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Acerca de nino dentici

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Nino Dentici es el crítico musical del diario “El Correo”. Especialista en canto, lleva más de treinta años ejerciendo como conferenciante, escritor y miembro de jurado en Concursos Nacionales e Internacionales de canto. Desde muy temprana edad desarrolló una extraordinaria afición a la lírica dedicándose de lleno a este apasionante arte.

LA LITURGIA DE HAYDN

“Misa Nelson” de J.Haydn. Reparto: Heidi Stober (S); Rachel Frenkel (M); Martin Mitterrutzner (T); Stefan Cerny (B), Orquesta Kammedrphilharmonmie de Bremen. Andra Mari Abesbatza, Dirección MusicaL. Omer Mweir Wellber. Quincena San Senastian 1-IX-23.           

 Tras la interpretación de la Primera Sinfonía de Beethoven, con su relajado andante del segundo movimiento y el scherzante tercer movimiento a modo de minueto, asistimos a continuación y como colofón de la Quincena donostiarra a una de las seis misas que compuso Haydn. Se trata de la conocida como “Misa Nelson”, aunque el compositor la llamó “Missa in Angustis”. La casualidad hizo que se la conozca como “Misa Nelson” al coincidir que Napoleón fue derrotado por el almirante inglés Horacio Nelson en la batalla del Nilo. El enérgico y claro gesto del director Meier Wellber catapultó a la obra hacia derroteros de altura en lo instrumental, pues en lo vocal no todas las voces merecieron un reconocimiento. La agrupación coral Andra Mari Abesbatza se erigió en el primer protagonista del éxito ya que sus respectivas secciones mostraron una gran ductilidad y musicalidad. No les faltó poderío en el Kyrie ni la suavidad susurrante en el Sanctus y si además la coordinación y la obediencia a las manos del maestro alemán se hizo patente, es lógico destacarla. Entre las voces que siguieron el camino exitoso del Andra Mari, señalemos a la poderosa voz de la soprano norteamericana Heidi Stober, la cual, pudo exhibir también una notable agilidad vocal. Le siguió en méritos el excelente bajo Stefan Cerny, cuya cavernosa y amplia voz sorprendió muy gratamente. No se pudieron asociar con el éxito ni la mezzo Frenkel ni el tenor Mitterrutzner ya que sus respectivas voces no parecieron ser muy audibles en sus cortas intervenciones. Las puntuales y precisas órdenes del maestro Meier Wellber, sus claros gestos sentado al clavicémbalo y su desbordante energía, desembocaron en una excelente versión de la Misa in Angustis de Haydn.


DRAMATISMO MUSICAL GRIEGO

“Oedipus Rex” de Stravinsky. Reparto: Peter Marsh (T); Claudia Mahnke (S); Michael Petrenko (B); Fernando Latorre (Bar); Irene Jacob (Narradora); Damián del Castillo (Bar); Aitor Garitano (t), Easo Abesbatgza y Orquesta sinfónica de Bilbao. Dirección artística: Santo Arnal. Dirección Musical: Erik Nielsen. Quincena San Sebastián 24-VIII.23    

 Stravinski se decidió por el latín para el texto de su ópera y además abordarla como un trabajo impregnado de dramatismo. La aportación de incluir a un narrador (narradora) en francés, se debió a Jean Cocteau el autor del libreto, de manera que los solistas y el coro cantaron en latín y las explicaciones de la declamadora, Irene Jacob, nos llegaban francés. En la puesta en escena se evitó un estatismo total, pues las máscaras y demás esculturas que figuraron en escena cobraron cierta vida a modo de intercambios o suplantaciones personales. En el ámbito canoro, a pesar de las exigencias del papel de Edipo para un tenor que pudiera mantener el peso y la amplitud del papel, el norteamericano Peter Marsh con su penetrante voz de lírico ligero pudo convencernos. Se mostró brillante y seguro en los escasos adornos prodigados y firme en los cambios vocales en forma de escalas. Nos gustó aún más la soprano Claudia Mahnke, anunciada como mezzo, pero que por su timbre y color encaja perfectamente en roles dramáticos. Una artista que exhibió una voz hermosa, llena de armónicos. Así mismo, causó una muy grata impresión la voz del bajo Michael Petrenko quien encarnó a Tiresias con contundencia y agradable timbre vocal y se puede afirmar que también destacó el barítono Fernando Latorre con un canto cortante que pedía el papel y que iba muy bien a sus características vocales. El coro, otro protagonista importante en la obra, imitó con su estatismo y sus máscaras la tradición del antiguo coro griego y en este caso, el Easo Abesbatza, compuesto únicamente de hombres, selló la gravedad intrínseca de la obra con profundidad y severidad unísona. Los esfuerzos de dar vida al estatismo por parte del director artístico Santi Arnal se tradujeron en marcados bailes y en la movilidad de la mascarada alrededor de unos elementos arqueológicos de museo. El maestro Erik Nielsen condujo a su Sinfónica de Bilbao por los cauces dramáticos requeridos y evitó con su versión caer en una exagerada lentitud del ritmo musical.


Tiorba y canto

Quincena Musical Donostiarra. Solistas: Carlos Mena (Falsetista) y Daniel Zapico (Tiorba). 19-VIII-23. 

 El binomio formado por el tiorbista Daniel Zapico y el falsetista Carlos Mena, resultó de muy alto nivel cualitativo, además de muy interesante. Ambos son conocidos investigadores y rescatadores de partituras del barroco en general y en esta ocasión, gracias a las investigaciones de Daniel Zapico y sus incursiones en el manuscrito de Sizenay que está bajo custodia en la biblioteca de Besançcon, nos han deleitado en la Quincena donostiarra. Las transposiciones, es decir, las piezas del barroco del XVII francés, originalmente escritas tanto para clavicémbalo como para la voz, las ha traspuesto el instrumentista asturiano a la tiorba, así como para acompañamiento a la voz de Carlos Mena. Si la tiorba reflejó con su melancólico timbre la atmósfera en tiempo de Luis XIV, la voz del vitoriano Mena expuso la delicadeza de su línea de canto, su sensibilidad y su amplio fiato para sostener las dolientes y sentidas letras de las canciones de Michel Lambert o Robert de Viseé. La dulzura con la que pellizcó Zapico las cuerdas de su tiorba se fusionó en perfecta simbiosis con la afinada y brillante voz de Carlos Mena. Destacamos especialmente las piezas dedicadas a la muerte de Michel Lambert que le dedicó su colega Du Buisson, llenas de expresivo dolor y pausado ritmo. No faltaron obras de Lully o de Couperin, ni tampoco de Antoine Fonqueray, un músico que no quiso editar sus obras en vida y  que gracias a su hijo se conocen en la actualidad. Un muy interesante recital, ilustrativo y agradable a cargo de dos especialistas como son el tiorbista Daniel Zapico y el cantante falsetista Carlos Mena.


LA GALANÍA

Quincena Donostiarra, Recital de Canto, solistas: Raquel Andueza (S); Pablo Prieto (Violin); Manuel Vilas (Arpa); Jesús Fernández (Tiorba). San Sebastian 11-VIII-23                                                            

El conjunto bautizado como La Galanía, es uno de las formaciones preocupadas en la investigación, rescate e interpretación de la música barroca olvidada. Con la soprano Raquel Andueza cono fundadora y alma del conjunto, presentó un programa a base de composiciones de Mario Savioni, de Francesco Corbetta y un considerable número de canciones anónimas del XVII. Las obras de Savioni consistieron en recitativos con un innegable sello de dulzura doliente que la soprano los desarrolló con expresividad. A su vez las del también italiano Francesco Corbetta, un músico de Luis XIV de Francia, gozaron de un mayor acompañamiento de tiorba y violín. La voz de la soprano navarra fue suficiente como para un canto recitado sin notas extremas y apta para que corriera sin altibajos con una línea de canto bien matizada. Tras una breve interpretación de una canción del francés Lully, su arte se decantó con mayor brillantez a una de las canciones anónimas del final del recital titulado “Dóve corri mio core” en la que explayó su sensibilidad e intencionalidad. Acompañada de Jesús Fernández, cofundador del conjunto, a la tiorba, y puntualmente al violín de Pablo Prieto y el arpa de Manuel Vilas, el recial discurrió en la placidez de una música amorosa a veces doliente y el broce de una tarantela del XVII como propina.


ÓPERA EN ESTRENO

“Orgía”- Opera en estreno de Héctor Parra. Reparto: Ausrine Studyke (S); Leigh Melrose (Bar): Jone Martínez (S). Conjunto Ensemble Intercontemporain; Dirección de Escena: Calixto Bieito. Dirección Musical: Pierre Bleuse. Teatro Arriaga 22-VI-23.

 El estreno de “Orgía” basada en la obra de Pasolini de mil novecientos sesenta y ocho, la podríamos calificar como una “ópera teatral”. El común denominador de la obra radica en la declamación más que en el canto melódico y en la expresividad teatral más que en la dulzura lineal canora. Si a ello añadimos la buena dosis de histrionismo ordenado por Calixto Bieito en la gran labor profesional de los tres cantantes, el resultado desemboca en una especie de serialismo en el que se establece un orden no sólo para las diferentes alturas tonales, sino para la sucesión de las diferentes duraciones de las notas. De ahí los silencios que Héctor Parra aplica en bien de la tensión dramática en una composición musical que tiene cierta independencia con respeto al texto.

La orquesta Ensemble Intercontemporain parisino tradujo perfectamente los momentos de reposo musical con la intervención sobre todo del arpa y reflejando la gravedad y profundidad del drama con los acordes cortantes y bruscos de la percusión como si se tratara de finales de escena. Ciertamente impresionó la aparición del ahorcado nada más se abrió el sipario, quien, en su incomodidad nos relató los acontecimientos.

Sin apenas reposo en su labor, el barítono británico Leigh Melrose nos brindó un apasionante personaje, lleno de violencia y verosimilitud actoral. Enseñó una voz poderosa y extensa y nos llamó la atención la nobleza de su actuación general. La dirección escénica de Bieito se reflejó así mismo en la soprano Ausrin Studyke, artista cuya intervención ha solicitado ya en varias ocasiones en el Arriaga, así como fuera de Bilbao. La artista lituana cumplió como en ella es habitual y aunque su labor no llegó a la dimensión de su última visita en “Erwartung” de Schonberg, derrochó desinhibición y gran profesionalidad. La también soprano Jone Martínez, aunque con menor trascendencia con respecto a sus dos colegas, personificó sin rubor y gran naturalidad a la prostituta. Su voz ligera y pulcra se distinguió y contrarrestó las caudalosas del barítono y de la soprano. El estreno de “Orgía” nos resultó un “déjà vu” aunque también sea un tema atemporal, una denuncia social, la queja de un matrimonio de maltrato mutuo, hastiado en un círculo burgués cerrado, con la homosexualidad de fondo, el suicidio y una madre matando a sus hijos como una moderna Medea de Eurípides.


CARNERIANA

Recital de Canto. “Carneriana”. Solistas: David Alegret (T); Rubén Fdz Aguirre (Piano). Teatro Arriaga 13-VI-23.                                      

 Entre las investigaciones musicales que desde hace ya tiempo está llevando a cabo el pianista Rubén Fernández acaba de mostrar en el foyer del teatro Arriaga una parte de la obra del poeta catalán Joseph Carner. La voz fina y de fácil recorrido del tenor David Alegret se encargó de cantar exquisitos poemas, muchos de ellos musicados por Eduard Toldrá. Con anterioridad, Alegret repasó canciones de Isaac Albéniz de tinte inequívocamente italiano, así como otras piezas de autores de finales del XIX.  Muy apta para cámara, la voz ligera y de evidente técnica en el uso de la resonancia nasal del tenor catalán, fue declamando con limpieza y gran intencionalidad cada uno de los poemas catalanes con elegante media voz y delicados “pianíssimi”. Compositores como Montsalvatge, Serra y Pujol o de aquellos que realizaron versiones diferentes del poema “Canticel” con estreno absoluto de la versión ofrecida del joven Joan Magrané cerraron el ciclo. Un poema este que en su día también cantó Joan Manuel Serrat que comienza “Por una vela en el mar azul”…. La sala del teatro Arriaga lleva varios años ofreciendo rescates de compositores que sin las indagaciones del pianista Fernández Aguirre y la colaboración canora del invitado de turno no llegarían a un público interesado.


HETERODOXA GRAN ARTISTA

Recital de Dulce Pontes. Sala BBK. Bilbao 25-V-23   

  Con un negro vestido largo y descalza, como la diva que es en realidad en el ámbito del fado, apareció en escena. Su programa comenzó siendo un tanto heterodoxo, mezclando varios ritmos, usando el piano y buscando nuevas formas musicales. Utilizó el micrófono con una sonoridad elevada, pero no creemos que le hubiera hecho falta porque Dulce Pontes es poseedora de una voz potente y flexible, muy versátil y muy bien manejada. Tal vez buscara que la abarrotada sala apreciara bien sus finos filados y sus delicados “pianíssimi “con una mayor nitidez, porque el canto de la portuguesa abundó en rico cromatismo, saltos de tesitura y un fácil acceso al agudo, mostrando un evidente dominio vocal. No dio opción al lucimiento de su conjunto pues actuó sin descanso durante dos horas y en ese tiempo también bailó con elegancia. Inesperadamente, abordó versiones con arreglos muy personales de canciones muy conocidas como la famosa “Amapola”, dando a entender que es una artista heterogénea y que sus cualidades vocales y sentimiento, no la llevan solamente por la senda del fado. De ahí también, que ofreciera varias canciones de sonidos y ritmos de las ex colonias portuguesas. Dulce Pontes estaba anunciada en el mes de marzo, ahora, la ansiada espera no defraudó a la sala que la esperaba con expectación.


NEMORINO CANTÓ «IL TROVATORE»

“Il Trovatore” de G.Verdi. Reparto: Anna Pirozzi (S); Ekaterina Semenchuk (M); Celso Albelo (T); Juan Jesús Rodríguez (Bar); Ricardo Fassi (Bar); Coro de la Opera de Bilbao y Bilbao Orkestra Sinfonikoa. Dirección de Escena: Lorenzo Mariani. Dirección Musical: Francesco Ivan Ciampa. Bilbao 20-V-23.  

  Siempre hemos alabado la exquisita línea de canto, la facilidad y el gusto con que canta el tenor Celso Albelo. Lo hemos manifestado así al escucharle cantar L´Elisir D´Amore”, “Anna Bolena” o “I Puritani” entre otros títulos. El contrasentido surge cuando una voz lírica-ligera como la suya, ideal para cantar el papel de Nemorino del L¨Elisir D´Amore, afronta el repertorio de un papel propio de un tenor heroico o de fuerza como Manrico, que es lo requiere este apasionado y ardiente personaje verdiano. Se escuchó a un Manrico fuera de estrilo y carente de un color vocal dramático y apasionado.Se podría decir que Celso Albelo adaptó el personaje a su tipología vocal. De ahí que cantara con exceso de lirismo y a media voz su aria “Ah si ben mio” y a continuación sin rigor dramático la cabaletta “Di quella pira”.

Por el contrario, la mezzo Ekaterina Semenchuk y la soprano Anna Pirozzi se erigieron en las grandes verdianas triunfadoras. La mezzo rusa, ella sola, acaparó la escena cada vez que aparecía, sobre todo al interpretar “Stridi la vampa” con su extensa y andrógina voz. En pocas mezzosopranos hemos escuchado notas centrales tan hermosas y notas abismales tan graves. La soprano italiana a su vez, enseñando la potencia de su voz, la seguridad de su canto, aquella facilidad en acceder a las notas altas como ya apreciamos cuando cantó en su día Cavalleria Rusticana. Subrayemos la calidad y buena línea con la que interpretó el aria D´Amor sull´ali rose”, la expresión del consuelo que manda al trovador en el último acto.

El tercer elemento en la buena representación resultante corrió por cuenta del barítono Juan Jesús Rodríguez al que tanto se le ha aplaudido en Bilbao. Su encarnación del conde se nos hizo seria y verosímil y gozamos de su canto siempre de mérito gracias a la igualdad cromática de su aterciopelada voz y adecuado gesto. Lo recordamos sobre todo en la versión de “Il Ballen del suo sorriso” que cantó de forma muy sostenida y con gran fiato.  El cuarto protagonista en cuanto a mérito resultó el Coro de la Opera de Bilbao. No solo el conjunto estuvo brillante en el “coro de los herreros”, sino que engrandeció con su presencia varias escenas junto al barítono y la mezzo y se convirtió por conjunción y por su bello colorido global en auténtico protagonista. Cumplió el barítono Ricardo Fassi, entregado a su papel.

Fue un lujo contar con el maestro Ivan Ciampa en la dirección ya que estuvo atento a los cantantes, a los que dejó cantar a sus anchas y se mostró muy enérgico y ordenante con la Sinfónica de Bilbao. Una escueta y hasta pobre producción enmarcó la ópera de Verdi, en la que un trajín de mesas y taburetes sin fin iba y venía por el escenario y en la que un parco vestuario negro se emparentó con la negrura de la escena, mientras que al fondo, unas abstractas proyecciones pretendían adornarla.


CANTO PURO Y PASIÓN TEATRAL

Recital de Canto. Solista: Ermonella Jaho (S); y Rubén Fdez Aguirre (piano). Obras de Bellini, Donizetti, Verdi, Gounod, Massenet, Teatro Arriaga 27.IV-23.                                

  Hay sopranos que, teniendo una voz de timbre redondo, bello y atractivo, no dicen mucho. Hay otras en cambio que, no siendo voces tan sumamente bellas, poseen una gran personalidad y una tan depurada técnica vocal, que las hacen casi únicas. En este segundo ejemplo catalogaríamos a la albanesa Ermonella Jaho quien además de la destreza en el manejo de su voz y su impresionante fiato para sostenerla, añadió a todas sus aptitudes artísticas una gran capacidad teatral. Encontrar a cantantes que unan afinación y gusto, expresividad y musicalidad, con una mímica sentida, teatralmente creíble, es cosa de pocas privilegiadas como es Ermonella Jaho. La artista nos cautivó desde el inicio por su pasión y por la comodidad mostrada al plasmar el dramatismo que encierra el “Lamento per la Morte de Bellini”, aria compuesta por Donizetti, para el gran siciliano. Nos sedujo también por la intensidad con la que interpretó el aria “Io son l´umile ancella” de Adriana Lecouvreur de Francesco Cilea, nos emocionó así mismo por la apacible elegancia en su cuidada línea de canto al interpretar “Adieu, notre petite table” de la Manon de Massenet y más aún, por la fuerza e intencionalidad con la que interpretó el aria de Sapho del mismo Massenet.  Ha pasado ya más de una década desde que llegó, aún desconocida, a cantar “La Traviata” en Bilbao. Ahora, con una voz madura y extraordinariamente controlada, se nos brinda en bandeja de plata una futura participación suya en nuestra ciudad. Sería lamentable no contar de nuevo con el concurso de una diva tan completa. Al piano, acompañando el fino y controlado canto de la soprano, se sentó Rubén Fdez Aguirre, paciente, elegante, con el teclado respirando con ella al unísono y que en solitario deleitó al auditorio con “La Marcha fúnebre de una Marioneta” de Gounod.


RESCATANDO A ISASI

Recital de Canto. Solistas: Vanessa Goikoetxea (S); Rubén Fdz. Aguirre (Piano); Carlos Imaz (Recitador). Obras de Andrés Isasi y Carlos Imaz. Teatro Arriaga 18-IV-23.                                     

   Entre los méritos del pianista acompañante de tantas aristas, Rubén Fernández Aguirre, además de su saber hacer al teclado, está el de investigar y rescatar partituras semi perdidas. Como él mismo confesó, le obsesionaba el dar a conocer los catorce lieder del bilbaíno Andrés Isasi. Con la compañía de Carlos Imaz en labores de recitador y de la soprano Vanessa Goikoetxea, la música de Isasi sustentada con los versos del poeta Heinrich Heine nos deparó un muy agradable ambiente romántico. Los lieder desarrollados por la soprano atesoraron una gran pulcritud y limpieza en su fraseo y su poderosa y caudalosa voz expresó los sentimientos del compositor al dedicar los poemas a una dulce muchacha. Con la alternancia del recitado a cargo de Imaz, la soprano fue desgranando las partituras tal vez con acentuaciones un tanto exageradas en algunas notas y con la voz un tanto tensa, salvo la sutileza con la que interpretó los lieder “Es war ein alter König” y “Gott weiss für wen es schlägt”. Con la voz contenida y en su justa intensidad, en estos dos lieder afloró una fina y cuidada línea de canto que nos resultó de emocionante intimidad. En la parte final de la velada, Carlos Imaz, ahora como músico, mostró en absoluto estreno, cuatro canciones con letra de Matías González, que Vanessa Goikoetxea cantó con total entrega y seguridad, mientras  Rubén Fernández nos deleitaba con el rico acompañamiento que poseen.


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