Archivo del Autor: nino dentici

Acerca de nino dentici

Nino Dentici es el crítico musical del diario “El Correo”. Especialista en canto, lleva más de treinta años ejerciendo como conferenciante, escritor y miembro de jurado en Concursos Nacionales e Internacionales de canto. Desde muy temprana edad desarrolló una extraordinaria afición a la lírica dedicándose de lleno a este apasionante arte.

LA DULZURA DE UNA LIEDERISTA

Musika-Míusica. Canerata Royal Concertgebouw. Solista: Laetitia Gerards (S).  Obras: Tres Poemas de Ravel y Tres Canciones Scherezade de Ravel. Palacio Euskalduna 2-III-18.

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 No esperábamos que una joven soprano ofreciera una versión tan elegante de los poemas compuestos por el poeta  Mallarmé y musicados por Ravel.  Ello, no solo por el idioma francés y sus matices e intencionalidad de la poesía, sino porque enseñó una voz muy bella, de muy agradable color. A pesar de sus casi veinticinco años nos pareció una consumada liederista interpretando canciones en las que la voz, desnuda,  apenas se vale de una compañía musical independiente y  llena de sensualidad. Nada más terminar los poemas, la claridad vocal de la soprano dio paso a la cristalina del arpa para interpretar la Introducción y Allegro del mismo Ravel. Una obra que evidenció la destreza de la arpista y de los componentes del  conjunto holandés. Volvió la voz tras el pequeño paréntesis y volvió la dulzura de una música cromática que acompañaba, sin parecerlo, a la natural bella  voz de la soprano Gerards. Gustó la música de Ravel, tan envuelta en nebuloso misterio, con sus largos silencios vocales. Tanto los basados en su admirado poeta Mallarmé, como en el sueño por tierras exóticas que ideó en su fallida ópera sobre Scherezade, la expresión de la cantante  se hizo intensa y los sentimientos alcanzaron el climax amoroso de lo que decían los versos.  La originalidad  de Ravel reside en su  fina orquestación y en una gran sensibilidad y así lo reflejó la joven soprano y un conjunto también joven y de calidad como es el Concertgebouw de Amsterdam.

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GRAVE SOLEMNIDAD PARA KULLERVO

Musika- Música. Obra: Kullervo de J.Sibelius. Reparto: Johanna Rusanen (S); Kevin Greenlaw (Bar9. Coro Easo y Coral xde Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Erik Nielsen. Euskalduna 1-III-18.

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Se inauguró con brillantez el nuevo ciclo de Musika-Música  con la hermosa y difícil  obra  “Kullervo”, del compositor finlandés Jean Sibelius.  Se trata de una narración  acerca de ese trágico personaje , Kullervo, que requiere un gran coro con sólo voces masculinas, además de una mezzo y un barítono. El coro Easo donostiarra y la Coral bilbaína se agruparon para la ocasión y nos relataron  con grandeza la suite coral. Sus cinco movimientos, aunque relacionados con la vida de Kullervo, suenan independientes y únicamente en el tercer y quinto movimiento aparece la voz, tanto a través de la coral como de los solistas, quienes cantan poemas del Kalevala,  un poema épico del siglo XIX  que parte de fuentes folclóricas finlandesas. En ese tercer movimiento  cuando se inicia el diálogo cantado entre el coro y  los solistas. Aunque la obra indique la participación de una mezzo, se acudió a la soprano finlandesa  Johanna Rusanen, la cual, gracias a su hermosa voz dramática pudo  con una partitura que contiene gran número de notas de paso y notas graves. Además y al ser una cantante finlandesa, a su hermosa voz  acompañó la expresión y el requerido sentimiento. La participación del barítono Kevin Greenlaw , si bien en la obra no tiene la importancia de la citada soprano, tampoco tuvo la calidad vocal de aquella y  su voz quedó un tanto solapada  y menguada por la música. En cuanto al coro, sonó solemne y grave, con el color dramático requerido, siempre empastado gracias  a la facilidad que otorga un ritmo repetido de marcha. El coro atacó el comienzo del quinto movimiento con muy bello pianísimo, casi a capella y con un aire ciertamente litúrgico para describir el suicidio de Kullervo. Excelente la labor del maestro  Erik Nielsen, siempre atento tanto a los instrumentistas como a los vocalistas, claro en el gesto y propiciando a la obra la pátina de drama y grave solemnidad que respira.


Salomé de R.Strauss. Reparto: Jennifer Holloway (M); Daniel Brenna (T); Egils Silins (BAR); Ildiko Komlosi (M): Mikeldi Atxalandabaso (T). Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Francisco Negrin. Director Musical; Erik Nielsen.Palacio Euskalduna.Bilbao 17-II-18.

 

'Salomé' en Bilbao

 

Lo primero que convendría comentar de esta ópera  según la ortodoxia a la hora de catalogar a una cantante para interpretar a Salomé,  es que entre otras características, la cantante debe estar en condiciones aptas para acometer  la «Danza de los siete velos» tal como lo pide la obra. De ahí que haya pocas sopranos capaces de encarnar a una Salomé ideal, ya que además de que ha de  ser una mujer atractiva,  debe estar en posesión de una vibrante sensualidad, de una gran expresión dramática y  además de una voz poderosa y resistente.  Por ello, en muchas ocasiones se recurrió a que la danza la ejecutara una bailarina, pero eran tan evidentes las diferencias físicas entre la bailarina y la cantante, que finalmente se desistió de tal idea. Además y como guinda final, para  el  aterrador final  de esta ópera, no hay muchas cantantes que  resuelvan el papel con el dramatismo y el vocalismo exigidos.

Al mismo tiempo que parece que a la ABAO  últimamente le crecen las complicaciones, cierto es que también logra nuevamente superar con creces la dificultad de sustituir a una hermosa voz y  una figura como la de la anunciada soprano  Emily Magee  por  la también atractiva voz de la mezzo Jennifer Holloway. En esta ocasión la ABAO se ha visto obligada a cambiar a una soprano por una mezzo lírica con color vocal de soprano,  con un resultado final  muy convincente. La tesitura de Salomé es parecida a muchos papeles de mezzo (tales como Carmen y Amneris) por lo que la voz de una mezzo lírica puede asumir el rol y hasta pudiera ser más adecuada con el objeto de alcanzar la escena final sin fatiga.  Aunque la artista norteamericana Holloway se ha presentado por primera vez en Bilbao cumpliendo perfectamente las exigencias vocales del rol, no ha sucedido lo mismo  con la famosa danza de los siete velos, sencillamente porque no bailó. De manera que la falta de esa escena tan sensual, sustituida por un movimiento escénico que entendemos superfluo, resultó decepcionante. Quedémonos, no obstante, con su gran labor de cantante de voz poderosa, una voz amplia y con su atractiva figura.

El rol de Juan Bautista o Jochanaán corrió por cuenta del barítono letonio Egils Silgins, quien enseñó una voz bella pero no potente y un tanto carente de gravedad. A pesar del agradable colorido de su voz, no pudo dar solemnidad al personaje que interpretaba. En un papel de más trascendencia, el tenor Daniel Brenna, también debutante en Bilbao, cuajó una buena actuación. Sin embargo, hubiéramos preferido que su papel de Herodes lo hubiera encarnado Mikeldi Atxalandabaso  , poseedor de una voz con más poderío  y por tanto más audible y quizá el anterior hubiera sido un buen capitán Narraboth. El tiempo que el tenor  vasco estuvo en escena, captó la atención general tanto por su penetrante voz como por su actuación teatral. La también mezzo Ildiko Komlosi, la cual interpretó con garantía el papel de la madre de Salomé, encabezó una gran lista de segundas voces tan necesarias y tan eficaces como suele ser habitual en Bilbao.

La ópera Salomé ha sido  además una prueba dura para la batuta del maestro Nielsen y de la Sinfónica bilbaína quienes  tuvieron que escrutar una música difícil, a veces politonal, otras atonal como ocurre en el monólogo final de Salomé y siempre llena de una gran variedad de tonalidades y modulaciones. Falló estrepitosamente  la dirección escénica, pues alteró el triunfo caprichoso de Salomé por un  abatimiento provocado por la imaginaria coacción sexual de Herodes y además omitió la decapitación del Bautista ante cuya cabeza  debía transcurrir el canto en esa  escalofriante escena final.


DISCIPLINA VOCAL

 Niños Cantores de Viena. Obras dePoulenc, Vivaldi, Haendel, Mozart,  Strawinski  etc. Director : Luiz de Godoy. Palacio Euskalduna 16-II-18

                                         

El coro de los niños cantores de Viena  es una organización privada, no lucrativa. La componen aproximadamente cien coristas en plena pubertad y su totalidad de suele dividir en cuatro coros para las giras que realizan. Se fundó en 1924 oficialmente con el nombre de “Coro de niños cantores de Viena”, y se ha desarrollado de tal manera que ha llegado a ser un grupo musical profesional. Bajo la alegre y relajada dirección del brasileño Luiz de Godoy,  en el Eusladuna comparecieron veintitrés cantores entre sopranos o tiples y mezzos. Depararon un muestrario de diferentes obras corales habituales en su repertorio y en todas ellas demostraron una disciplina y una conjunción envidiables. Alternando solistas y cambiando de lugares para mayor o mejor sonoridad,  las voces blancas de los niños vieneses acapararon la atención del público. La finura del canto, el conocimiento de las obras que interpretaron y la gran disciplina de voces sin mácula, sin todavía afecciones, cautivaron a los asistentes, gran parte de los cuales despidieron puestos en pie al conjunto austríaco. Tanto a capella como con el simple acompañamiento del piano excelentemente  manejado por Luiz de Godoy , el coro dejó la grata impresión de su  maestría, así como la destreza y habilidad al teclado del citado joven maestro.


LUS Y SONIDO RUSO

Cantata Ivan El Terrible de S.Prokofiev. Solistas: Polina Shamaeva (M); Sergey Pliussin (BAR). Sociedad Coral de Bilbao. Director de Escena : Jose Carlos Plaza. Director Musical: Cesar Alvarez. Bilbao 21-I-1-18

                                         'Iván el Terrible' en Bilbao

Con gran parafernalia se presentó en Bilbao la hermosa cantata que salió de la unión artística entre el cineasta Eisenstein y el músico Prokofiev. La obra basada en el  zar Iván IV contó con el conocido actor José Coronado, quien recitó y actuó bajo las órdenes teatrales de José Carlos Plaza. El actor español estuvo centrado en todo momento en su papel, muy atento a la música y a su claro e intencionado recitado unió una actuación natural y controlada. Casi cien voces de la Sociedad Coral de Bilbao y otros tantos músicos de la orquesta siberiana al mando del maestro César Alvarez acapararon el esplendor de la obra frente a la breve participación de las voces de la mezzo Shamaeva y del barítono Pliussin. De ahí que el comentario sobre el estudio de sus voces se reduciría a apuntar simplemente el  amplio fiato mostrado por la mezzo lírica y una notoria carencia de potencia vocal en el barítono. En cuanto a José Carlos Plaza fue capaz de crear un ambiente grave y solemne con un logrado juego de  luces y unas filmaciones instructivas al fondo del escenario, con el fin de adentrarnos en los diferentes temas de la obra. Al mismo tiempo, el maestro César Alvarez, formado en el Conservatorio Estatal Tchaikovsky, buen conocedor de la obra, gesticulaba con claridad para encontrar el deseado pianísimo en el inmenso coro y el fortíssimo en los momentos requeridos como el de la coronación del zar. A subrayar sin duda un gran mérito el del conjunto bilbaíno al cantar en ruso como si todos dominaran el idioma y así poder matizar los detalles. Un gran espectáculo que ha unido una cantata hermosa interpretada por la Coral de Bilbao, con un recitador de lujo, un responsable de escena ingenioso y un joven director que triunfa en Rusia.


UNA MANON ATRACTIVA

 

Manon de Jules Massenet. Reparto: Irina Lungu (S); Michael Fabbiano (T); Manel  Esteve (Bar); Robeeto Tagliavini (B); Francisco Vas (T); Fernando Latorre (Bar); Ana Neot (S); Itziar de Unda(S); Mª José Suárez (M); Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica Verum. Director de Escena: Arnaud Bernard. Director Musical: Alain Guingal. Bilbao 20-I-18.

'Manon' en Bilbao

La joven orquesta castellano-manchega, la vitivinícola  Sinfónica Verum, gracias a la eficaz y experta batuta del maestro Alain Guigal, se ajustó de manera brillante a la inspirada música de esta ópera. Supo expresar la multitud de sentimientos y escenas esenciales de la acción, algunas de las cuales constituyen paradigmas de la ópera francesa. Cítese por ejemplo la despedida de la soprano Manon de su pequeña mesa  o la gran escena con la famosa aria del sueño del convento del tenor Des Grieux  queriendo evitar la imagen de su amada. Una producción elegante en cuanto a vestuario se refiere, de fácil y gran movilidad, gracias a un panel corredizo y un acoplamiento teatral y vocal coral envidiable. Todo ello unido a la entrega dramática de los personajes en general, dio como fruto una representación atractiva.

En el ámbito canoro de los solistas, nos rendimos al arte y a la voz de Irina Lungu. Su interpretación del papel de Manon reflejó una voz bella y fácil y una gran sensualidad escénica. Su citada aria dedicada a la mesita, abarcó sentimiento  así como dominio de la media voz. La soprano moldava sabía lo que significa el canto francés y por ello se prodigó en cantar con delicadeza lineal alternándola con notas brillantes de poderío. Irina Lungu superó con creces su última actuación en Bilbao el año dos mil doce y nos confirma de nuevo la belleza del color de su voz, sin olvidarnos de su atractiva actuación dramática.

A cerca del tenor Michael Fabbiano y teniendo en cuenta las razones de última hora por las que ha venido, nos resulta incómodo tener que comentar que aunque su actuación fue  correcta y pudimos escuchar  la belleza de su voz de lírico-spinto, tuvimos que renunciar a la aspiración de disfrutar del género francés en la parte del tenor, es decir, de la dulzura y de la sensibilidad. Nos duele comentar que a su hermosa voz, le faltó el dominio técnico-vocal que en este género tiene que haber entre el canto pianísimo y el mezzo forte, es decir, aquello que supone la base del canto melancólico sin tener que acudir al falsete tal como lo hizo sobre todo en su aria “En fermant les yeux”. Seguramente en otra ópera más  apropiada para él en estos momentos, podríamos disfrutar en toda ella del tenor que escuchamos en la segunda parte de esta Manon, o sea del tenor brillante de ancho cuerpo vocal que cantó la escena de Saint Sulpice.

El barítono Manel  Esteve se convirtió en un Lescaut solvente. Confió y creyó en su personaje y a su actuación escénica unió una voz que resulta fiable y valiente pues tiene facilidad en la zona alta del pentagrama.

Volvía a Bilbao la aterciopelada voz de bajo que atesora Roberto Tagliavini en el papel del padre Des Grieux y que el público apreció.

Subrayemos el trabajo del coro bilbaíno tanto en lo vocal como en lo teatral, que resultó magnífico. Diríamos que fue hasta un trabajo duro y muy disciplinado con esas estampas de inmovilidad tan efectistas  que les hizo componer el responsable de la escena Arnaud Bernard y un trabajo vocal conjuntado y uniforme.

Las segundas voces son muchas veces las que levantan o hacen caer una representación. Afortunadamente disponemos habitualmente del excelente quehacer del tenor Francisco Vas y de otros profesionales de la competencia del  barítono Fernando Latorre, de las sopranos Ana Nebot e Itziar de Unda o de la mezzo Mª José Suárez.


EL TENOR URDIAIN SIGUE FIEL A SU NAVIDAD

Concierto de Navidad. Solistas : Marta Ubieta (S); J.A,Urdiain (T);  Jon Thate (Fkauta) y Mario Llerena (Piano). Bilbao 22-XII-17
Acompañado de la soprano Marta Ubieta de la que recordamos de modo intacto la bella versión de la canción de Lehar y bajo el impoluto teclado del pianista Mario Llerena, compareció como en años anteriores ante su incondicional público el tenor José Antonio Urdiain. Un repaso a fragmentos de zarzuela y canciones navideñas,sin olvidarnos de la napolitana Vorrei Morire de la que extrae toda la esencia posible, el tenor vizcaino  hizo las delicias del público. Urdiain además, dio la oportunidad de foguearse ante el público al joven flautista Jon Thate. Una hora variada y entretenida con el marchamo de una voz femenina de dulce registro central y uno masculino con una nota SI que cuando la agarra no la suelta, manteniendo su brillantez.