“Carmen” de Bizet. Reparto: Rihab Chaieb (M); Dmyt ro Popov (T): Miren Urbieta (S); Simón Orfila (B_Bar); Marifé Nogales (M); Helena Orcoyen (S); J.Manuel Díaz (Bar); Juan Laborería (Bar); Mikel Zabala (Bar); Aitor Garotano (T); Easo Abesbatza. Euskadiko Orkestra.Dirección de Escena: Emilio López. >Dirección Musical: J.Miguel Pérez Sierra. Quincena Donostiarra 8-VIII-24

En la minimalista producción de la ópera bizetiana presentada en la Quincena, no había lugar para transmitirnos el color de la seguidilla o para los supuestos disfraces de bandoleros. Sin embargo, habría que aplaudir que unos cuantos palets sirvieran para crear una plaza de toros con una perspectiva interesante. La música del compositor francés que ni siquiera conocía la España andaluza, nos transmitió la esencia de lo hispano del siglo XIX, en esta ocasión gracias a la excelente dirección del maestro Pérez Sierra al frente de la Orquesta de Euskadi. La famosa “habanera” de la mezzo tunecina-canadiense nos pareció un tanto lírica en una voz a la que faltó gravedad y corporeidad. Su trabajo escénico se alejó de un elegante erotismo, pero en cambio, dejó constancia de su dominio escénico y su fuerte carácter en el dramático final de la obra. Su compañero, el tenor Dmytri Popov se mantuvo seguro de su voz en todo momento y con una técnica particular demostraba esa seguridad cada vez que abordaba las notas altas con su broncínea y martilleante voz. Podríamos decir que cumplió con su cometido incluyendo el “aria de la flor” sin hablar de la extraña calidad vocal y la emisión que atesora. Una vez más, la soprano Miren Urbieta logró el aplauso unánime al cantar sus dos arias con su bella y poderosa voz En el ámbito escénico, captó perfectamente la ingenuidad que caracteriza a una Micaela en busca de su paisano en un ambiente hostil.Simón Orfila quien encarnó al torero Escamillo nos demostró que era capaz de cantar un papel ideal para un barítono-bajo, siempre complicado para un artista que se ha lucido como un cantante bajo. A destacar el complicado cuarteto que interpretaron la soprano Helena Orcoyen, la mezzo Marifé Nogales, el barítono J.M.Díaz y el tenor Aitor Garitano con precisión y correcto encaje en un pasaje entrecortado y que requiere una cuidada atención. Tanto la soprano como la mezzo nos depararían más tarde un conjuntado pasaje de las cartas. El coro Easo ofreció por la parte femenina una actuación desinhibida en la pelea mantenida por las cigarreras, aunque en general, el conjunto al completo de mantuvo estático y demasiado agrupado en escena. Aplaudamos la dirección del maestro Pérez Sierra dejando a la Orquesta de Euskadi que sonara con brillantez y a la vez con delicadeza el bello intermezzo.

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