UN «ELIXIR» ANODINO Y SIN EFECTO

“L´Elisir D´Amore” de G.Donizetti. Reparto: Elena Sancho Pereg (S); Joel Prieto (T); Pablo Ruiz (Bar); Paolo Bordogna (B); Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Marina Bianchi. Dirección Musical: Iván López Reinoso. Bilbao 18-XI-23.  

 Comparar el binomio protagonista de esta representación con respecto a las vividas por la afición bilbaína con anterioridad en esta misma ópera, sería ridículo. Sin embargo, no hay más remedio que echar mano de la comparativa para catalogar a esta nueva representación en su justa medida. Vaya por delante que, salvo la liviandad y escaso volumen de voz de la soprano Elena Sancho, fue ella la intérprete más ajustada al belcantismo. Cantó siempre muy segura, eso sí sin alardes, pero con gran musicalidad y gusto en su línea de canto. Por lo demás, en una producción pobre y de escasa calidad en la que el tenor daba la imagen de un mecánico en lugar de un campesino, es lógico que en la precariedad se acudiera a un  artista poco experimentado.

A la voz de Joel Prieto de color lírico más que ligero, le faltó finura y elegancia en su canto, salvo en la famosa aria “Una Furtiva Lágrima”. Diríamos que tiene mucho que recorrer y además seleccionar un repertorio adecuado para una voz que se incomoda en las notas altas.

El papel de Belcore, el descarado sargento, correspondió al barítono Pablo Ruiz, empeñado en cantar siempre a viva voz, sin matices ni inflexiones como por ejemplo en la bella y marcial aria “Come Paride Vezzoso” y hasta nos pareció que su voz tenía más corporeidad y gravedad que la del mismo bajo. Desde el punto de vista teatral, este barítono se mostró capaz de llenar la escena y de participar con soltura en la acción. El bajo que en este caso no era un bajo-bufo porque su voz ni era muy grave ni tuvo genialidad cómica y que encarnó al vendedor ambulante, fue Paolo Bordogna. Diríamos que tuvo el mérito de intentar representar con su gesto lo que no podía por la falta de una voz de verdadero bajo bufo. A su favor, la agilidad y rapidez en la modulación vocal para salvar sus vertiginosos fraseos.

El Coro de la Opera de Bilbao, no desaprovechó la ocasión para erigirse como elemento principal y tanto la sección femenina como la masculina volvieron a mostrarnos su valía y garantía de buen hacer. Como un personaje aparte, pero al mismo tiempo junto con el coro, percibimos la figura de Gianetta encarnada por Marta Ubieta, siempre atractiva y musical. En el “corre,corre” musical general, impuesto por el maestro Iván López, en más de una ocasión su batuta perdió la concertación general aunque por el contrario, hubo ocasiones, sobre todo con los solos del tenor, en las que ordenó una lentitud exagerada. En definitiva, como se suele decir, una de cal y otra de arena, o sea, de un primer éxito en Romeo y Julieta a un segundo título, L’Elisir D’Amore, tal vez más   apropiado para otro tipo de teatro y afición.


BANAL CRÍTICA LÍRICA

“Malos tiempos para la Lírica”. De Albert Boadella y Martina Cabanas. Reparto: Maria Rey Joly (S); Antonio Comas (T); Teatro Arriaga 11-XI-23.    

 Elementos básicos concernientes al canto como el reinicio en la búsqueda de la voz perdida, la discusión comparativa entre la música moderna y la lírica, o la vivencia amorosa en tiempos pasados entre un profesor y una alumna, forman la estructura de esta obra semi teatral. Albert Boadella y Martina Cabanas no han dudado en presentarnos a un recluido y refunfuñón profesor anclado en su pasado zarzuelero visitado por una exalumna que triunfa con lo moderno. La obra se podría definir como una gran caricatura del aprendizaje a cantar con un maestro que nos quiere convencer de que con dolor se canta mejor y una alumna que le solicita ese dolor para poder cantar bien. Entre la banalización, las discusiones reiteradas y el ánimo de degradar tanto lo antiguo como lo moderno, los autores al final nos dejan la duda de si un mundo pasado, según ellos, es preferible al frenetismo de la música moderna. La soprano María Rey Joly nos suavizó la velada con su atractiva presencia y su bella e íntima versión de la romanza “Palomica aragonesa” cantada con mucho gusto. La soprano madrileña cuajó una excelente actuación no exenta de una gran sensualidad en escena. En cuanto al tenor Antonio Comas, su canto se escudó en la vejez inherente al personaje que representaba y salvo el dúo “Qué tiempos aquellos” de la zarzuela El Manojo de Rosas, su voz, no siempre afinada, dejó mucho que desear cuando estuvo obligado a enseñarla. Una personal visión de Boadella y Cabanas del arte lírico, en concreto de la zarzuela, en la que no faltaron apuntes de las más conocidas romanzas.


Espléndida y Cautivadora soprano

“Romeo y Julieta” de Charles Gounod, Reparto: Javir Camarena (T); Nadine Sierra (S); Andreij Filonczik (Bar); Marko Mimica (B); Anna Alás Jové (S); Alejandro del Cerro (T); Itxaro Mentxaka (M); José Manuel Diaz (Bar); Fernando Latorre (Bar); Juan Laborería (Bar). Coro de la Opera de Bilbao- Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena: Giorgia Guerra. Dirección Musical: Lorenzo Passerini. Bilbao 21-X-23       

 Ni la daga ni el veneno, a pesar del inexorable destino de Romeo y Julieta, impidió que los asistentes a la presentación de la soprano Nadine Sierra en Bilbao halláramos una gran satisfacción. La joven soprano cautivó desde el principio con una versión juvenil y grácil del vals del primer acto, cantó viviendo los hermosos dúos junto al tenor y reflejó en su magnífica actuación un dramatismo en su personaje que se nos hizo muy verosímil. La voz de la artista norteamericana resultó bella, ágil y emitida con facilidad. Artista dotada de una gran técnica, dominó también el legato con su excelente fiato. Apareció tan natural en escena que al principio Javier Camarena pasó un tanto desapercibido.

Tras los merecidos aplausos que el mejicano recibió una vez de haber cantado su aria “Ah lève-toi soleil” con finura y seguridad vocal, se evidenció la simbiosis artística entre ambos protagonistas. Sus continuas invocaciones a la noche, como por ejemplo en el segundo acto “O nuit divine” proporcionó a su voz una luminosidad que las extrañas filmaciones del fondo del escenario no lograban. El fino y sutil timbre de voz de Camarena a veces quedaba apagado ante la sonoridad de su colega y hasta nos pareció que, para sus características vocales, el papel de Romeo le resultaba incómodo por ser algo central. Aún así, su canto expresó una gran dulzura y teatralmente se dejó guiar por el camino de la sensualidad señalada por Julieta.

El barítono Andreij Filonczik quien encarnó a Mercutio, solventó muy bien la complicada aria de “la reina Mab” demostrando rapidez de modulación en una voz de claro timbre. También nos gustó la sonora y rica voz de Alejandro del Cerro que se presentaba en Bilbao en el papel de Tebaldo y el bajo Marko Mimica dejó constancia de la oscuridad de la suya, aunque no muy modulada.

El coro de la Opera de Bilbao volvió a ser protagonista y ya desde el principio mostró la calidad y preparación que atesora al ofrecer con tanta delicadez el racconto del inicio de la ópera y el susurro originado al decir “Ah qu´elle est belle” o la grandiosidad de sus restantes intervenciones. Por otra parte, se hizo evidente la inclinación del maestro Lorenzo Passerini a que el público aplaudiera con él levantando en alto sus manos para que se le viera bien. Animó mucho eso sí a los intérpretes y supo dirigirlos bien. La Orquesta Sinfónica de Euskadi nos deleitó con la delicadeza del noctuno y del interludio. En cuanto a la modesta y convencional producción, una torre móvil y unas abstractas filmaciones secundaron la grisácea producción.


LA LITURGIA DE HAYDN

“Misa Nelson” de J.Haydn. Reparto: Heidi Stober (S); Rachel Frenkel (M); Martin Mitterrutzner (T); Stefan Cerny (B), Orquesta Kammedrphilharmonmie de Bremen. Andra Mari Abesbatza, Dirección MusicaL. Omer Mweir Wellber. Quincena San Senastian 1-IX-23.           

 Tras la interpretación de la Primera Sinfonía de Beethoven, con su relajado andante del segundo movimiento y el scherzante tercer movimiento a modo de minueto, asistimos a continuación y como colofón de la Quincena donostiarra a una de las seis misas que compuso Haydn. Se trata de la conocida como “Misa Nelson”, aunque el compositor la llamó “Missa in Angustis”. La casualidad hizo que se la conozca como “Misa Nelson” al coincidir que Napoleón fue derrotado por el almirante inglés Horacio Nelson en la batalla del Nilo. El enérgico y claro gesto del director Meier Wellber catapultó a la obra hacia derroteros de altura en lo instrumental, pues en lo vocal no todas las voces merecieron un reconocimiento. La agrupación coral Andra Mari Abesbatza se erigió en el primer protagonista del éxito ya que sus respectivas secciones mostraron una gran ductilidad y musicalidad. No les faltó poderío en el Kyrie ni la suavidad susurrante en el Sanctus y si además la coordinación y la obediencia a las manos del maestro alemán se hizo patente, es lógico destacarla. Entre las voces que siguieron el camino exitoso del Andra Mari, señalemos a la poderosa voz de la soprano norteamericana Heidi Stober, la cual, pudo exhibir también una notable agilidad vocal. Le siguió en méritos el excelente bajo Stefan Cerny, cuya cavernosa y amplia voz sorprendió muy gratamente. No se pudieron asociar con el éxito ni la mezzo Frenkel ni el tenor Mitterrutzner ya que sus respectivas voces no parecieron ser muy audibles en sus cortas intervenciones. Las puntuales y precisas órdenes del maestro Meier Wellber, sus claros gestos sentado al clavicémbalo y su desbordante energía, desembocaron en una excelente versión de la Misa in Angustis de Haydn.


DRAMATISMO MUSICAL GRIEGO

“Oedipus Rex” de Stravinsky. Reparto: Peter Marsh (T); Claudia Mahnke (S); Michael Petrenko (B); Fernando Latorre (Bar); Irene Jacob (Narradora); Damián del Castillo (Bar); Aitor Garitano (t), Easo Abesbatgza y Orquesta sinfónica de Bilbao. Dirección artística: Santo Arnal. Dirección Musical: Erik Nielsen. Quincena San Sebastián 24-VIII.23    

 Stravinski se decidió por el latín para el texto de su ópera y además abordarla como un trabajo impregnado de dramatismo. La aportación de incluir a un narrador (narradora) en francés, se debió a Jean Cocteau el autor del libreto, de manera que los solistas y el coro cantaron en latín y las explicaciones de la declamadora, Irene Jacob, nos llegaban francés. En la puesta en escena se evitó un estatismo total, pues las máscaras y demás esculturas que figuraron en escena cobraron cierta vida a modo de intercambios o suplantaciones personales. En el ámbito canoro, a pesar de las exigencias del papel de Edipo para un tenor que pudiera mantener el peso y la amplitud del papel, el norteamericano Peter Marsh con su penetrante voz de lírico ligero pudo convencernos. Se mostró brillante y seguro en los escasos adornos prodigados y firme en los cambios vocales en forma de escalas. Nos gustó aún más la soprano Claudia Mahnke, anunciada como mezzo, pero que por su timbre y color encaja perfectamente en roles dramáticos. Una artista que exhibió una voz hermosa, llena de armónicos. Así mismo, causó una muy grata impresión la voz del bajo Michael Petrenko quien encarnó a Tiresias con contundencia y agradable timbre vocal y se puede afirmar que también destacó el barítono Fernando Latorre con un canto cortante que pedía el papel y que iba muy bien a sus características vocales. El coro, otro protagonista importante en la obra, imitó con su estatismo y sus máscaras la tradición del antiguo coro griego y en este caso, el Easo Abesbatza, compuesto únicamente de hombres, selló la gravedad intrínseca de la obra con profundidad y severidad unísona. Los esfuerzos de dar vida al estatismo por parte del director artístico Santi Arnal se tradujeron en marcados bailes y en la movilidad de la mascarada alrededor de unos elementos arqueológicos de museo. El maestro Erik Nielsen condujo a su Sinfónica de Bilbao por los cauces dramáticos requeridos y evitó con su versión caer en una exagerada lentitud del ritmo musical.


Tiorba y canto

Quincena Musical Donostiarra. Solistas: Carlos Mena (Falsetista) y Daniel Zapico (Tiorba). 19-VIII-23. 

 El binomio formado por el tiorbista Daniel Zapico y el falsetista Carlos Mena, resultó de muy alto nivel cualitativo, además de muy interesante. Ambos son conocidos investigadores y rescatadores de partituras del barroco en general y en esta ocasión, gracias a las investigaciones de Daniel Zapico y sus incursiones en el manuscrito de Sizenay que está bajo custodia en la biblioteca de Besançcon, nos han deleitado en la Quincena donostiarra. Las transposiciones, es decir, las piezas del barroco del XVII francés, originalmente escritas tanto para clavicémbalo como para la voz, las ha traspuesto el instrumentista asturiano a la tiorba, así como para acompañamiento a la voz de Carlos Mena. Si la tiorba reflejó con su melancólico timbre la atmósfera en tiempo de Luis XIV, la voz del vitoriano Mena expuso la delicadeza de su línea de canto, su sensibilidad y su amplio fiato para sostener las dolientes y sentidas letras de las canciones de Michel Lambert o Robert de Viseé. La dulzura con la que pellizcó Zapico las cuerdas de su tiorba se fusionó en perfecta simbiosis con la afinada y brillante voz de Carlos Mena. Destacamos especialmente las piezas dedicadas a la muerte de Michel Lambert que le dedicó su colega Du Buisson, llenas de expresivo dolor y pausado ritmo. No faltaron obras de Lully o de Couperin, ni tampoco de Antoine Fonqueray, un músico que no quiso editar sus obras en vida y  que gracias a su hijo se conocen en la actualidad. Un muy interesante recital, ilustrativo y agradable a cargo de dos especialistas como son el tiorbista Daniel Zapico y el cantante falsetista Carlos Mena.


LA GALANÍA

Quincena Donostiarra, Recital de Canto, solistas: Raquel Andueza (S); Pablo Prieto (Violin); Manuel Vilas (Arpa); Jesús Fernández (Tiorba). San Sebastian 11-VIII-23                                                            

El conjunto bautizado como La Galanía, es uno de las formaciones preocupadas en la investigación, rescate e interpretación de la música barroca olvidada. Con la soprano Raquel Andueza cono fundadora y alma del conjunto, presentó un programa a base de composiciones de Mario Savioni, de Francesco Corbetta y un considerable número de canciones anónimas del XVII. Las obras de Savioni consistieron en recitativos con un innegable sello de dulzura doliente que la soprano los desarrolló con expresividad. A su vez las del también italiano Francesco Corbetta, un músico de Luis XIV de Francia, gozaron de un mayor acompañamiento de tiorba y violín. La voz de la soprano navarra fue suficiente como para un canto recitado sin notas extremas y apta para que corriera sin altibajos con una línea de canto bien matizada. Tras una breve interpretación de una canción del francés Lully, su arte se decantó con mayor brillantez a una de las canciones anónimas del final del recital titulado “Dóve corri mio core” en la que explayó su sensibilidad e intencionalidad. Acompañada de Jesús Fernández, cofundador del conjunto, a la tiorba, y puntualmente al violín de Pablo Prieto y el arpa de Manuel Vilas, el recial discurrió en la placidez de una música amorosa a veces doliente y el broce de una tarantela del XVII como propina.


ÓPERA EN ESTRENO

“Orgía”- Opera en estreno de Héctor Parra. Reparto: Ausrine Studyke (S); Leigh Melrose (Bar): Jone Martínez (S). Conjunto Ensemble Intercontemporain; Dirección de Escena: Calixto Bieito. Dirección Musical: Pierre Bleuse. Teatro Arriaga 22-VI-23.

 El estreno de “Orgía” basada en la obra de Pasolini de mil novecientos sesenta y ocho, la podríamos calificar como una “ópera teatral”. El común denominador de la obra radica en la declamación más que en el canto melódico y en la expresividad teatral más que en la dulzura lineal canora. Si a ello añadimos la buena dosis de histrionismo ordenado por Calixto Bieito en la gran labor profesional de los tres cantantes, el resultado desemboca en una especie de serialismo en el que se establece un orden no sólo para las diferentes alturas tonales, sino para la sucesión de las diferentes duraciones de las notas. De ahí los silencios que Héctor Parra aplica en bien de la tensión dramática en una composición musical que tiene cierta independencia con respeto al texto.

La orquesta Ensemble Intercontemporain parisino tradujo perfectamente los momentos de reposo musical con la intervención sobre todo del arpa y reflejando la gravedad y profundidad del drama con los acordes cortantes y bruscos de la percusión como si se tratara de finales de escena. Ciertamente impresionó la aparición del ahorcado nada más se abrió el sipario, quien, en su incomodidad nos relató los acontecimientos.

Sin apenas reposo en su labor, el barítono británico Leigh Melrose nos brindó un apasionante personaje, lleno de violencia y verosimilitud actoral. Enseñó una voz poderosa y extensa y nos llamó la atención la nobleza de su actuación general. La dirección escénica de Bieito se reflejó así mismo en la soprano Ausrin Studyke, artista cuya intervención ha solicitado ya en varias ocasiones en el Arriaga, así como fuera de Bilbao. La artista lituana cumplió como en ella es habitual y aunque su labor no llegó a la dimensión de su última visita en “Erwartung” de Schonberg, derrochó desinhibición y gran profesionalidad. La también soprano Jone Martínez, aunque con menor trascendencia con respecto a sus dos colegas, personificó sin rubor y gran naturalidad a la prostituta. Su voz ligera y pulcra se distinguió y contrarrestó las caudalosas del barítono y de la soprano. El estreno de “Orgía” nos resultó un “déjà vu” aunque también sea un tema atemporal, una denuncia social, la queja de un matrimonio de maltrato mutuo, hastiado en un círculo burgués cerrado, con la homosexualidad de fondo, el suicidio y una madre matando a sus hijos como una moderna Medea de Eurípides.


CARNERIANA

Recital de Canto. “Carneriana”. Solistas: David Alegret (T); Rubén Fdz Aguirre (Piano). Teatro Arriaga 13-VI-23.                                      

 Entre las investigaciones musicales que desde hace ya tiempo está llevando a cabo el pianista Rubén Fernández acaba de mostrar en el foyer del teatro Arriaga una parte de la obra del poeta catalán Joseph Carner. La voz fina y de fácil recorrido del tenor David Alegret se encargó de cantar exquisitos poemas, muchos de ellos musicados por Eduard Toldrá. Con anterioridad, Alegret repasó canciones de Isaac Albéniz de tinte inequívocamente italiano, así como otras piezas de autores de finales del XIX.  Muy apta para cámara, la voz ligera y de evidente técnica en el uso de la resonancia nasal del tenor catalán, fue declamando con limpieza y gran intencionalidad cada uno de los poemas catalanes con elegante media voz y delicados “pianíssimi”. Compositores como Montsalvatge, Serra y Pujol o de aquellos que realizaron versiones diferentes del poema “Canticel” con estreno absoluto de la versión ofrecida del joven Joan Magrané cerraron el ciclo. Un poema este que en su día también cantó Joan Manuel Serrat que comienza “Por una vela en el mar azul”…. La sala del teatro Arriaga lleva varios años ofreciendo rescates de compositores que sin las indagaciones del pianista Fernández Aguirre y la colaboración canora del invitado de turno no llegarían a un público interesado.


HETERODOXA GRAN ARTISTA

Recital de Dulce Pontes. Sala BBK. Bilbao 25-V-23   

  Con un negro vestido largo y descalza, como la diva que es en realidad en el ámbito del fado, apareció en escena. Su programa comenzó siendo un tanto heterodoxo, mezclando varios ritmos, usando el piano y buscando nuevas formas musicales. Utilizó el micrófono con una sonoridad elevada, pero no creemos que le hubiera hecho falta porque Dulce Pontes es poseedora de una voz potente y flexible, muy versátil y muy bien manejada. Tal vez buscara que la abarrotada sala apreciara bien sus finos filados y sus delicados “pianíssimi “con una mayor nitidez, porque el canto de la portuguesa abundó en rico cromatismo, saltos de tesitura y un fácil acceso al agudo, mostrando un evidente dominio vocal. No dio opción al lucimiento de su conjunto pues actuó sin descanso durante dos horas y en ese tiempo también bailó con elegancia. Inesperadamente, abordó versiones con arreglos muy personales de canciones muy conocidas como la famosa “Amapola”, dando a entender que es una artista heterogénea y que sus cualidades vocales y sentimiento, no la llevan solamente por la senda del fado. De ahí también, que ofreciera varias canciones de sonidos y ritmos de las ex colonias portuguesas. Dulce Pontes estaba anunciada en el mes de marzo, ahora, la ansiada espera no defraudó a la sala que la esperaba con expectación.


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