BARROCO ALEMÁN

Recital “Voces Suaves”. Música sacra de Heinrich Schultz y contemporáneos. Iglesia de la Encarnación. Bilbao 2-IV-23.      

 Voces Suaves, es un conjunto vocal que interpreta música renacentista y barroca con voces solistas y que tiene su sede en Basilea. En el concierto correspondiente a la BAS, se presentó con seis voces acompañadas de un órgano y tiorba para el “acompañamiento secco de bajo continuo” en las obras programadas de Heinrich Schutz, Hermann Schein y Samuel Scheidt, un acompañamiento parco y propio del tiempo. El conjunto suizo se caracterizó por una interpretación de cálido sonido y una conjunción tan autónoma que careció de un concreto director. No fueron voces a destacar porque no llamaron la atención ni en poderío ni en alta calidad, pero su profesionalidad hizo que nos conmoviera la expresividad mostrada en temas de muerte y consuelo. A falta de una dirección, les bastaba una mirada entre ellos para su armonización y a pesar de la minúscula compañía instrumental, el canto en general fué afinado. Vocalmente destacaron las dos sopranos (Cristina Boner y Cornelia Fahrion) quienes en su alemán vernáculo dominaron también el canto melismático. El mérito de este tipo de jóvenes conjuntos cuyo repertorio va desde madrigales al barroco, pasando por oratorios y misas, lo encontramos en que sacan a la luz a compositores, muchos de ellos olvidados, y obras históricas que tardan en ser representadas. De ahí que, aunque estas obras sacras fueran de parecido estilo, nos resultó de interés escuchar el motete “Israelsbrunnlein” de Hermann Schein o el “Musikalische Exequiem” escrita para los servicios funerarios de Enrique II de Gera (Turingia) apodado “El Póstumo”.


IMPORTANTE RESCATE DE ORATORIO

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo” de Valentín Zubiaurre, Reparto: Ana Otxoa (S); Beñat Egiarte (T); Julen García (Bar); Juan Laborería (Bar); Albeerto Sáez Puente (Piano). Sociedad Coral de Bilbao. Dirección Musical: Enrique Azurza. Iglesia de la Encarnación. Bilbao 31-III-23.                                

Tras su presentación romana y gracias a que la Academia de Roma, donde Zubiaurre estuvo, cumplía sus ciento cincuenta aniversarios y también tras una segunda cita en la capilla del palacio real madrileño, vino a Bilbao una obra de capital importancia en la música vasca. Ninguna de las versiones tanto para órgano como para orquesta que realizó el músico de Garai llegó a estrenarse. Ahora, la versión a la que hemos asistido estuvo acompañada al piano a cargo de la excelente labor de Alberto Sáez Puente.

El director de la Sociedad Coral, Enrique Azurza comenzó su magnífica actuación direccional al frente de la Coral bilbaína ordenando al pianista el ataque a un preludio de evidentes tintes operísticos. El coro intervino a continuación de manera susurrante, formando una nebulosa de sonido “smorzante” dando muestras de su delicadeza y conjunción. Al respecto, se podría decir que la Sociedad Coral luce una gran brillantez en este tipo de obras en las que se requiere una gran dosis de ductilidad.

En el cuarteto solista vocal destacó el aria cantada por la soprano Elena Otxoa con una gran carga de expresividad y sensibilidad. Enseñó en todo momento una voz corpórea y un canto de buena línea. Nos impresionó y resultó admirable el cuarteto “At Illi tenentes Jesum” en el que intervinieron también junto a ella, el tenor Beñat Egiarte y los barítonos Julen García y Juan Laborería. En referencia al tenor ligero Egiarte diríamos que cantó con absoluta seguridad, alcanzó sin tacha las notas extremas y gustó el bonito color de su etérea voz igual siempre en los diferentes registros. No nos dio la misma impresión de agradabilidad sonora el indefinido color vocal de Julen García y en cuanto al verdadero barítono Juan Laborería, cantó con aplomo su aria “Principes Autem” uniéndose así al éxito general. Disfrutamos del buen hacer de la Sociedad Coral, en continua alza de la mano de Enrique Azurza, siempre eficaz y minucioso en las órdenes con ambas manos con lo que disfrutamos de una obra bastante alejada de lo sacro, más bien cercana a una variada música de autores de ópera.


RECORDANDO A VICTORIA

“Canta un Angel”, Recital homenaje a Victoria de los Ángeles. Solistas: Carnem Romeu (S); Albert Nieto (Piano). Obras de Albert Nieto, Xavier Montsalvatge, Federico Mompou, Anton Garcia Abril etc. Teatro Arriaga 29-III.23.   

 A la vez que cantaba, conversaba. Unas veces encarnando a la propia Victoria de los Angeles y otras veces aludiéndola con la estrecha colaboración del pianista y pedagogo Albert Nieto. No solo asistimos a un homenaje de una añorada voz, sino que disfrutamos de una show woman que cantó, se movió con gracia y bailó. La soprano valenciana Carmen Romeu nos enseñó su corpórea voz, de hermosas notas centrales y poderío, en canciones interpretadas tanto en catalán como en español, francés y hasta en inglés como una de Isaac Albeniz. Una prueba de su voz de lírica grande fue su excelente versión de la habanera de Carmen de Bizet  Su versatilidad se reflejó también al final cuando cantó y bailó con un gran sentido musical, gesto y ritmo el tango “Yo soy María de Buenos Aires” de Astor Piazzolla. En la elaboración y montaje del evento, intervino también como protagonista el pianista y pedagogo Albert Nieto, quien, además de mostrar su destreza con el piano y el acordeón, teatralizó los textos que creó con con la soprano y  siempre de memoria en torno a la que fue gran soprano internacional Victoria de los Ángeles. Asistimos a un recital que conjugó el canto, la declamación y el teatro, de una forma muy original y novedosa. A destacar así mismo, el silencio del público evitando interrumpir el diálogo entre los dos artistas esperando hasta el final para aplaudir la excelente actuación canora de la soprano y la maestría del pianista.


LA OTRA CARA DEL FADO

Festival de Fado. Solista: Ana Moura, Sala BBK de Bilbao.25-II-2023                                   

El lleno absoluto que tuvo lugar en la Sala BBK denotó las ganas que el público tenía de presenciar la actuación de grandes fadistas. Llevábamos algunas temporadas en Bilbao sin que se anunciaran por uno u otro motivo, y la respuesta a esta nueva temporada por parte del público, ha sido total. Ana Moura es la que ha abierto el ciclo de las “Noites do Fado” y su actuación nos ha proporcionado la faceta de una fadista moderna, un fado renovado un tanto alejado del clásico. No solo por la utilización de la percusión enlatada de fondo, sino por el amplio juego de luces que envolvían con humareda la estilizada figura de la portuguesa. El ambiente se volvió más alegre de lo habitual, la rica luminotecnia, los efectos teatrales y el ritmo que impuso a las canciones, se alejaron de lo clásico, e hizo bailar de pie a gran parte del respetable con la música angoleña materna. El repaso a los fados, unos más conocidos que otros, y el homenaje a una amiga, así como a su casa “Guillermina” recordando a su abuela, reflejaron su lado de compositora. Ana Moura cautivó por su elegante gesto, por el suave ritmo de su cuerpo y la simbiosis que logró con los asistentes. Apenas escuchamos el repique de la guitarra portuguesa porque el protagonismo del sonido se centró en la percusión de una batería inexistente in situ y una guitarra eléctrica, además por supuesto, de su voz bien afinada y sensible al texto cantado.


UNA TOSCA ALTISONANTE

Tosca de G.Puccini. Solistas: Oksana Dyka (S); Roberto Aronica (T);Gabriele Viviani (Bar);Alejandro López (B); Fernando Latorre )Bar);Moisés Marin (T); José Manuel Diaz (Bar);Gexan Etxabe (T); Helena Orcoyen (S). Coro de la Opera de Bilbao y Leioa Kantika.Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Mario Pontiggia. Dirección Musical: Pesdro Halffter. Bilbao 18-II-23.            

 En la representación de esta Tosca ha destacado la producción. Hace tiempo que no presenciábamos una escenografía tan lujosa, con tan elegante atrezzo y tan cuidados detalles escénicos. Ahora bien, esta ópera de Puccini como es bien sabido requiere tres voces importantes. Es una pena que a la elegante escenografía no haya acompañado una Floria Tosca que además de cantar bien, fuera ardiente, sensual y celosa como pedía Puccini. La Tosca interpretada por Oksana Dyka desde el punto de vista del canto, resultó altisonante, empeñada en cantar siempre a plena voz. Apenas esbozó una frase delicada o apianó en los momentos adecuados. De ahí que su “Visi D´Arte” no tuviera la finura vocal que es inherente a esta bella confesión. Así mismo, desde el punto de vista teatral, su interpretación nos pareció hierática y distante, poco que ver con una Tosca amorosa.

El tenor Roberto Aronica tantas veces aplaudido en Bilbao por su brillantez vocal, en esta ocasión la echamos en falta, pero al seguir siendo su timbre lírico, cantó mejor el “Adiós a la Vida” que su cavatina de salida “Recondita Armonía” más tensa y menos propicia para un tenor lírico. Eso sí, su “Adiós” tuvo muchos kilates y se mostró muy seguro y artista.

El triunfador de la representación fue sin duda Gabriele Viviani, el inesperado barítono en el papel de Scarpia. Su canto no tuvo mácula alguna y su reciedumbre vocal casó perfectamente con el personaje tosco y hasta vulgar que quiso transmitir. Se alejó del personaje del barón taimado y cínico habitual, encarnando a uno más zafio. Una pena que en el gran dúo con la soprano faltó algo más de acoso y sensualidad para hacer creíble la escena.

Por otro lado, siempre hemos dicho que los papeles secundarios, a veces, tienen gran importancia y este es el caso de esta ópera porque el papel de sacristán tiene trascendencia y lo cubrió muy bien Fernando Latorre, así como el rol de Spoletta bien interpretado por Moisés Marin. Los papeles menos relevantes se ocuparon también con asiduos profesionales como el bajo Alejandro López o el barítono José Manuel Díaz. Digamos finalmente que la ópera llegó a buen puerto gracias a la atenta y cuidadosa batuta del maestro Pedro Halffter al frente de la Sinfónica de Bilbao. No sólo porque nos gustó su lectura precisa de la partitura, sino también por el detalle de parar la música tras el aria final del tenor para que este pudiera recibir los merecidos aplausos como así ocurrió.


UNA JOVEN VOZ

Recital de Canto. Solistas: Katharina Konradi (S); Ammikel Bushakevitz (piano). Obras de Schubert, Rachmaninov, Fauré, Ginastera y Montsalvatge, Sdad, Filarmónica 16-II-23.

                                      

Con aspecto de colegiala, con la voz fresca y ligera, se presentó en la Filarmónica bilbaína la soprano Kirguisa (de Kirguistán) Katharina Konradi. En principio, se la vio estática en escena y con poca expresividad gestual lo que denotó su inexperiencia. Sin embargo, la voz le corría con facilidad y su ligereza la hacía penetrante y sonora. Con absoluta naturalidad y sin afecciones, interpretó el primer bloque de lieder propios para su joven voz de un único color y aún sin posesión de una gama cromática variada. Cantó a Fauré con alegría y se desenvolvió bien en los lieder románticos que no requerían profundidad. En el segundo bloque enseñó también un amplio fiato y cantó con mucho gusto y gran sensibilidad la conocida “Standchen”, verdadera joya de los lieder de Schubert. En la segunda parte, con las canciones del argentino Ginastera ya hubo más problemas, pues además de un fraseo poco claro, le faltó gracia, salvo en la excelente versión que ofreció de “Triste” con la que alardeó de notas “pianíssimi”. Esa misma carencia en la limpieza del fraseo se percibió luego al abordar las tres canciones del gerundense Montsalvatge. De todos modos, creemos que por ahora debiera evitar interpretar lieder en general, ya que se caracterizan por la gravedad y requieren una carga emocional que suelen acompañar a una voz más madura. Junto a la soprano, se sentó al piano el israelí Ammiel Bushakevitz.  Aunque también joven, demostró su valía con una digitación en el teclado limpia y fina, acompañando a la voz con la conjunción precisa.


VIAJANDO CON SCHUBERT

“Winterreise” de F.Schubert. Solistas: Xabier de Sabata (Falsetista) y Francisco Poyato (piano). Teatro Arriaga 14-II-23                                        

El Viaje de invierno o Winterreise está escrito para voz masculina y normalmente se escuchan los versos en la voz de tenor, de barítono, de bajo y hasta de mezzo. Las trasposiciones, han dado paso a que este monodrama del amor no logrado, estos tristes recuerdos de amor, nos lleguen ahora a través de un intérprete falsetista. Los variados y múltiples poemas escritos por Wilhelm Muller mostraron el limpio fraseo de Xabier de Sabata unido a su excelente afinación.  El artista catalán cantó de manera intimista y gran sensibilidad y, además, muy pocas veces se ha visto tan gran compenetración entre voz y piano. Ahora bien, los frecuentes cambios de tonalidad marcan las variaciones del sentimiento y ya en la segunda mitad el ánimo se hunde cada vez más en un tono sombrío y melancólico. Esto quiere decir que la voz debe reflejar la gravedad y profundidad del dolor y resulta difícil transmitirlas en la voz de un falsetista, aunque este posea el color de timbre de una mezzo. A la voz de cámara de De Sábata le favoreció el foyer del Arriaga ya que recogió perfectamente su media voz y la expresividad de su interpretación. Cantó con medida y técnica las más conocidas canciones, “El Tilo” y la que le sigue “Torrente”, las cuales gozaron de una buena línea de canto, aunque no estuvo tan afortunado al cantar los lieder de ritmo más rápido para los que se requiere mayor ligereza. En cuanto a Francisco Poyato, dada su compenetración con el cantante, apenas necesitó mirarlo. Destacamos su finura en el teclado corroborada en la quietud y serenidad con las que acompañó el último lied, “El Organillero”


EMULANDO A SIFACE

“Siface”: L´Amor castrato. Solista: Filippo Mineccia (Falsetista). Orquesta Nereydas. Obras de Stradella, Pallavicino, Cavalli etc. Orquesta Nereydas. Dirección Musical: Javier Ulises. Teatro Arriaga 2-II-23.

 En el título del recital, “L’Amor Castrato”, se puede apreciar un componente semántico cuyo significado podría referirse tanto al amor mutuo del castrado Siface y la condesa Elena Forni, cuya familia terminó asesinándolo, como al amor que un castrado profesara a la condesa incluso estando encerrada en un convento sin el beneplácito familiar. El falsetista Filippo Mineccia emulando el recuerdo de aquel castrato, interpretó una serie de arias de varios compositores del “seicento” (siglo XVII) entre los que figuró Francesco Cavalli con su ópera  “ Escipión el Africano”. En ella el castrato Francesco Grossi impresionó al público en el papel del personaje Siface, nombre por el que luego sería conocido. El timbre de la voz que mostró Mineccia fue el de mezzo con cierta limitación en las notas graves. Se mostró expresivo y muy centrado en lo que cantaba, pero no salió de las arias en canto spianato y doliente, sin apenas adentrarse en la agilidad. Su fuerte estuvo en el canto melismático enseñando un buen fiato y dominio del gesto teatral. En el escenario, de pie, seis violines, una viola di gamba, un contrabajo, una tiorba y un clavecín, sustentaron la finura de la música. Quizá no hubiera hecho falta la distracción reinante en un pretendido acompañamiento escénico. Lo decimos no solo por el contrasentido musical entre lo visto y lo escuchado, sino por el pobre resultado de intentar comulgar lo abstracto con el canto sentimental y delicado. Javier Ulises, el director del grupo Nereydas no se distrajo ni por un momento y llevó a sus diez músicos por la vía de la elegancia melódica y la brillantez interpretativa.


UN MOZART BUFONESCO

       

“Cosí Fan Tutte” de Mozart. Reparto: Vanessa Goikoetxea (S); Serena Malfi (M); Xabier Anduaga (T); David Menéndez (Bar); Pietro Spagnoli (Bar). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena: Marta Eguilior. Dirección Musical: Oliver Díaz. Palacio Euskalduna 21-1-23.     

                                                         

La precariedad no debería estar en contradicción con la calidad. Es cierto que la música de Mozart no vale como ejemplo de voces heroicas obligadas a solventar notas extremas en partituras dramáticas. Sin embargo y, por el contrario, su “Cosí fan Tutte” requiere elegancia supina, fina línea de canto y gran conjunción. Lo sencillo, es a veces lo difícil de alcanzar y otra cosa bien diferente es que esa sencillez, valga para poner en escena una ópera solo con lo imprescindible. En general, hubo conjunción en los números, aunque no siempre, pues algunas voces solistas carecieron de homogeneidad en cuanto a sus características y no todas sonaron con un timbre brillante y hermoso como el del tenor Xabier Anduaga. La participación del tenor guipuzcoano fue todo un lujo, es más, diríamos que no fue aprovechada debidamente ya que nos hubiera gustado su participación en un rol de más enjundia y protagonismo. Además, se hace evidente que por su personalidad se halla más cómodo cantando un papel serio o trascendente que uno cómico. De esa seriedad natural suya fue que fluyó con tanta delicadeza y gusto su aria “Un´Aura Amorosa”, sobre todo la segunda estrofa a la que imprimió una media voz de seda. En su segunda aria “Tradito schernito” mostró pasión y en la exigencia natural que esta contiene, resplandeció la brillantez de una voz estelar. La soprano Vanessa Goikoetxea cuajó una buena actuación en general, si bien irregular. Se mostró un tanto justa en las notas graves de” Come Scoglio” y sin embargo, a continuación remató su participación en el papel de Fiordiligi con el aria “Per pietá, ben mio, perdona” interpretada con gran sensibilidad musical y entrega. El resto del reparto rebajó el listón cualitativo vocal y si ciertamente el papel de Don Alfonso, encarnado por el barítono Pietro Spagnoli llegó a gustar, en gran medida fue por la idea de la regidora Marta Eguilior al darle ese cariz de mago gesticulante y un tanto bufonesco. Se movió muy bien en escena, aunque su timbre de voz sonó metálico. Tampoco la voz de Serena Malfi nos atrajo al ser su voz tan cercana a la de la soprano y tan penetrante y un tanto descontrolada. En un listón más bajo hallamos al barítono David Menéndez cuya voz carente de la brillantez requerida, desequilibró los dúos con el tenor. La Despina encarnada por Itziar de Unda cumplió con el objetivo cómico y fue ensalzada por la regidora Eguilior al situarla en un columpio en lo alto del escenario. La precariedad de la producción con un único escenario no fue obstáculo para que Marta Eguilior creara un mundo mágico con juegos de luces e inclusiones novedosas como el de hacer que el tenor y el barítono se convirtieran en siameses. Nos gustaron también los tiempos marcados por el maestro Oliver Díaz al frente de la Sinfónica de Euskadi y la agilidad y ligereza empleadas para que en ningún momento decayera la larga obra.

                                                             


25 ANIVERSARIO DE LA EGO

Concierto de la EGO-25 aniversario. Coro Gazte Abesbatza. Obras de Grieg, Sibelius,Vaugham Williams y Sorozábal. Dirección Musical: Rubén Gimeno. Euskalduna 4-I-23.

Continuando con su periplo de celebraciones en sus veinticinco años de existencia, la Joven Orquesta de Euskadi recaló en Bilbao para ofrecer un variado concierto. Se lucieron las cuerdas al interpretar “Peer Gynt” de Grieg, sobre todo en el vals ejecutado con la elegancia requerida. Resultó un bello comienzo de una pieza basada en un poema trágico del también noruego Henrik Ibsen Al interpretar “Finlandia” de Sibelius, el joven coro repleto de voces frescas mostró el trabajo previo realizado, culminado ahora con dominio sobre la corta partitura del compositor ahora finlandés. Con mayor complicación entró el coro en la pieza “Toward the unknow región” del inglés Vaughan Williams con su suave dinámica inicial, para luego desenvolverse en una tonalidad inestable, hasta el exultante final que el coro logró. Con la dirección eficaz, aunque de gesto parco y monótono de Rubén Jimeno, el coro reemprendió el camino del éxito con el “Gernika” de Sorozábal. Con el redoble del tamboril cruzando el patio de butacas y con su aire marcial, orquesta y coro interpretaron con gran sentimiento la fúnebre música que denota con gran evidencia el aspecto doliente de la obra. La joven orquesta (EGO) y las blancas voces del coro (EHGA) tuvieron su tarde del tributo que merecen veinticinco años de existencia musical. Naturalmente no faltó el navideño “Ator, ator” de despedida a la hora de las propinas.


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