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Acerca de nino dentici

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Nino Dentici es el crítico musical del diario “El Correo”. Especialista en canto, lleva más de treinta años ejerciendo como conferenciante, escritor y miembro de jurado en Concursos Nacionales e Internacionales de canto. Desde muy temprana edad desarrolló una extraordinaria afición a la lírica dedicándose de lleno a este apasionante arte.

«DON PASQUALE» LEJOS DE LO BUFO

“Don Pasquale” de G. Donizetti. Repato: Simún Orfila (B); María José Moreno (S); Damián del Castillo (Bar); De Muro (T); Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena:  Emiliano Suárez. Dirección Musical: Sesto Quatrini. Bilbao 19-X-24.

 El inicio de la temporada con la representación de la ópera bufa Don Pasquale de Donizetti se escoró hacia el canto serio más que a la comicidad y a la gracia inherentes a la obra. Resulta complicado actuar o cantar encorsetados tras la barra de una pizzería, aunque el regista Emiliano Suárez recurrió al centro giratorio para dar mayor agilidad a la acción teatral en general. Nos pareció demasiado inerme e inerte la escasa movilidad que proporcionó al bajo bufo al tenerle sentado en una silla gran parte de su presencia en escena porque se nos alejó de lo que era la “comedia del arte”. El bajo mallorquín no fue muy fiel a la comedia porque es un solvente cantante de ópera seria y le faltaron matices y elegancia a su canto con lo que hizo que echáramos de menos aquellos bajos bufos que nos visitaron hace años como Enzo Dara, Domenico Trimarchi o Enrico Fissore. A pesar de todo, salvó con pericia su aria “Ah un fuoco insólito” y si bien puede que no sea el intérprete idóneo para este rol, cargó en su personaje el peso de la obra y su labor en general fue encomiable. El personaje de Malatesta del barítono Damián del Castillo se nos hizo un tanto altisonante al interpretar su aria “Bella sicome un angelo” y nos defraudó su modo de cantar con una mano metida en el bolsillo en detrimento de una mímica adecuada.

Por otro lado, es justo subrayar y alabar el canto afinado y fácil de la soprano María José Moreno. Su voz de agradable timbre la ayudó a superar la forzada coquetería contraria a su personalidad. Su aparición ataviada con ropa que contradecía lo que reza el texto causó hilaridad en el público. Consecuentemente su teatralidad resultó poco natural, aunque su canto siguió siendo bello y afinado. Diríamos que destacó más en lo vocal con su amplio caudal que en lo dramático. Cerró el cuarteto principal el tenor Francesco De Muro cuyas versiones de la serenata “Com´e gentil” y el aria “Cercheró lontana terra” precedida esta con gran limpieza por la trompeta, las cantó sin mácula y con destreza, la destreza que posee una voz muy ligera bien manejada. Dentro de todo el ámbito vocal, nos quedaríamos en méritos con el dúo del barítono y del bajo a modo de “stretta” de vertiginoso fraseo rápido y difícil silabeo que nos recordó a aquel que ofrecieron el bajo Chausson y el barítono Lanza y que ahora se ha querido imitar incluyendo el bis. Así mismo, destacaríamos el dúo de amor “Tornami a dir” entre soprano y tenor, un “nocturno” de delicada inspiración melódica. Finalmente, aplaudamos la presentación en Bilbao del maestro Sesto Quatrini, atento a la sinfónica de Euskadi y ordenando un largo silencio en la bofetada asestada por la soprano al bajo y que resultó tan realista. El maestro condujo a la orquesta con moderado volumen, lo cual benefició a todas las voces en general. En cuanto a la presencia insólita del actor Pedro Mari Sánchez no hacía tanta falta.


LITURGIA BARROCA PORTUGUESA

“Capella Sanctae Crucis”. Piezas del Renacimiento tardío y el Barroco temprano. Director: Tiago Simas. Colegiata de Cenarruza 14-XIX-24.   

 El inicio del festival musical anual en la Colegiata de Cenarruza presentó al grupo “Capella Sanctae Crucis” dirigida por el solista de corneta Tiago Simas. Un conjunto que toma su nombre de la Capilla del Monasterio de Santa Cruz de Coimbra de la que derivan los manuscritos musicales inéditos sobre los que se elabora el núcleo de la obra. Un interesante descubrimiento de los responsorios y lamentaciones litúrgicas que se ofrecían en la semana santa. Cantos polifónicos que surgieron de las creaciones de compositores como Manuel Cardoso y sobre todo Manuel Mendes quienes reflejaron la tradición musical monacal portuguesa. Cornetas, bajos y bajones, instrumentos todos de la época para recrear la música sacra acompañaron a cuatro solistas de exquisita afinación y gusto que se presentaron totalmente de negro y encapuchados en una curiosa puesta en escena. Cuatro jóvenes voces y otros cuatro instrumentistas que durante dos horas nos enriquecieron con una música poco conocida. Escuchamos en el silencio pétreo de la Colegiata la música producto de la investigación realizada por el grupo en torno a un patrimonio musical que contiene decenas de manuscritos. Un interesante comienzo del festival en el que se hace patente la labor de una competente organización.


CANTO DE ORFEBRERÍA

Conjunto «Kea ahots Taldea». Director: Enrique Azurza. Quincena Donostiarra 28-ViII-24

Muy difícil y muy selecto el concierto ofrecido por el grupo vocal Kea a cargo del maestro Enrique Azurza. Dieciocho voces «a capella» y a veces «a bocca chiusa» mostraron un programa con autores del siglo XX. Canciones llenas de melismas y susurros sonoros a media voz en las que la afinación y la correcta entonación fueron esenciales. Los filados y sostenidos, las variaciones melódicas y los ecos vocales conjuntados iban despejando la telaraña canora creada por McMillan, Whitacre, Sisask o compositores presentes como en el caso de Eugenia Luc y David Azurza. El maestro cantaba con el grupo mientras los dirigía y con el diapasón en la mano los propios cantantes comprobaban la precisa entonación. Cantar «a capella» requiere un oído fino y una gran sensibilidad musical pero no estaba de más la ayuda del diapasón para dar con el tono requerido. El grupo Kea se movió con absoluta solvencia en el canto allegro así como en el canto recitado y sostenido. Es una referencia muy válida en este tipo de música contemporánea.


COMPOSITORAS DEL BAROCO

«Le concert de L’Hostel Dieu».solistas: Heather Newhouse ( S); Reynier Guerrero (Violi); Aude Walker (violonchelo); Ulrik Larsen (tiorba); Franck Comte (clave y director). Quincena Donostiarra 26-VIII-24

Interesante el concierto ofrecido por este grupo de Lyon sacando a la luz composiciones femeninas del Barroco de los siglos XVII y XVIII. Una primera parte bucólica y una segunda más dramática conformaron un programa en el que destacaron las figuras de Barbara Strozzi y Elisabeth Jacques de la Guerre. En el florecimiento del ingenio femenino que transcurrió desde Italia a Francia, la única solista encargada de interpretar cada una de las obras fue la soprano Newkouse. Su penetrante voz como un afilado estilete  no siempre casó con algunas obras. Por ejemplo, para ofrecer  «Lamentos» como los de Barbara Strozzi o Antonia Bembo es preferible contar con una voz más corpórea y terciopelo para expresar el dolor en su justa medida. Sin duda la ligera voz de la soprano canadiense se adecuó mejor al canto alegre con el gran mérito de su capacidad de resistencia al abordar sola todo el programa. En la parte instrumental destacaríamos al violinista cubano Reyner Guerrero quien mostró su destreza al interpretar una hermosa y complicada sonata de Isabella Leonarda. Tal como ocurre en casi todos los conjuntos especialistas en un determinado género «Le Concert de L’Hostel Dieu»  nos transmitió su entendimiento entre los cinco miembros con su director Franck Comte sentado al clave y con Aude Walker y Ulrik Larsen al violonchelo y a la tiorba respectivamente.


Examen coral con Beethoven

“Missa Solemnis” de L.V.Beethoven. Solistas: Chen Reiss (S); Victoria Karkacheva (M); Maximilian Schmitt (T); Hanno Muller (B); Orfeón Donostiarra. Euskadiko Orkwestra. Dirección Muiscal: Jeremie Rhorer. Quincena Donostiarra 23-VIII-24.   

 Entre las razones por las que la “Missa Solemnis” de Beethoven no se interpreta de manera asidua, podríamos citar la gran dificultad que tiene para un coro. Las exigencias tanto en su tesitura como en su diversidad temática requieren un conjunto sólido y avezado. Acompañada de una escritura musical sinfónica, el Orfeón Donostiarra evidenció una vez más la calidad vocal que atesora exhibiendo sonidos extremos y la versatilidad de una excelente agrupación. En el poderoso “Gloria” el Orfeón cautivó con su vibrante sonido a la vez que en el susurrante “Miserere” final, acallaba al respetable atraído por su delicadeza. Es justo resaltar la intervención del concertino en el “Benedictus” en el que los cuatro solistas y los pizzicati de las cuerdas de la orquesta crearon una auténtica atmósfera de paz. Destaquemos así mismo la complicada “fuga” del final, otra pieza a solventar por su dificultad y que el Orfeón superó con creces. En cuanto a los solistas vocales todos ellos aptos cantantes de cámara, se escuchó con mayor nitidez la del tenor Schmitt y también la de la mezzo Karkacheva, mientras que la ligereza fue la característica de la soprano Reiss y la ampulosidad la del bajo Muller. Acerca del maestro parisino Jeremie Rhorer diríamos que fue muy protagonista y gestualmente grandilocuente dirigiendo una obra de la que no todos los directores aceptan hacerse cargo por la extrema dificultad coral, aunque en esta ocasión el joven director francés contó con la inestimable colaboración de la Orquesta de Euskadi y del Orfeón Donostiarra.


CANTATAS DE BACH

Bach Collegium Japan. Cantatas de J.S.Bach. Solistas: Benjamin Bruns (T); Carolyn Sampson (S); Christian Immler (B); Alexander Chance (Falsetist). Quincena Donostiarra 11-VIII-24  

Los conjuntos especialistas en la música barroca o en interpretar a un número limitado de compositores se caracterizan en que los propios miembros que forman el conjunto suelen actuar también como solistas. Ello significa que la formación coral cuenta con voces interesantes para abordar las arias y dúos y que el grupo a su vez cuenta con voces solistas de una suficiente calidad como para lucirse en los solos. El conjunto japonés dirigido por Masaaki Suzuki mostró en las cuatro Cantatas que programó esa conjunción y armonía entre los instrumentos y las voces. Aunque hoy día veamos lejana la idea de conmover que tenía Bach con sus Cantatas, lo cierto es que tardaron un tiempo en ser reconocidas y editadas. En la orquesta japonesa valoraríamos la actuación del trompeta solista sin pistones, la de la solista de la flauta travesara de madera o los oboes en sus respectivas complicadas intervenciones. En el ámbito vocal destacaríamos al tenor alemán Benjamin Bruns cuya voz de agradable color y cierto virtuosismo recitó y cantó los textos bíblicos y otros luteranos con gran limpieza. El bajo Christian Immler intervino a continuación acompañado de la trompeta y expuso una voz de color casi baritonal, lo que diríamos que se la podría enmarcar en la tipología de bajo-barítono. El falsetista Alexander Chance se lució en sendos dúos con la soprano inglesa Carolyn Sampson, una artista de voz ligera que contribuyó más al reforzamiento coral que a su lucimiento como solista. Cuatro Cantatas en honor y alabanza a Jesús en boca de un conjunto compenetrado que compaginó su conjunción con la destreza de los instrumentos antiguos gracias a la veteranía y sabiduría del maestro Masaaki Suzuki.


CARMEN SIN FARALAES

“Carmen” de Bizet. Reparto: Rihab  Chaieb (M); Dmyt ro Popov (T): Miren Urbieta (S); Simón Orfila (B_Bar); Marifé Nogales (M); Helena Orcoyen (S); J.Manuel Díaz (Bar); Juan Laborería (Bar); Mikel Zabala (Bar); Aitor Garotano (T); Easo Abesbatza. Euskadiko Orkestra.Dirección de Escena: Emilio López. >Dirección Musical: J.Miguel Pérez Sierra. Quincena Donostiarra 8-VIII-24

En la minimalista producción de la ópera bizetiana presentada en la Quincena, no había lugar para transmitirnos el color de la seguidilla o para los supuestos disfraces de bandoleros. Sin embargo, habría que aplaudir que unos cuantos palets sirvieran para crear una plaza de toros con una perspectiva interesante. La música del compositor francés que ni siquiera conocía la España andaluza, nos transmitió la esencia de lo hispano del siglo XIX, en esta ocasión gracias a la excelente dirección del maestro Pérez Sierra al frente de la Orquesta de Euskadi. La famosa “habanera” de la mezzo tunecina-canadiense nos pareció un tanto lírica en una voz a la que faltó gravedad y corporeidad. Su trabajo escénico se alejó de un elegante erotismo, pero en cambio, dejó constancia de su dominio escénico y su fuerte carácter en el dramático final de la obra. Su compañero, el tenor Dmytri Popov se mantuvo seguro de su voz en todo momento y con una técnica particular demostraba esa seguridad cada vez que abordaba las notas altas con su broncínea y martilleante voz. Podríamos decir que cumplió con su cometido incluyendo el “aria de la flor” sin hablar de la extraña calidad vocal y la emisión que atesora. Una vez más, la soprano Miren Urbieta logró el aplauso unánime al cantar sus dos arias con su bella y poderosa voz En el ámbito escénico, captó perfectamente la ingenuidad que caracteriza a una Micaela en busca de su paisano en un ambiente hostil.Simón Orfila quien encarnó al torero Escamillo nos demostró que era capaz de cantar un papel ideal para un barítono-bajo, siempre complicado para un artista que se ha lucido como un cantante bajo. A destacar el complicado cuarteto que interpretaron la soprano Helena Orcoyen, la mezzo Marifé Nogales, el barítono J.M.Díaz y el tenor Aitor Garitano con precisión y correcto encaje en un pasaje entrecortado y que requiere una cuidada atención. Tanto la soprano como la mezzo nos depararían más tarde un conjuntado pasaje de las cartas. El coro Easo ofreció por la parte femenina una actuación desinhibida en la pelea mantenida por las cigarreras, aunque en general, el conjunto al completo de mantuvo estático y demasiado agrupado en escena. Aplaudamos la dirección del maestro Pérez Sierra dejando a la Orquesta de Euskadi que sonara con brillantez y a la vez con delicadeza el bello intermezzo.


MAJESTUOSO REQUIEM

“Requiem” de Mozart. Solistas: Anna Lena Elbert (S); Olivia Vermeulen (M); Martin Mitterrutzner (T); Hanno Miller (B). Orfeón Donostiarra. Budapest Festival Orchestra. Dirección Musical: Ivan Fischer. Quincena Donosti 18-VIII-24.    

Desde que el maestro Ivan Fischer inició la Sinfonía “Praga” que antecedió al Requiem en este atractivo concierto mozartiano, ya pudimos percibir sus buenas dotes de dirección.  Al frente de la Festival Orchestra de Budapest dirigió con absoluta claridad gestual esta única gran obra sinfónica de Mozart carente del habitual minueto o scherzo y que se ciñe a tan solo tres movimientos. Tras una breve pausa, el programa continuó con el famoso “Requiem” en el que el multitudinario Orfeón Donostiarra en su primera intervención nos indicó la grandeza artística que iba a tener su participación. La obra contó con la soprano Anna Lena Elbert quien se distinguió por la limpieza en la emisión de su ligera voz y claridad en el fraseo del texto latino. De la mezzo Vermeulen destacaríamos la sonoridad de su voz, aunque de un extraño color. Nos gustó la participación del tenor Martin Mitterrutzner con su voz de agradable color y así mismo la del bajo Hanno Miller quizás un tanto estentórea. Sin duda el centro de la atención radicó en el orfeón que compaginó la brillantez y fuerza del “Kirie” y de “Rex Tremendae” con la delicadeza de las más de cien voces que se unieron con gran sensibilidad en la “Lacrimosa” o la agilidad mostrada en la complicada fuga final “Lux eterna”, una evidente muestra de la versatilidad y compenetración del conjunto donostiarra. El maestro Fischer se convirtió igualmente en un foco de atención gracias a sus ademanes buscando la concreción y el ajuste de su muy buena orquesta.


UNA ÓPERA RECORDATORIA

“Saturrarán”. Ópera de Juan Carlos Pérez. Libreto de Kirmen Uribe.Reparto: Elias Arranz (Bar); Andrea Jiménez (S); Marifé Nogales (M); José Manuel Díaz (Bar); Botond Odor (T); Itxaro Mentxaka (M); Aitor Garitano (T); Sociedad Coral de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Lucía Astigarraga. Dirección Musical: Jon Malaxetxeberría. Teatro Arriaga 2º-VI-24.

En el estreno de su composición, “Saturrarán”, Juan Carlos Pérez nos describe el sórdido y lúgubre mundo del que él mismo fue testigo con una evidente influencia musical de las ideas de la segunda escuela de Viena, sobre todo de Alban Berg y Anton Webern. El músico mutrikuarra evitó moverse en la melodía descriptiva y utilizó el recitado cantado en una obra de oscuro dramatismo.  La voz de los intérpretes apenas tiene relevancia en la obra porque forma parte de un conjunto y se la debe valorar como parte de ese conjunto argumental. El cantante está supeditado a la música en su declamado canto libre, pero carece de momentos de lucimiento vocal al no tener escritas arias ni concertantes y prevaleciendo el teatro. En la música de esta ópera se hizo también patente el maridaje entre la técnica dodecafónica y el estudiado sonido de percusión creado.

En realidad, el libreto firmado por Kirmen Uribe se adueñó de la obra, simplemente porque es lo que el público entendía y era lo que competía a la acción teatral. El poeta ondarrés ha querido que recordáramos a través de un libreto ambicioso y multitemático las vicisitudes sociales vividas hace medio siglo en nuestros pueblos. Ha confeccionado un libreto a modo de capítulos en el que se trataba tanto del desgraciado trajín con la droga y en consecuencia la mortal aparición del sida, como del mal visto lesbianismo y siempre bajo el común denominador de la pesca que tanto le preocupa al libretista.

En el capítulo vocal sobresalió la actuación de la soprano navarra Andrea Jiménez que encarnó al personaje de Ane con verosímil realismo y en ello tuvo mucho que ver la regista Lucía Astigarraga. Nos gustó el racconto de salida del barítono Elias Arranz y la voz recia y potente del también barítono José Manuel Díaz, aunque no su exagerada caracterización de armador-gángster. La mezzo Marifé Nogales no solo suele aportar su valía artística, sino la gracia como actriz desinhibida. Así mismo, el contar con la participación de Itxaro Mentxaka supone la seguridad en la interpretación y el apoyo en la escena para los demás. Los tenores Botond Odor y Aitor Garitano, si bien de diferentes timbres de voz, ambos aportaron frescura vocal y naturalidad escénica. Juan Carlos Pérez insertó también en su partitura un par de páginas corales a las que la Sociedad Coral de Bilbao se encargó de dar la profundidad y la gravedad requeridas. El director de orquesta Jon Malaxetxeberría dirigió el estreno atendiendo sobre todo al multi colorido instrumental de la Sinfónica de Bilbao y no tanto a las voces que previamente ya habían estudiado con creces sus respectivas partituras


CIERRE DE LOS LIEDER EN EL ARRIAGA

Recital de canto. Solista: Miren Urbieta (S); Rubén Fdez Aguirre (Piano). Obras de Iradier, Guridi y Garbizu. Teatro Arriaga 12-VI-24. 

 Con la participación de la soprano Miren Urbieta finalizaba la temporada de los lieder, que en este caso concreto se refería a la canción compuesta por tres músicos vascos. El alavés Sebastián Iradier aportó la pasión a la voz de la soprano, mientras que Jesús Guridi servía de fondo con las pinceladas al piano de Rubén Fdez.Aguirre y Tomás Garbizu nos recordaba las canciones populares guipuzcoanas. La poderosa voz de la soprano donostiarra se encontró demasiado cerca del espectador, se le acrecentaba su potencia y salvo que pudimos admirar sus hermosas notas centrales de oboe, tan llenas, concluiríamos diciendo que no es la voz adecuada para una sala tan limitada. En la primera parte programada, nos quedaríamos con su atractiva versión de La Paloma y con la anécdota de que Georges Bizet se basó en El Arreglito del alavés para plagiar la Habanera de su ópera Carmen. Si las canciones en francés no resultaron bien moduladas, las conocidas populares en euskera de Garbizu se distinguieron por su fluidez, afinación y sensibilidad. La soprano lo dijo todo con la voz, ya sea dándole una admirable intensidad a la nota o recogiéndola con unos filados certeros. Acompañada por Rubén Fdez.Aguire cerró un ciclo siempre de interés por querer rescatar unas veces a músicos olvidados y otras veces actualizarlos. El pianista vizcaíno, siempre protagonista, la acompañó con la sensibilidad que le caracteriza


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