POESÍA Y VERISMO. DOS ESTILOS PARA ARTETA

Recital de Canto. Solista: Ainhoa Arteta (S); y Rubén Fernández Aguirre (Piano). Obras de A.García Abril,
Lorenzo Palomo,Miquel Ortega, Sorozçábal, Puccini y Cilea. Teatro Arriaga.Bilbao 14-III-19
                                          Ainhoa Arteta. Con nombre de mujer

En el recital ofrecido en el teatro Arriaga, la soprano Ainhoa Arteta quiso recordar a algunos compositores españoles vivos. La primera parte de su programa se basó en textos de Antonio Gala musicados por Antón García Abril. La soprano vasca inició así su concierto con tres canciones en las que demostró amplio fiato y gran lirismo. En aquellas correspondientes al ciudarealeño Lorenzo Palomo acudió a la lectura de las partituras y nos pareció que les faltó la concentración que mostró en las cantadas con anterioridad. Resultaron muy ricas para el acompañamiento pianístico y  complicadas para el canto, ya que la impresión es que eran más recitadas que cantadas. Las letras de las canciones de Lorenzo Palomo se basaron en el londinense William Blake, en el poeta francés Andrea Chenier y en el gaditano Carlos Murciano. Cambió el cariz musical y cambió la actitud del público cuando interpretó con gran sentimiento e inherente tristeza las letras de García Lorca, que llevaban la música del maestro Miquel Ortega, presente en la sala. Destacaríamos de entre ellas “Memento” la cual resultó impactante en la hermosa voz de la soprano. El peso de la velada recayó  sin embargo en la segunda mitad del recital. Al cantar el aria de la Mirentxu de Guridi,  estuvo muy afinada y la coronó con gran sostenimiento de la nota final. Ainhoa Arteta impactó luego con las arias veristas, con las que ella se identifica, con  heroínas como Tosca, Adriana Lecouvreur o Manon Lescaut . Moderación y elegancia en el “Visi D´Arte”, elegancia en ”Io sono l´umile Ancella”  y una expresividad y acción teatral envidiables en “Sola,Perduta,Abbandonata”. Fue entonces cuando contactó verdaderamente con el público, cuando su amplia y poderosa voz nos enseñó también la magnificencia de su versión de la romanza de “La del Manojo de Rosas” de Sorozábal. Citemos finalmente al excelente pianista que es Rubén Fenandez Aguirre y nos quedamos, no solo con la atención y delicadez de su acompañamiento, sino con  la emoción y belleza con la que tecleó la romanza de Jose Miguel en el compendio ofrecido del Caserío de Gurudi.  Sin duda segundas partes fueron mejores y  a pesar de la dedicación y el homenaje a  los músicos actuales en la primera mitad, el público disfrutó con la segunda, con la que se identifica más a esta gran artista.

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LA OPERA BILBAINA EN EL 2020

De los cinco títulos operísticos que la bilbaína ABAO presenta a lo largo de la temporada que viene, nos llama la atención sobre todo tres de ellos. En primer lugar, el inicio de temporada con la famosa Lucia di Lamermoor de G.Donizetti en la que volveremos a escuchar a la soprano Jessica Prat con la que el día 20 de este mes de Marzo disfrutaremos en un recital al que la Asociación bilbaína ha denominado “Delirio”. Todavía recordamos su delicado canto cuando interpretó La Sonambula de Bellini, por lo que las expectativas para escucharla en la escena de la locura de esta ópera son apasionantes. Serán sus partenaires, el tenor jerezano Ismael Jordi, al que se le ha escuchado varias veces en nuestros teatros y de quien guardamos en la memoria su delicioso aria “Kuda Kuda vi udalilis”de la ópera Eugene Oneguin de hace más de una década atrás. Completará el trío  el barítono onubense Juan Jesús Rodriguez, apropiada voz recia para el papel de Enrico Ashton.

En el primer mes del nuevo año de 2020 llegará Wagner, al que hace ya algún tiempo no se le representaba en Bilbao.  El músico alemán comparecerá con “El Holandés Errante”, también conocida como “El Buque Fantasma” y es que el protagonismo recaerá en el Bajo-Barítono galés Bryn Terfel, un reconocido intérprete wagneriano y de ahí que sea un auténtico atractivo. El rol de Daland está aún por determinar y de la soprano sueca  Irene Theorin diremos que debuta en Bilbao y está considerada como una gran soprano dramática.

El tercer título a destacar es Anna Bolena de G,Donizetti, fijado para el mes de Mayo. No en vano figura en esta ópera el tenor canario Celso Albelo quien acompañará a la norteamericana Angela Meade, la soprano que no pudo venir a cantar Semiramide de Rossini en el mes de Febrero de este 2019. Presumimos una lid canora entre ambos de gran nivel.

El hecho de destacar las tres óperas citadas, no significa que el resto desmerezca nuestra atención.  Comentando siempre en teoría y sin que haya cambios de última hora, la pucciniana “La Fanciulla del West tiene el atractivo de que va a debutar entre nosotros la soprano ucraniana Oksana Dicka. Se trata de una soprano dramática que se ha consolidado en títulos como Tosca, Macbeth o Turandot, lo que equivale a decir que es cantante de una poderosa voz.

Citemos también el interés de presenciar en escena a la pareja española, la soprano Rocío Ignacio y al tenor Jorge de León interpretando una desconocida Jerusalem de G.Verdi, Esta ópera, fue la primera colaboración de Verdi con un teatro no italiano y se basó en la ópera ya presenciada en el pasado mes de Enero, I Lombardi alla prima Crocciata. Sin embargo Verdi rehizo musicalmente  esta Jerusalem al gusto francés, es decir también con ballet como gustaba al aficionado galo.

Con anterioridad, en el mes de Abril, se escuchará la nueva voz de la soprano libano-canadiense llamada Joyce El Khoury, una cantante belcantista que interpretará el Stabat Mater de Rossini, junto al tenor Paolo Fanale que también debuta en Bilbao y los conocidos Marianna Pizzolato (Mezzo) y el Bajo-Baritono Simçaon Orfila, a quien acabamos de escuchar cantar el rol de Assur en la Semiramide del mes pasado de Febrero.

Crucemos los dedos y esperemos que no haya demasiadas complicaciones a modo de cambios y sustituciones para que podamos presenciar una temporada meditada y deseada.


CIEN AÑOS EN GUARDIA

Centenario de Euzkaltzaindía. Mende Berria Kantuz. Coro Euskaria y Coral Gaudeamus. Direcciones Musicales: Urko Sangroniz y Julia Foruria. Teatro Arriaga. Bilbao 10-III-19

                             Concierto

La celebración del centenario que este año se va cumpliendo de Euskaltzaindia tuvo el reflejo musical en versión coral. Con diferentes ritmos y sonidos, las canciones ya populares firmadas por Itoiz, Oskorri o Benito Lertxundi entre otros, encontraron eco en el público que llenaba el teatro Arriaga. Los cien años que cumplía la Academia de la Lengua Vasca, fueron correspondidos con cien voces jóvenes provenientes de dos coros unidos en uno solo al fondo del escenario. Predominó la frescura propia de esa juventud y una preparación musical sin mácula en cada una de las intervenciones. Un cuarteto bastó para acompañar a los dos coros unidos en absoluta armonía. Cuarteto formado por Mikel Azkargorta, Mikel Bikandi, Guillrmo Sanz y Enrike Txurruca que deparó también algunas ejecuciones en solitario, destacando sobre todo en el tema Bizkaia Maite a ritmo de reggae. También hubo cambios en la dirección musical y a las manos del director Urko Sangroniz responsable del Coro Euskeria, le sustituía la directora Julia Foruria del Gaudeamus de Gernika. Mientras tanto, aprovechando alguna que otra pausa,  la bersolari  Maddalen Arzallus recordaba con sus versos a la institución lingüística, alabando sus logros y animando en sus futuros empeños. No faltó la participación del público asistente, llevando con las palmas el ritmo de algunas canciones en la hora y media de música y canto que se vivió  y que se nos hizo corta. Nuestra enhorabuena a otra institución más  que ya es centenaria y se suma a la escasa media docena que nos sirve de orgullo

UN SOLILOQUIO DRAMÁTICO

La Voix Humaine. Opera de Francis  Poulenc. Solista : Paula Mendoza (S); Dirección de Escena:Marta Eguilior, Dirección Musical yPiano : Carlos Calvo. Bilbao.Teatro Ariaga 4-III-19.

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La obra La Voix Humaine de Poulenc tiene la forma de un monólogo, con largos pasajes de recitados cantados que requieren del talento de actriz de la intérprete más que de su voz. Es una especie de tragedia lírica, que Francis Poulenc compuso con Jean Cocteau, como autor del libreto.Naturalmente escenificar musicalmente el soliloquio de su amigo  en el que el teléfono se convierte en el protagonista de un drama sentimental, constituyó un acontecimiento extraño. Era necesario mantener el interés del monólogo de una mujer abandonada por su amante. Conocemos que también Arnold Schönberg había intentado un experimento similar con su  Erwartung, otro monólogo de una mujer en busca de su amante. Desde ese punto teatral, el trabajo realizado por Paula Mendoza resultó sobresaliente. Su concentración en el rol, sus desinhibidos movimientos, sus llantos y sollozos completaron un papel complicado y cargado de responsabilidad escénica. En este sentido intervino la dirección escénica de Marta Eguilior, quien plasmó la desesperación amorosa alrededor de una cabina telefónica, poniendo de relieve una atractiva sensualidad de la actriz-cantante. Nos pareció que el piano, único instrumento acompañante, no fue suficiente para completar la intensidad dramática del canto. Además según dijo el compositor  ” la obra debe estar inmersa en la máxima sensualidad orquestal”. De ahí que el éxito de la representación se basara en la dicción y el compromiso emocional de la cantante-actriz y la labor del pianista Carlos Calvo no resaltara tanto a pesar de su limpia digitación al teclado.


DESCUBRIENDO A SEBASTIÁN IRADIER

Recital de Canto. Solistas: Francisco Corujo (T); y Ruth Terán (S); Ruben Fernández Aguirre (Piano). Obras se Sebastián Iradier. Teatro Arriaga 19-II-19

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Sebastián Iradier fue un compositor alavés que tenía fama de  vividor, un aventurero preocupado por la elegancia, pues no en vano le llamaban “el dandi vasco”. A veces se le conoce también con el nombre de Yradier. En el primer tercio del siglo XIX fue muy  conocido  por sus habaneras y especialmente por la titulada La Paloma, compuesta  tras visitar Cuba. Ésta se hizo muy popular en España y en América, y se puede decir que supuso una caudalosa fuente de popularidad  ya que la canción en forma de habanera en esa época alcanzó gran fama. Gracias al rescate y selección de las canciones por parte de  Rubén Fernández Aguirre y la colaboración de lujo de los solistas vocales  el tenor Francisco Corujo y la soprano Ruth Terán, tuvimos la oportunidad de conocer por primera vez algunas de las bellas canciones del músico alavés. Decimos que fue un lujo, porque  pudimos disfrutar de la calidez vocal del tenor canario, de la delicadeza de su media voz y de su exquisito gusto y claridad en el fraseo. Escuchamos muy atentos la famosa pieza El Arreglito, una habanera en la que se basó Bizet para su ópera Carmen, creyendo que era de autor anónimo.  Alternando con él, la soprano Ruth Terán nos enseñó una voz potente de soprano lírica, sin escollos en el ascenso a las notas altas que alcanzaba con suma facilidad con su voz homogénea y cristalina. Hubo lugar para que  ambos en unión, nos depararan dos magníficos dúos, sobre todo la interpretación comedida y sentida de la ya aludida  La Paloma a dúo. El maestro Fernández Aguirre acompañó al teclado con la intensidad que él siempre imprime y seguro que orgulloso de mostrar algunas canciones de Iradier por vez primera.


UNA HERMOSA SEMIRAMIDE

Semiramide de G.Rossini. Reparto: Silvia dalla Benetta (S); Daniella Barcellona (M); Simón Orfila (Ba-Bar); José Luis Sola (T); Richard Wiegold (B); Itziar de Unda (S); Joseo Fadó (T); David Sánchez (B). Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de escena Marina Bianchi. Dirección musical: Alessandro Vitiello. Palacio Euskalduna. 16-II-19

 

ABAO OLBE Semiramide Febrero 2019 E. Moreno Esquibel EG 395

 

Semiramide, sin duda, es una hermosa ópera de puro bel canto y además la más extensa de Rossini junto  con Tancredi. Parte de la dificultad que tiene esta ópera para su representación es conseguir al menos dos solistas femeninas que logren salir invictas del arduo trabajo de coloratua.  De un lado, la soprano,  con la complicada aria “Bel raggio lusingghier”  y a su vez la mezzo, con “Ah quel giorno ognor rammento” y la titulada “Si Vendetta” del segundo acto con sus respectivas cabalettas. Así mismo, debemos citar los dos bellísimos dúos, sobre todo el segundo “Giorno d´orrore e di contento” que cantan Arsace (la mezzo) y Semíramis ( la soprano)  que nos indica con claridad la fuente en la que se basó Bellini para su ópera Norma con su famoso dúo “Mira o Norma”.

Ambas artistas cumplieron con creces. La soprano, a la que recordábamos con agrado de su  comparecencia en Il Corsaro de Verdi en la temporada del 2010, se mantuvo firme y poderosa vocalmente en todo momento. Silvia dalla Benetta cantó con agilidad, sin evitar trinos, escalas y otros adornos a su poderosa voz. Sus ataques a las notas altas siempre gozaron de la afinación  y  su canto en general, resultó de una absoluta seguridad. A decir verdad, diríamos que no echamos de menos, ni mucho menos,  a la norteamericana  Angela Meade, la prevista en principio para interpretar este papel.

En cuanto a la mezzo triestina y ya casi bilbaína, Daniella Barcellona, diremos sin pestañear que no habrá otras dos mezzosopranos que encarnen con tanta verosimilitud un rol como el de Arsace. Tanto por su caracterización como por  sus ademanes acordes a su papel varonil,  como por la coloratura vocal, la mezzo cuajó una actuación soberbia. No podemos añadir ni restar nada a su Arsace, sino alabar su entrega canora  y su trabajo escénico.

En el lado masculino al citar en primer lugar al bajo-barítono Simón Orfila estamos inmediatamente obligados a acudir a su escena de la locura, una página en la que Orfila derrochó entrega y voz. Es un cantante acostumbrado a enseñar su voz con plenitud. Por ello, apenas acudió a la media voz y cantó con mucho volumen y de forma enfática. De  ahí que también resultara un Assur  idóneo,  pues ha de representar a un personaje malvado y vengativo y su oscura voz se ajusta perfectamente  a ello. Llevó a cabo una gran escena, dominándola  vocalmente y con gran energía.

En cuanto al tenor José Luis Sola, fue éste quien  cerró el cuarteto solista principal interpretando a Idreno.   Sin ser  específicamente un tenor de coloratura al tenor navarro se le conoce por la elegancia de su línea de canto, por su claro fraseo, por la afinación en el canto y por la facilidad en el registro agudo. La muestra de su arte la expresó en su primer aria cantada con gran belleza y luego en el dúo con Semíramis  “Quai mesto gemito”. Nos sorprendió  algún pequeño desajuste en un Re sobreagudo en la segunda parte del aria “La Speranzza piú soave”.  Una anécdota que estamos seguros corregirá en otras funciones.

Participó en el éxito de la representación la soprano Itziar de Unda encarnando a Azema con voz clara y desinhibición escénica, por encima en mérito del bajo Richard Wiegold  que fue un Oroe de voz cansada. El maestro Alessandro Vitiello condujo el entramado musical con refinamiento y minuciosidad. Delante le apostaron en el foso no solo a la Sinfónica de Bilbao, sino también al coro de la Opera de Bilbao y en ese agobiante reducto, el coro que posee un papel dominante y es protagonista de la fuerza dramática de la ópera, hasta llegó a cantar bien y se le escuchó debidamente. Una gran prueba para la Sinfónica bilbaína poniéndole obstáculos en el camino y otra prueba más dura para un coro invisible y sin movimiento. La vedad es que la producción de esta Semiramide de subsuelo, con figurantes que surgen de criptas o agujeros del submundo, de módulos horizontales impidiendo un libre movimiento escénico,  fue tan zombi que ya no sabemos a qué atenernos.


VIRTUOSISMO VOCAL

Recital de Canto. Solista: Vivica Genaux (M). Orquesta Les Musiciens du Louvre. Obras de Haendel, Hasse y Porpora. Dirección Musical: Thibault Noally. Sala Filarmonica.Bilbao 11-II-19.

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Su vitalidad y su técnica le permitieron enfrentarse a los trinos y florituras más complicados y difíciles de la tradición más exigente del bel canto. Fue un placer  escuchar su compacta voz subiendo y bajando escalas, trinando y gorjeando como si fuera todo tan fácil.  Centrada en su repertorio barroco y rodeada de la brillantez de la orquesta Les Musiciens du Louvre,  dirigida por Thibault Noally,  el recital se hizo irresistible por su calidad musical y por el atractivo dinamismo de los maestros instrumentistas  La agilidad con la que la voz de la mezzo norteamericana  Vivica Genaux se deslizaba sobre la partitura de Haendel  y Porpora resultaba circense, casi imposible si no se posee una técnica vocal sin mácula. El maestro Noally,  a su vez, al frente de una de los conjuntos más reconocidos y especializados en el campo barroco, se sirvió del violin y no de la batuta para que su conjunto le siguiera con absoluta conjunción. El maestro francés acompañó con su violin a la voz de manera magistral y el resultado, es fácil de adivinar,se tradujo en una ejecución de gran gusto y  delicadeza musical. En la virtuosa mezzo, a su admirable coloratura vocal, se unió también  el fraseo sentido, la intencionalidad, la certera afinación de sus ataques y un fiato que envidiarían los rorcuales. La sala de la Filarmonica brilló con un concierto de gran nivel. La presentación de la artista norteamericana afincada en Venecia no pudo ser más satisfactoria. No es fácil escuchar a una virtuosa competir con jilgueros o ruiseñores y no es frecuente tampoco disfrutar con una orquesta con un cromatismo de tan bello  y de tan unísono sonido.