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ATÍPICO REPERTORIO VOCAL

Recital de Canto. Solista: Miren Ubieta (S); Sapere Aude Sinfomietta. Obras de Ravel, Delage y Poulenc. Dirección Musical: Alain Aierdi. Teatro Arriaga. Bilbao 19-V-21.

Tamaño de Resultado de imágenes de Miren Urbieta en Arriaga.: 346 x 157. Fuente: mirenurbietavega.com

No resulta fácil asimilar la música impresionista de principios del siglo XX y mucho menos la vocal. Acompañada por el conjunto Sapere Aude Sinfonietta, la soprano Miren Ubieta se adentró en un terreno complejo, como es la canción francesa de autores impresionistas o alguno de ellos del llamado “Grupo de los Seis”. Desde el punto de vista estrictamente canoro, su voz responde a cualquier llamamiento porque es una voz de muy grato timbre, de limpia proyección y poderosa en sonoridad. Sin embargo, el tipo de lied o canción francesa de cámara que presentó requiere algo más que bella voz. Por ejemplo, un fraseo nítido y en consecuencia un texto inteligible para el espectador. Es de suma importancia en el canto francés de este género que el recitado sea pulido e intencionado ya que lo que prima es la palabra, el recitado poético, más que el acompañamiento, sobre todo en algunas piezas. Nos pareció una dura prueba para la artista vasca el interpretar las canciones “Madecasses” de Ravel que este dedicó a la compositora estadounidense Elizabeth Sprague en un estilo inusual para ella. Eso sí, a continuación, pudimos apreciar la destreza de la arpista con la Introducción y el Allegro del mismo Ravel. En cuanto a la obra “Los Cuatro Poemas Hindúes” de Maurice Delage, alumno de Ravel y que se basó en sus viajes a la lejana Asia para su inspiración, no tuvieron el atractivo suficiente como para llamar la atención del adormilado público. Finalmente, la “Rapsodie Negre” de un joven Poulenc se hizo más melódico y la voz pareció algo más modulada. La conclusión es que los asistentes no sabían cuándo aplaudir y su aplauso fué inconexo. El conjunto guipuzcoano Sapere Aude Sinfonietta gustó por la armonía que mostró. Un conjunto de excelentes instrumentistas féminas como la chellista o la arpista. Su director, Alain Aierdi, a pesar de su estatismo resultó eficaz.


ELEGANTE CANTO A MEDIA VOZ

Recital de Canto, ABAO “on Stage”. Solistas: Sonya Yoncheva (S); y Antoine Palloc (Piano). Obras de Massenet, Chopin, Tchaikovski, Dvorak, Puccini, Bizet etc. Palacio Euskalduna 15.V-21.

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Había gran expectación para presenciar la actuación de uno de los nombres más de moda en la lírica, como es el de la soprano superestrella búlgara Sonya Yoncheva. El lujo de su comparecencia en Bilbao lo primero que nos mostró es que se trata de una voz de gran calidad. Una voz lírica de poderoso timbre, corpórea en cuanto a caudal y con un centro y notas graves aterciopeladas que denotan esa calidad.

Una vez escuchada en el programa que presentó, se puede decir que la base de su actuación radicó en el canto a media voz, en el delicado canto francés en el que expuso un absoluto control en su densidad vocal e intencionalidad textual. En esta misma línea de canto elegante y delicado, recordemos su versión de la “Canción de la luna” de la Rusalka de Dvorak, cantada con tanto gusto. Recordemos también la exacta afinación con la que inició la primera nota de “Un bel di vedremo” de Madame Butterfly y luego su sentida y teatral versión.

No obstante, no se puede decir que Yomcheva posea una voz extensa, porque al llegar a las notas agudas, la voz se tensiona y se vuelve un tanto áspera, sin embargo, su envidiable arte atesora la capacidad de que otras notas parezcan ingrávidas y sin final, en un susurrante canto. Maestra en el canto quedo y gracias al lirismo de su voz, se reflejó su personalidad en escena. En la interpretación de la famosa “Habanera” de Carmen, nos pareció más cortesana que gitana, más elegíaca que popular.  En general, Sonya Yoncheva pareció estar muy cómoda en el canto spianato, allí donde se requiere una gran dosis de técnica para que la voz corra sin escollos de manera suave. No se puede decir que nos gustó en las dos propinas que ofreció, ya que a “La Marchenera” de Federico Moreno Torroba le faltó claridad en el fraseo y en cuanto al aria de Gianni Schicchi “O Mio Babbino Caro” nos la concedió sin su segunda estrofa y sin acudir al agudo.

Como todos los grandes artistas, Yoncheva vino acompañada de un gran pianista, Antoine Palloc. Nacido en Niza, ha acompañado a muchas figuras del canto, su acompañamiento al servicio de la voz de la búlgara, en esta ocasión, no solo mostró pasión y rigor, sino la maestría y finura en su solo “Meditation” de la ópera Thais de Massenet. No hubo motivos para que el público se pusiera en pie y la aclamara con vítores, porque la diva tampoco se prodigó en su actuación y el programa indicaba calma y quietud. Los aplausos, eso sí, unánimes, fueron acordes a lo presenciado.


MELODÍA YIDDISH

Concierto de Jerusalem Quartet..Solista: Hila Baggio (S). Obras de Schulhoff, Desyatnikov y Korngold,Teatro Arriaga 2-V-21

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El programa del cuarteto Jerusalem, sorprendió por la bonita y accesible música de compositores tan modernos como el judío checo Erwin Schulhoff, el ruso Leonid Desyatniko o el también checo Eric Korngold. Disfrutamos de una música melódica, con aire de vals en algunas de las piezas y en ritmo de tango en otras. La soprano ligera HIla Baggio con voz limpia y claro fraseo, interpretó canciones de cabaret perteneciente a aquélla centro Europa de los años 1920-30. Canciones evocadoras, cantadas en Yiddish, ese idioma judeo alemán muy influenciado del germano, con la preciosa interpretación “Bei mir bist du schon” en este Yiddish cabaret presenciado en el teatro Arriaga. Toda la música, incluída la correspondiente a las cuerdas del cuarteto se nos hizo muy accesible, con ritmos actuales, generosos en pizzicati, cuyas melodías de compositores muy actuales, alguno de ellos incluso vivo, se acercaron al más puro clasicismo melódico. Dos violines, una viola y un violonchelo, fue la formación del cuarteto que mostró una magnífica conjunción entre ellos y una gran simbiosis con la actuación de la soprano. Una artista ésta, que ha desarrollado su carrera operística en su Israel natal, que hace poco se unió a este conjunto y cuya colaboración enriquece un precioso y desconocido programa utilizando la lengua yiddish.


ARTE EN UNA HERMOSA VOZ

Recital de Canto. ABAO “On Stage”. Solistas: Sondra Radvanovsky (S); Vincenzo Scalera (Piano). Obras de Caccini, Gluck, Durante, Bellini, Verdi, Puccini, Giorsdano etc. Palacio Euskalduna 1-V-21.

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Tras quince años de ausencia, reaparecía en Bilbao la soprano norteamericana Sondra Radvanovsky exhibiendo la calidad vocal y el sentido artístico que ya entonces demostró al interpretar la Rusalka de Dvorak.  Su programa, salvo el Clasicismo que no abordó, abarcó las etapas más importantes de la historia del canto, empezando por el primer barroco con Giulio Caccini , siguiendo con una parada en la época del Iluminismo de Gluck, para luego adentrarse de lleno en el romanticismo de Bellini y finalizar con varios autores del verismo.

No resulta fácil pedir algo más a una artista que cantó de manera magistral los diferentes estilos musicales citados. Su corpórea voz, tan llena, de color tan agradable, aterciopelada y poderosa deambuló por derroteros propios de una voz más lírica que la suya y además con mayor efectismo. En Bellini, por ejemplo, nos dio a conocer una faceta más dramática y con mayor carga sentimental que las versiones más etéreas que acostumbramos a escuchar a las sopranos liricas.  En “La Ricordanza” del compositor siciliano con música adaptada del aria de la locura de I Puritani, alardeó de fiato, de absoluto control vocal y una expresividad del dolor que contagió al respetable. El muestrario técnico de la soprano norteamericana con el que combinó filados preciosos en diminuendo y un envidiable canto a media voz, se reflejó también al entrar en escena para cantar el final de Il Pirata con el aria de Imogene “Cor Sorriso d´innocenza”.

Una voz extensa, de igual color, es decir sin ninguna afección y un gran fiato, nos mostró también al interpretar el bolero de Las Vísperas Sicilianas de Verdi a falta todavía de cantar las arias del verismo. Entretanto, el maestro Vincenzo Scalera, en la sombra de la modestia y en lo máximo del acompañamiento pianístico, sonreía con las genialidades vocales de Radvanovsky y nos deleitaba con el Intermezzo de la Manon Lescaut de Puccini. Se llegó así al apartado verista, a esa época en opera cuando el papel principal lo juega la voz dramática, la voz poderosa, es decir la suya. Acometió con gran profundidad y entrega el aria “Sola, perduta, abbandonata” de Manon Lescaut de Puccini y finalizó su actuación dentro de las propinas con “Io son l´umile ancella” de Adriana Lecouvreur de Cilea y “Pace, pace mio Dio” de la Forza del Destino de Verdi. Sin embargo, en la memoria de la afición quedarán sin duda “La Mamma morta” de Andrea Chenier de Giordano, en recuerdo de su madre como ella misma anunció y sobre todo, una inconmensurable “Visi D´Arte” de la Tosca de Puccini que nos costará tiempo escuchar en una versión parecida.


VARIEDAD DE COLORES VOCALES

Concierto “ABAO On Stage”. Solistas: Carmen Solís (S); Itziar de Unda (S); Silvia Tró (M); Celso Albelo (T); Sergio Escobar (T); Moisés Marín (T); Juan Jesús Rodríguez (Bar); Simón Orfila (B), Arias de ópera y zarzuela. Orquesta Bilbao Sinfonietta, Dirección Musical: Oliver Díaz. Palacio Euskalduna. Bilbao 24-IV-21.

El quinto concierto “On Stage” no sólo reunió una gran variedad de arias de ópera y zarzuela, sino que acogió una amplia gama de colores vocales en boca de ocho conocidos artistas líricos. Casi todos ellos, ya conocidos al haber intervenido en nuestras anteriores temporadas operísticas normales. Dado el número de solistas intervinientes, ninguno se prodigó demasiado, limitándose a cantar cada uno aria y dúo.

De las dos sopranos invitadas, la pacense Carmen Solís dejó constancia de su belle línea canora y su musicalidad cuando interpretó la romanza “Maria de la O” de Ernesto Lecuona, mientras que la otra soprano, la vizcaína Itziar de Unda mostraba sus aptitudes artísticas y vocales en el dúo de L´Elisir D´Amore de Donizetti junto al tenor Moisés Marin. La mezzo lírica Silvia Tró que había comenzado su participación con su penetrante voz abordando el rol de Adalgisa en el gran dúo de la Norma de Bellini, cantó luego con gracia la Canción de la Gitana de Jacinto Guerrero.

En el apartado de los tenores, es justo que destaquemos la interpretación por parte del tenor Celso Albelo  y su aria “Je crois entendre encore” de la ópera Les Pecheurs des Perles de Bizet, en la que el artista canario jugó con la fina media voz en alternancia con su brillante y bello color vocal. La participación del también tenor Sergio Escobar se limitó al precioso dúo “Dio che nel alma infondere” del Don Carlo de Verdi y a la famosa romanza “No Puede ser” de La Tabernera del Puerto de Sorozábal que su squillante voz de tenor spinto resolvió con creces.

Otro artista destacable, junto a Albelo, fue el barítono Juan Jesús Rodriguez, quien puso su pica en Flandes con la magnífica versión que su poderosa voz ofreció del aria “Eri Tu” de Un Ballo in Maschera de Verdi. En cuanto al bajo Simón Orfila, enseñó la rotundidad y oscuridad de su voz al cantar el aria y cabaletta de la ópera Attila de Verdi. El maestro Oliver Díaz dirigió la joven orquesta Bilbao Sinfonietta con la máxima atención a cantantes y músicos dentro de una labor exigente por la variedad de números, estilos y voces.


ENTRETENIDO ESPECTÁCULO

“Zarzuela ON AIR”. Intérpretes: Coro Rossini. Iñaki Maruri (Actor) y Mitxel Santamarina (Actor). Preparación Musical: Ana Hernández. Piano: Juan José Ortega. Dirección Musical:Carlos Imaz.Teatro Arriaga 22-IV-21

Tamaño de Resultado de imágenes de Zarzuela on Air.: 323 x 160. Fuente: www.youtube.com

La representación hacía referencia a una antología de números de zarzuela emitidos en la radio y de ahí que se añadiera “ON AIR”. El espectáculo incluyó números de varias conocidas zarzuelas como La verbena de La Paloma, El Dúo de la Africana, La del Soto del Parral, El Rey que rabió, Luisa Fernanda etc. Previamente, se informaba a cerca de la vida artística de cada uno de los compositores cuando el Coro Rossini se prestaba a interpretar sus respectivas romanzas corales. Al son del constante movimiento de Carlos Imaz en la dirección y el correcto soporte del pianista Juan José Ortega, el evento discurrió entre el canto del Coro Rossini y la chispeante y animosa interpretación de los actores Iñaki Maruri y Mitxel Santamarina. Ambientado en una emisora de radio, con sus anuncios muy recordados por muchos de los años cincuenta del pasado siglo, contó con los actores ya citados, quienes provocaron sin cesar la sonrisa de los asistentes al actuar como locutores radiofónicos. El Coro Rossini por su parte, cantó todos los fragmentos con absoluta seguridad canora y un adecuado movimiento al cantar, es decir, lejos de ser un coro estático. En él predominó el poder de la sección femenina en general, con alguna carencia de tenores, pero el mérito de cantar sin pausa el gran número de piezas al unísono, fue de todos y en particular, habría que reseñar el alegre y rítmico gesto del maestro Imaz en la dirección. En cuanto a los actores-locutores disfrazados de mujeres, se erigieron en los auténticos soportes de la comicidad. Tanto en los ademanes femeninos que mostraron, como en la manera en la dicción de sus respectivos papeles, los dos actores exhibieron perfectamente la caracterización de dos mujeres vascas dentro de una caricatura de lo que era la radio de entonces. En la emisión radiofónica presentada por Maruri y Santamarina hubo concursos de absurda comicidad, publicidad recordada y el perfume de una radio que precedió a la televisión y que hizo más de un oyente adicto.


UN CONCIERTO FAMILIAR

Recital ABAO On Stage. Solistas: Rocío Ignacio (S); Carlos Alvarez (Bar); Rubén Fernandez Aguirre (Piasno), Obras de Saint Saens, Carpentier, Puccini, Leoncavallo, Verdi. Bilbao,Sala de la Filarmónica 17-IV-21.

Este último concierto dentro del denominado “ABAO On Stage” tuvo el marchamo distintivo de una floreciente serie de halagos, homenajes, recuerdos e incluso la participación hablada dirigida al público de todos los participantes como si estuvieran en casa. En el programa figuraron sendos estrenos de arias pertenecientes a óperas no representadas en Bilbao, algunas de ellas muy exigentes. El barítono Carlos Alvarez dio buena cuenta de ellas con gran solvencia y adecuado estilo. Estaba cantando con una voz de gran amplitud, poderosa y de muy grato color hasta que le sobrevino un incómodo carraspeo en el aria “Eri Tu” de la ópera Un Ballo in Maschera de Verdi. No contento, esperó que terminaran los tímidos aplausos del público y abordó de nuevo la nota fallida final en la palabra “D´Amor” esta vez con firmeza y exuberante fiato, con lo que la autocorrección le valió el unísono aplauso general.

Su compañera en el concierto, la jerezana Rocío Ignacio, no tuvo un momento de reposo y no solo por la dificultad inherente a lo que cantó, sino por la exigencia de un canto siempre a plena voz, lejos del spianato y de la dulzura lineal. Su voz es ciertamente muy penetrante y potente y con ella aborda todo tipo de situaciones estilísticas, pero sin atender al uso de la dulzura de la media voz.

No hubo muchas propinas y quizás no hubiera hecho falta  “I Feel Pretty” de West Side Story simplemente para evitar ver sentarse amigablemente junto al pianista al gran barítono malagueño y bailar luego con la soprano mientras esta interpretaba la canción de Bernstein. Comparativamente con los recitales anteriores tanto de la soprano Oropesa como de la mezzo Rachvelishvili, a este le faltó brillo artístico. Sobró hasta el brusco pataleo del pianista marcando el ritmo en las tablas del escenario. Un desliz que el maestro Fernández Aguirre no había cometido nunca, pues siempre atiende con precisión y elegancia su acompañar pianístico. Esperemos con ansiedad la llegada de la soprano Radvanovsky y sobre todo de la tambien soprano Yoncheva para que nos volvamos a situar en lo alto de un concierto distinguido.


UN TENOR EN LA CÚSPIDE

Recital de Canto. Solistas: Piotr Beczala (T); Camillo Radicke (Piano). Obras de Donaudi,  Respigj¡hi, Tosti, Stanislaw Monjuzko, Puccini, Giordano, Mascagni. Sala Filarmonica.Bilbao 30-III-21.

Tamaño de Resultado de imágenes de Piotr Becala.: 229 x 160. Fuente: www.piotrbeczala.com

Cuando escuchamos a una voz interesante, muchas veces nos precipitamos en su encumbramiento. Parecería que perdiéramos el norte en cuanto a calidad artística hasta que una luz brillante nos volviera a recordar que hay más, mucho más arte para llegar al auténtico estrellato. El tenor Piotr Beczala, es una de esas pocas luces que nos indican dónde se halla la cúspide del canto.

El tenor polaco es en la actualidad una de esas luces que brilla en el repertorio verista gracias a un timbre vocal que ha madurado de manera natural desde que lo escuchamos en La Traviata hace ya quince años atrás. Hoy día es una voz corpórea, con un centro hermoso y un atrevimiento en el registro agudo que asombra por su seguridad y su luminoso squillo. A la igualdad cromática y belleza de su voz, le acompaña un fraseo modélico, además de un envidiable fiato. Si al cantar las napolitanas de Francesco Tosti nos dio la impresión de que escuchábamos la pasión de un gran especialista nativo, la interpretación del aria de Jontek de la ópera Halka del también polaco Stanislaw Monjuzko fue el aldabonazo de lo que vendría a continuación.

Al sentimiento y a la generosa entrega que puso en la citada aria polaca, seguiría luego la exuberante versión de Recóndita Armonía de La Tosca de Puccini y sobre todo ese maravilloso “Addio alla vita” del final de la misma ópera con la que nos hizo poner en pie. Piotr Beczala nos estaba recordando lo que supone una voz de primera magnitud, lo que es el arte canoro. Camillo Radicke, el pianista, elegante y gran artista, fue un baluarte admirable administrando los silencios y extrayendo con su teclado las emociones de un cantante que caminó por derroteros veristas con el arte y la calidad de un intérprete que no necesita de excesiva publicidad porque ya es un grande.


PENSAMIENTOS DE ESPERANZA

“AS ONE” ópera de Laura Kaminsky, Solistas: Inés Olabarría Smith (M); Enrique Sánchez Ramos (Bar). Cuarteto de Cuerda Bauhaus. Dirección de Escena: Marta Eguilior. Dirección Musical: Carlos Calvo Tapia. Bilbao. Teatro Arriaga 18-III-21

Con el mismo reparto artístico que tuvo lugar en Madrid a cargo del Teatro Español, se presentaba en Bilbao la primera ópera de tema transgénero compuesta por la norteamericana Laura Kaminsky. Dos voces, la del barítono Sánchez Ramos que nos muestra la adolescente Hannah y la de la mezzo Inés Olabarría que caracteriza a la Hannah adulta, nos llevaron a relatar los sentimientos, las complicaciones y los deseos de un ser que descubre que es transgénero a través de esas dos voces diferentes.

Bajo el soporte de la música ejecutada por el cuarteto de cuerdas Bauhaus dirigido por Carlos Calvo, la representación resultó interesante. La obra la definiríamos como “ópera teatral”, teniendo como base una música recogida en números aislados, con grandes saltos para la voz y recitado más que cantado. El argumento no inspira compasión como podría suponer y nos pareció que buscaba más la comprensión humana. Enmarcada en un escenario oscuro, con un juego le luces apropiado y un movimiento escénico continuo, la labor de la bilbaína Marta Eguilior sirvió para entretenimiento de un tema al que es necesario dar una buena dosis de teatralidad además de la inherente narración por parte de los cantantes.

Los dos artistas intervinientes se centraron en sus personajes y mostraron con fidelidad las directrices de la regista sin desmayo y una total desinhibición por parte sobre todo de Inés Olabaría. Por todo ello, se puede decir que Marta Eguilior sacó todo el provecho posible a una obra parca y simple en cuanto a la escena requerida o precisa de la obra. Con respecto a la mezzo bilbaína, no sólo mostró sus aptitudes como actriz, sino que se lució con la potencia de su voz en un rol que conlleva esa exigencia. Cantó con voz corpórea, brillando en unas notas preciosas graves y sosteniendo un canto exigente y buena prueba de resistencia. En cuanto al barítono de Aranjuez, Enrique Sánchez, brindó una completa actuación y su canto agradó gracias a su voz lírica, sin mácula en las notas altas y no exenta de ricos armónicos. Un mérito añadido de los dos solistas es que lograron llenar completamente la escena. El maestro Carlos Calvo dirigió en todo momento sentado, sin apenas gestos, atendiendo con precisión tanto a las voces como a los cuatro instrumentistas del conjunto Bauhaus.


MOZART CULMINA MUSIKA-MUSICA

Tamaño de Resultado de imágenes de SOCIEDAD Coral de Bilbao en MOZART.: 281 x 144. Fuente: www.scholacantorum.net

Musika-Música. Requiem de Moizaert. Solistas: Vanessa Goikoetxea (S); Maite Marutri (M); David Alegret (T); Christopher Robertson (Bar). Sociedad Coral de Bilbao. Orquesta Bilbao Sinfonietta. Dirección Musical: Iker Sánchez. Bilbao 7-III-21.

La nueva comparecencia escénica de la Coral de Bilbao con el Requiem de Mozart tuvo otro cariz diferente a su anterior presencia. El número de las voces intervinientes esta vez era suficiente y además, la exigencia vocal no es la misma que al interpretar el primer día la Novena Sinfonía de Beethoven. Bastó también la joven orquesta “Bilbao Sinfonietta” porque no solo se mantuvo en todo momento atenta a su director Iker Sánchez, sino que se mostró entusiasta en su actuación

En el cuarteto solista figuraron nombres conocidos, como una de las protagonistas en este certamen, la soprano Vanessa Goikoetxea. La duranguesa ha intervenido en varios eventos y en este Requiem nos pudo mostrar la poderosa sonoridad de su voz. A su lado, aunque con menor participación percibimos la musicalidad de la mezzo Maite Maruri. También escuchamos e incluso más que cuando actuó en la ópera Il Turco in Italia, la voz ligera y clara del tenor David Alegret y finalmente la cavernosa voz del barítono Christophe Robertson a quien hacía tiempo que no se le escuchaba.

El coro disfrutó con la obra y no hay más que recordar la “Lacrimosa” compuesta por Sussmayer y no por Mozart,que cantaron  tan tenue y delicadamente. Comprobamos el sentimiento con el que el coro se implicó y la redondez y la fuerza con que en general sonaron las voces femeninas. Una página meritoria también fue la agilidad mostrada por el conjunto en el Kirie y el logrado final fugado. El maestro Iker Sánchez tenía bien sabida la partitura, aunque nos pareció que hizo mucho más caso al conjunto sinfónico que a las voces. Entre otras cosas porque se situó delante de los solistas y les dio la espalda, con una mayor atención hacia los instrumentistas. Mozart y también cómo no, su discípulo Sussmayer, cerraron el certamen que en esta edición no ha sido multitudinario debido a las circunstancias y consecuentemente más cómodo.