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HOMENAJE A LA “PROFESORA”

 

Musika-Música. Solista: Miren Urbieta (S);  Roger Padullés (T). Rubén Fernández Aguirre (piano). Obras de Fauré, Familia Boulanger, Piazzola,Gershwin, Bernstein. Palacio Euskalduna 8-III-20-

©MichalNovak

La profesora en cuestión, es Nadia Boulanger, nieta, hija y hermana de compositores y una de las pedagogas musicales más importantes de la historia. En torno a ella giró el programa en el que el pianista Rubén Fernández acompañó a los cantantes Miren Urbieta y Roger Padullés. La soprano guipuzcoana comenzó cantando “Bonjour mon coeur” con gran expresividad y claro fraseo.  Ambas características, son dos de las  virtudes que ofrece el canto de Miren Urbieta y al ir ambas en comunión es lógico que con la modulación vocal, venga la requerida expresión. Entre las otras virtudes que demostraría luego  la soprano, ya conocíamos la belleza de su timbre de voz, su volumen y sonoridad y sobre todo, su perfecta proyección, con lo que en su canto  no hay una sola nota sin brillo. Llevamos tiempo afirmando que la voz de Miren Urbieta se halla en la cima del estrellato de los cantantes vascos. Respecto al programa, contuvo canciones de juventud de Nadia Boulanger que también compartió el tenor Roger Padullés.

Respecto al tenor catalán, podríamos decir que es un artista de cámara, un intérprete de lieder, pues enseñó una voz aunque audible, no voluminosa ni potente.  Nos dio la impresión de que su canto adquiría un color nasal,  por su método un tanto extraño de proyectar la voz, pues emitía sin apenas apertura bucal. Mostró mucho gusto y ciertamente sus intervenciones fueron muy correctas, sobre todo al interpretar “Cantique”, una hermosa plegaria a la Virgen, cantada por él con gran sentimiento a media voz ,aunque pecara de acudir al falsete. A continuación, el programa discurrió con canciones de algunos compositores que fueron alumnos de Nadia Boulanger o estudiaron con ella. Fue el caso de  Astor Piazzola y su composición “Yo soy María” cantada con gracia por Miren Urbieta. Estuvo también representado George Gershwin  con una pieza interpretada con elegancia y finura en inglés por Padullés.

Para finalizar,ambos artistas hasta semi escenificaron el “Tonight” de West Side Story, recorriendo el tenor la sala desde atrás para  encontrarse con la soprano y sentarse delante del piano. Un piano cuyas teclas sonaron obedientes al buen acompañamiento y destreza de Rubén Fernández Aguirre.


LA ALEGRE OPERETA

 

Musika-Música. “Les Musiciens du Louvre”. Solistas: Aude Extremo (S); y Julien Dran (T). Obras de Jacques Offenbch. Palacio Euskalduna 7-III-20.

                                        Musika musica

Tras la trepidante obertura de “Orfeo en los Infiernos”, ejecutada con tal brío y tanta brillantez por el conjunto Les Musiciens du Louvre,   nos fue fácil adivinar que íbamos a ser afortunados los presentes en el  concierto. Tan buena orquesta, no podía  sino augurar una velada agradable, con músicos y voces de gran nivel. Así fue, y como muestra de ello la excelente interpretación a cargo de Julien Dran de la leyenda de Kleinzach , por la que Hoffmann, el protagonista de la ópera “Los Cuentos de Hoffmann”,  divierte con humorísticas rimas a sus camaradas.

La voz del tenor ligero bordelés  sonó limpia en una excelente versión, en la que nos gustó sobremanera su muy atractivo color tímbrico y su buena proyección. Su segunda intervención vino a constatar su dominio en el fraseo, con el rapidísimo “rondó del brasileño” de la ópereta “La Vie Parisien”. Acompañó al tenor, la también artista bordelesa Aude Extremo, una mezzo de voz cálida y sensual. Nos encantó su “Invocación a Venus” de la opereta “La Belle Helene” cantada con gran musicalidad e incluso movimiento escénico. Terminó su actuación con la interpretación de la “complainte” (especie de lamento) de “La Perichole” en la que Micaela Villegas, llamada La Perichole , amante del virrey de Perú (Aude Extremo) y su  verdadero amor, Piquillo, (Julien Dran) cantan a dúo.

Por otra parte, el hecho de que ambos sean cantantes habituales de la Opera de la Bastille parisina, quedó patente también en su sincronía vocal al cantar en dúo esta citada pieza. Fue un concierto alegre, de frenético ritmo orquestal y maestría en la ejecución de la jovial y vivaz música de Offenbach. Su director Pierre Dumoussaud  venía a Bilbao al frente de una orquesta fundada por Marc Minkowski y naturalmente se notó. No por ello se debe dar un único mérito a la famosa orquesta, ya que Dumoussaud fue el vencedor del Primer Concurso  de Talentos directores de orquesta en 2014 y también vencedor del primer premio de directores de ópera en 2017. Excelente  velada por la que nos alejamos un tanto del más puro romanticismo melancólico para introducirnos en la alegre opereta de Offenbach.


ROMANTICISMO VOCAL FRANCÉS

 

Musika-Música-Solistas: Ainhoa Zubillaga (M); Francisco Poyato (piano). >Obras de Fauré, Duparc, Chausson, Hnn y Debussy. Bibao 6-III-20

                             

En un programa en el que, salvo el impresionista Debussy, las canciones se centraban en el más puro romanticismo, la voz de la soprano tenía ciertas dificultades en ser bien emitida. Ella misma nos había anunciado su estado aún convaleciente tras sufrir un proceso gripal.  A pesar de ello y gracias a su arte, pudo expresar la profundidad que contenían unas canciones a modo de lieder, es decir, canciones de claro y sentido recitado. Sin embargo, ese canto  recitado, calmo y bien fraseado, se topaba con la dificultad de una correcta emisión a media voz. Únicamente en aquellas piezas  en las que se requería volumen o sea, mayor exigencia vocal, la mezzo lograba emitir las notas con plenitud.

A pesar de la profesionalidad de Ainhoa Zubillaga en esta ocasión estuvo lejos de mostrar su  cálida voz, una voz aterciopelada, llena en los graves y  con el preciso brillo en todas las notas. Además, no se tomó ningún respiro y cantó sin pausa hasta el final, lo que suponemos le supuso un cansancio que hizo que finalmente la voz le hiciera un guiño, rápidamente corregido por la artista. El acompañante al piano Francisco Poyato, la llevó entre sedas, con la elegancia requerida en este tipo de canto, luciéndose incluso en el cromatismo impresionista de Debussy con ágil teclado y limpia digitación.  A Ainhoa Zubillaga la recordaremos como una artista a la que admiramos en su actuación en el foyer del Teatro Arriaga y en la Cantata Alexander Nevsky en el Auditorio del Euskalduna el año pasado.

 

 

 

 

 

 


POULENC ABRE EL MARATÓN MUSIKA-MÚSICA

 

 

 

 

Musika-Musica. “ Gloria” de F.Poulenc. Solista : Vanessa Goikoetxea (S): Sociedad Coral de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Erik Nielsen. Palacio Euskalduna 5-III-20

                                              MUSIKA- MÚSICA

Con fanfarria por parte de la Sinfónica de Bilbao y con el coro de la Sociedad Coral en forma declamatoria se abrió la popular  y pródiga cita musical Musika-Música en el Euskalduna. Era el primer movimiento del  “Gloria”  del francés Poulenc  de marcada alabanza y sincronía en las voces del coro. El segundo movimiento no parecía religioso dado su carácter alegre, de corta duración como los demás movimientos que componen la obra, hasta que en el tercero nos encontramos con el dramatismo a cargo de la soprano Vanessa Goikoetxea.

La cantante vasca-norteamericana completó en general una labor encomiable. Con su timbre vocal tendente todavía hacia la tipología ligera, nos mostró un “Domine Deus” elegíaco, de afinado y delicado canto a media voz, que incluso debido a esa sutileza incurrió en el falsetone. Tras la grave respuesta del coro, ágil unas veces y contundente  otras,  a esa efectista  intervención etérea de la soprano, la sinfónica bilbaína nos introdujo en una música misteriosa en el quinto movimiento. En plena competencia de la sección femenina con la masculina de la coral al abordar el final de obra, llegó la calma total a modo de eco en pianísimo con el Amén. Volvió el tema de la fanfarria antes de que el maestro Erik Nielsen quedara inmóvil, batuta en mano tras el último “Amén” lento y hermoso.

Después, ya en la segunda parte, llegaría la excelente intervención de los fagots y la percusión al interpretar la orquesta “La Consagración de la Primavera “de Stravinsky. Una obra para la orquesta con un  colorido de raro lenguaje tonal, un tanto disonante y sobre todo de gran ritmo. El maestro Eriksen atendió a ese ritmo irregular  y de constantes cambios melódicos con gran atención en su dirección y obediencia por parte de los músicos, además por supuesto de la destreza del primer fagot y de la apoteosis de los seis percusionistas. Como siempre ha ocurrido, un aforo lleno respondió a este primer concierto que daba inicio al popularmente llamado “maratón” musical que este año se dirige a la capital francesa  y a los músicos que pasaron por ella.

 


LIEDER DE LA ESCUELA VIENESA

 

 

Recital de Canto. Solistas: Manuel Gómez Ruiz (T); David García (Narrador); Rubén Fernández Aguirre (Piano). Obras de Haydn  y Beethoven. Foyer teatro Arriaga 17-II-20.

                      

Aprovechando la efeméride de los doscientos cincuenta años del nacimiento de Beethoven hemos asistido en el foyer del Teatro Arriaga a una serie de lieder compuestos tanto por él como por su maestro Haydn. Siguiendo con la tradición, se recurrió a la compañía de un narrador que recitara el texto de los lieder, para que luego un intérprete los cantara. La expresiva y correcta declamación corrió por cuenta de David García, quien lo llevó a cabo sin mácula alguna en el fraseo, sin demasiado énfasis en lo poético y  más importante aún, sin cursilería. La voz la puso el tenor Manuel Gómez con lieder de Haydn, algunas de cuyas letras llevaban la firma de Hunter   A la poetisa Anne Hunter, se la recuerda principalmente por escribir los textos de al menos nueve de las catorce canciones de Joseph Haydn en inglés. El tenor las cantó de manera espléndida, lo mismo que su versión de “She never Told” con letra de Shakespeare, que la frevistió revistió con la pátina de una delicada media voz.  En el bloque dedicado a Beethoven “An die ferne Geliebte”, (“A la amada lejana”)  único ciclo de canciones que compuso el genio de Bonn, el tenor canario fraseó en todas ellas en perfecto alemán y pudo enseñarnos algo más el cromatismo de su voz al darle mayor intensidad. Las seis canciones  que componen este último ciclo, fueron también más propicias para el teclado de Rubén Fernández Aguirre, quien explayó no sólo su limpieza al piano, sino el arte de saber acompañar.


REALISMO DRAMÁTICO EN LA FANCIULLA

 

“La Fanciulla del West” de G.Puccini. Reparto: Oksana Dyka (S); Marco Berti (T); Claudio Segura (Bar); Francisco Vas (T); Manel Esteve (Bar); Paolo Bataglia >(B); Manuel de Diego (T); José Manuel Diaz (Bar); Fernando Latorre (Bar); Cristiab Diaz (B); Itxaro Mentxaka (M); David Lagares (B): Coro de la Opera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Dirección de Escena: Hugo de Ana. Dirección Musical: Josep Caballé. Bilbao 15-II-20

                        

El estreno en Bilbao de la coproducción de la ABAO con el teatro San Carlo de Nápoles, tuvo la fortuna de contar con un gran director de escena como es Hugo de Ana. El escenógrafo argentino ideó, con simplicidad y el realismo propio de mediados del XIX, la precariedad vivencial de los mineros norteamericanos que fueron a buscar oro al Oeste. Ello, unido al buen movimiento escénico del coro, siempre atento a la plasmación de esa realidad argumental y  luego a la entrega pasional de la soprano y del tenor en los momentos decisivos, hizo que la representación se desarrollara con verosimilitud. Por otro lado, el hermoso colorido de la partitura que nos recordaba continuamente a La Boheme, a Madame Butterfly o Turandot, tuvo la contrapartida de algunas libertades armónicas  y una notable intensidad dramática en la partida de póker.

El papel de la soprano Minnie requiere una soprano lírico-spinto que refleje el carácter de una mujer romántica, pero también muy apasionada y con temperamento.  De ahí  que lo deba encarnar una artista que domine el lirismo, pero sobre todo el dramatismo en el aspecto vocal. Las intervenciones de la soprano ucraniana Oksana Dyka contaron con la brillantez de una voz potente y un canto con repentinos y continuos ascensos a las notas agudas, las cuales resolvió con limpieza y sin duda, con el dramatismo requeridos. No obstante su voz no nos pareció redonda ya que no atesora un timbre demasiado atractivo, pero de una manera inteligente y con un gran corazón, la soprano difuminó su carente dulzura lineal con un canto pasional y poderoso. Se hizo totalmente dominadora de la escena y evidenció sin trabas su arrebatadora personalidad.

Por otro lado, acompañó a la soprano como principal partenaire, el tenor Marco Berti, quien hacía unos cuantos años no nos visitaba. El reluciente squillo en su voz, apareció generoso y pródigo en todo momento. Sus frases mostraron la pasión propia de un tenor dramático y  así lo manifestó en su racconto al confesar a Minnie que era un bandido, regalándonos un canto brillante en tesitura muy alta, no exenta de súbitos ataques extremos bien resueltos. Así mismo, cantó la única aria de la obra “Ch´ella mi creda libero e lontano” con solvencia, suma facilidad y expresividad.

Completó el trío protagonista, el barítono Claudio Segura en el papel de Sheriff. Su figura en su negro atavío llenó la escena y su voz sonó con grato color, sin embargo el papel requiere la voz de un barítono  más potente y de mayor amplitud.. Por ello, en la escena dramática cumbre de la ópera, o sea, en la escena del juego de póker, al barítono italiano  se le echara de menos la  potencia necesaria para  dar réplica a la de la soprano. Un amplio número de voces secundarias difuminadas en la algarabía y en la rapidez del movimiento escénico, completó el abanico artístico de una representación llevada a buen puerto por el maestro Josep Caballé al frente de una atenta y sensible Sinfónica de Euskadi.


LA CANCIÓN DE LA TIERRA

 

“La Canción de la Tierra” de Gustav Mahlr, Solistas: Jennifer Jonston (M); Corby Welch (T), Oruesta Sinfónica de Euskadi. Placio Euskalduna 23-I-20-

                              Resultado de imagen de la cancion de la tierra mahler

Unos días antes de que la Sinfónica de Euskadi presente el mismo programa en Paris, el Euskalduna ha acogido en su auditorio “La Canción de la Tierra” de Gustav Mahler con los mismos solistas, o sea, la mezzo Jennifer Johnston y el tenor Corby Welch. La obra de Mahler trata, como ya se conoce, de una serie de canciones que compuso al ciclo de la vida y a la muerte. Son seis movimientos cada uno de ellos con su propia denominación que a pesar del requerimiento de una nutrida orquesta, muchos de los fragmentos parecen de cámara y tan solo necesitan la compañía de unos pocos instrumentos. El ciclo lo comienza el tenor, en este caso el norteamericano Corby Welch, un artista de voz squillante, más bien un lírico-Spinto y no tanto heldentenor wagneriano. La canción del Solitario Otoño, la segunda del ciclo, contó con la voz de Jennifer Johnston, casi una soprano dramática en lugar de una mezzo y cuya voz cantó las ondulantes escalas que atesora este segundo movimiento. La calma expuesta en este movimiento por la mezzo, contrastaría con un Mahler que empleó motivos chinos en la composición del tercer movimiento titulado “La Juventud” a base de una orquestación en la que intervinieron el triángulo, platillos y piccolos para otorgarle ese aroma oriental. La dulzura lineal en la composición llegó al interpretar la mezzo inglesa “La Belleza” en la que comenzó a enseñar una voz amplia, corpórea incluso en tesitura alta y sobre todo de igual color. Un movimiento muy grave con acordes rotundos y que contó con la facilidad  y amplitud vocal de la intérprete. De ahí que nos inclinamos a pensar que se trata de una voz tendente hacia la tipología de soprano dramática. En el siguiente movimiento, el  del Borracho en Primavera, el tenor Welch nos proporcionó notas brillantes en medio de un canto cambiante, de repentinos  ataques a la tesitura alta con notas sueltas y el violín que imitaba a un pájaro acompañando al tenor. En  La Despedida, último movimiento, Mahler nos deparó en su ingente creatividad, un lamento de dolor con la voz de la mezzo relatando pausadamente el deseo de  tranquilidad eterna, La obra y el precioso movimiento se enriqueció con el doliente acompañar de flautas, el sepulcral silencio orquestal y cómo no  de la preciosista y elegíaca dirección del maestro Robert Treviño

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“EL HOLANDÉS ERRANTE”

 

“El Holandés Errante” de R.Wagner. Reparto: Bryn Terfel (Bar-B); Manuela Uhl (S); Wilhelm Schwinghammer (B); Kristian Benedikt (T); Itxaro Mentxaka (M); Roger Padullés (T); Coro de la Opera de Bilbao y Coro Easo Dirección de Escena: Guy Montavon.  Dirección Musical: Pedro Halfter. Palacio Euskalduna. Bilbao 18-I-19

10 cosas que debes saber sobre 'El holandés errante'

Hacía tiempo que no presenciábamos un título de Wagner. En este “El Holandés Errante” que se representa en el Euskalduna, se ha optado por la versión en tres actos que solía llevar a cabo el mismo Wagner, en contraposición de su segunda esposa Cósima, que a principios del siglo XX la solía reponer en un solo acto. Para ello, se nos ha ofrecido una producción del teatro alemán de Erfurt consistente en la oscuridad de una gran panza de  barco capaz de dar cabida en ella al barco errante. Una escalera en un lateral por la que subían, bajaban y cantaban colgados los solistas y una especie de portas cañoneras  que se abrían y cerraban cada vez que asomaban a cantar los coros, fueron lo que movió la escena. Mención especial en esta escenografía mereció la filmación al fondo de la enfurecida mar que situó la acción

.Desde el punto de vista vocal, el reparto encabezado por el Barítono-Bajo galés Bryn Terfel fue un lujo. El artista tuvo la virtud de afilar su potente voz al abordar la alta tesitura y ofrecer también  un hermoso centro y aterciopeladas notas graves. Su voluminosa voz se unió a un fraseo correcto y a una gran intencionalidad  que le confirió el carisma y la caracterización que requiere el personaje con lo que su fantasmagoría se impuso en la sala. La Senta de la alemana Manuela Uhl destacó también sobremanera. En realidad fue una muy grata sorpresa por el gran volumen de su voz, emitida con naturalidad y facilidad. Aunque correteó por la escena, incluso en bicicleta, mereció la pena la tardanza en su aparición vocal porque ofreció una magnífica “Balada”.  Con un timbre a veces lírico y otras veces dramático enseñó perfectamente su amplitud y poderío vocal  y ello unido a su actuación escénica, la situó en el mismo peldaño que al holandés. Nos gustó mucho también el tenor Kristian Benedikt. Su voz no pareció voluminosa en comparación con los dos citados con anterioridad, sin embargo resultó de muy grato timbre, una voz mediterránea y no de heldentenor, por lo que nos gustaría escucharle en un título del campo verista. Cantó además con efusión y no exento de lirismo. El cuarteto principal se cerró con el Bajo Wilhem Schwinghamer  quien caracterizó al capitán Daland con una voz grave de  bello timbre. No nos pareció que  fuera  rotunda ni muy recia, pero sin duda, musical y de muy apreciado fraseo. Entre los segundos papeles, se percibió con claridad la fina voz del timonel personificado por el tenor catalán Roger Padullés y apareció asentada con modestia en lo alto de la escalera la mezzo Itxaro Mentxaka cerrando el círculo de los solistas.

En cuanto a los coros, la grandeza sonora del Coro de la Opera de Bilbao y del Coro Easo de Donosti se vió  mermada por su falta de presencia en escena, del contacto con el público y en consecuencia una grandeza limitada. El motivo fue que al cantar la brillante pieza de los marineros, una parte del coro estaba encerrado en las cañoneras y la otra parte situada  en el foso de la orquesta. Sin embargo, ningún inconveniente afectó a la magnífica dirección de Pedro Halfter, perfecto conocedor de la música de Wagner y de esta ópera en particular. Con la Sinfónica de Bilbao al completo y la excelente dirección, la música wagneriana sonó majestuosa y no faltó ni lirismo ni dramatismo en una música que dependerá de gustos personales, pero que atesora gran riqueza, fuerza y una variada temática musical. Desde la obertura pasando por el preludio del segundo acto y la armonía general de la obra, tuvieron en el maestro Halfter a una batuta exigente tanto para voces como para orquesta.


CON LAS PALMAS A CUESTAS

 

Alabama Gospel Choir.  Bryson Robinson : Director. Ashton Lauren y  Alleyne McQuay (piano) Palacio Euskalduna 3.I.20

                             

Pocas veces se ha presenciado en una sala un público tan animado y compenetrado con un grupo músico-coral. Lo cierto es que resultaba  automático y casi ineludible el acompañar con las palmas a los Alabama Gospel Choir.  El ritmo de sus canciones se hizo contagioso y la coreografía al cantar incitaba al movimiento y al acompañamiento. Alternaron los cánticos fuertes y en tesitura muy alta, con las suaves e incluso a capella y en el programa exhibido las diecisiete voces mostraron gran afinación y  naturalidad musical. La alternancia vino también entre ellos mismos ya que según la pieza a cantar, los solistas generalmente femeninos, se alternaban. Enfundados en enormes túnicas que cambiaban de color según la luz vertida, sus enormes corpachones no se movían más allá de un metro cuadrado, pero ese parco movimiento tan acompasado y  la compenetración unísona en dar las palmas y en el canto, invitaba a copiarles. La sala bailó con el director que no paró de hacerlo y cuando invitó al público que se les acompañara, casi todos los presentes  no pudieron resistir a la invitación y se contorsionaron como si estuvieran en una sala de baile. Los pioneros y más atrevidos, se vieron luego arropados por los demás, sobre todo cuando el Alabama Gospel Choir entonó sin descanso “Adiós al dolor y la pena, adiós” cantado por todos. La arrolladora energía vocal de sus miembros se vio, sin embargo, manchada por la utilización de micrófonos y ello fue una lástima porque  a las mujeres les sobraba potencia y extensión vocal y no hubiera hecho ninguna falta  aumentar su volumen ya de por sí poderoso. No extrañó el éxito popular  y resultó una sorpresa que un estilo espiritual que apela a lo religioso y a lo anímico tuviera el seguimiento  como para llenar una sala sin una tradición que lo justifique, a no ser la afición personal por un canto lleno de ritmo y alegre a pesar de los textos.


AL RESCATE DE LA ÓPERA VASCA

 

 

Concierto Lirico “Andekazaleak”. Solistas: Andeka Gorotxategi (T); Ana Otxoa (S). Obras de A.Echave,J. Guridi, J.M.Usandizaga,Fdez.Elezgaray, Ch Colin,J.A.Santisteban etc.  Sociedad Coral de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Euskalduna.Bilbao 30-XII-19

 

Ensayo del concierto ''Alere! Grandes éxitos de la ópera vasca”

 

En el anteúltimo día del año y paradógicamente,  presenciamos el primer concierto lírico de la Asociación musical “Andekazaleak”. Se trata de una agrupación de seguidores y amigos del tenor de Abadiño Andeka Gorotxategi con la ilusión y el ánimo de ofrecer en esta ocasión un programa de arias y romanzas de óperas vascas. Para ello, nada más acorde que contar con la Coral de Bilbao, la misma que  a principios del siglo XX  dio a conocer en escena la mayoría de las obras líricas vascas. Si fundamental es la presencia de la Coral, lo es también la Sinfónica de Bilbao, con la invitación al atril principal del maestro Oliver Díaz.

El tenor Andeka Gorrotxategi  hacía tiempo  que no visitaba nuestros teatros , debido a su fulgurante deambular por los teatros internacionales .No cabe duda de que mostró generosidad, pues interpretó no menos de  una docena de romanzas, pero la dadivosidad no radicó únicamente en el número de piezas cantadas, sino en la dificultad interpretativa de las mismas. Para un tenor lírico-spinto de emisión vocal de esfuerzo, resulta más complicado apianar o cantar a media voz. Por ese motivo su romanza “Alaré” de Mendi Mendiyan  resultó tan admirable ya que la cantó con exquisitez y dulce línea. En aquellas romanzas más pasionales o de fuerza, su acerado timbre, de notas tan “squillantes” se apoderó por completo del respetable.

El lirismo de las melodías que encerraba el programa en general, estuvo más acorde con la voz de la soprano Ana Otxoa. El dominio que mostró en la voz, la técnica con la que alternó el canto a media voz con la potencia, el susurro de sus pianíssimi y la dulce línea de canto exhibidos en el aria “Goizeko Eguzki Argia”de Mirentxu, confirmaron su calidad.

La Coral de Bilbao se convirtió en lujo, pues su trabajo consistió en acompañar a los solistas, salvo en  la ópera “Pudente”, considerada como la primera en euskera, en la que la sección femenina de la Coral, interpretó su deliciosa escritura, con acompañamiento del arpa, a media voz y con gran finura.

La Sinfónica de Bilbao respondió a las exigencias del maestro Oliver Díaz, participando en una velada que nos recordó la dulzura y el elegíaco lirismo que contienen las romanzas vascas  hoy en día un tanto olvidadas.