Recital de Dulce Pontes. Sala BBK. Bilbao 25-V-23

Con un negro vestido largo y descalza, como la diva que es en realidad en el ámbito del fado, apareció en escena. Su programa comenzó siendo un tanto heterodoxo, mezclando varios ritmos, usando el piano y buscando nuevas formas musicales. Utilizó el micrófono con una sonoridad elevada, pero no creemos que le hubiera hecho falta porque Dulce Pontes es poseedora de una voz potente y flexible, muy versátil y muy bien manejada. Tal vez buscara que la abarrotada sala apreciara bien sus finos filados y sus delicados “pianíssimi “con una mayor nitidez, porque el canto de la portuguesa abundó en rico cromatismo, saltos de tesitura y un fácil acceso al agudo, mostrando un evidente dominio vocal. No dio opción al lucimiento de su conjunto pues actuó sin descanso durante dos horas y en ese tiempo también bailó con elegancia. Inesperadamente, abordó versiones con arreglos muy personales de canciones muy conocidas como la famosa “Amapola”, dando a entender que es una artista heterogénea y que sus cualidades vocales y sentimiento, no la llevan solamente por la senda del fado. De ahí también, que ofreciera varias canciones de sonidos y ritmos de las ex colonias portuguesas. Dulce Pontes estaba anunciada en el mes de marzo, ahora, la ansiada espera no defraudó a la sala que la esperaba con expectación.

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