MÚSICA BARROCA FEMENINA

«Le concert de L’Hostel Dieu»: solistas: Heather Newhouse ( S); Reynier Guerrero (Violin); Aude Walker (violonchelo); Nicolás Muzy (tiorba); Franck Comte (clave y director). Colegiata de Zenarruza 13-IX-25.  

  Han dado inicio los conciertos que se celebran en la bella colegiata de Zenarruza y que año tras año la labor del responsable Koldo Narvaiza hace que se llene gracias a la calidad en su programación. En esta ocasión el concierto se centró en el florecimiento musical del ingenio femenino que transcurrió desde Italia a Francia. La voz a esa música de compositoras como Barbara Strozzi o Antonia Bembo y las francesas Elisabeth de la Guerre o Duval  corrió a cargo como única solista de la soprano ligera canadiense Heather Newkouse.  Con su penetrante voz hizo gala de una gran expresividad y cuidada línea de canto. La ligereza de su instrumento sirvió ante todo para interpretar un canto alegre y delicado bucolismo, aunque luego en los varios tristes “Lamentos” que también cantó careció de terciopelo y gravedad. En la parte instrumental destacaríamos al violinista cubano Reyner Guerrero quien mostró su destreza al interpretar una hermosa y complicada sonata de Isabella Leonarda y en general, tal como ocurre en casi todos los conjuntos especialistas en un género concreto «Le Concert de L’Hostel Dieu»  nos transmitió su entendimiento entre los cinco miembros con su director Franck Comte sentado al clave y con Aude Walker y Ulrik Larsen al violonchelo y a la tiorba respectivamente. Un buen comienzo de festival que se desarrolla en el hermoso marco con la vista puesta en su policromado altar renacentista.


ESPLENDOR LUTERANO

«Sinfonía Nº5 de Mendelssohn y «El Requiem Alemán» de Brahms.Solistas: Julia Kleiter (S); Christian Gerhaher (Bar). Gewandhausorchestre de Leipzig y Orfeón Donostiarra. Dirección Musical: Andris  Nelsons. Quincna Donostiarra 29-VIII-25. 

 No deja de ser un lujo el hecho de contar en el foso con la orquesta más veterana de Alemania. Bajo la dirección del maestro Andris Nelsons, el conjunto alemán nos deparó una versión exquisita de la Sinfonía «La Reforma» de Mendelssohn con cautivadores movimientos como el segundo «Allegro Vivace» y el tercero un «andante» que hizo llorar a las cuerdas y emocionarnos. El director letón dispuso del Orfeón Donostiarra cuya labor fue encomiable durante el «Requiem»de Brahms que siguió en la segunda parte. Desde el susurrante pianíssimo inicial «Bienaventurados los que padecen», el Orfeón manifestó su acoplamiento vocal unísono. La severidad y a la vez la plácida exquisitez del segundo movimiento tuvo una atronadora explosión fruto de las noventa voces que lo formaban. Su potencia y brillantez se tradujo al mismo tiempo en una alta exigencia en la zona alta para las sopranos muy bien mantenida. El barítono alemán Christian Gerhaher se encargó de cantar las meditaciones acerca de la vida y la muerte. Nos enseñó una voz lírica y potente, tal vez algo engolada en ocasiones. Su compañera la soprano Julia Kleiter, también alemana, interpretó el quinto movimiento «Ihr habt nun» acompañada por el coro brindándonos su mensaje de consuelo con voz potente. No nos pareció siempre una voz lírica porque  al atacar las notas altas sonaba más ligera. El maestro Nelsons captó con gran sensibilidad el sentido misericordioso de la obra en la órbita del luteranismo. Hizo que el Orfeón lograra un completo éxito y que la orquesta mantuviera el brillo de su veteranía



ÓPTIMO MENDELSSOHN

Les Concerts des Nations y La Capella Nacional de Cataluña. Sinfonía «Escocesa» y La Primera Noche de Walpurgis de Mendelssohn. Solistas: Sara Mingardo (M); Liker Arguyerek (T); Matthias Winckler (Bar); Artu Kataja (Bar). Dirección Musical: Jordi Savall. Quincena Donostiarra 24-VIII-25. 

 Cuando el maestro Jordi Savall apareció apoyándose en su bastón y lo depositó a los pies de su atril, se dirigió al auditorio y nos recordó la guerra de Ucrania y el genocidio de Gaza. Tras los aplausos recibidos dirigió con elegancia y absoluta nitidez a la extraordinaria orquesta que interpretaba la «Escocesa» de Mendelssohn. Energía y obediencia fueron las características de la orquesta y coro  creados por Savall. El homogéneo y brillante sonido orquestal prevaleció en los cuatro movimientos interpretados sin interrupción. La segunda parte del  concierto no le vino a la zaga y «La Primera Noche de Walpurgis» nos deparó una magnífica interpretación por parte de la Capella Nacional de Cataluña. Los druidas y los paganos personificados por veinte mujeres y otros veinte hombres nos ofrecieron una versión llena de fuerza. Los solistas mantuvieron el alto nivel cualitativo y se contó con el lujo de la presencia, aunque corta, de la mezzo Sara Mingardo. A su lado un tenor lírico como es el turco Arcayurek y dos barítonos-bajos de parecido color vocal que cumplieron con creces en sus respectivas intervenciones como fueron el alemán Winckhler y el finlandés Kataja. Una espléndida velada con esta inestimable visita del gran músico Jordi Savall.


AMERICA,AMERICA

«West Side Story». Solistas: Miren Urbieta (S); Caspar Singh (T); Nerea Berraondo (M); Henery Neill (Bar);Jorge Ruvalcaba (B); Arantza Ecenarro (S); Lucía Gómez (S); Juan Laborería (Bar). Easo Abesbatza y Euskadiko Orkestra.Dirección Musical: Clark Rundell. Quincena San Sebastian 20-VIII-25.

                               

El público de la Quincena vivió el trepidante ritmo del «Mambo» y del «Cha Cha Cha» con fondo de jazz en la versión concierto ofrecida de la famosa obra de Bernstein. La participación del Coro Easo y un nutrido reparto de cantantes colaboraron con gran concentración en el excelente resultado final de sus conocidos Highligts.  La soprano Miren Urbieta con su hermosa voz y el tenor Caspar Sing con la suya clara y ligera nos mostraron su buena preparación previa y su compenetración. Desde el punto de vista vocal no hubo demasiado equilibrio porque sobresalió la voz de la soprano, siempre voluminosa y potente. Aunque el tenor británico-Indio manifestó un claro dominio técnico de su ligera voz, estuvo esta algo solapada en los dúos por la artista donostiarra. De la mezzo  Nerea Berraondo habría que decir que vivió con intensidad su papel de Anita gesticulando y moviéndose con naturalidad tras la partitura. Cantó notas muy graves aunque diríamos que muy estudiadas. Junto con Lucía Gómez, Lorea López y Ainhoa López de Munain intervinieron con alegría en la escena «América», mientras que Arantza Ezenarro destacaba con acompañamiento del coro Easo en el precioso solo cantado con gusto y sentimiento. La Orquesta de Euskadi mostró una gran versatilidad y la dirección del maestro Clark Rundell fue acorde a sus rítmicos movimientos incluyendo incluso algún que otros baile en su atril.


LIRICA Y RELIGIOSIDAD ROSSINIANAS

Quincena Muaical. Stabat Mater de Rossini. Solistas: Federica Lombardi (S); Paula Murrity (M); Xabier Anduaga (T); William Thomas (B);. Orfeón Donostiarra y Orquesta de la Comunitat Valenciana. Director: Mark Elder. San Sebastian 5-VIII-25.

                   

                                                                         

Con la elegante batuta y la autoridad notoria del maestro Mark Elder, el hermoso Stabat Mater de Rossini se inició con el Orfeón Donostiarra inmerso desde los primeros acordes en compacta conjunción en el susurrante pianíssimo. Nada más finalizar la intervención coral, Rossini depara al tenor su gran «tour de force» como es el «Cuius Animam» que Xabier Anduaga resolvió con gran solvencia. El cantante donostiarra empleó un amplio rango vocal cubriendo perfectamente las notas graves y  como posee una gran facilidad en la tesitura alta, su versión con el espléndido agudo final y el control general del fiato satisfizo plenamente. La voz de Anduaga ya hemos escrito en anteriores ocasiones, ha adquirido un color más lírico  y más cuerpo sin abandonar su facilidad y valentía en abordar notas extremas. Entre las féminas destacamos el emocionante dúo «Qui es Homo» con la soprano y la mezzo imbuidas en la carga emocional que conlleva su sentida melodía . Más interesante la calidad vocal de la soprano Federica Lombardi pues en la mezzo Paula Murrity advertimos una sonoridad algo metálica en su voz y más comodidad en la zona alta que en la de una mezzo real. Cerró el cuarteto el oven bajo William Tomas con un color de timbre abaritonado y con tendencia a entubarse al pretender otorgar intensidad a las notas graves. En su breve intervención, el grandioso Orfeón Donostiarra aprovechó al máximo sus intervenciones ,bañando el «Amén» final con una pátina brillante y superando con creces la dificultad de cantar el largo fugato. Mención especial para el director británico Mark Elder que con su natural elegancia provista de eficacia dirigió a una notable orquesta como la de la Comunitat Valenciana que visitaba el Auditorio.



DOS FACETAS DE CANTO

Quincena Musical. Recital de Canto. Solistas: Xabier Anduaga (T); Maciej Pikulsi (Piano). Obras de Tosti,  Donizetti, Verdi y Hahn. Teatro Victoria Eugenia. San Sebastián 1-VIII-25.

Al tenor Xabier Anduaga no le hace falta exigir tanto a su hermosa voz. Su generosidad vocal no siempre se ve premiada porque a veces va en contra del estilo y puede alejarse del control requerido en cuanto a la intensidad. Su voz tan rica y que madura hacia derroteros más líricos que la del “tenore di grazia” nos mostró absoluta solvencia en las notas graves y sobre todo la permanencia del fácil acceso a las notas altas de las que destacaríamos su brillante y hermoso Si natural. Su potencia la comprobamos en la primera parte del programa que presentó, al cantar a plena voz las napolitanas de Tosti o el aria de Edgardo “Tombe degli avi miei” cuya evocadora tristeza la convirtió en un aria heroica. Además, recurrió alguna vez innecesariamente al falsete buscando la otra faceta, es decir, la del control y dulzura de línea que él ya posee por naturaleza. Por eso, nos quedamos con el artista de la segunda parte, aquél que mostró ese control y la emotividad a flor de piel al interpretar con delicadeza las canciones francesas de Reynaldo Hahn y sobre todo la sensibilidad que reflejó al cantar “Aurtxo Polita” como propina. Le acompañó al piano Maciej Pikulsi, comedido y elegante y siempre atento al canto del solista. Un notable acompañante quien nos deleitó con su exquisita versión de la “incompleta” de Schubert y que se unió por méritos propios al arte de la joya vocal guipuzcoana. A Xabier Anduaga no le hace falta enseñar tanto ni el volumen ni la potencia de su voz que ya los conocemos. Tiene que lograr que le admiremos aún más porque domina la media voz y los “pianíssimi”.


  EVOCACIONES Y DRAMA EN “AMAYA”

“Amaya” ópera de J.Guridi. Reparto: Arantza Ezenarro (S); Gillen Munguía T); Marifé Nogales (M); Lucía Gómez S); Juan Laborería (Bar); José Manuel Diaz Bar). Easo Abezbatz y Orquesta Sinónica de Euskadi. Dirección Musical: Diego Martin. Quincena Donostiarra 9-VIII-25.

     

                                              

Aunque en versión concierto, las voces en esta representación de “Amaya” nos trasladaron con nitidez tanto su poesía como el oscuro drama que encierra. Por otro lado, desde el plenilunio pudimos adivinar la eficacia del maestro Diego Martin dirigiendo el hermoso colorido orquestal que ofrecía la Sinfónica de Euskadi. En el ámbito vocal, la soprano Arantza Ezenarro nos dibujaba su personalidad en un “racconto” sencillo y en el dúo con el tenor Gillen Munguía se tradujo un gran lirismo. En este primer acto, la mezzo Marifé Nogales se mostró muy expresiva y su voz de bello timbre lírico resolvía con gran arte declamatorio su personaje Amagoya. Luego, la espatadantza puso la nota popular folklórica y vibrante antes de llegar a la perfidia del personaje de Asier encarnado por Juan Laborería. El joven barítono-Bajo tuvo una participación importante en la que mostró más dulzura que fuerza. En cuanto a la participación del tenor Gillen Munguía fue notable y a su penetrante y ligera voz de fácil acceso a las notas altas tal vez le faltó un fraseo más dulce a media voz. Nos gustó la voz natural de la segunda soprano Lucía Gónez y la siempre recia del barítono José Manuel Diaz en su intervención del primer acto. El coro Easo Abezbatza no tuvo demasiada intervención, pero fue notoria en conjunción tanto en el “forte” como en las páginas delicadas. Respecto a la orquesta de Euskadi mostró una gran sensibilidad con admirables versiones del epílogo y del preludio pastoril.


IMPERIO CORAL EN BEETHOVEN

  En pocas ocasiones se ha visto el escenario del teatro Arriaga tan repleto de intérpretes. De ahí que la centena de voces y otro tanto de músicos nos brindaran “La Missa Solemnis” del gran compositor alemán con la majestuosidad y brillantez requeridos. La enérgica y autoritaria dirección del maestro portugués y director de la Sinfónica asturiana, Nuno Coelho, resultó esencial a la hora de amalgamar a dos coros diferentes unidos por la Sinfónica de Bilbao en el logro de la monumentalidad. En su primera parte, con una mayor importancia coral, el vibrante “Gloria” vino a contradecir lo que después la obra vendría a recalcar, su carácter religioso con el “Incarnatus” y el “Sanctus” cantados con fina dulzura por los cuatro solistas. Sobresalió la voz de la soprano rusa Mira Alkovik, a la que con mayor nitidez se escuchaba en medio del estruendo coral. Las voces del resto de sus compañeros quienes también tenían que vencer tanto la fuerza del coro como el esplendor de la orquesta, las pudimos apreciar cuando el conjunto cantaba a media voz. La mezzo lírica Nerea Berraondo fue la más expresiva, con el gesto acorde a la placidez e intimidad del texto cantado. El tenor Michael Porter enseñaba su bello hilo de voz en los momentos oportunos y la voz del barítono David Menéndez sonaba recia. En el hermoso “Benedictus”, la concertino nos ofreció una magistral interpretación y acompañó a las cuatro voces con gran delicadeza y la sensibilidad musical que requería el bello pasaje. Beethoven hizo que la grandeza de su obra recayera en la fuerza del coro y en esta ocasión, un conjunto formado por dos agrupaciones distintas como es la Sociedad Coral de Bilbao y el Orfeón Pamplonés logró el mérito de que su interpretación no se menoscabara en absoluto. Una gran labor del maestro Coelho y una muestra más del valer de la Sinfónica bilbaína bien reforzada.


UN OTELLO VOCALMENTE VALIENTE

“Otello” de G.Verdi. Reparto: Jorge de León (T); Ermonela Jaho (S); Claudio Sgura (Bar); Mikeldi Atxalandabaso (T); Ana Tobella (S); Vicenc Esteve (T); Fernando Latorre Z(Bar); José Manuel Díaz (Bar); David Aguayo (T). Coro de la Opera de Bilbao. Sinphony Orchestra de Kiev. Dirección de Escena: Ignacio García. Dirección Musical. Francesco Ivan Ciampa. Bilbao 17-V-25. 

 Sabemos que, desde hace bastante tiempo, apenas se pueden enumerar tenores que aborden bien el rol de Otelo. Sabemos que se trata de un papel muy exigente y de ahí que presenciar una representación redonda de este título resulte sorprendente. No es que Jorge de León posea esa voz dramática ideal para abordar el papel del moro veneciano, pero cuando un artista como él se entrega al rol y demuestra valentía sin esconderse ante la dificultad, se agradece. No le pesó el “Exultate” de entrada y ya advertimos desde ese comienzo el “squillo” que posee su voz de “spinto”. En el dúo con Desdémona “Giá la notte densa” no tuvo problema alguno en su lírico final doblando y sosteniendo con claridad la palabra “Splende”. Nos gustó sobremanera su versión íntima y redonda del “Dio mi potevi scagliar” y aunque se hace evidente que su voz no sea igual en los diferentes registros, nos encontramos a un Otelo muy válido. La Desdémona interpretada por Ermonela Jaho acudió quizás demasiado a los filados y al canto a “mezza voce”. En algunas ocasiones hubiéramos preferido escucharla en su plenitud vocal a pesar de su maestría en cantar pianíssimi oníricos como cuando Otelo la echó a tierra en donde le faltó gravedad a su canto. Ahora bien, es justo señalar que su actuación en el cuarto acto, al cantar la canción del Sauce y el “Ave Maria”, resultó tan efectista que se nos hizo mágica. El papel de Yago encarnado por Claudio Sgura, no fue ni malvado ni taimado. El barítono italiano creemos que se equivocó o se equivocó el responsable de escena Ignacio García, al otorgar al malvado personaje la personalidad de un altanero subalterno y no la de un vengativo y astuto confidente. Vocalmente mostró limitaciones, sobre todo en el registro alto, lo cual hubiera dificultado su interpretación del famoso “Credo” de no contar con la pericia del maestro Ivan Ciampa quien junto con la orquesta ayudó a finalizar el soliloquio. Entre las intervenciones de las segundas partes, destacó el tenor Mikeldi Atxalandabaso exprimiendo muy bien su papel de Cassio. El bilbaíno logró apoderarse de la escena en la borrachera del primer acto y sus intervenciones gozaron en todo momento de la seguridad de su voz y de su buen hacer. Espléndido el coro de la Opera de Bilbao desde su brillante inicio y a continuación añadiendo a la representación un factor determinante y vital en la ópera. Una actuación la suya, brillante tanto en su conjunto como por secciones. Actuaron también en la obra y con la eficacia acostumbrada José Manuel Díaz, Fernando Latorre y Ana Tobella. En cuanto a la dirección del maestro Ivan Ciampa, subrayemos su eficacia en los “tempi”, así como su delicada atención en especial al canto de la soprano y extrayendo de la Sinfónica de Kiev un sonido nítido y cuidado. Para finalizar la temporada diremos que hemos presenciado un Otello cuya puesta en escena ha gozado de una escenografía y una producción en general elegante y a la vez ágil.


TANGOS Y MISA ARGENTINA

Tangos y Misa. Solistas: Naroa Inchausti (S); Coro San Juan Bautista y Quinteto de cuerdas “Alos Quartet” con Edgardo Otero (Bandoneón). Teatro Arriaga 15-V-25. 

 El bandoneón de Edgardo Otero comenzó a desvelar unos cuantos tangos llamados de vanguardia que se caracterizan por no ser tan bailables y se centran más bien en su escucha. Instantes antes de que la soprano Naroa Inchausti abordara la bella y conocida “Alfonsina y el mar” de Ariel Ramírez, el quinteto de cuerdas nos deparó “Adiós Nonino” que Piazzolla lo compuso al morir su padre. A continuación, se cerró la primera parte con “María de Buenos Aires”, una ópera-tango que compuso narrando la vida y muerte de la tal María. La voz de Naroa Inchausti no acaba de casar con el estilo, ni su voz era la de una mezzo, más apropiada para las características y el estilo para cantar el tango. Fue al interpretar la Misa o Misatango de Martín Palmeri cuando la voz de la bilbaína se mostró limpia y brillante. En el “Qui Tollis” inicial, con el ritmo ralentizado, ahora su voz ya en su debida tesitura se mostró sin mácula, lo mismo que en el “Incarnatus” en el que volvió a centrar la atención del respetable. Ella fue la que marcó el comienzo del “Credo” acompañada del violonchelo y del contrabajo y luego la que en el “Sanctus”, con el piano a cargo de Itxaso Sainz de la Maza, sostenía dulcemente sus notas iniciales dando la pauta al coro. El coro San Juan Bautista bien preparado y dirigido por Basilio Astúlez respondió con el inevitable fondo de la música de ese nuevo tango, una misa que se nos hizo semi católica y novedosa. Las jóvenes voces que formaban la agrupación de Leioa lograron transmitir con su fraseo emotivo, la sensibilidad musical requerida.


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