad. A pesar del agradable colorido de su voz, no pudo dar solemnidad al personaje que interpretaba. En un papel de más trascendencia, el tenor Daniel Brenna, también debutante en Bilbao, cuajó una buena actuación. Sin embargo, hubiéramos preferido que su papel de Herodes lo hubiera encarnado Mikeldi Atxalandabaso  , poseedor de una voz con más poderío  y por tanto más audible y quizá el anterior hubiera sido un buen capitán Narraboth. El tiempo que el tenor  vasco estuvo en escena, captó la atención general tanto por su penetrante voz como por su actuación teatral. La también mezzo Ildiko Komlosi, la cual interpretó con garantía el papel de la madre de Salomé, encabezó una gran lista de segundas voces tan necesarias y tan eficaces como suele ser habitual en Bilbao.

La ópera Salomé ha sido  además una prueba dura para la batuta del maestro Nielsen y de la Sinfónica bilbaína quienes  tuvieron que escrutar una música difícil, a veces politonal, otras atonal como ocurre en el monólogo final de Salomé y siempre llena de una gran variedad de tonalidades y modulaciones. Falló estrepitosamente  la dirección escénica, pues alteró el triunfo caprichoso de Salomé por un  abatimiento provocado por la imaginaria coacción sexual de Herodes y además omitió la decapitación del Bautista ante cuya cabeza  debía transcurrir el canto en esa  escalofriante escena final.


DISCIPLINA VOCAL

 Niños Cantores de Viena. Obras dePoulenc, Vivaldi, Haendel, Mozart,  Strawinski  etc. Director : Luiz de Godoy. Palacio Euskalduna 16-II-18

                                         

El coro de los niños cantores de Viena  es una organización privada, no lucrativa. La componen aproximadamente cien coristas en plena pubertad y su totalidad de suele dividir en cuatro coros para las giras que realizan. Se fundó en 1924 oficialmente con el nombre de «Coro de niños cantores de Viena», y se ha desarrollado de tal manera que ha llegado a ser un grupo musical profesional. Bajo la alegre y relajada dirección del brasileño Luiz de Godoy,  en el Eusladuna comparecieron veintitrés cantores entre sopranos o tiples y mezzos. Depararon un muestrario de diferentes obras corales habituales en su repertorio y en todas ellas demostraron una disciplina y una conjunción envidiables. Alternando solistas y cambiando de lugares para mayor o mejor sonoridad,  las voces blancas de los niños vieneses acapararon la atención del público. La finura del canto, el conocimiento de las obras que interpretaron y la gran disciplina de voces sin mácula, sin todavía afecciones, cautivaron a los asistentes, gran parte de los cuales despidieron puestos en pie al conjunto austríaco. Tanto a capella como con el simple acompañamiento del piano excelentemente  manejado por Luiz de Godoy , el coro dejó la grata impresión de su  maestría, así como la destreza y habilidad al teclado del citado joven maestro.


LUS Y SONIDO RUSO

Cantata Ivan El Terrible de S.Prokofiev. Solistas: Polina Shamaeva (M); Sergey Pliussin (BAR). Sociedad Coral de Bilbao. Director de Escena : Jose Carlos Plaza. Director Musical: Cesar Alvarez. Bilbao 21-I-1-18

                                         'Iván el Terrible' en Bilbao

Con gran parafernalia se presentó en Bilbao la hermosa cantata que salió de la unión artística entre el cineasta Eisenstein y el músico Prokofiev. La obra basada en el  zar Iván IV contó con el conocido actor José Coronado, quien recitó y actuó bajo las órdenes teatrales de José Carlos Plaza. El actor español estuvo centrado en todo momento en su papel, muy atento a la música y a su claro e intencionado recitado unió una actuación natural y controlada. Casi cien voces de la Sociedad Coral de Bilbao y otros tantos músicos de la orquesta siberiana al mando del maestro César Alvarez acapararon el esplendor de la obra frente a la breve participación de las voces de la mezzo Shamaeva y del barítono Pliussin. De ahí que el comentario sobre el estudio de sus voces se reduciría a apuntar simplemente el  amplio fiato mostrado por la mezzo lírica y una notoria carencia de potencia vocal en el barítono. En cuanto a José Carlos Plaza fue capaz de crear un ambiente grave y solemne con un logrado juego de  luces y unas filmaciones instructivas al fondo del escenario, con el fin de adentrarnos en los diferentes temas de la obra. Al mismo tiempo, el maestro César Alvarez, formado en el Conservatorio Estatal Tchaikovsky, buen conocedor de la obra, gesticulaba con claridad para encontrar el deseado pianísimo en el inmenso coro y el fortíssimo en los momentos requeridos como el de la coronación del zar. A subrayar sin duda un gran mérito el del conjunto bilbaíno al cantar en ruso como si todos dominaran el idioma y así poder matizar los detalles. Un gran espectáculo que ha unido una cantata hermosa interpretada por la Coral de Bilbao, con un recitador de lujo, un responsable de escena ingenioso y un joven director que triunfa en Rusia.


UNA MANON ATRACTIVA

 

Manon de Jules Massenet. Reparto: Irina Lungu (S); Michael Fabbiano (T); Manel  Esteve (Bar); Robeeto Tagliavini (B); Francisco Vas (T); Fernando Latorre (Bar); Ana Neot (S); Itziar de Unda(S); Mª José Suárez (M); Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica Verum. Director de Escena: Arnaud Bernard. Director Musical: Alain Guingal. Bilbao 20-I-18.

'Manon' en Bilbao

La joven orquesta castellano-manchega, la vitivinícola  Sinfónica Verum, gracias a la eficaz y experta batuta del maestro Alain Guigal, se ajustó de manera brillante a la inspirada música de esta ópera. Supo expresar la multitud de sentimientos y escenas esenciales de la acción, algunas de las cuales constituyen paradigmas de la ópera francesa. Cítese por ejemplo la despedida de la soprano Manon de su pequeña mesa  o la gran escena con la famosa aria del sueño del convento del tenor Des Grieux  queriendo evitar la imagen de su amada. Una producción elegante en cuanto a vestuario se refiere, de fácil y gran movilidad, gracias a un panel corredizo y un acoplamiento teatral y vocal coral envidiable. Todo ello unido a la entrega dramática de los personajes en general, dio como fruto una representación atractiva.

En el ámbito canoro de los solistas, nos rendimos al arte y a la voz de Irina Lungu. Su interpretación del papel de Manon reflejó una voz bella y fácil y una gran sensualidad escénica. Su citada aria dedicada a la mesita, abarcó sentimiento  así como dominio de la media voz. La soprano moldava sabía lo que significa el canto francés y por ello se prodigó en cantar con delicadeza lineal alternándola con notas brillantes de poderío. Irina Lungu superó con creces su última actuación en Bilbao el año dos mil doce y nos confirma de nuevo la belleza del color de su voz, sin olvidarnos de su atractiva actuación dramática.

A cerca del tenor Michael Fabbiano y teniendo en cuenta las razones de última hora por las que ha venido, nos resulta incómodo tener que comentar que aunque su actuación fue  correcta y pudimos escuchar  la belleza de su voz de lírico-spinto, tuvimos que renunciar a la aspiración de disfrutar del género francés en la parte del tenor, es decir, de la dulzura y de la sensibilidad. Nos duele comentar que a su hermosa voz, le faltó el dominio técnico-vocal que en este género tiene que haber entre el canto pianísimo y el mezzo forte, es decir, aquello que supone la base del canto melancólico sin tener que acudir al falsete tal como lo hizo sobre todo en su aria “En fermant les yeux”. Seguramente en otra ópera más  apropiada para él en estos momentos, podríamos disfrutar en toda ella del tenor que escuchamos en la segunda parte de esta Manon, o sea del tenor brillante de ancho cuerpo vocal que cantó la escena de Saint Sulpice.

El barítono Manel  Esteve se convirtió en un Lescaut solvente. Confió y creyó en su personaje y a su actuación escénica unió una voz que resulta fiable y valiente pues tiene facilidad en la zona alta del pentagrama.

Volvía a Bilbao la aterciopelada voz de bajo que atesora Roberto Tagliavini en el papel del padre Des Grieux y que el público apreció.

Subrayemos el trabajo del coro bilbaíno tanto en lo vocal como en lo teatral, que resultó magnífico. Diríamos que fue hasta un trabajo duro y muy disciplinado con esas estampas de inmovilidad tan efectistas  que les hizo componer el responsable de la escena Arnaud Bernard y un trabajo vocal conjuntado y uniforme.

Las segundas voces son muchas veces las que levantan o hacen caer una representación. Afortunadamente disponemos habitualmente del excelente quehacer del tenor Francisco Vas y de otros profesionales de la competencia del  barítono Fernando Latorre, de las sopranos Ana Nebot e Itziar de Unda o de la mezzo Mª José Suárez.


EL TENOR URDIAIN SIGUE FIEL A SU NAVIDAD

Concierto de Navidad. Solistas : Marta Ubieta (S); J.A,Urdiain (T);  Jon Thate (Fkauta) y Mario Llerena (Piano). Bilbao 22-XII-17
Acompañado de la soprano Marta Ubieta de la que recordamos de modo intacto la bella versión de la canción de Lehar y bajo el impoluto teclado del pianista Mario Llerena, compareció como en años anteriores ante su incondicional público el tenor José Antonio Urdiain. Un repaso a fragmentos de zarzuela y canciones navideñas,sin olvidarnos de la napolitana Vorrei Morire de la que extrae toda la esencia posible, el tenor vizcaino  hizo las delicias del público. Urdiain además, dio la oportunidad de foguearse ante el público al joven flautista Jon Thate. Una hora variada y entretenida con el marchamo de una voz femenina de dulce registro central y uno masculino con una nota SI que cuando la agarra no la suelta, manteniendo su brillantez.

LA BOS TAMBIÉN CANTA EN NAVIDAD

  Concierto de la BOS.Programa: “Fratres” de Arvo Part. –Cantata 140 de Bach.-Sinfonía 94 de Haydn y Cantata de Navidad de Mendelssohn. Solistas: Naroa Inchausti (S); J.A.López (Bar). Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Johannes Debus. Palacio Euskalduna 21-XII-17
La Navidad es al canto como el canto es a la Navidad. Consecuentemente la Sinfónica de Bilbao programó para estas fechas un concierto alusivo, contando para ello con la Sociedad Coral y los solistas la soprano Naroa Inchausti  y el barítono J.A.López. Nos imaginamos que al tener que contar con un tenor para una breve participación en la Cantata de Bach y luego un barítono para la de Mendelssohn, se optó por la baza única de que fuera el barítono López el que interpretara ambas eliminando la intervención del tenor. Fuera como fuere y tras la la espiritualidad y suave, aunque reiterada  sonoridad de la obra del estonio Arvo Part titulada “Fratres”, nos adentramos en la parte cantada. Compareció en el Euskalduna la soprano Naroa Inchausti procedente de sus actuaciones alemanas. Su voz fresca y joven posee colorido ligero, aunque nos gusta sobre todo cuando en la zona alta la artista le exige más intensidad con lo que su voz se acerca hacia el color de soprano lírico. Seguridad, afinación y gusto son características que acompañan a la cantante vizcaína como se comprobó en su bella aria acompañada de oboe y clave. Sobre José Antonio López ya se ha comentado en otras ocasiones que se trata de una voz recia de barítono, pero que no está exenta de notas graves llenas, así como firmeza en las notas altas, es decir, de una voz amplia de barítono-bajo. En cuanto a la Coral de Bilbao, en la primera de las Cantatas, es decir en Bach, sonaron más las voces altas masculinas. Sin embargo, cuando interpretaron a Mendelssohn y se aumentó el número de las voces femeninas, predominó  el color femenino. La solemnidad y la conjunción general vocal en los tutti finales de ambas obras nos satisfizo a todos, incluido el maestro Johannes Debus quien  leyó las partituras con concentración  y así lo hizo saber a los músicos y voces con claridad y gesto nítido.

POEMAS DEL MAR

Concierto de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Obras de Wagner, Chausson y Debussy. Solista Miren Urbieta Vega (Soprano). Dirección Musical: José Miguel Pérez Sierra. Palacio Euskalduna 7-XII-17.
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Tras su desplante a Bilbao y a su ópera, tras la huella de desamor que aún pervive en la capital vizcaína, reapareció la Sinfónica de Euskadi en el Euskalduna. Unos pocos gritos de ‘fuera, fuera”  y algunos silbidos recibieron a la nutrida formación sin que pasara a mayores. La reaparición se llevó a efecto con la obertura del Holandés Errante de Wagner y composiciones de Debussy, pero sobre todo con la presencia de la soprano Miren Urbieta-Vega encargada de cantar los poemas de Maurice Bouchor, amigo de Ernest Chausson, este último el compositor de la música de los poemas. La comparecencia de la soprano guipuzcoana sirvió sin duda de bálsamo reparador, pues no en vano su voz cálida y a la vez voluminosa, deleitó a los asistentes. El color cual oboe de  la voz de Miren Urbieta  surgió llena de su corpóreo registro central y a pesar de la nutrida orquesta, muchas veces determinante en la capacidad sonora de la intérprete, surgía  incólume, bien sostenida  y no exenta de gusto para transmitir el contenido de la poesía cantada. Nos alegramos sinceramente de la trayectoria en alza de una soprano que ya apuntaba alto desde hace unos años. No es frecuente escuchar en una voz aún joven, la belleza dramática del color de su timbre y su poderío. Todo ello indica que en breve Miren Urbieta será la punta de lanza que represente a nuestro entorno allá donde exponga su arte. En cuanto a la Sinfónica de Euskadi,  bajo la batuta de Pérez Sierra sonó pletórica en Wagner y un tanto altisonante en los poemas de Ernest Chausson cantados por la donostiarra.

CONCIERTO PARTICIPATIVO

El Mesías de Haendel. Reparto: Rowan Pierce (S); Catherine Hopper (M); Joshua Elicott (T); Peter Harvey (Bar). Orquesta Sinfónica de Bilbao y Sociedad Coral de Bilbao. Coros de Portugalete, la Coral Isasi, Coro Arte Factum,Corod Deportivo Bilbao,Donetebe Abestatza, Doniene Abesbtza  y Coral Inmaculada. Dirección: Daniel Reuss. Palacio Euskaduna.Bilbao 23-XI-17.
                                'El Mesías de Haendel' en Bilbao
Se ha dado en llamar conciertos participativos a los eventos musicales del tipo oratorio que hace que varios coros y agrupaciones corales tengan la posibilidad de cantar con orquesta y que los espectadores participen del evento al  tener a los participantes corales mezclados con ellos en la misma sala. Una de estas obras magnas para llevar a cabo lo dicho, es El Mesías de Haendel. Una obra que salvo la sinfonía inicial está llena de recitativos arias para solista y fragmentos corales, todo ello propicio para los participantes. De ahí que el director Daniel Reuss se multiplicara y tuviera que atender a las distintas masas corales apostadas delante y detrás de su batuta. A una lado de su figura, las voces masculinas de tenor y barítono y al otro lado, las femeninas de soprano y mezzo. Del lado masculino, destacó el tenor Joshua Elicott, el cual enseñó una voz muy agradable y un gusto exquisito en la línea de canto. Se podría decir que de los cuatro solistas, él fue quien ostentó la mayor calidad vocal.  En este sentido admirativo y no tan lejos de su arte, habría que resaltar la voz de la soprano Roan Pierce, cuyo canto se reflejó a través de una voz limpia, fresca, afinada y de grato color tímbrico. En un peldaño inferior se situaría el barítono Peter Harvey, un tanto atenorado, pero exhibiendo también el gusto canoro general. Lo mismo que la mezzo  Catherine Hopper, cuyo único pecado fue la menor potencia de su voz y un color vocal algo alejado del  de una mezzo. Sin embargo, es justo decir que estuvo a la misma altura o altura superior a sus compañeros en cuanto a finura y delicadeza en la  interpretación. Los coros vibraron y brillaron en un obra con tempos muy marcados que facilitan la compenetración. La base de la obra recayó en la solvencia de la  Sociedad Coral de Bilbao situada enfrente del maestro holandés, siempre activo, mientras que las demás agrupaciones hicieron que el oratorio o la cantata haendeliana  alcanzara grandes cotas de esplendor.

DON PASQUALE COMO OPERA DE CÁMARA

  “Don Pasquale” de G.Donizetti. Reparto: Carlos Chausson (B); Jessyca Pratt (S); Paolo Bordogna (T); Javier Franco (BAR); Coro de la Opera de Bilbao. Director de Escena:  Jonathan Miller. Pianista : James Vaughan. Dirección Musical: Roberto Abbado.
                                            El maestro Roberto Abbado y el pianista James Vaughan, ovacionados.
En la ópera Don Pasquale, el canto es el gran protagonista. Se trata de una obra exigente para el cantante ya que obliga a una gran agilidad vocal, exactitud en la afinación, cuidado  fraseo y  en suma, virtuosismo. En esta ocasión no vamos a comentar sobre la brillante melodía orquestada  de Donizetti,  ni de su bella obertura, pues lo que escuchamos tan solo mantuvo la denominación de “Sinfonía”. En efecto, la música se representó sin el tutti orquestal inicial y no nos aparecieron los temas cantados que se distribuyen en los diferentes instrumentos musicales. La ABAO ofreció una representación operística con el único acompañamiento de un piano, un hecho insólito en el mundo íirico, salvo cuando el compositor crea una ópera de cámara. La ABAO siempre se ha vanagloriado de llevar a cabo todas las funciones programadas a pesar de las contrariedades que pueda causar incluso la llegada de los cuatro jinetes del Apocalipsis.  De ahí que en Bilbao hayamos presenciado óperas con algún cantante  mirando estático su parte musical colocada en un atril o hayamos vivido angustiosos el relevo de ultimísima hora de alguno  que en escena apenas sabían cantar el rol, etc. etc.  Surge de nuevo la disyuntiva de si es plausible la suspensión de una función o su aplazamiento  a pesar de las complicaciones que ocasione  o vale todo y que en el circo los payasos hagan de elefantes. Lo cierto es que la ABAO, tal como dijo su presidente no ha tenido nada que ver con la anomalía. Afortunadamente  el ámbito vocal estaba bien cubierto porque el rol de Norina lo encarnó Jessyca Pratt. La soprano inglesa nos cautivó por el dominio técnico que exhibió, la destreza en el manejo de su voz, la facilidad de alcanzar  las notas comprometidas de exhibición y la agilidad para solventar trinos, arpegios y demás adornos vocales. A ella no le hubiera afectado  el sonido orquestal porque posee una voz bella y potente. Probablemente hubiera afectado mucho más al tenor  Santiago Ballerini de voz muy ligera y paradójicamente muy limitada en el registro superior y hubiera también dificultado escuchar al sustituto del indispuesto Carlos Chausson, llamado Paolo Bordogna  quien hizo que echáramos de menos al zaragozano por voz y por gracia. En cuanto al barítono Javier Franco, se le escuchó con agrado al enseñar una voz de grato timbre y con una actuación dramática muy correcta. El infortunio se cebó así mismo en el rol de Ernesto, ya que al inicial contratado  Paolo Fanale, le vino a sustituir  Santiago Ballerini, el tenor encargado de cantar la serenata y el aria “Cercheró lontana terra” a la que le faltó un poco de sostenimiento en el agudo final. En el campo escénico  la acción trascurrió en una gran corrala, cuyo patio no se pisó más que al final de la obra, con lo que todos, incluido el coro se tuvieron que mal mover en ella. Para finalizar, diremos que nos gustaría una nueva presencia del director Roberto Abbado, ya que al dirigir sin orquesta, sus manos tan solo se pudieron dirigir a los cantantes y no pudimos presenciar en este  debut suyo en Bilbao, sus grandes dotes de “concertatore”, teniendo como único instrumento bajo se atril el  seguro teclado del gran pianista James Vaughan.

CANCIONERO VASCO

 Artxipielago. Solistas: Ainhoa Garmendia (S); Andoni Egaña (Bertso).Germán Ormazábal (Piano), Pello Ramirez (Vhelo); Garikoitz Mendizábal (Txistu). Teatro Arriaga 19-XI-17
                                    'Artxipielagoa' en Bilbao
Hace unos días, el Teatro Arriaga presentaba a varias compañías de danza con la exhibición de los bailes vascos más conocidos. De una manera fina y elegante Jose Antonio Urbetltz mostró en una variada coreografía las danzas autóctonas a través de varios grupos conocidos. Ahora, Ainhoa Garmendia, de la mano del bertsolari Andoni Egaña y tres instrunetistas , nos ha querido mostrar una buena parte del cancionero también vasco.En la primera parte fue un repaso a autores clásicos  como Iparraguirre, Guridi, Garbizu,Aita Donostia, Tellería u Olaizola y  la segunda , a canciones de hoy en día compuestas por Mikel Laboa, Xabier Leteo o Pello Ramirez, alguna de las cuales arregladas por el joven Xabier Otaolea. La soprano Ainhoa Garmendia demostró en estas últimas composiciones modernas su capacidad de expresión y reflejó  un gran  sentimiento  al interpretar “Oñazez” del  Padre Donostia o las composiciones de Laboa y Lete. En el primer bloque, la soprano guipuzcoana cantó sin micrófono, es decir, como una profesional de la Lírica y en la segunda mitad  ya con micrófono,  pudo exhibir mejor su técnica al filar con más facilidad , realizar inflexiones y sobre todo cantar a media voz con mucho gusto. Tuvo el sostén y excelente acompañamiento de Germán Ormazábal sentado al piano, mientras que Pello Ramirez sumaba en  la orquestación junto al txitulari Garikoitz  Mendizabal.  Al bertsolari Andoni Egaña, le correspondió el entretenimiento mediante la palabra y la impoovisación,  y ciertamente ratificó lo que todo el mundo sabe, que es un poeta creativo y original.

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