POLIFONÍA RENACENTISTA

Bilbao Arte Sacro (BAS), Conjunto The Tallis Scholars. Obras de Pierluigi Palestrina y Orlando di Lasso. Dirección Musical: Peter Phillips. Iglesia de la Encarnación.11-IV-25  

 Cumpliéndose los 500 años del nacimiento de Pierluigi da Palestrina, la exposición de parte de la su obra en la programación de BAS nos parece muy laudable. El compositor romano no solo dejó un legado polifónico magistral, sino que tuvo relevancia en muchos compositores posteriores. A través del conjunto británico The Tallis Scholars fundado por su director Peter Phillips interpretaron a capella esa música sacra del “cinquecento”. El conjunto vocal formado por diez voces (seis mujeres y cuatro hombres) nos ofreció una Misa al servicio litúrgico que conllevó un perfecto contrapunto y una gran afinación. El maestro Peter Phillips cambió la distribución de las voces guardando a los varones en el centro para cantar el “Lauate pueri Dominum” con una milimétrica convergencia final de las voces. A continuación, el programa nos condujo a su coetáneo Orlando di Lasso que a diferencia de Palestrina experimentó más con la escritura y así nos pareció su obra “Media Vita”. La sutileza con la que Phillips construyó las obras siguientes denotaron la frescura y seguridad de las voces a capella que entraña tanta dificultad. El conjunto británico dio la impresión de que el canto melismático en el que se envolvían las obras no les causaba ninguna dificultad amparados por las expertas manos de su director. En definitiva, un bello ejemplo de la música sacra del Renacimiento a cargo de especialistas en música antigua muy bien acogida por el público que llenaba la iglesia.


GENEROSIDAD SUPERIOR

Recital de Canto. Solistas: Amartuvshin Enkhbat (Bar); Stefano Salvatori (piano). Arias de Verdi. Bilbao 29-III-25. 

 Habría que retroceder muchas décadas atrás para encontrarnos con una voz similar a la que posee el barítono Amartuvshin Enkhbat. No nos referimos estrictamente al aspecto de la técnica vocal ni a su línea de canto porque, en este sentido, en Bilbao se ha escuchado a Piero Cappuccilli a Leo Nucci a Tito Gobbi o a Giuseppe Tadei como grandes intérpretes. Nos referimos a la calidad vocal, al volumen, a la potencia e igualdad cromática de una voz poco común que no palidece y se muestra en todo momento con la bravura y la brillantez intactas tras una hora de canto interpretando las arias más exigentes del repertorio verdiano y verista. El repaso a esas arias que nos deparó con su amplio fiato y poderío vocal no es algo normal. No fue normal el sentimiento y la añoranza paterna que nos mostró en el aria “Di Provenza il mar” de La Travaiata. Así mismo habría que recurrir a una grabación de Sherrill Milnes para hallar esa hermosa nota aguda de la segunda propina del aria “O del Verd´anni miei” de la ópera Ernani. No le importó el estar más de una hora cantando con gran generosidad y sin apenas descanso tantas arias conocidas y tan complicadas. Naturalmente no faltó el “Cortigiani” de Rigoletto, su ópera estrella que nos cantó como su primera propina y en la que además de cantar dio vida al bufón.  Esa generosidad fue la nota dominante de un artista que ya es reconocido como un grande de la lírica y al que le hubieran bastado dos o tres arias para salir a hombros como un torero y que en un recital de canto se premia con todo el público en pie como en esta ocasión. El gran barítono mongol estuvo acompañado por otro gran artista como fue el pianista Stefano Salvatori, siempre atento, absolutamente al servicio del cantante y quien nos ofreció el intermezzo de Cavallería Rusticana de Mascagni con hondura y delicadeza. Un recital que guardaremos en la memoria por la abundancia y la gran calidad vocal de un cantante superior.


MOZART PARA UNA MOZARTIANA

Concierto de la BOS. Solistas: Jone Martínez (S); Orquesta Sinfónica de Bilbao. Obras de Mozart y Mendelssohn. Dirección Musical: Masaaki Suzuki. Bilbao 27-III-25.  

 En efecto, la soprano vizcaína Jone Martínez nos deparó tanto nivel en la interpretación de las obras cantadas de Mozart, que causó una gran sensación. En el aria “Fra cento affani e cento” en cuyo texto el personaje de Arbace se autoinculpa del asesinato de su padre y muestra su desesperación, la soprano nos mostró una absoluta precisión en la difícil coloratura que conlleva el aria con la limpieza y el preciso ritmo que requiere su interpretación. La joven soprano de Sopela no solo dejaba las notas suspendidas en la ingravidez y expresaba la desesperación del personaje, sino que su voz recorría con placidez a media voz filados y ataques siempre afinados. El maestro Masaaki Suzuki que dirigía de nuevo la orquesta bilbaína la acompañó con gesto elegante y a la vez serio y enérgico cuando era preciso. No hubo traba alguna ni en la voz ni en la batuta y si la cantante resolvió su “tour de force” con envidiable técnica, la batuta del maestro japonés la condujo entre sedas. En la segunda aria “Vorrei Spiegarvi, oh Dio” la soprano dio una lección magistral de dulzura lineal y gran afinación lo que evidenció de nuevo la realidad de su ascendente carrera artística. El aria está escrita para oboe, fagot y trompa y se divide en tres partes. En la primera que es un adagio, su voz susurró con delicadeza y en la parte correspondiente al allegro solventó con gran destreza una nota aguda en pianísimo. La Sinfónica bilbaína con anterioridad a la actuación de la soprano nos deparó una versión muy atractiva de la Sinfonía nº 25 del austríaco en la que se distinguió el oboe entre otros. El programa finalizó con la Sinfonía “De La “Reforma” de Mendelssohn con una lectura  brillante del maestro japonés.


ENCANTO BARROCO

Musika-Música. Orquesta Barroca de Friburgo. Obras de Philipp Telemann, G.F.Haendel, Henry Purcell y Francesco Durante, Dirección Musical; Cecilia Bernardini. Bilbao 8-III-25.  

 Veinte músicos son los que componen la excelente orquesta de Friburgo bajo la dirección de la violinista Cecilia Bernardini. Pocas orquestas de cámara podrían tocar la suite de Telemann “La Bizarre” con tanto garbo y al mismo tiempo con tanta delicadeza.  El ritmo adecuado, el sonido de las cuerdas brillante y sobre todo las flautas de madera tan precisas en sus bellos dúos o el flautín emulando al ruiseñor, hicieron que la interpretación fuera deslumbrante. No todo terminó con ello, pues acto seguido aparecería en escena la soprano Carolyn Sampson para deleitarnos con el aria “Ah mio cor” de Haendel. La galardonada soprano inglesa cantó con la pena y tristeza exigidas de manera sublime. Su limpia voz expresó el dolor con amplio legato y con el sentimiento a flor de piel en un aria que está sujeta a un acompañamiento que evidencia ese sentimiento con el rasgar de las cuerdas. A continuación, la guitarra nos introdujo en la música de Purcell en la que las flautas de madera siguieron esa línea de dulzura vivida mientras la soprano entonaba la adaptación musical que el músico inglés efectuó basándose en el texto del poeta Thomas Shadwell  a su vez este basándose en Shakespeare. La pieza “curtain tune” (la música que se interpreta con el telón cerrado) de la ópera Timón of Athens la cantó en lengua vernácula con clara declamación e intención y con el gusto y expresividad de una gran artista. Con el público sin querer levantarse del asiento, la soprano se vio obligada a interpretarnos el aria “If love’s a sweet passion” de la ópera Fairy Queen también de Purcell con la misma delicadeza y musicalidad. Un bello concierto.


PODEROSA LLAMADA MUSICAL

Musika-Música. Obras de Wagner, Tchaikovski y Borodin. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Teatro Arriaga 7-III-25. 

 Excelente programa el del inicio del festival de Musika-Música y excelente ambiente en el teatro Arriaga con un gran lleno en todas las localidades y en el abarrotado escenario. Desde la obertura de su “Holandés Errante” que abrió la velada, Wagner ya nos introduce de lleno en el errante barco que surca agitados mares. El maestro Nielsen a su vez, nos mostraba la impetuosidad de las cuerdas de la Sinfónica bilbaína con la intervención de un oboe de limpio sonido y el exultante colorido de los metales. Con la intensidad impuesta en su música nos llegaban las imágenes evocadoras de una mar con gran tormenta. A continuación, el oboe de nuevo nos vino a introducir en la suite “El Lago de los Cisnes” de Tchaikovski y con su aterciopelado sonido nos guiaría en el delicado “pas de deux” tan grato como el dúo que formaron el concertino y el violonchelo que sigue. Danzas rusas, danzas españolas, napolitanas, valses y mazurkas acabaron de deleitarnos. El coro de la Sociedad Coral Bilbaína dirigida por Enrique Azurza ocupó el escaso espacio que quedaba al fondo del escenario dispuesto a superar con su potencia la barrera que suponía la gran orquesta que tenía delante. La agrupación intervino cantando como una pieza independiente en los conciertos el fragmento más conocido de la ópera “El Príncipe Igor” de Aleksander Borodin, cuyas danzas suelen ser interpretadas por un coro. Sopranos y mezzo de la Sociedad Coral abordaron la pieza con gran sutileza hasta la llegada del fragor general con sus repetitivas frases que necesitan de bravura y conjunción. La llamada de Musika-Música tuvo la respuesta esperada, es decir, la fidelidad de los aficionados y la interpretación musical de una orquesta y coro muy bien dirigidos por el maestro Erik Nielsen.


ENREDO HAENDELIANO

“Clori, Tirsi e Fileno” de G.F.Haendel. Conjunto “Los Elementos”, Solistas: Ana Vieira Leite (S); Alicia Amo (S); Alberto Miguélez (T). Filarmónica de Bilbao 3-III-25. 

El conjunto denominado “Los Elementos” fundado por Alberto Miguélez nos dio a conocer la cantata cómica “Clori,Tirsi e Fileno” de Haendel. Se trata de la historia de una pastora enamorada de dos hombres que los acaba perdiendo por inconstancia. Gracias a su música tan expresiva que narra las emociones de los tres personajes, la representación pudo superar el contraste con alguna voz aún por madurar. Salvo la lucidez y sonoridad vocal de Alicia Amo encarnando a Tirsi, sus compañeros solistas adolecieron del requerido brillo vocal. La citada soprano burgalesa mostró además una gran limpieza al cantar con la agilidad precisa la complicada aria “Tra le fere, la fere piu cruda”. Su compañera Ana Vieira quien abordó el rol de Clori dispuso de los fragmentos bucólicos y de aire pastoril en los que pudo expresar con suavidad y dulzura su canto, pero no así en los momentos de pasión como en “Bárbaro tu non credi” un aria a la que le faltó fuerza. Acerca del tenor Alberto Miguélez le citaremos como creador del grupo más que como cantante. Su intervención como tenor nos dejó la duda de que encajara en esta tipología vocal al mostrarnos una voz con poca luz y de escaso volumen. El enredo semi cómico contó con diez músicos que interpretaron con gusto y exquisitez la música de Haendel si bien, algunas de las voces intervinientes todavía han de mejorar.


Melodías francesas

Recital de Canto. Solistas: Josep Ramon Olivé (Bar); Francisco Poyato (piano). Obras de L. Boulanger, R. Hahn; M. Ravel; D. de Severac; F. Poulenc. T. Arriaga 26-II-25.    

 Cerca de cumplirse los ciento cincuenta años del nacimiento de Maurice Ravel, el barítono barcelonés Josep Olivé y el pianista también catalán Francisco Poyato, ofrecieron algunas composiciones suyas, así como de algunos de sus contemporáneos. Los autores que figuraron en el programa, aunque compartieron vivencias, mostraron estilos diferentes que se iniciaron desde la profundidad y tristeza de Lili Boulanger, hasta el lenguaje musical más moderno de Francis Poulenc. La voz lírica del barítono Olivé repasó en un claro y expresivo francés melodías del músico y cantante vasco-venezolano Reynaldo Hahn, con cómoda emisión vocal mientras el pianista Poyato acompañaba las tres canciones con aroma de bolero y que llevaban nombre femenino. Las que este binomio artístico interpretó de Ravel, se inspiraban en Don Quijote y ya en la segunda parte, Ravel entretuvo la atención con cortas canciones que tuvieron un fondo de animales que cobraron vida propia. Tras el romántico tema concerniente a Deodat de Severac quien puso música al poema Les Hiboux (Los Búhos) de Charles Baudelaire, la velada terminó con canciones de Poulenc con letras basadas en poemas de Apollinaire con un lenguaje musical más moderno y sobre todo, con un sentimiento marcado por su experiencia vivida en la segunda guerra mundial. Un recital de canto elegante por parte del barítono y un acompañamiento limpio y preciso en comunión con la interpretación.


EXQUISITO ORATORIO

“Il Giardino si Rose” de Alessandro Scarlatti. “La Ritirata”. Solistas: Nuria Rial (S); Jone Martinez (S); Luciana Mancini (M); Víctor Sordo (T); Joao Fernándes  (B). Dirección Musical: Josetxu Obregón. Filarmónica Bilbao 24-II-25.  

 Podríamos comenzar diciendo que Il Giardino di Rose se puede considerar como el oratorio más distinguido de Alessandro Scarlatti. Casi inédito en las salas de música, nos llegaba de la mano del fundador de “La Ritirata”, el bilbaíno Josetxu Obregón. El músico y además violonchelista del “bocho” fue el máximo responsable de que la obra discurriera por cauces de suma finura canora y de gran conjunción orquestal. En este sentido instrumental, calificaríamos de admirable la labor del violín concertino, quien junto a la viola y el contrabajo se distinguieron en los diferentes acompañamientos a las voces intervinientes. Recitativos introductores de arias y brillantes solos por parte de las cinco jóvenes y frescas voces interpretaron con elegancia y gran expresividad un sinfín de piezas. Así, pudimos disfrutar de la maravillosa aria cantada por la soprano Jone Martínez encarnando a la Esperanza “Mentr´io godo in placido oblio” (Mientras gozo en dulce olvido) tal vez el solo más bello del oratorio. La soprano de Sopela nos mostró sobremanera en esta sutil aria, la limpieza de su bello timbre y su buen gusto. La respuesta interpretativa vino a cargo de la también soprano Nuria Rial que en el rol de la Caridad cantó “La Bella Rondinella” con finura y suave línea de canto. El trío femenino se cerró con la mezzo Luciana Mancini (la Penitencia) la cual interpretó sus arias caracterizadas con un mayor dramatismo y severidad, lo cual no impidió que se distinguiera en su especie de lamento, “Staró nel mio boschetto” (Estaré en mi bosquecito) cantada a media voz y de manera íntima. Los recitativos narrativos corrieron a cargo de la cristalina voz del tenor Victor Sordo y la carismática participación del bajo Joao Fernandes contó con la originalidad de estar acompañado por las trompetas, abandonando los acostumbrados clavecín y fagot. Brillantez y conjunción fue lo que nos deparó la orquesta bajo la mano maestra de Josetxu Obregón quien nos regaló un exquisito y precioso oratorio.


FAVORITO MÁS QUE «LA FAVORITE»

“La Favorite” de G.Donizetti. Reparto: Silvia Tro Santafé (M); Ismael Jordi (T); Vladimir Stoyanov (Bar): Simón Orfila (B); Mikeldi Atxalandabaso (T); Alba Chantar (S); Orquesta Sinfónica de Euskadi. Coro de Ópera de Bilbao. Dirección musical: Dirección de escena: Valentina Carrasco. Dirección Musical: Ricardo Frizza. Bilbao 15-II-25.   

 En su versión integral y cantada en francés, nos ha llegado “La Favorite” bajo la dirección musical de Ricardo Frizza. El maestro italiano que la ha dirigido en Bérgamo de donde es el titular musical, ofreció en esta primera representación unos “tempi” muy adecuados a las voces y sobre todo, hizo que la Sinfónica de Euskadi guardara el respeto al verdadero estilo belcantista y estuviera ajustada en los magníficos concertantes. De ahí que la variada temática musical de los números que integran el supuesto balé resultara tan brillante. Decimos supuesto balé porque la regista Valentina Carrasco se sacó de la manga una propuesta muy feminista. Consistió en mostrarnos a muchas “favoritas” reales con la cruda realidad del paso del tiempo, reunidas en una especie de harén al que al final se unirá la mezzo. La idea de esa acertada visión feminista estuvo sin embargo sostenida bajo un prisma caricaturesco al ridiculizarlas con tutús y con desajustados movimientos. Es decir, no hubo balé y a cambio hubo tragicomedia.

En el ámbito vocal es justo destacar al tenor Ismael Jordi. Desde su primera cavatina “Un ange une femme” nos advirtió de su control vocal y de la destreza en el manejo de su ligera voz. Su clara emisión de voz y facilidad en atacar los agudos se unieron a un amplio legato al interpretar con exquisito gusto la famosa aria “Ange si pur” (spirto gentil en italiano). El tenor jerezano, además, fue el más inteligible al pronunciar un limpio francés. La mezzo Silvia Tró personificó una amante verosímil y vocalmente anduvo mucho más cómoda en el registro alto que en el grave al ser una mezzo lírica y no una dramática. Interpretó muy bien la primera parte de la ardua aria “O mon Fernand” pero evidenciamos sus limitaciones en la cabaletta que sigue al aria “Mon arret descend du ciel” en la que las notas graves se esfumaron con rapidez o fueron solapadas por la orquesta. En cuanto al barítono búlgaro Vladimir Stoyanov quien nos ha visitado ya en unas cuantas temporadas, una vez más habrá que decir que se trata de una voz no muy sonora, apta para dar con solvencia notas del registro alto como lo evidenció en “Oui seigneur la clemence est lassée”. Como buen profesional, estuvo siempre seguro y entregado al papel como actor. Siguiendo con el registro grave, citemos a Simón Orfila, en esta ocasión como bajo puro y no como un barítono-bajo cubriendo el papel autoritario y severo del padre Baltasar. Una autoridad que manifestó también en una voz oscura, algo estentórea y entubada, pero efectiva para el rol. En el papel de Don Gaspar escuchamos al tenor local Mikeldi Atxalandabaso muy participativo en la acción y mostrando una voz muy timbrada en sus participaciones, sobre todo en la mofa al nombramiento de marqués con la compañía del coro. Para finalizar citemos a la soprano Alba Chantar como una Inés desenvuelta y de brillante voz y luego al Coro de la Opera de Bilbao tanto a la elegancia de su sección femenina en el primer acto, como al conjunto en general en sus preciosas intervenciones.


UNA VOZ EN LA BOS

Concierto de la BOS. Solista: Lauren Snouffer (S). Obras de Hans Abrahamsen y Gustav Mahler. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección: 13-II-25  

 El compositor danés Hans Abrahamsen con su obra “Let me tell you” que se ha presentado con la BOS, no cabe duda de que ha escrito todo un “tour de force” para soprano. Con el texto basado en una novela de Paul Griffiths a su vez inspirado en el personaje de Ofelia de la Hamlet de Shakespeare, la soprano Lauren Snouffer resolvió con corrección el escollo creado por el compositor danés. La singular obra exigió de la cantante una clara solvencia en la alta tesitura y que los cambios de tono y los saltos que se hallan en su exigente línea de canto guardara la firmeza y afinación requeridas. Tuvo que superar su elegíaca y melismática escritura con seguridad y realizar inesperados filados y ataques a los agudos de gran riesgo. La orquesta por otra parte sonó “dolcíssimo” a veces con colores sorprendentes y al final, la obra terminó con un “morendo” largo y sutil. Destacamos en la ligereza vocal de la soprano en ese último hálito “I will go out now” no exento de sobreagudos solitarios y suspirantes. En la segunda parte del concierto la artista norteamericana volvió a reaparecer para cantar el final de la cuarta sinfonía de Mahler en esta ocasión con un timbre más cálido y corpóreo y cerrar con éxito su actuación. La sinfónica bilbaína una vez más agradó en esta hermosa obra bajo la dirección de la maestra suiza Elena Schwartz


Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar