DOS FACETAS DE CANTO

Quincena Musical. Recital de Canto. Solistas: Xabier Anduaga (T); Maciej Pikulsi (Piano). Obras de Tosti,  Donizetti, Verdi y Hahn. Teatro Victoria Eugenia. San Sebastián 1-VIII-25.

Al tenor Xabier Anduaga no le hace falta exigir tanto a su hermosa voz. Su generosidad vocal no siempre se ve premiada porque a veces va en contra del estilo y puede alejarse del control requerido en cuanto a la intensidad. Su voz tan rica y que madura hacia derroteros más líricos que la del “tenore di grazia” nos mostró absoluta solvencia en las notas graves y sobre todo la permanencia del fácil acceso a las notas altas de las que destacaríamos su brillante y hermoso Si natural. Su potencia la comprobamos en la primera parte del programa que presentó, al cantar a plena voz las napolitanas de Tosti o el aria de Edgardo “Tombe degli avi miei” cuya evocadora tristeza la convirtió en un aria heroica. Además, recurrió alguna vez innecesariamente al falsete buscando la otra faceta, es decir, la del control y dulzura de línea que él ya posee por naturaleza. Por eso, nos quedamos con el artista de la segunda parte, aquél que mostró ese control y la emotividad a flor de piel al interpretar con delicadeza las canciones francesas de Reynaldo Hahn y sobre todo la sensibilidad que reflejó al cantar “Aurtxo Polita” como propina. Le acompañó al piano Maciej Pikulsi, comedido y elegante y siempre atento al canto del solista. Un notable acompañante quien nos deleitó con su exquisita versión de la “incompleta” de Schubert y que se unió por méritos propios al arte de la joya vocal guipuzcoana. A Xabier Anduaga no le hace falta enseñar tanto ni el volumen ni la potencia de su voz que ya los conocemos. Tiene que lograr que le admiremos aún más porque domina la media voz y los “pianíssimi”.


  EVOCACIONES Y DRAMA EN “AMAYA”

“Amaya” ópera de J.Guridi. Reparto: Arantza Ezenarro (S); Gillen Munguía T); Marifé Nogales (M); Lucía Gómez S); Juan Laborería (Bar); José Manuel Diaz Bar). Easo Abezbatz y Orquesta Sinónica de Euskadi. Dirección Musical: Diego Martin. Quincena Donostiarra 9-VIII-25.

     

                                              

Aunque en versión concierto, las voces en esta representación de “Amaya” nos trasladaron con nitidez tanto su poesía como el oscuro drama que encierra. Por otro lado, desde el plenilunio pudimos adivinar la eficacia del maestro Diego Martin dirigiendo el hermoso colorido orquestal que ofrecía la Sinfónica de Euskadi. En el ámbito vocal, la soprano Arantza Ezenarro nos dibujaba su personalidad en un “racconto” sencillo y en el dúo con el tenor Gillen Munguía se tradujo un gran lirismo. En este primer acto, la mezzo Marifé Nogales se mostró muy expresiva y su voz de bello timbre lírico resolvía con gran arte declamatorio su personaje Amagoya. Luego, la espatadantza puso la nota popular folklórica y vibrante antes de llegar a la perfidia del personaje de Asier encarnado por Juan Laborería. El joven barítono-Bajo tuvo una participación importante en la que mostró más dulzura que fuerza. En cuanto a la participación del tenor Gillen Munguía fue notable y a su penetrante y ligera voz de fácil acceso a las notas altas tal vez le faltó un fraseo más dulce a media voz. Nos gustó la voz natural de la segunda soprano Lucía Gónez y la siempre recia del barítono José Manuel Diaz en su intervención del primer acto. El coro Easo Abezbatza no tuvo demasiada intervención, pero fue notoria en conjunción tanto en el “forte” como en las páginas delicadas. Respecto a la orquesta de Euskadi mostró una gran sensibilidad con admirables versiones del epílogo y del preludio pastoril.


IMPERIO CORAL EN BEETHOVEN

  En pocas ocasiones se ha visto el escenario del teatro Arriaga tan repleto de intérpretes. De ahí que la centena de voces y otro tanto de músicos nos brindaran “La Missa Solemnis” del gran compositor alemán con la majestuosidad y brillantez requeridos. La enérgica y autoritaria dirección del maestro portugués y director de la Sinfónica asturiana, Nuno Coelho, resultó esencial a la hora de amalgamar a dos coros diferentes unidos por la Sinfónica de Bilbao en el logro de la monumentalidad. En su primera parte, con una mayor importancia coral, el vibrante “Gloria” vino a contradecir lo que después la obra vendría a recalcar, su carácter religioso con el “Incarnatus” y el “Sanctus” cantados con fina dulzura por los cuatro solistas. Sobresalió la voz de la soprano rusa Mira Alkovik, a la que con mayor nitidez se escuchaba en medio del estruendo coral. Las voces del resto de sus compañeros quienes también tenían que vencer tanto la fuerza del coro como el esplendor de la orquesta, las pudimos apreciar cuando el conjunto cantaba a media voz. La mezzo lírica Nerea Berraondo fue la más expresiva, con el gesto acorde a la placidez e intimidad del texto cantado. El tenor Michael Porter enseñaba su bello hilo de voz en los momentos oportunos y la voz del barítono David Menéndez sonaba recia. En el hermoso “Benedictus”, la concertino nos ofreció una magistral interpretación y acompañó a las cuatro voces con gran delicadeza y la sensibilidad musical que requería el bello pasaje. Beethoven hizo que la grandeza de su obra recayera en la fuerza del coro y en esta ocasión, un conjunto formado por dos agrupaciones distintas como es la Sociedad Coral de Bilbao y el Orfeón Pamplonés logró el mérito de que su interpretación no se menoscabara en absoluto. Una gran labor del maestro Coelho y una muestra más del valer de la Sinfónica bilbaína bien reforzada.


UN OTELLO VOCALMENTE VALIENTE

“Otello” de G.Verdi. Reparto: Jorge de León (T); Ermonela Jaho (S); Claudio Sgura (Bar); Mikeldi Atxalandabaso (T); Ana Tobella (S); Vicenc Esteve (T); Fernando Latorre Z(Bar); José Manuel Díaz (Bar); David Aguayo (T). Coro de la Opera de Bilbao. Sinphony Orchestra de Kiev. Dirección de Escena: Ignacio García. Dirección Musical. Francesco Ivan Ciampa. Bilbao 17-V-25. 

 Sabemos que, desde hace bastante tiempo, apenas se pueden enumerar tenores que aborden bien el rol de Otelo. Sabemos que se trata de un papel muy exigente y de ahí que presenciar una representación redonda de este título resulte sorprendente. No es que Jorge de León posea esa voz dramática ideal para abordar el papel del moro veneciano, pero cuando un artista como él se entrega al rol y demuestra valentía sin esconderse ante la dificultad, se agradece. No le pesó el “Exultate” de entrada y ya advertimos desde ese comienzo el “squillo” que posee su voz de “spinto”. En el dúo con Desdémona “Giá la notte densa” no tuvo problema alguno en su lírico final doblando y sosteniendo con claridad la palabra “Splende”. Nos gustó sobremanera su versión íntima y redonda del “Dio mi potevi scagliar” y aunque se hace evidente que su voz no sea igual en los diferentes registros, nos encontramos a un Otelo muy válido. La Desdémona interpretada por Ermonela Jaho acudió quizás demasiado a los filados y al canto a “mezza voce”. En algunas ocasiones hubiéramos preferido escucharla en su plenitud vocal a pesar de su maestría en cantar pianíssimi oníricos como cuando Otelo la echó a tierra en donde le faltó gravedad a su canto. Ahora bien, es justo señalar que su actuación en el cuarto acto, al cantar la canción del Sauce y el “Ave Maria”, resultó tan efectista que se nos hizo mágica. El papel de Yago encarnado por Claudio Sgura, no fue ni malvado ni taimado. El barítono italiano creemos que se equivocó o se equivocó el responsable de escena Ignacio García, al otorgar al malvado personaje la personalidad de un altanero subalterno y no la de un vengativo y astuto confidente. Vocalmente mostró limitaciones, sobre todo en el registro alto, lo cual hubiera dificultado su interpretación del famoso “Credo” de no contar con la pericia del maestro Ivan Ciampa quien junto con la orquesta ayudó a finalizar el soliloquio. Entre las intervenciones de las segundas partes, destacó el tenor Mikeldi Atxalandabaso exprimiendo muy bien su papel de Cassio. El bilbaíno logró apoderarse de la escena en la borrachera del primer acto y sus intervenciones gozaron en todo momento de la seguridad de su voz y de su buen hacer. Espléndido el coro de la Opera de Bilbao desde su brillante inicio y a continuación añadiendo a la representación un factor determinante y vital en la ópera. Una actuación la suya, brillante tanto en su conjunto como por secciones. Actuaron también en la obra y con la eficacia acostumbrada José Manuel Díaz, Fernando Latorre y Ana Tobella. En cuanto a la dirección del maestro Ivan Ciampa, subrayemos su eficacia en los “tempi”, así como su delicada atención en especial al canto de la soprano y extrayendo de la Sinfónica de Kiev un sonido nítido y cuidado. Para finalizar la temporada diremos que hemos presenciado un Otello cuya puesta en escena ha gozado de una escenografía y una producción en general elegante y a la vez ágil.


TANGOS Y MISA ARGENTINA

Tangos y Misa. Solistas: Naroa Inchausti (S); Coro San Juan Bautista y Quinteto de cuerdas “Alos Quartet” con Edgardo Otero (Bandoneón). Teatro Arriaga 15-V-25. 

 El bandoneón de Edgardo Otero comenzó a desvelar unos cuantos tangos llamados de vanguardia que se caracterizan por no ser tan bailables y se centran más bien en su escucha. Instantes antes de que la soprano Naroa Inchausti abordara la bella y conocida “Alfonsina y el mar” de Ariel Ramírez, el quinteto de cuerdas nos deparó “Adiós Nonino” que Piazzolla lo compuso al morir su padre. A continuación, se cerró la primera parte con “María de Buenos Aires”, una ópera-tango que compuso narrando la vida y muerte de la tal María. La voz de Naroa Inchausti no acaba de casar con el estilo, ni su voz era la de una mezzo, más apropiada para las características y el estilo para cantar el tango. Fue al interpretar la Misa o Misatango de Martín Palmeri cuando la voz de la bilbaína se mostró limpia y brillante. En el “Qui Tollis” inicial, con el ritmo ralentizado, ahora su voz ya en su debida tesitura se mostró sin mácula, lo mismo que en el “Incarnatus” en el que volvió a centrar la atención del respetable. Ella fue la que marcó el comienzo del “Credo” acompañada del violonchelo y del contrabajo y luego la que en el “Sanctus”, con el piano a cargo de Itxaso Sainz de la Maza, sostenía dulcemente sus notas iniciales dando la pauta al coro. El coro San Juan Bautista bien preparado y dirigido por Basilio Astúlez respondió con el inevitable fondo de la música de ese nuevo tango, una misa que se nos hizo semi católica y novedosa. Las jóvenes voces que formaban la agrupación de Leioa lograron transmitir con su fraseo emotivo, la sensibilidad musical requerida.


CANTO DOLIENTE PARA CARAVAGGIO

Concierto escenificado. “Il Lamento di Caravaggio”. Solistas: Carlos Mena (Falsetista). Orquesta Tiento Nuovo. Dirección artística: Ignacio Prego. Actorersd : Gaetano Coccia, Francesco de Santis y Antonella Parrella. Teatro Arriaga 9-V-25.

El formato de partir la escena en dos con la orquesta de cámara dirigida por Ignacio Prego a un lado y tres actores al otro recreando cuadros del Caravaggio, resultó entretenido, muy plástico y llamativo. Con la escena en un elegante claroscuro como si fuera un gran cuadro del pintor, la luz proyectada resultó muy acorde a lo que íbamos a presenciar. Mientras la fina y delicada música de Heinrich Schmelzer, J.Michael Bach, Giovanni Sances, Johann Rosen Müller y Frantz von Biber era interpretada con sutileza y gran belleza por la orquesta “Tiento Nuovo”, tres actores mostraban su destreza e imaginación al formar los cuadros vivientes de Caravaggio como en el caso de la crucifixión de San Pedro o el degüello del Bautista. Ahora bien, la escenificación impidió en cierto modo la atención debida al canto de estos motetes sagrados o arias barrocas, en este caso de compositores alemanes, que la brillante voz de Carlos Mena nos prestaba. Bien es verdad que fue digno de alabanza la labor de los actores por su plasticidad en la atractiva configuración de los cuadros recreados al instante. Bien es verdad también que la música doliente y emotiva cantada por Carlos Mena se enriqueció con la actuación de ellos, pero hubiéramos preferido escuchar con mayor atención y concentración en el renombrado falsetista cuando interpretó su hermosa versión de la “Lacrimosa” del Stabat Mater de Sances o en el “Lamento a la muerte del emperador Fernando III “ de Schmelzer en la que el arte doliente del artista vitoriano se explayó con su gran sensibilidad y penetrante voz. De todos modos, es justo decir que disfrutamos al asistir a una velada muy interesante y sobre todo novedosa y elegante.


RESCATE DE UNA OBRA GENUINA

“Mari Eli” de J.Guridi. Reparto: Andrea Giménez (S); Botond Odor (T); Gexan Etxabe (Bar); Fernando Latorre (Bar); Lara Sagastizabal (Actriz), Christopher Robertson (Bar); y Julen García.  Iñaki Maruri (Actor); Mitxel Santamarina (Actor); y Ugaitz Alegria (Actor). Coro de la Sociedad Coral de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Calixto Bieito. Dirección Musical: Jon Malaxetxebarría. Teatro Arriaga 30-IV-25. 

 Acomodándonos todavía en nuestras localidades, el actor ondarrutarra Iñaki Maruri y el también actor guernikés Mitxel Santamarina, travestidos de mujeres charlatanas y neófitas teatrales, se mezclaron entre el público comentando con grata comicidad popular su llegada a la función. Con la orquesta en lo alto del escenario formando parte de la multidisciplinar idea de Calixto Bieito de mezclar música y canto con teatro y baile, el rescate de la popular zarzuela de Guridi resultó muy entretenida. Bieito resolvió con ingenio creativo la irrealidad y nos pareció muy lograda la resolución del mar colocando un sinfín de botellas vacías de plástico mientras Telesforo (Gexan Etxabe) salva del naufragio a Jose Mari (Botond Odor). Tampoco se olvidó del aspecto teatral al ofrecernos el brindis y los silencios efectistas con los que detuvo la acción en situaciones requeridas. Entre los solistas cantantes destacó el barítono Gexan Etxabe cuyo rol como “Teles” evidenció una voz homogénea, amplia y recia. La soprano Andrea Giménez quien protagonizó el papel titular, unió a su buena labor escénica una voz consistente. La artista navarra enseñó una voz no muy extensa pero sí corpórea y de fuerza. El gusto y la suavidad en la línea de canto estuvieron de parte del tenor húngaro Botond Odor y sin embargo, exageró un tanto el canto a media voz y el pianísimo, lo que hizo que su voz fuera poco audible. Reseñar la labor de Lara Sagastizabal la cual acaparó la escena tanto caracterizada como Virgen como bailando su kaxarranka o en el número de baile en pareja con Maruri. Todos ellos, cantantes como Christopher Robertson y actores como Ugaitz Alegría y Julen García depararon un trabajo muy preparado con antelación y con claro dominio escénico. La conocida y tan popular música interpretada por la Sinfónica de Bilbao sonó vital y alegre bajo la batuta del maestro Jon Malaxetxeberría.  No podía faltar el buen hacer de la Sociedad Coral de Bilbao en este rescate porque, además, fue esta agrupación la que estrenó la obra de Guridi y por cuya mediación nos llegan ahora los ecos musicales de tantos fragmentos conocidos popularmente.


PRIVILEGIO BELCANTISTA

“La Sonambula” de V.Bellini. Solistas: Nadine Sierra (S); Xabier Anduaga (T); Sabrina Gardez (S); Carmen Artaza (M); Fernando Radó (B); Isaac Galán (Bar); Gerardo López (T). Coro del Gran Teatre del Liceu y Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu. Dirección de escena: Bárbara Lluch. Dirección Musical: Lorenzo Passerini. Barcelona 25-IV-25.  

 Quisimos acudir al Liceo barcelonés para escuchar a una gran diva operística interpretar una ópera del más puro bel canto como es La Sonambula de Bellini. Tampoco fue la única razón, pues el rol de Elvino lo encarnaba el tenor donostiarra Xabier Anduaga, otro atractivo más en las esperanzadoras expectativas creadas. Una ópera de tanta dificultad vocal requiere de unos intérpretes que posean las más altas cualidades técnica y unas voces privilegiadas para acudir in situ. Que la soprano norteamericana Nadine Sierra se halla en la cúspide del canto no es ningún secreto. Desde su cavatina inicial “Come per me sereno” hasta el sonambulismo final, el abanico de agudos y sobreagudos, las sutiles medias voces, su refinada musicalidad y su perfecta afinación nos cautivaron por completo. En esa aria final “Ah non credea mirarti” las notas quedaban suspendidas en el aire y tardaban en descender dado el amplísimo fiato de la soprano. En la cabaletta que sigue al aria, ofreció unas variaciones espectaculares que el maestro Lorenzo Passerini supo acomodar a la orquesta y dirigir exclusivamente para ella. En esa misma escena, la regidora Bárbara Lluch la situó al borde de un tejado a considerable altura y la soprano en su sonambulismo hacía gestos de caer con lo que el pasaje se hizo inquietante y a la vez admirable por la facilidad canora con la que emitía su hermosa voz. No diremos que el tenor Xabier Anduaga estuvo a la misma altura que la soprano, pero también opinamos que muy pocos tenores hubieran alcanzado el muy alto nivel artístico logrado por el guipuzcoano tanto en sus difíciles arias como en proporcionarnos tan bella homogeneidad que surgía de su hermosa voz lírica. La voz del tenor donostiarra ya no es tan ligera y ha ganado cuerpo como para adentrarse en otro tipo de repertorio. Una voz que además se fusionó perfectamente con la de la soprano en los diferentes dúos. Nos gustó Sabrina Gárdez en su papel de Lisa y sobre todo se la aplaudió con generosidad al ofrecernos su aria “Di lieti auguri a voi son grata” con brillante coloratura. También se aplaudió y mucho a la mezzo Carmen Artaza muy bien caracterizada y muy correcta vocalmente en su papel de Teresa. Sin embargo, el bajo Fernando Radó desentonó con respecto a sus compañeros, el cual, en el papel del conde Rodolfo su voz no se adaptó a lo que significa bel canto. Difícil que en este repertorio tan onírico y elegante que es el bel canto, su irregular voz, carente de un color concreto se adapte a este tipo de papeles. Finalmente, aludamos al maestro Lorenzo Passerini, el cual vino a confirmar que se trata de un maestro verdadero “concertatore” de ópera y que así lo entendió el público a quien prodigó un general aplauso al observar la comodidad de los tempi con los que llevó a las voces en general y al mimo y la fiel compañía con la que dirigió a la soprano.


RESCATE MUSICAL

Bilbao Arte Sacro (BAS), Obras de Valentín de Zubiaurre. Solistas: Ana Otxoa (S); Marta Ubieta (S); María J. Zabalbide (M); Alberto Sáez (piano), Sociedad Coral de Bilbao. Dirección Musical: Enrique Azurza. Iglesia de La Encarnación. Bilbao 13-IV-25.   

 La Sociedad Coral de Bilbao interpretó varias obras rescatadas que dormían en el olvido y que Valentín de Zubiaurre compuso para el convento de San Antonio de Durango. Obras no solo de tema litúrgico como una de sus varias Misas, sino canciones, motetes y villancicos en euskera. El concierto contó con la participación de las sopranos Ana Otxoa y Marta Ubieta, la de la mezzo M.ª José Zalbide y la sección femenina de la Sociedad Coral de Bilbao. Con la solemnidad inherente del Kyrie de la Misa a tres voces, las voces de Ana Otxoa y Marta Ubieta sonaron muy compenetradas y con un bello color logrado en unos dúos en los que una (Ana Otxoa) cantaba más alta que la otra (Marta Ubieta). El “Qui Tollis” que cantaron respondiendo una a la otra resultó muy atractivo. Las voces femeninas de la Coral las acompañaban con aire de ópera y hubo muchos momentos en los que las bellas melodías de Zubiaurre nos recordaron a la música de Bellini como cuando el coro entonó el motete “O quam suavis” o como en la siguiente pieza que fue la “Antígona a la Virgen”. El pianista Alberto Sáez en quien descansaba todo el acompañamiento musical intervino en solitario mostrándonos con el teclado un vibrante Zortziko desconocido. Encomiable la labor previa preparatoria y la posterior dirección del maestro Enrique Azurza otorgando al repertorio presentado la suavidad y recogimiento litúrgico y la esencia genuina y popular del villancico final bisado como propina.


CANTATAS DE BACH

Bilbao Arte Sacro (BAS), Cantatas de Bach, Conjunto London Haendel Players, Dirección Musical: Adrian Butterfield. Iglesia de la Encarnación 12-IV-25.   

  Han pasado ya más de dos décadas desde que la London Haendel Players apareciera en el panorama musical haendeliano en Londres. Llega a la invitación de BAS con un programa basado en tres cantatas de Bach. La primera de ellas celebra la Resurrección de Cristo con texto basado en un himno de Pascua de Martin Lutero. Nada más escuchar la voz de la soprano Jessica Cale nos gustó su bello timbre, el gusto y el sentimiento de su canto. No tuvimos la misma sensación al escuchar al tenor Benedict Munden al carecer de intensidad y volumen y de ahí que el posterior dúo con la soprano resultara también un tanto desequilibrado. En esta primera obra destacó la voz del bajo Tristan Hambleton, más cómodo en las notas bajas que en las altas y poseedor de una voz muy audible. En la segunda cantata, se presentó en la tarima como una mágica aparición Joel Raymond cuyo oboe competiría con la flauta dulce posterior de Rachel Brown compartiendo destreza. El oboísta evidenció un amplio fiato en el limpio manejo de su oboe y la flautista a su vez una delicada expresividad con su flauta dulce al acompañar a la mezzo Mercé Briguera en la tercera de las Cantatas en un dúo doliente y de emotivo discurrir “da capo” que constituyó el eje admirativo de toda una velada. La London Haendel Players apenas necesitó una dirección concreta, bastaba una breve señal del violinista Adrian Butterfield para poner en unánime caminar cada una de las partes de las tres Cantatas porque cada uno, fuera cantante o instrumentista estaba seguro de su quehacer incluido el órgano de Silas Wolston con su bajo continuo.


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